(InfoCatólica) León recupera otra tradición despreciada por Francisco. O mejor dicho, dos tradiciones que atañen a los arzobispos y refuerzan su comunión con el Papa y con toda la Iglesia que la ha mantenido durante siglos: la bendición de los corderos de los que se extraerá la lana para los palios y la entrega de los mismos por el mismo Papa.
Esta mañana le fueron presentados los corderos a bendecir
Esta mañana, en la Capilla de Urbano VIII, se han presentado al Papa dos corderos que serán bendecidos con motivo de la memoria litúrgica de Santa Inés, virgen y mártir, en la basílica homónima situada en la vía Nomentana.
La lana de estos corderos se utilizará para confeccionar los palios de los nuevos arzobispos metropolitanos. El palio es una insignia litúrgica de honor y jurisdicción que llevan el Papa y los arzobispos metropolitanos en sus iglesias y en las de sus Provincias Eclesiásticas. El palio consiste en una estrecha banda de tela, tejida en lana blanca, decorada con seis cruces de seda negra.
Y como termina diciendo la nota del Vaticano
El rito de la bendición de los palios y su entrega a los arzobispos metropolitanos lo realiza el Santo Padre el 29 de junio, en la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
Ruptura de una tradición
El 12 de enero de 2015 por monseñor Guido Marini, entonces Maestro de las Celebraciones Litúrgicas comunicó que Francisco había determinado que ya no impondría personalmente el palio a los nuevos arzobispos en Roma el 29 de junio. En su lugar, el Papa bendeciría los ornamentos en la Basílica de San Pedro, pero la imposición física la realizarían los nuncios apostólicos en las diócesis de origen de cada arzobispo. Hoy la tradición vuelve.
Tradición papal
Hasta mediados de la década de 2010, el rito seguía un proceso inalterado que involucraba a diversas instituciones romanas. Los corderos son criados por los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes (Tre Fontane), sitio del martirio de San Pablo. La mañana del 21 de enero, los animales eran trasladados a la Basílica de Santa Inés Extramuros para una primera bendición solemne sobre el altar de la santa.
Posteriormente, eran llevados al Palacio Apostólico para ser presentados al Papa. Las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret han desempeñado un papel crucial en este proceso desde 1884, encargándose de la limpieza y adorno de los animales. El ritual de preparación incluye bañar a los corderos con jabón neutro, secarlos con dispositivos eléctricos para evitar enfriamientos y coronarlos con flores rojas y blancas, símbolos del martirio y la virginidad de Inés. Este nivel de detalle ceremonial subraya la sacralidad de la materia prima que acabará convertida en vestidura litúrgica.
Aprovechando las medidas sanitarias de la pandemia Francisco «desapareció» esta tradición.







