(InfoCatólica) El padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ha anunciado su decisión de encomendar a los obispos de la Sociedad la consagración de nuevos prelados el próximo 1 de julio.
A la espera de la reacción del Papa León y la Santa Sede la medida supondrá la excomunión a los participantes y sin lugar a dudas tendrá muchísimo impacto en el tradicionalismo. Baste recordar que las primeras excomuniones dieron lugar tanto a las «comunidades Ecclesia Dei» como la Administración Apostólica Personal San Juan María Vianney, sobre la que el Papa ha mantenido a Mons Rifan.
Por otro lado medidas canónicas de este tipo contrastarán todavía más con hechos como los que están ocurriendo en Alemania con el Camino Sinodal y pueden trasladar a los fieles por un lado que la doble vara de medir continua y por otro que según seas da igual lo que se haga. Decisiones ineludibles para el Papa León XIV y su intento de mantener la unidad. El ejemplo de China donde las autoridades comunistas, a través de los obispos del partido, consagran obispos será un precedente con el que discutirán los canonistas.
El anuncio se produjo durante la ceremonia de toma de sotana que presidió en el seminario internacional San Cura de Ars, en Flavigny-sur-Ozerain (Francia), en la festividad de la Purificación de la Virgen María. La decisión se ha tomado tras recibir una carta de la Santa Sede que, según la Fraternidad, «no responde absolutamente en nada» a sus demandas, y después de obtener el respaldo unánime del Consejo de la Sociedad.
Solicitud de audiencia papal sin respuesta satisfactoria
El padre Pagliarani había solicitado en agosto pasado una audiencia con el Santo Padre para exponerle de manera filial la situación actual de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En una segunda carta, abordó explícitamente la necesidad particular de la organización de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos, quienes desde hace casi cuarenta años recorren el mundo para atender a los numerosos fieles vinculados a la tradición de la Iglesia y que desean recibir los sacramentos del orden y la confirmación para el bien de sus almas.
Tras haber «madurado largamente su reflexión en la oración» y recibir en los últimos días la mencionada carta vaticana, el Superior General ha llegado a la convicción de que «el estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas exige tal decisión», según reza el comunicado oficial difundido por la Fraternidad.
Precedente de 1988 y el gesto de misericordia de Benedicto XVI
La última (y primera) vez que la Sociedad de San Pío X consagró obispos sin permiso papal fue en 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre ordenó a Bernard Fellay, Alfonso de Galarreta, Bernard Tissier de Mallerais y Richard Williamson. Aquella decisión resultó en la excomunión inmediata de los obispos consagrados. No obstante, en 2009, el papa Benedicto XVI les levantó la excomunión en un gesto de misericordia que generó considerable controversia.
En su histórica carta a los obispos de la Iglesia católica del 10 de marzo de 2009, Benedicto XVI explicó que la remisión de la excomunión era un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica que liberaba a las personas del peso de conciencia provocado por la sanción más grave de la Iglesia. Sin embargo, el Pontífice aclaró enfáticamente que este gesto disciplinar debía distinguirse del ámbito doctrinal: «Hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia».
El Papa Benedicto justificó su decisión preguntándose si la Iglesia podía permitir que una comunidad con 491 sacerdotes, 215 seminaristas, seis seminarios y miles de fieles quedara «a la deriva lejos de la Iglesia», e instó a no excluirlos de la búsqueda de reconciliación y unidad.
De aquellos cuatro prelados, Williamson fue posteriormente expulsado de la Fraternidad San Pío X y falleció hace aproximadamente un año. Tissier de Mallerais también falleció en 2024, lo que ha reducido sensiblemente el número de obispos disponibles para atender las necesidades sacramentales de los fieles vinculados a la liturgia tradicional.
Fundación y tensiones con la jerarquía eclesiástica
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre con autorización eclesiástica. Lefebvre, que había sido el obispo más importante de toda África durante el pontificado de Pío XII y posteriormente Superior General de los Espiritanos (una de las sociedades misioneras más importantes de la historia de la Iglesia), pronto enfrentó la oposición de la jerarquía eclesiástica.
Las tensiones surgieron fundamentalmente porque la Sociedad rechazaba diversos aspectos del Concilio Vaticano II, particularmente la interpretación de la libertad religiosa y el ecumenismo tal como fueron formulados en los documentos conciliares. La Fraternidad se ha adherido firmemente a la liturgia tradicional desde los primeros años posteriores al Concilio.
