La Fundación DeClausura lanza su segunda campaña para que 80 monasterios «no pasen tanto frío»
© Fundación DeClausura

Cerca de un 30% de los monasterios de clausura del mundo está en España

La Fundación DeClausura lanza su segunda campaña para que 80 monasterios «no pasen tanto frío»

La solidaridad ciudadana se ha convertido en la caldera de los conventos. Tras el éxito de la primera edición, la nueva campaña de DeClausura demuestra cómo pequeñas donaciones pueden transformar un «convento-nevera» en un hogar digno. Que hayan sobrevivido el año pasado no quiere decir que puedan este.

(InfoCatólica) La Fundación DeClausura ha puesto en marcha por segundo año consecutivo la campaña «Que no pasen tanto frío», una iniciativa solidaria que busca recaudar 100.000 euros durante el mes de enero para ayudar a 80 monasterios y conventos de toda España a hacer frente a los gastos de calefacción durante los meses más duros del invierno.

España continúa siendo «la reserva espiritual de Europa»: a pesar de la crisis vocacional, nuestro país alberga cerca de un tercio de los monasterios de clausura de todo el mundo (25-30%), según datos de la Conferencia Episcopal.

Edificios históricos con graves problemas de climatización

Los conventos y monasterios españoles presentan características arquitectónicas que hacen especialmente difícil su climatización. Muros espesísimos de piedra vista, ventanales muy finos sin aislamiento y techos altos como catedrales conforman la combinación perfecta para que resulte casi imposible calentar las estancias donde residen centenares de monjas, muchas de ellas de avanzada edad.

«Pasillos, refectorios, salas de trabajo, capillas, celdas, salas de estudio permanecen durante meses a temperaturas muy bajas», explican desde la fundación. A estas deficiencias estructurales se suman problemas continuos de humedad y ventanas antiguas de un solo cristal que agravan la situación.

Sistemas de calefacción precarios y decisiones difíciles

Las comunidades contemplativas recurren a sistemas de calefacción anticuados y poco eficientes por ser lo único que pueden permitirse económicamente. Algunas disponen únicamente de estufas de propano o butano, mientras que otras utilizan gasóleo almacenado en grandes depósitos que deben rellenarse varias veces al año. Solo unas pocas comunidades, situadas en ciudades, tienen acceso al gas natural canalizado. En algunos casos se emplean estufas o calderas de pellets o, todavía hoy, estufas de leña.

«Muchas comunidades contemplativas evitan encender la calefacción para reducir gastos. El frío que soportan es difícil de imaginar y puede afectar seriamente a su salud», aseguran desde DeClausura. Durante el invierno, el gasto de la calefacción se suma a otros costes inevitables como el mantenimiento, las reparaciones y los arreglos necesarios, por lo que la decisión suele ser siempre la misma: reducir el único gasto «evitable», encendiendo la calefacción lo mínimo posible.

Muchas celdas o habitaciones no cuentan con radiadores ni con ningún sistema de calefacción, salvo las de las hermanas mayores o enfermas. Como resumen gráfico de esta situación, algunas comunidades lo expresan con claridad: «El convento es como una nevera».

Limitaciones del mercado energético

Las comunidades monásticas enfrentan una desventaja adicional al no poder acogerse al mercado regulado de luz o gas, reservado a hogares o pequeñas empresas con baja potencia contratada. Sus gastos energéticos se suman a otros costes fijos de su vida diaria, como la Seguridad Social, la alimentación o el mantenimiento de edificios y maquinaria.

Impacto directo en la salud

Pasar frío de forma continuada tiene consecuencias directas en la salud de las religiosas. En los monasterios son frecuentes las enfermedades respiratorias como gripes, catarros, bronquitis o pulmonías, así como los problemas en huesos, articulaciones y piel, entre ellos artritis, osteoporosis o sabañones.

Resultados de la primera edición

El año pasado, en la primera edición de esta campaña de micromecenazgo, la fundación logró alcanzar los 68.500 euros, que permitieron ayudar a 64 comunidades contemplativas, lo que supuso una ayuda media de 1.070 euros por convento.

La campaña impulsada por la Fundación DeClausura no pretende eliminar completamente el frío, algo imposible en muchos de los monasterios, pero sí aliviarlo. Se trata de una ayuda que puede marcar la diferencia en la calidad de vida de monjas y monjes durante los meses más duros del año.

La Fundación DeClausura es una entidad sin ánimo de lucro al servicio de las comunidades monásticas de España, donde se concentra el mayor número de cenobios del mundo.

