(InfoCatólica) El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, ha confirmado este martes que la Santa Sede no participará en el denominado «Board of Peace», la iniciativa impulsada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump para la gestión de conflictos internacionales, especialmente en el contexto de Gaza. Hace un mes declaró que se lo estaban pensando.
La decisión fue anunciada en el marco de la reunión bilateral celebrada en Roma con el Gobierno italiano con motivo del aniversario de la firma de los Pactos de Letrán, celebrada en el Palacio Borromeo, sede de la Embajada de Italia ante la Santa Sede, con presencia también del presidente de la República italiana, Sergio Mattarella.
La naturaleza particular de la Santa Sede, clave de la decisión
Parolin explicó que la negativa responde a la condición singular de la Santa Sede en el ámbito internacional, subrayando que su naturaleza «claramente no es la de otros Estados». El purpurado reconoció que, si bien la propuesta ha sido analizada con detenimiento durante las últimas semanas desde que a finales de enero el Vaticano señalara que estaba estudiando la invitación, existen «cuestiones críticas que necesitan ser resueltas» y que han generado reservas suficientes para declinar la incorporación al organismo.
Entre los puntos de fricción, el secretario de Estado destacó la relación de este mecanismo con el marco multilateral ya existente. «Una preocupación es que, a nivel internacional, es principalmente la ONU quien gestiona estas situaciones de crisis», señaló Parolin ante los periodistas, indicando que este es «uno de los puntos que hemos enfatizado» en el proceso de discernimiento interno. El cardenal reconoció, no obstante, que «lo importante es que se está intentando dar una respuesta» a las crisis internacionales, aunque para la Santa Sede los interrogantes pendientes no han podido ser despejados.
Pesimismo ante el conflicto ucraniano
Aprovechando el encuentro con la prensa, Parolin se pronunció también sobre la guerra en Ucrania, cuando se aproxima el cuarto aniversario del inicio del conflicto, un período marcado además por intensos bombardeos sobre la infraestructura energética de Kiev y otras ciudades. Sus palabras no dejaron margen al optimismo: «Existe un gran pesimismo con respecto a Ucrania. De ambas partes, no parece que haya habido ningún progreso real en cuanto a la paz, y es trágico que después de cuatro años sigamos en este punto».
El secretario de Estado se mostró escéptico sobre las conversaciones en curso, aunque sin cerrar la puerta a cualquier avance: «Esperamos que estas conversaciones produzcan algún progreso, pero me parece que no hay mucha esperanza ni muchas expectativas». Una valoración que refleja la frustración acumulada en los círculos diplomáticos ante la persistencia del conflicto sin señales claras de solución negociada.
Reconocimiento a la relación con el Gobierno italiano
En un tono más distendido, Parolin aprovechó la ocasión para poner en valor la solidez de las relaciones entre la Santa Sede y el Ejecutivo italiano presidido por Giorgia Meloni. El cardenal destacó que durante la reunión bilateral hubo «sobre todo agradecimiento» vaticano «por la atención que el Gobierno ha prestado a muchos temas importantes para la Iglesia, especialmente a los sociales». Entre las materias citadas figuran las prestaciones para la familia, la educación, la discapacidad y las prisiones, ámbitos en los que, según Parolin, «existen grupos de trabajo que conciernen directamente a la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) y en los que se ha avanzado».








