(InfoCatólica) En los bolsillos de un camarero en una terraza de Madrid o en las manos de una florista en París, pronto empezará a circular el rostro de San Juan de Rila. No es solo calderilla; es el alma de un país que, tras siglos de ocupación otomana y décadas de telón de acero, reclama su lugar en Europa sin renunciar a sus raíces monásticas. Para los búlgaros, ver su alfabeto cirílico en el metal de la moneda única es el fin de un largo exilio cultural.
Bulgaria ingresó oficialmente en la zona euro el pasado 1 de enero de 2026, sustituyendo el lev por el euro como moneda de curso legal. En un gesto de notable significación cultural, el Estado búlgaro ha decidido inscribir en la cara nacional de sus monedas la imagen de grandes santos y figuras religiosas, afirmando así su herencia cristiana en el corazón mismo de la moneda única europea. Desde entonces, las piezas búlgaras circulan libremente por toda la zona euro, portando símbolos religiosos explícitos que viajan de Roma a París o Viena.
San Juan de Rila preside la moneda de un euro
La pieza de un euro está dedicada a San Juan de Rila, reconocido como santo patrón de Bulgaria. Nacido en el siglo X, este ermita llevó una vida de ascesis, oración y retiro del mundo antes de fundar el monasterio de Rila, que se convertiría en el principal centro espiritual del país. Su figura encarna el ideal monástico oriental, la autoridad moral y la fidelidad a Cristo en tiempos de adversidad.
En la moneda, san Juan de Rila aparece representado de frente, sosteniendo una cruz y un pergamino enrollado, símbolos de la fe profesada y de la enseñanza espiritual transmitida. La inscripción «БЪЛГАРИЯ» y la palabra «ЕВРО» figuran en alfabeto cirílico, reafirmando la identidad nacional y lingüística del país.
Paisio de Hilendar y el despertar nacional
La pieza de dos euros lleva la efigie de Paisio de Hilendar, monje ortodoxo del siglo XVIII y autor de la obra fundacional Historia eslavo-búlgara. En una época en que Bulgaria vivía bajo dominio otomano, Paisio exhortó a sus compatriotas a recordar su fe cristiana, su lengua y su historia, contribuyendo así al despertar religioso y nacional búlgaro.
Su retrato, sobrio y grave, figura en la cara nacional de la moneda, acompañado del año de emisión y el nombre del país. El canto de la pieza lleva grabada la inscripción «Dios, protege Bulgaria», repetida dos veces (una en sentido normal y otra invertida), recuperando una antigua divisa del reino de Bulgaria y dotando a esta moneda de una dimensión religiosa particularmente marcada.
El Jinete de Madara en las monedas de céntimo
Las piezas de 50, 20, 10, 5, 2 y 1 céntimo reproducen todas el motivo del Jinete de Madara, un relieve rupestre monumental del siglo VIII inscrito en el patrimonio mundial de la UNESCO. El jinete, orientado hacia la derecha y atravesando un león con su lanza, se interpreta como símbolo de victoria, protección y continuidad del Estado búlgaro.
Aunque anterior a la cristianización oficial del país, este motivo ha sido integrado con el paso de los siglos en la memoria nacional y cristiana como figura protectora y fundadora. Las monedas incluyen la mención «СТОТИНКИ» o «СТОТИНКА» en alfabeto cirílico, según su valor facial.
Los billetes mantienen la neutralidad europea
A diferencia de las monedas, los billetes en euros son estrictamente comunes a todos los países de la zona euro y no presentan especificidad nacional alguna. Su diseño fue concebido deliberadamente para evitar cualquier referencia nacional, política o religiosa identificable. Muestran motivos arquitectónicos estilizados, sin monumentos reales ni personajes históricos, con el fin de garantizar una neutralidad completa y un uso uniforme en el conjunto de la zona euro.
Identidad cristiana y proyecto europeo
Este dispositivo permite a Bulgaria expresar con claridad su herencia cristiana a través de sus monedas, al tiempo que participa plenamente en una moneda común fundamentada en la unidad. Desde el 1 de enero de 2026, los euros búlgaros circulan libremente por toda la zona euro. Un fiel puede ahora pagar una compra en Roma, París o Viena con una pieza de un euro que representa a san Juan de Rila, haciendo así viajar la historia cristiana búlgara a través de Europa.
Mediante esta elección iconográfica precisa y asumida, Bulgaria recuerda que la integración europea puede conjugarse con la fidelidad a sus grandes santos, a su memoria religiosa y a su identidad cristiana.








