(ACI/InfoCatólica) Tras los ataques militares estadounidenses realizados en Navidad, en Washington crece la expectativa de que durante 2026 se apliquen sanciones selectivas y otras acciones de Estados Unidos con el fin de poner término a la persecución contra los cristianos en Nigeria. Esa previsión, según se ha señalado, es compartida por miembros del Congreso y por defensores familiarizados con la situación.
En ese contexto, el representante Riley Moore, republicano por Virginia Occidental, ha afirmado que presentará un informe al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el cual «describe formas concretas en que Estados Unidos puede asociarse con Nigeria para poner fin a este derramamiento de sangre y proteger a nuestros hermanos y hermanas en Cristo».
La oficina de Moore indicó que el congresista se reuniría con Trump en algún momento de enero y que le entregaría un informe que incluye 30 posibles medidas que la administración podría adoptar para frenar la persecución contra los cristianos en Nigeria. Todo ello se plantea en consonancia con la designación realizada por Trump de Nigeria como país de particular preocupación, conocida por sus siglas en inglés como CPC.
Moore aseguró que el problema no es una estadística lejana, sino una realidad de sufrimiento directo. En un comunicado, describió lo que vio durante su visita: «Durante mi viaje a Nigeria, conocí a muchos que habían soportado un sufrimiento inimaginable: mujeres que habían visto a sus hijos y seres queridos brutalmente asesinados frente a ellas».
El congresista añadió que, pese a esa dureza, el trabajo con autoridades del país fue positivo y que, según dijo, se encuentran cerca de establecer un marco estratégico de seguridad. En sus palabras, ese marco busca enfrentar «tanto a ISIS como a Boko Haram en el noreste» y detener «la violencia selectiva contra los cristianos en la región del Middle Belt por parte de radicales musulmanes fulani».
En la misma declaración, Moore agradeció al presidente Trump haberle encomendado la conducción de una investigación oficial de la Cámara de Representantes. Insistió en la finalidad práctica del informe y en su objetivo de protección para los cristianos: «Estoy agradecido al presidente Trump por confiarme la conducción de esta investigación oficial de la Cámara de Representantes. El informe que presentaré al presidente describe formas concretas en que Estados Unidos puede asociarse con Nigeria para poner fin a este derramamiento de sangre y proteger a nuestros hermanos y hermanas en Cristo».
La noticia se enmarca en un tono de creciente presión desde la Casa Blanca. Se indicó que Trump había amenazado con acciones militares contra Nigeria poco después de anunciar la designación del país como CPC. En una publicación en redes sociales del 1 de noviembre, el presidente advirtió que, si el gobierno nigeriano no lograba detener el asesinato de cristianos, «EE. UU. detendrá de inmediato toda la ayuda y asistencia a Nigeria, y muy bien podría entrar en ese país ahora desacreditado, con las armas por delante, para eliminar por completo a los terroristas islámicos que están cometiendo estas horribles atrocidades».
Después, según se informó, Trump volvió a amenazar con nuevas acciones militares tras los ataques del día de Navidad. Y, tras el ataque del 25 de diciembre, afirmó en un comunicado: «advirtió a estos terroristas que si no detenían la matanza de cristianos, habría consecuencias infernales, y esta noche las hubo».
El informe anunciado por Moore llega después de su viaje a la región del Middle Belt de Nigeria, donde se reunió con cristianos que huyeron de la persecución y viven en campamentos de personas desplazadas. De acuerdo con lo indicado, el presidente había encargado a Moore investigar la situación en Nigeria y rendirle un informe.
En paralelo, la investigadora principal del Hudson Institute, Nina Shea, expresó su expectativa de que los recientes ataques contra ISIS impulsen al gobierno nigeriano a controlar con mayor firmeza a los militantes islamistas fulani en la región, incluso mediante la confiscación de sus fusiles de asalto AK. Shea describió el clima de impunidad con una advertencia severa: «Estos fulani han observado la libertad de acción que se ha dado hasta ahora a los grupos terroristas y actúan como si ellos también tuvieran licencia para masacrar y secuestrar cristianos. Trump ahora tiene la atención y la cooperación del gobierno nigeriano para abordar esta crisis antes de que sea demasiado tarde».
El marco legal citado para estas medidas es la Ley de Libertad Religiosa Internacional de 1998, conocida por sus siglas en inglés como IRFA. Según se explicó, el presidente de Estados Unidos puede escoger entre un abanico de sanciones para un país designado como CPC, desde medidas diplomáticas hasta sanciones económicas.
Asimismo, se recordó que, bajo la IRFA, el presidente de Estados Unidos debe designar como CPC a los países que participan o toleran «violaciones particularmente graves de la libertad religiosa». Entre esas violaciones se incluyen la tortura, la detención prolongada sin cargos y la desaparición forzada, según lo señalado por el Departamento de Estado.
Shea manifestó también qué frutos espera de esa designación en 2026: que los cristianos del Middle Belt puedan regresar a sus tierras de origen con protección continua por parte de «una fuerza de seguridad eficaz». Añadió que espera que el gobierno de Estados Unidos ayude a Nigeria en materia de seguridad fronteriza «para detener la afluencia de terroristas islamistas y armas desde el Sahel», y que imponga sanciones de visado contra «funcionarios nigerianos e individuos que sean cómplices de las atrocidades vinculadas a violaciones de la libertad religiosa». Enfatizó la gravedad del momento con una frase tajante: «Lo que está en juego para los cristianos es muy alto».
Desde el ámbito de la defensa legal internacional, Sean Nelson, asesor principal para la libertad religiosa global de Alliance Defending Freedom International, afirmó que se siente «cautelosamente optimista» respecto al resultado de la designación como CPC en 2026. En su valoración, destacó la intensidad del movimiento político actual en Estados Unidos: «Realmente, esto es lo máximo que he visto en términos de acción en Washington D. C. para intentar de verdad resolver y corregir lo que es una de las peores situaciones de persecución en el mundo».
Por último, Nelson precisó que, en 2026, su enfoque respecto a Nigeria estará en el desafío de ADF ante la Corte Suprema de Nigeria contra las leyes de blasfemia, que permiten castigos que incluyen la pena de muerte.








