(InfoCatólica) El Papa León XIV se dispone a vivir su primera Navidad como pontífice con una agenda que combina tradiciones recuperadas, marcada especialmente por la clausura del Jubileo y la preparación de su primer consistorio extraordinario con los cardenales.
Es probable que en muchos sitios también se vuelva a su lugar natural la misa del Gallo que en algunas parroquias había desplazado a la vespertina por comodidad, «así podemos ir a la cena», decían algunos, como si antes hubiese incopatibilidad. No llega a las tradicionales mediasnoches, pero al menos recupera el espíritu.
Modificaciones en las celebraciones navideñas
El Santo Padre ha introducido varios cambios significativos en el calendario litúrgico navideño. La Misa de Nochebuena se celebrará a las diez de la noche del 24 de diciembre, retrasando tres horas el horario que había establecido el Papa Francisco desde la pandemia, cuando se adelantó a las siete de la tarde. Esta decisión supone un retorno parcial a la tradición, ya que hasta 2009 la ceremonia comenzaba a medianoche, horario que Benedicto XVI modificó a las 22 horas y Francisco posteriormente a las 21:30.
La segunda novedad destacada es la recuperación de la Misa de Navidad del 25 de diciembre a las 10 de la mañana en la basílica de San Pedro, una tradición que no se celebraba desde 1994, durante los primeros años del pontificado de san Juan Pablo II. A pesar de que la ceremonia de Nochebuena terminará tarde, León XIV ha decidido mantener esta celebración matutina.
El mensaje Urbi et Orbi y las tradiciones recuperadas
El 25 de diciembre a mediodía, el pontífice pronunciará desde el balcón central de la basílica su mensaje Urbi et Orbi, dirigido a la Ciudad Eterna y al mundo. Existe expectación en el Vaticano sobre si retomará los saludos en decenas de idiomas exóticos, como hacían sus predecesores. Su facilidad con los idiomas, demostrada recientemente en Ankara donde pronunció palabras en turco, y el hecho de mantener activa una cuenta en una aplicación para aprender idiomas, sugieren que podría recuperar esta costumbre.
Descanso en Castel Gandolfo y ceremonias de fin de año
El viernes 26 de diciembre, tras rezar el ángelus desde la plaza de San Pedro, León XIV se trasladará a Castel Gandolfo para pasar unos días de descanso lejos de Roma, posiblemente hasta el miércoles 31. El pontífice mantendrá la ceremonia tradicional de fin de año con el rezo del Te Deum en San Pedro por la tarde, una oración de agradecimiento a Dios por «las gracias recibidas en 2025». Posteriormente se desplazará a la plaza para visitar el Nacimiento monumental y el imponente abeto rojo.
Clausura histórica del Jubileo
Una de las responsabilidades más significativas que afronta León XIV es la clausura del Jubileo el 6 de enero, coincidiendo con la Epifanía del Señor. Durante esta misa cerrará simbólicamente la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, que quedará murada hasta el próximo Jubileo en 2033. Este evento marca un hito histórico, ya que será solo la segunda vez en la historia que clausura un Año Santo un pontífice distinto de quien lo inauguró. El precedente se remonta a 1700, cuando lo inauguró Inocencio XII y lo clausuró Clemente XI.
Previamente se habrán cerrado las otras Puertas Santas: la de Santa María la Mayor el 26 de diciembre, San Juan de Letrán el 27 y San Pablo Extramuros el 28.
Primer consistorio extraordinario
Los días 7 y 8 de enero, León XIV celebrará su primer consistorio extraordinario, convocando a todos los cardenales del mundo para lo que marca el fin de la agenda heredada del Papa Francisco y el inicio de sus propios planes pontificales. La oficina de prensa de la Santa Sede ha explicado que durante estos dos días vivirán «momentos de comunión y fraternidad, y tiempos dedicados a la reflexión, al intercambio y a la oración», orientados a «favorecer un discernimiento común y ofrecer apoyo y consejo al Santo Padre».
Están convocados los 245 cardenales, especialmente los 126 menores de 80 años, aunque curiosamente cuatro de ellos cumplirán esta edad antes del consistorio.
Encuentro con la Curia y nuevos elementos decorativos
Este lunes, León XIV se reunirá con los altos cargos de la Curia vaticana para felicitarles la Navidad, mostrando su estilo personal en contraste con sus predecesores: mientras Benedicto XVI utilizaba este encuentro para explicar decisiones estratégicas y Francisco lo planteaba como un examen de conciencia, León XIV ha mostrado hasta ahora solo palabras de reconocimiento hacia sus colaboradores.
Los elementos decorativos de esta Navidad incluyen un Nacimiento Gaudium procedente de Costa Rica, creado por la artista Paula Sáenz. Esta obra presenta una particularidad especial: hasta el 25 de diciembre muestra a la Virgen embarazada como símbolo de espera y esperanza, para después cambiarla por una que adora al Niño recién nacido. Las figuras se apoyan sobre 28.000 cintas blancas con nombres de niños salvados del aborto, mientras que 420 cintas amarillas en la cuna llevan mensajes de pequeños enfermos de un hospital.
El árbol navideño es un imponente abeto rojo de 25 metros de altura y ocho toneladas de peso, donado por el Val d'Ultimo en la provincia de Bolzano. Tras las fiestas, se extraerán aceites esenciales de sus ramas y la madera se donará a una asociación benéfica. El nacimiento de la plaza procede de Salerno e incluye entre sus figuras a san Alfonso María de Ligorio, compositor de muchos villancicos italianos.
La Navidad litúrgica concluirá el domingo 11 de enero con la fiesta del Bautismo de Jesús, cuando León XIV bautizará en la Capilla Sixtina a hijos de empleados del Vaticano, en lo que tradicionalmente constituye la ceremonia más alegre del año por los llantos de los bebés.








