(CNA/InfoCatólica) Un sacerdote católico secuestrado en Nigeria recuperó la libertad tras pasar cerca de dos meses en cautiverio, según confirmó la Iglesia local. El presbítero había sido raptado a finales de noviembre de 2025 en una región marcada por la violencia armada y la inseguridad persistente que afecta de manera especial a los cristianos.
La diócesis a la que pertenece el sacerdote comunicó que su liberación se produjo sin que se ofrecieran detalles públicos sobre las circunstancias exactas del rescate, una práctica habitual para no poner en riesgo nuevas negociaciones ni la vida de otras personas retenidas por grupos criminales. La Iglesia expresó su alivio por el regreso con vida del sacerdote y agradeció las oraciones constantes de los fieles durante el tiempo de su secuestro.
Durante los casi dos meses de cautiverio, la comunidad católica vivió momentos de profunda angustia. Sacerdotes, religiosos y laicos se unieron en jornadas de oración y ayuno, confiando la vida del secuestrado a la protección de Dios. Tras su liberación, se indicó que el sacerdote se encuentra con vida y está recibiendo la atención necesaria antes de retomar cualquier actividad pastoral.
Este nuevo caso se suma a una larga lista de secuestros de sacerdotes y religiosos en Nigeria, un país donde la violencia de bandas criminales, milicias armadas y grupos extremistas islámicos se ha intensificado en los últimos años. Los secuestros con fines económicos se han convertido en una práctica frecuente, afectando tanto a clérigos como a seminaristas y fieles laicos.
La Iglesia en Nigeria ha denunciado reiteradamente que esta situación no solo pone en peligro la vida de sus ministros, sino que también debilita la presencia pastoral en regiones ya castigadas por la pobreza, el terrorismo y la ausencia efectiva del Estado. En varias ocasiones, los obispos han advertido que la inseguridad está provocando el abandono forzado de parroquias y misiones en zonas rurales.
Al confirmar la liberación del sacerdote, las autoridades eclesiásticas renovaron su llamamiento a las autoridades civiles para que garanticen la seguridad de la población y actúen con decisión frente a los grupos criminales. Asimismo, pidieron a los fieles no dejar de rezar por las numerosas víctimas de la violencia en el país y por quienes siguen privados de libertad.
El regreso con vida del sacerdote ha sido recibido como un motivo de acción de gracias, pero también como un recordatorio dramático del alto precio que muchos cristianos pagan hoy por permanecer fieles a su fe en Nigeria.







