(InfoCatólica) Durante el reciente Consistorio extraordinario de Cardenales tronó la voz del Cardenal chino. A su vuelta ha compartido sus reflexiones con Michael Haynes, tanto del consistorio como del encuentro personal con el Papa.
El cardenal emérito de Hong Kong, Joseph Zen, expresa su «profunda gratitud» al papa León XIV por recuperar la práctica de los consistorios extraordinarios, aunque también ha manifestado preocupaciones sobre la influencia de lo que denomina «secuaces del papa Francisco» en la organización del encuentro.
El purpurado, de 94 años, realizó el largo viaje desde Hong Kong hasta Roma para participar en el primer consistorio convocado por León XIV, celebrado los días 7 y 8 de enero.
Un reencuentro entre cardenales tras diez años de ausencia
Según recoge Haynes, la vuelta del consistorio extraordinario a la vida de la Iglesia ha sido calurosamente recibida por numerosos miembros del Colegio Cardenalicio, especialmente tras la última reunión de este tipo en 2014. El cardenal Zen destacó que el papa León XIV «fue muy cordial y habló conmigo durante media hora. Yo hablé mucho, él escuchó mucho. Realmente es un líder que sabe escuchar», tras mantener una audiencia privada con el Pontífice la mañana del 7 de enero.
El purpurado hongkonés aprovechó su estancia en Roma para celebrar misa en su iglesia titular, Santa María Madre del Redentor, el 6 de enero, festividad de la Epifanía, lo que le hizo sentir «verdaderamente párroco en la diócesis del Papa».
Críticas a la organización y sombra del Sínodo sobre la Sinodalidad
Sin embargo, el cardenal Zen no ocultó su decepción con algunos aspectos organizativos del consistorio. Inicialmente se habían previsto cuatro temas de debate: la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del papa Francisco, la sinodalidad, la reforma de la Curia Romana y las misas tridentina y posconciliar. A última hora, por falta de tiempo, se decidió votar para seleccionar solo dos temas, quedando finalmente los dos primeros. «En mi opinión, se desperdició una tarde entera», lamentó el cardenal.
Lo que debía ser un encuentro de dos días se redujo a uno solo. Además, el formato del consistorio replicó el del reciente Sínodo sobre la Sinodalidad, con los participantes sentados en mesas redondas y un tiempo muy limitado para la discusión plenaria: solo dos sesiones de 45 minutos, con oportunidad de intervenir únicamente para 15 personas en cada una. «Tiendo hacia las teorías conspirativas, y sospecho que esta reunión fue secuestrada por los secuaces del papa Francisco. Hicieron todo lo posible para impedir que los cardenales expresaran sus puntos de vista. ¿No es esto precisamente lo contrario del propósito por el cual el papa León convocó el consistorio?», afirmó Zen.
El purpurado señaló que antes del encuentro intervino el predicador del Sínodo con una homilía, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe distribuyó un documento, y el secretario general de la Secretaría del Sínodo también tomó la palabra. Incluso el prefecto del Dicasterio para el Culto Divino distribuyó un documento sobre la misa tridentina, pese a que ese tema no iba a tratarse.
«Yo me convertí en el único niño malo»
El cardenal Zen había preparado un texto para contribuir al debate sobre Evangelii Gaudium, pero el límite de tres minutos por intervención le obligó a presentar solo los puntos clave. Utilizó «palabras bastante afiladas» para criticar el Sínodo y sus medidas sobre la «fase de implementación». Posteriormente entregó el texto completo a varios cardenales, y rápidamente llegó a manos de periodistas.
«El papa animó a todos a hablar con franqueza», explicó Zen, quien reconoció que bastantes cardenales habían expresado en los meses previos opiniones similares a las suyas. «Sin embargo, en la reunión muy pocos hablaron, e incluso los que lo hicieron lo hicieron de manera muy educada. Desafortunadamente, yo me convertí en el único niño malo», admitió el purpurado, quien percibió que «algunas personas me lanzaron miradas sucias» tras su intervención, aunque muchos miembros del «campo tradicional» le expresaron su agradecimiento tanto dentro como fuera de la reunión.
Varios cardenales comentaron después del encuentro que había problemas serios con los preparativos, aunque no todos compartieron la visión conspirativa de Zen. Algunos sugirieron que quizá simplemente hubo demasiados eventos al final del Año Jubilar y el papa León no pudo supervisar personalmente la preparación del consistorio.
Esperanza en la mejora del formato para junio
A pesar de las críticas, la impresión global del cardenal Zen sobre el encuentro fue de «profunda gratitud». «La decisión del Papa de convocar un consistorio es una apertura muy bienvenida», subrayó. Inmediatamente después del encuentro, León XIV anunció que se celebrará otro consistorio a finales de junio, y a partir de entonces se realizará uno cada año, de mayor duración. «Los procedimientos ciertamente se mejorarán, para que el Papa pueda escuchar ampliamente las opiniones leales de sus hermanos», expresó el cardenal con esperanza.
Zen también compartió detalles más personales de su viaje. En esta ocasión, la policía de Hong Kong no le exigió ni avalador ni fianza para emitirle el pasaporte, tras considerar satisfactoria su conducta en dos viajes previos al extranjero. El cardenal, que había estado enfermo durante un año y perdió diez kilogramos de peso, ha recuperado siete, aunque su médico le ha pedido que gane tres más. «El doctor dijo: no restrinjas tu dieta, gana peso primero. Escuchar al doctor no puede estar muy equivocado, ¿verdad?», comentó con humor el purpurado, quien agradeció las oraciones de todos los fieles y concluyó: «Doy gracias al Señor por las gracias que me ha concedido durante estos 94 años. Que el Señor me perdone los pecados y faltas de mi vida. En cuanto a los días que aún me conceda, no los rechazaré».