9 comentarios

Juan diácono
Gracias por la información. Si no me equivoco en algunas órdenes como en las Carmelitas Descalzas en que profesaron dos de mis hermanas, sencillamente no tienen calefacción, lo cual en lugares como Salamanca o incluso el Cerro de los Ángeles en Getafe, debe ser muy duro. ¿Es tanta penitencia lo que les da esa alegría extraordinaria?
Alegría que no quita las penalidades en materia de salud.
Ellas oran mucho, imitémoslas en lo posible.
Y ahorremos un poco en nuestra calefacción para poder ayudarlas con sentido
5/01/26 8:26 PM
Carmen L
Me pregunto, cómo se calentaban entonces las monjas, en el tiempo de la fundación de esos antiguos conventos. Pero, también, hay algún científico católico que pueda aportar alguna solución. Recemos porque Dios, provea alguna solución más al alcance de los conventos.
5/01/26 9:05 PM
anawim
Gracias Infocatolica por la información que incluye número de cuenta.

En primer lugar, a la pregunta de a qué se debe esa alegría que tienen en los conventos y monasterios, creo que no se debe únicamente a la penitencia sino más bien a la perfección. Hagan la prueba. Ahora bien, tengan en cuenta que una vez que empiecen no se puede dar marcha atrás.

El frío en los monasterios y conventos es brutal. Conocí una religiosa contemplativa que casi la tienen que amputar uno de los dedos por isquemia, ya saben ustedes que el frío mantenido produce vasoconstricción. Las condiciones en los conventos y monasterios a veces son tan precarias que como bien se apunta en el post los religiosos adquieren enfermedades que no tenían fuera del convento/ monasterio. Ayudémosles. Dios lo va a pagar mucho más de lo que nosotros podamos ayudar. ¿Hay que ayudar a los pobres? Pues ellos son los pobres de Dios. Los pequeños de Dios. Los anawim.
5/01/26 10:22 PM
Dámaso
Lo normal en Castilla es que por la mañana se encontrarán congelada el agua de la jofaina que tenían en la celda y esto 3 meses al año.
5/01/26 10:22 PM
Francisco QUINDÓS Folgueral
El Vaticano, los obispos y poder civil más cercano y los cristianos debemos prácticar ese amor al prójimo que solemos predicar.
5/01/26 10:52 PM
José
Esto señores de la Fundación Declasura limitan la estancia en el Monasterio de Santa María de Huerta (Experiencias Monásticas paras Hombres) a personas con máximo de 55 años para, ante el gran número de solicitudes, favorecer a aquellos "que tienen más recorrido en la vida". Pocas veces he visto una explicación tan lamentable y estúpida. Iba a hacer un donativo cuando he leído esta noticia en Infocatólica, pero bajo ningún concepto la voy a hacer. Ayudemos a los monjes y monjas pero no a través de estos torpes de la Fundación Declausura
6/01/26 10:42 AM
anawim
Vamos a ver, se nos está pidiendo ayuda a nosotros, los seglares, dejemos en paz el Vaticano, a los obispos, y el no sé qué. El que quiera colaborar que colabore, y el que no es su responsabilidad, el Señor nos va a pedir responsabilidades de esto, no se crean ustedes que no. Tenemos buenas casas para vivir, muchas de ellas con calefacción central o individual. Buenas comidas. Buena ropa para vestir y a veces en abundancia, algunos tienen más de una vivienda y más de un vehículo propio, además tenemos internet en nuestros hogares, buenos ordenadores, y dinerito en el bolsillo para algún que otro capricho como el cava, el roscón de reyes, el turrón, y esas cenitas de Navidad. ¿Saben ustedes que además los religiosos conventuales o monacales, incluso los que viven en grandes ciudades, se duchan con agua fría todo el año? Intenten ustedes ducharse con agua fría en el mes de enero en Madrid, pero con una buena ducha, no con dos gotas de agua. Si no entienden más es porque Dios no les ha concedido más luces, pues no sé hagan un acto de fe o no hagan nada, ustedes verán. Ahora bien, esta vida hay que tomarla en serio.
6/01/26 1:04 PM
Carmen L
No he entendido del todo qué hace la fundación en cuestión, me parece entender que pagan las facturas de combustible, pero creo que hace falta un enfoque diferente, que sea durable en el tiempo, por ejemplo el empleo de burletes que impidan el escape del calor interior, o el forrado de las ventanas con plástico de burbuja, que provea aislamiento del frio exterior, también se puede comprar en China, calentadores por Infrarrojos que de seguro pueden abaratar el costo de la factura eléctrica en comparación con otros medios de calefacción, dado que pueden calentar las piedras de las estancias de los conventos, y una vez calentada la piedra puede mantener esa temperatura por algunas horas. Son las ideas que se me ocurren, pero deben haber mejores a costos menores. Sigo pensando si hay algunos ingenieros católicos que puedan poner su ingenio al servicio de los monasterios.
8/01/26 12:18 AM
JESUS
Totalmente de acuerdo con el enfoque de Carmen L. Hay que ingeniarse para encontrar soluciones lo más baratas posibles y duraderas en el tiempo.
8/01/26 4:10 AM

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