Identidad católica y diferencias con el sedevacantismo
La Fraternidad San Pío X continúa considerándose parte de la Iglesia Católica y reza por el Papa reinante durante la Santa Misa, diferenciándose así claramente del sedevacantismo. Al mismo tiempo, se niega a aceptar diversas innovaciones, tal como las percibe, lo que genera constantes tensiones con la Santa Sede.
El papa Francisco declaró que las confesiones escuchadas por sacerdotes de la Fraternidad San Pío X son válidas en todo el mundo y que los matrimonios también deberían ser posibles. Anteriormente, la Fraternidad había invocado sistemáticamente el «estado de emergencia» dentro de la Iglesia con respecto a estos dos sacramentos. El Vaticano ha aclarado repetidamente en las últimas décadas que los fieles tienen la libertad de participar en una misa celebrada por la Fraternidad San Pío X.
Justificación de la decisión y próximas explicaciones
En el comunicado oficial, la Fraternidad ha reproducido palabras del padre Pagliarani escritas el 21 de noviembre de 2024 para el quincuagésimo aniversario de la declaración histórica de monseñor Lefebvre: «Es únicamente en la Iglesia de siempre y en su tradición constante donde encontramos la garantía de estar en la Verdad, de continuar predicándola y sirviéndola. La Fraternidad no busca en primer lugar su propia supervivencia: busca principalmente el bien de la Iglesia universal y, por esta razón, es por excelencia una obra de Iglesia».
El Superior General ha anunciado que en los próximos días proporcionará explicaciones complementarias sobre la situación presente y su decisión. El comunicado concluye con la invocación latina «Nos cum Prole pia benedicat Virgo Maria» (Que la Virgen María nos bendiga con su divino Hijo).
Comunicado
En este día 2 de febrero de 2026, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen, el Reverendo Padre David Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en el curso de la ceremonia de toma de sotana que presidía en el Seminario Internacional San Cura de Ars, en Flavigny-sur-Ozerain, en Francia, anunció públicamente su decisión de confiar a los obispos de la Fraternidad el encargo de proceder a nuevas consagraciones episcopales el próximo 1 de julio.
El pasado mes de agosto solicitó la gracia de una audiencia con el Santo Padre, haciéndole conocer su deseo de exponerle filialmente la situación actual de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En una segunda carta, le expresó abiertamente y explícitamente la necesidad particular de la Fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos, que recorren el mundo desde hace cerca de cuarenta años, para responder a los numerosos fieles apegados a la Tradición de la Iglesia y deseosos de que sean conferidos, para el bien de sus almas, los sacramentos del orden y de la confirmación.
Tras haber madurado largamente su reflexión en la oración, y tras haber recibido de la Santa Sede, en estos últimos días, una carta que no responde en absoluto a nuestras peticiones, el Padre Pagliarani, apoyado en el parecer unánime de su Consejo, estima que el estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas exige tal decisión.
Las palabras que escribió el 21 de noviembre de 2024, con ocasión de los cincuenta años de la declaración histórica de monseñor Marcel Lefebvre, son más que nunca reflejo de su pensamiento y de sus intenciones:
«Solo en la Iglesia de todos los tiempos y en su Tradición constante encontramos la garantía de estar en la Verdad, de continuar predicándola y sirviéndola. […]
«La Fraternidad [San Pío X] no busca primero su propia supervivencia: busca principalmente el bien de la Iglesia universal y, por ello, es por excelencia una obra de Iglesia, que con una libertad y fuerza únicas responde adecuadamente a las necesidades específicas de una era trágica sin precedentes.
«Este único objetivo sigue siendo hoy nuestro, como lo era hace cincuenta años: “Por eso, sin ninguna rebelión ni amargura ni resentimiento alguno, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal a la luz del magisterio de siempre, convencidos de que no podemos rendir mayor servicio a la Santa Iglesia católica, al Sumo Pontífice y a las generaciones futuras (Mons. Lefebvre, Declaración del 21 de noviembre de 1974).”»
En los próximos días, el Superior General proporcionará explicaciones complementarias sobre la situación actual y sobre su decisión.
«Nos cum Prole pia benedicat Virgo Maria.
Que la Virgen María nos bendiga junto con su divino Hijo.»Menzingen, 2 de febrero de 2026
[Traducción no oficial de InfoCatólica]








