El Senado francés rechaza la ley de eutanasia y deja el texto sin contenido operativo

El proceso continúa en la Asamblea Nacional

El Senado francés rechaza la ley de eutanasia y deja el texto sin contenido operativo

El artículo rechazado constituía la piedra angular de la reforma, ya que definía con precisión los criterios que permitirían a un paciente recurrir a la eutanasia o al suicidio asistido. Su supresión priva al texto de su marco jurídico, haciendo imposible cualquier aplicación concreta del derecho a la ayuda a morir tal como había sido concebido.

(InfoCatólica) Los obispos franceses publicaron una tribuna pública contra la proposición de ley que instituía un «derecho a la ayuda a morir». Era la semana decisiva. Y así ha sido.

El Senado francés asestó un golpe decisivo a la reforma sobre el fin de vida al rechazar este miércoles 21 de enero, por 144 votos contra 123, el artículo central de la proposición de ley sobre la ayuda a morir.

Esta votación elimina el dispositivo operativo del texto y fragiliza duraderamente el futuro de una reforma presentada como prioritaria por el ejecutivo de Emmanuel Macron.

Un artículo clave eliminado que vacía el texto de contenido

El artículo rechazado constituía la piedra angular de la reforma, ya que definía con precisión los criterios que permitirían a un paciente recurrir a la eutanasia o al suicidio asistido. Su supresión priva al texto de su marco jurídico, haciendo imposible cualquier aplicación concreta del derecho a la ayuda a morir tal como había sido concebido.

Este artículo encuadraba estrictamente las condiciones médicas, las garantías procesales y el papel de los profesionales sanitarios. Sin este marco jurídico, el reconocimiento del principio de una «asistencia médica para morir», adoptado la víspera por los senadores, queda en gran medida simbólico y sin alcance normativo real.

El presidente de la comisión de Asuntos Sociales del Senado, Philippe Mouiller, reconoció que todo el texto quedaba ahora vacío de sentido, aunque indicó que los debates continuarían hasta la votación solemne prevista para el 28 de enero, conforme al calendario parlamentario.

Oposiciones múltiples e irreconciliables

El rechazo de este artículo se explica por oposiciones múltiples y difícilmente conciliables. Una gran parte de la derecha y del centro senatoriales se opone por principio a cualquier legalización de la eutanasia y del suicidio asistido, considerando que tal evolución constituiría una ruptura ética mayor.

Por el contrario, el grupo socialista también votó en contra, juzgando la versión examinada en el Senado demasiado restrictiva respecto al texto adoptado en la Asamblea Nacional en junio de 2025, que abría la ayuda a morir a los pacientes en fase avanzada de la enfermedad.

Estas divergencias impidieron cualquier mayoría de convergencia, revelando la amplitud de las fracturas internas en la Cámara Alta sobre una reforma social particularmente sensible.

Tensiones políticas en el hemiciclo

Los intercambios en el hemiciclo estuvieron marcados por una fuerte tensión política. El presidente del grupo socialista, Patrick Kanner, denunció «una triste noche para el Senado», acusando a la mayoría de hacer inoperante el texto y desacreditar a la Cámara Alta sobre un asunto esencial para los franceses.

A estas críticas, el senador centrista Loïc Hervé respondió que era irrealista esperar de los senadores opuestos a la eutanasia y al suicidio asistido que votaran un artículo que consagrara estas prácticas, subrayando así el callejón sin salida político en el que se encuentra el Senado.

La derecha reescribe completamente el artículo clave

Más tarde esa noche, la derecha senatorial enterró definitivamente el proyecto de ley reescribiendo por completo el artículo clave que creaba la ayuda activa para morir. La enmienda presentada por senadores, incluidos algunos cercanos al líder de Los Republicanos Bruno Retailleau, sustituyó esta asistencia médica en la muerte por un «derecho al mejor alivio posible del dolor y sufrimiento».

El examen del resto de los artículos continuó a pesar de la eliminación del mecanismo de asistencia médica para morir, con los senadores denunciando lo absurdo de los debates sobre un «texto fantasma» o «una mascarada».

El proceso continúa en la Asamblea Nacional

Una votación solemne sobre el conjunto de la proposición de ley, presentada por el diputado Olivier Falorni, sigue prevista, pero su alcance parece ahora en gran medida formal. En el estado actual, el texto está privado de su núcleo jurídico y no puede desembocar en una legalización efectiva de la ayuda activa a morir.

La continuación del proceso legislativo debería desarrollarse esencialmente en la Asamblea Nacional, donde se había formado una mayoría clara a favor de la reforma. El Gobierno espera remitir el asunto a los diputados para una segunda lectura lo antes posible, posiblemente ya en febrero.

Algunos parlamentarios pidieron al gobierno retirar el texto del orden del día, considerando que el procedimiento parlamentario había perdido su coherencia. Sin embargo, la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, rechazó esta opción, considerando que una retirada interrumpiría el procedimiento parlamentario en curso.

Un revés político para Macron

Para el presidente Macron, que ha hecho del fin de vida un distintivo de su quinquenio, este rechazo constituye un revés político mayor. El calendario parlamentario para esta reforma será largo, ya que aún habrá al menos un viaje más de ida y vuelta entre ambas cámaras.

El Senado examinará a partir del lunes 26 de enero otro proyecto de ley sobre cuidados paliativos, más consensuado. Muchos parlamentarios lamentaron que este texto no hubiera sido examinado primero.

Una reflexión sobre la dignidad humana

Más allá de los enfrentamientos políticos y los cálculos institucionales, esta votación del Senado marca también, para una parte significativa de los electos, el rechazo de un cambio antropológico mayor. Al oponerse al artículo clave de la proposición de ley, numerosos senadores quisieron recordar que la dignidad humana no puede estar condicionada al estado de salud, al sufrimiento o a la autonomía, sino que es inherente a la persona misma, desde el comienzo hasta el fin natural de la vida.

Para estos electos, la confusión entre muerte provocada y dignidad constituye un deslizamiento peligroso, pues sustituye la esperanza por una lógica de renuncia, y el acompañamiento por una respuesta letal. En esta perspectiva, la votación del Senado puede leerse como una llamada a la prudencia, a la conciencia y a la fidelidad a una visión del hombre abierta a la esperanza.

Si esta importante reforma del segundo mandato de Macron tiene éxito, Francia se uniría a otros países que han legislado sobre el tema, como Países Bajos, Bélgica, Suiza y Canadá, con los mortíferos resultados que ya se conocen.

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