(InfoCatólica) Si hace quince días eran Lima y todas las diócesis de Perú las que anunciaban Año Jubilar por los 300 años de Santo Toribio de Mogroviejo, ahora es su diócesis natal la que lo hace.
Entonces el Nuncio recordó que Santo Toribio encarnó de manera ejemplar el mandato del Señor Resucitado de «id y haced discípulos a todas las gentes».
La Archidiócesis de Valladolid se suma a la efeméride del santo nacido en la localidad vallisoletana de Mayorga en 1538. Según comunicado de la diócesis, la Santa Sede ha concedido este año de gracia que se desarrollará en comunión con la Diócesis de Chiclayo (Perú), donde el santo ejerció su ministerio episcopal. El Año Jubilar se inaugurará mañana 3 de enero y se clausurará el 10 de diciembre de 2026, coincidiendo con el aniversario exacto de la canonización del santo misionero por el Papa Benedicto XIII el 10 de diciembre de 1726.
Mons. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha detallado que el año jubilar fue solicitado a la Santa Sede por impulso de la parroquia de Mayorga con el respaldo del equipo de gobierno local. Durante la visita que el prelado español realizó el pasado 17 de noviembre al Papa León XIV, constató que el pontífice, quien fuera obispo de Chiclayo y superior general de la Orden Agustina, ha visitado esta pequeña localidad castellana en dos ocasiones, dado que los agustinos tienen una casa en Valencia de Don Juan, municipio cercano a Mayorga.
Un santo español al servicio de la Iglesia peruana
Santo Toribio de Mogrovejo nació el 16 de noviembre de 1538 en Mayorga, entonces perteneciente a la Corona de Castilla, situada a unos 80 kilómetros de Valladolid. Fue el segundo arzobispo de Lima y se convirtió en el gran unificador y organizador de la Iglesia en Perú, donde falleció en 1606. Es considerado santo patrón del episcopado hispanoamericano.
El prelado recorrió de modo incansable el territorio de la Archidiócesis de Lima en tres grandes viajes apostólicos que abarcaron prácticamente todo el virreinato. En el primero, que duró seis años, llegó hasta Cajamarca, pasando por Chachapoyas y Moyobamba. Su segunda visita pastoral, desarrollada entre 1593 y 1597, alcanzó el litoral norte: Áncash, Trujillo y Lambayeque. El tercer viaje, iniciado en 1605, recorrió Callao, Mala, San Vicente de Cañete, Chincha y Nazca. Durante estas travesías tuvo la oportunidad de impartir los sacramentos a miles de personas, entre ellas Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano, San Juan Macías y San Martín de Porres.
Labor evangelizadora y organizativa
Mons. Argüello destacó que el impulso misionero de Santo Toribio se caracterizó por un doble objetivo: el anuncio del Evangelio, celebrando los sacramentos de la iniciación cristiana, y la organización de una Iglesia naciente. El arzobispo español expresó su deseo de seguir en su diócesis el ejemplo del santo para desarrollar la reorganización de la acción pastoral.
Fue Santo Toribio quien impulsó el catecismo en lengua castellana y en los idiomas locales quechua y aimara, uno de los primeros textos impresos en el nuevo mundo. Mons. Argüello subrayó la dimensión civilizadora de aquella empresa evangelizadora: «Es sorprendente cómo, y Santo Toribio lo impulsa, se crean universidades, centros de enseñanza, se crean lugares de atención sanitaria, se dan criterios urbanísticos para la creación de ciudades».
El prelado expresó además su esperanza en que la celebración de este centenario, junto con el de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en 2031, sirvan para poner sobre la mesa los aspectos valiosos y positivos que supuso la evangelización de América.
Hermanamiento entre España y Perú
Dado que la diócesis peruana donde murió el santo también celebra un jubileo, Mons. Argüello ha detallado que ambas circunscripciones eclesiásticas quedarán hermanadas a partir de ahora. Del mismo modo, los consistorios de Mayorga y Zaña, lugar de fallecimiento del arzobispo, quedarán hermanados. El prelado español subrayó que este año santo, concedido por el Papa y vivido en comunión con la Diócesis de Chiclayo, de la que fue obispo León XIV, supone también una singular expresión de comunión con el sucesor de Pedro.
Programación y templo jubilar
Como templo jubilar se ha designado la Ermita del Santo en Mayorga, que fue la casa natal del santo misionero. En él se expondrá para su veneración una reliquia del hueso de una pierna del santo y se celebrará todos los sábados a las 18 horas la Misa del peregrino. Durante el Año Jubilar, los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria en este templo.
A lo largo del año se han programado numerosas actividades litúrgicas, asistenciales, formativas, espirituales y culturales. La programación combina propuestas religiosas con otras académicas, artísticas, históricas y sociales que ayudarán a acercar la figura de Santo Toribio de Mogrovejo, su vida como ejemplo de santidad y su espíritu misionero al conjunto de la ciudadanía.
De manera excepcional, el 19 de abril se trasladarán por primera vez las reliquias del santo desde Mayorga hasta la parroquia que lleva su nombre en Valladolid, un acontecimiento que se espera congregue a numerosos fieles.
Llamada a la santidad para todos los cristianos
Jesús Manuel Nieto, párroco de Mayorga, destacó en la presentación de los actos jubilares que no se trata solo de recordar a una persona nacida en su territorio, sino de vivir la llamada que el Señor hace a ser santos. El sacerdote señaló que la figura de Santo Toribio es el motivo para comenzar esta celebración, pero con el objetivo de que los cristianos comprendan que el Señor llama a todos a vivir la santidad.
La celebración de este Año Jubilar supone, según han destacado los responsables diocesanos, una oportunidad para desarrollar la vocación común a la santidad que promueve la Iglesia Católica, tomando como ejemplo el testimonio de un santo español que dedicó su vida a la evangelización y organización de la Iglesia en tierras americanas.








