(InfoCatólica) Es conocido que el alfabeto cirílico utilizado para escribir la lengua rusa y otras lenguas relacionas fue inventado por los santos Cirilo y Metodio, misioneros bizantinos que evangelizaron a los pueblos eslavos, para que pudieran leer la biblia en su propio lenguaje. Resulta menos conocido que en Europa existe un segundo alfabeto inventado con la misma finalidad: traducir la biblia a un idioma que, anteriormente, carecía de escritura.
En la frontera entre Europa y Asia, Armenia fue la primera nación oficialmente cristiana del mundo, ya que el rey Tirídates III adoptó el cristianismo como religión estatal a comienzos del siglo IV (79 años antes del edicto de Tesalónica, que hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano). En aquella época, el armenio no tenía un alfabeto propio y, por la necesidad de disponer de textos litúrgicos y bíblicos en armenio, en el siglo V, el monje Mesrop Mashtots, considerado santo por los armenios, creó un alfabeto propio.
Mashtots no solo era teólogo, sino también conocedor de distintos idiomas, como el griego, el siríaco o el persa e ideó un alfabeto original, con algunas similitudes con esas lenguas, pero no basado en ellas. Esto fue un acontecimiento crucial para Armenia y marcó profundamente su historia y su identidad nacional. El lenguaje y el alfabeto armenio resultarían fundamentales para la supervivencia de la cultura armenia durante las invasiones de los persas, árabes, mongoles y otomanos y el genocidio del siglo XX a manos de Turquía. Asimismo, para una numerosa diáspora de armenios por todo el mundo, constituye un signo de su herencia cultural y religiosa.
Curiosamente, el alfabeto creado por Mashtots no solo se preservó en Armenia, sino también en pleno corazón de Europa occidental. En el siglo XVIII, los venecianos otorgaron la isla de San Lázaro de los Armenios a una comunidad monástica armenia dedicada a celebrar su liturgia propia y a preservar gran número de manuscritos antiguos escritos en el alfabeto armenio.
A caballo entre Asia y Europa, la Armenia actual no es candidata a la Unión Europea, pero trata de estrechar su relación con los países europeos occidentales. Con el fin de resaltar el origen del alfabeto armenio, el gobierno del Primer Ministro Nikol Pašinyan colocará próximamente junto al Parlamento Europeo una escultura con gran carga simbólica dedicada a Mesrop Mashtots y al alfabeto creado por él. La estatua será un símbolo de su legado cultural, pero también del profundo vínculo entre la fe cristiana y la cultura del país.
Esa vinculación, que está en entredicho en otros países europeos más secularizados, sigue siendo en Armenia un motivo de orgullo nacional, lo que no significa que esté exenta de tensiones. De hecho, el pasado mes de enero, el Primer Ministro y diez obispos intentaron destituir al Patriarca Armenio Kakerin II, acusándolo de cismático y de haber violado el celibato. El patriarca se opone a unas “reformas eclesiásticas” exigidas por Pashinyan y considera que la reforma de la Iglesia no es competencia del Estado, aunque se trate de la confesión oficial de Armenia.








