(InfoCatólica) España asiste a un cambio de paradigma en la expresión de la fe. El éxito de 'Llamados 2026' confirma que la Iglesia española está adoptando la propuesta, la estética y las formas del 'worship' anglosajón para frenar la secularización. Con una mezcla de influencers, producción audiovisual de alto nivel y el método internacional Alpha, el evento en Madrid marca un hito.
El Movistar Arena de Madrid acogió este lunes un acontecimiento sin precedentes en España: más de 6.000 personas se congregaron durante cuatro horas en un macro encuentro de oración, alabanza y testimonios que convirtió el recinto de conciertos en una insólita catedral.
El evento, denominado Llamados 2026, marcó un hito en la evangelización católica española al combinar worship contemporáneo, adoración eucarística y testimonios de conversión en un formato que hasta hace poco resultaba impensable en nuestro país.
La iniciativa, impulsada por Alpha España, la parroquia Santo Domingo de la Calzada de Algete y la diócesis de Alcalá de Henares, logró un lleno absoluto en el centro de Madrid. Entre los asistentes se encontraban jóvenes, familias, sacerdotes, religiosas y grupos parroquiales llegados no solo de diversos puntos de la Comunidad de Madrid, como Algete o Villaverde, sino también de Colombia, Miami e Italia.
Un giro católico que rompe esquemas
Como relata Aléx Navajas, en una crónica para El Debate, lo ocurrido en el Movistar Arena habría sido inimaginable en España hace apenas unos años. Un estilo considerado demasiado emotivo, festivo o incluso excesivamente protestante ha logrado conectar con miles de católicos que ahora elevan los brazos, corean canciones de alabanza y participan sin rubor en manifestaciones de fe públicas.
«¿Qué ha ocurrido en este tiempo, relativamente breve, para que algo residual como era la música cristiana de alabanza haya logrado llenar varias veces gigantescos recintos?», se preguntaban algunos observadores. La respuesta parece encontrarse en una nueva generación de católicos que busca formas de evangelización adaptadas al lenguaje audiovisual contemporáneo y a una época marcada por la necesidad de sanación.
Testimonios de conversión que conectan con la juventud
El encuentro contó con la participación de destacados influencers católicos y figuras públicas que compartieron sus experiencias de fe. René ZZ, youtuber con más de dos millones de seguidores en redes sociales, abrió el evento con un testimonio personal sobre su conversión.
René relató cómo su experiencia de fe comenzó con un sueño: «Soñé que Dios me amaba, y solo eso, el amor de Dios». El influencer destacó la importancia de dejarse moldear por la voluntad divina: «Cuando Dios me regaló su amor, pensé si Dios existe igual quiere algo de mí. Yo ya lo he intentado por mí mismo, ahora voy a dejar mi voluntad a un lado y a permitir que la suya vaya moldeando». Concluyó con un llamamiento a los jóvenes presentes: «Podéis ser la luz para muchas personas. No tengáis miedo a hablar de la fe».
El fenómeno de los influencers católicos
Posteriormente, Casilda Finat, diseñadora de joyas e influencer, María Lorenzo y Quique Mira, fundadores del movimiento católico Aute, junto al propio René ZZ, compartieron una conversación moderada por el director de cine Juan Manuel Cotelo y Olatz Elola, creadora de Blessings y de la comunidad de oración PrayPlan, sobre sus experiencias como comunicadores católicos en redes sociales.
Quique Mira, uno de los impulsores de Aute, reflexionó sobre la autenticidad de este aparente giro católico entre los jóvenes: «Si es algo superficial, el tiempo lo va a decir. Una fe de verdad se vive cada día. Creo que hay un auge del Espíritu Santo auténtico, pero cada uno tiene que responder». El mensaje recurrente durante toda la jornada fue claro: «Dios te ama. No importa si eres muy bueno o si te consideras un desastre. Dios te ama igualmente. No hay nada que puedas hacer para lograr que Dios te ame menos».
La visión de Alpha hacia 2033
Uno de los momentos más esperados fue la intervención de Nicky Gumbel, acompañado de su esposa Pippa, promotores de Alpha, una metodología de evangelización por la que más de 30 millones de personas en 175 países y 100 idiomas han pasado en los últimos años. Gumbel compartió su visión de que en 2033 todo el mundo pueda haber escuchado hablar de Jesús e hizo un fuerte llamamiento a la unidad de los cristianos.
Su intervención se articuló en torno a cuatro consideraciones fundamentales: una nueva visión centrada en Cristo que deben compartir todos los cristianos; la motivación enraizada en el amor que Dios tiene por cada uno de sus hijos; la clave de la oración; y el potencial inmenso de una época privilegiada. «Los campos están listos para la siega», animó el pastor anglicano iniciador de Alpha, «hay un gran interés de los jóvenes por Jesús».
Adoración eucarística
Tras un breve descanso a las nueve de la noche, el carácter del evento experimentó un giro radical. Del tono festivo y ruidoso se pasó a uno mucho más íntimo y contemplativo. Se hizo un gran silencio entre las más de 6.000 almas presentes para recibir al Santísimo Sacramento, que fue expuesto sobre un altar instalado en el escenario. Fueron unos momentos de impresionante recogimiento en una sala habitualmente destinada a conciertos, que se transformó en un espacio de adoración eucarística.
Durante este tiempo de oración personal, varios jóvenes compartieron testimonios de sanación. Entre ellos destacó la historia personal del jinete olímpico de la Selección Española Juan Matute, cuya experiencia de superación tras atravesar una grave enfermedad neurológica arrancó las lágrimas y los aplausos de muchos asistentes. La adoración culminó con una procesión eucarística por el interior del recinto y la oración de Misericordia.
Un modelo que se asienta en España
Este primer encuentro Llamados 2026 demuestra que una novedosa combinación de oración y worship parece haberse asentado en España como un medio de evangelización privilegiado, adaptado a una época marcada por el lenguaje audiovisual y las necesidades espirituales de una nueva generación de católicos. Amor, misericordia, sanación, perdón, alabanza y adoración fueron las palabras que se sucedieron con más frecuencia durante las cuatro horas que duró el evento.
La tarde de oración culminó cuando las manecillas del reloj se aproximaban a las once de la noche, con la despedida de los organizadores y el rezo de un Padrenuestro al unísono por parte de los miles de asistentes. Caras radiantes y alegres abandonaban el Movistar Arena en un lunes desapacible y frío en el centro de Madrid, testimoniando que algo está cambiando en la forma en que los católicos españoles viven y expresan públicamente su fe.








