(InfoCatólica) Hubo un tiempo en el que la Iglesia de Inglaterra (anglicanos) era un anticipo de lo que querían los teólogos y obispos liberales católicos. También del abismo en el que se precipitaban. Hoy las cosas han cambiado un poco y casi se podría decir que «les falta un Tucho» que encuentre bendiciones que no son bendiciones para parejas que no son parejas. Es que hasta un anglicano liderado por una arzobipesa lo tiene claro.
Ayer el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra decidió suspender formalmente los trabajos destinados a aprobar ceremonias de bendición para parejas homosexuales, poniendo fin a un proceso de tres años.
La votación, celebrada el jueves 12 de febrero de 2026 en Londres, refleja la profunda división interna de la comunión anglicana sobre esta cuestión y supone un primer revés significativo para Sarah Mullally, arzobispesa de Canterbury, quien se había mostrado favorable a una evolución pastoral en este ámbito.
Una votación contundente que evidencia la fractura interna
Por 252 votos contra 132, con 21 abstenciones, los miembros del Sínodo aprobaron un documento episcopal que constata la imposibilidad de alcanzar un consenso entre las facciones liberales y las que están más pegadas a las Escrituras. Esta decisión pone fin, al menos temporalmente, a los esfuerzos por promover una mayor aceptación de las personas LGBTQ en el seno de la institución, incluida la bendición de matrimonios entre personas del mismo sexo.
El Sínodo General, compuesto por obispos, miembros del clero y laicos, constituye la instancia suprema de gobierno de la Iglesia de Inglaterra. Al optar por suspender los trabajos, el organismo reconoce una impasse teológica y pastoral que fragiliza aún más el equilibrio interno de la comunión anglicana.
El final de un proceso iniciado en 2023
Tras una década de amargas disputas, la Iglesia de Inglaterra decidió a principios de 2023 que, a diferencia de otras iglesias anglicanas como la Iglesia Episcopal de Escocia, no apoyaría el matrimonio homosexual. En su lugar, propuso ceremonias de «"bendición"» eclesiástica para parejas del mismo sexo, una medida que fue respaldada mediante votación en el Sínodo.
Se estableció entonces un proceso para determinar cómo podrían funcionar estas ceremonias de bendición independientes para parejas homosexuales. Sin embargo, el Sínodo actual ha marcado el fin de ese proceso, cuyos trabajos se estiman en 1,6 millones de libras (aproximadamente 1,9 millones de euros).
Aunque tanto el matrimonio homosexual como las ceremonias de bendición independientes para parejas del mismo sexo quedan ahora descartadas en la Iglesia de Inglaterra, desde 2023 se permiten oraciones de bendición para estas parejas como parte de los servicios dominicales ordinarios.
Reacciones encontradas: lacrimógeno victimismo y defensa de la doctrina tradicional
Tras la votación, la arzobispesa Mullally reconoció que la decisión había «dejado heridas en nosotros como individuos y como Iglesia», señal de la profundidad de las divisiones internas. Al final del debate del jueves, dirigiéndose al Sínodo, Dame Sarah Mullally habló de las dificultades para abordar esta cuestión en los últimos años: «Ha tocado algunas de nuestras opiniones teológicas más profundas, pero también la parte central de nuestra identidad. Nos ha dejado heridos como individuos y también como Iglesia y, por tanto, agradezco que todavía estén aquí».
El arzobispo de York, Stephen Cottrell, quien presentó una propuesta para crear un grupo de trabajo que continúe discutiendo el tema, manifestó: «No es aquí donde quiero que estemos, ni donde esperaba que estuviéramos hace tres años. Y quiero reconocer que, dondequiera que se sitúen en el debate, sé que muchos de ustedes se sienten enfadados y decepcionados». Cottrell se disculpó por el dolor causado «a ambos bandos».
Como suele ocurrir en estos casos no faltó el testimonio lacrimógeno y victimista. Esta vez fue a cargo del reverendo Charlie Bączyk-Bell, sacerdote homosexual y miembro del Sínodo con sede en Londres, quien declaró entre lágrimas, así lo relata la BBC: «Me han roto el corazón. No puedo creer que estemos aquí de nuevo, después de todo este tiempo, con solo esto que ofrecer».
Bączyk-Bell calificó el proceso de «farsa facciosa» y consideró una «falsa equivalencia» hablar del dolor causado a quienes se han opuesto teológicamente a la idea de la igualdad matrimonial. «No es lo mismo que todo tu ser sea debatido, destrozado, diseccionado, insultado, pisoteado en esta cámara y más ampliamente como si fuera una mera cuestión abstracta», afirmó. El reverendo pidió disculpas a los miembros LGBTQ+ de la Iglesia de Inglaterra «por lo que seguimos haciéndoles pasar» y «porque no podemos celebrarles como deberíamos».
La postura conservadora: defensa de la doctrina clásica del matrimonio
Los sectores conservadores consideran que la decisión protege la doctrina tradicional del matrimonio, definido como la unión de un hombre y una mujer. El Consejo Evangélico de la Iglesia de Inglaterra ha afirmado previamente que las bendiciones a parejas del mismo sexo son «contrarias a la enseñanza de la Biblia».
Durante el debate del jueves, algunos representantes insistieron en que no solo los cristianos LGBTQ+ han quedado marcados por estos acontecimientos. Simon Clift, miembro laico del Sínodo procedente de Winchester, declaró: «Aquellos como yo, que se aferran a la enseñanza histórica, también sienten ese dolor, y todos los grupos necesitan ser reconocidos».
Busola Sodeinde, otro miembro laica del Sínodo procedente de Londres, señaló que los anglicanos del «Sur Global» se sienten «heridos» y consideran que no han sido consultados adecuadamente. «Referirse a ellos como «homófobos», como han hecho algunos, cuando creen que están tratando de permanecer fieles a la palabra de Dios no solo es poco útil, es gravemente injusto», afirmó.
Consecuencias para la comunión anglicana mundial
Desde hace varios años, la jerarquía anglicana intentaba encontrar una vía intermedia entre la fidelidad a la enseñanza tradicional sobre el matrimonio y la consideración de las demandas de una parte de los fieles favorables a un mayor reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Las discusiones han dado lugar a informes teológicos y largas consultas, sin lograr acercar de manera duradera las posiciones.
Aunque las decisiones del Sínodo no afectan directamente a lo que enseñan las iglesias anglicanas de todo el mundo, algunas de estas iglesias han amenazado con abandonar la Comunión Anglicana por la cuestión de las bendiciones a uniones del mismo sexo. En 2017, la Iglesia Episcopal de Escocia fue mucho más allá al aprobar la igualdad matrimonial para parejas homosexuales. Por su parte, si bien la Iglesia Anglicana de Gales no permite bodas entre personas del mismo sexo, ha dado pasos mayores que la Iglesia de Inglaterra al autorizar servicios de bendición para parejas homosexuales.
Un paréntesis cargado de incertidumbre
Aunque el Sínodo votó el jueves a favor de crear un grupo de trabajo para continuar debatiendo el tema, quienes lamentan el colapso del proceso para ofrecer servicios de bendición a parejas del mismo sexo advirtieron que muchos están abandonando la Iglesia decepcionados. Los sectores progresistas ven en esta votación un freno brusco a un proceso que esperaban ver culminar.
Este voto no cierra definitivamente el debate, pero marca una pausa cargada de consecuencias para el futuro de las discusiones en el seno de la Iglesia de Inglaterra y evidencia una impasse teológica que continúa fracturando a la comunión anglicana.








