(AICA/InfoCatólica) El tradicional pesebre y el árbol de Navidad ya presiden la Plaza de San Pedro, marcando el inicio visible de las celebraciones navideñas en el Vaticano. Estos símbolos centrales de la fe cristiana acompañarán durante las próximas semanas a fieles, peregrinos y visitantes que acudan al corazón de la cristiandad para celebrar el misterio del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
El pesebre de este año ha sido realizado por la diócesis de Nocera Inferiore-Sarno y se inspira en el patrimonio histórico, artístico y espiritual del territorio del Agro Nocerino-Sarnese. La composición reproduce elementos arquitectónicos característicos del sur de Italia, integrando la tradición del belén con la identidad cultural y religiosa de la región que lo ha preparado.
Dentro del conjunto destaca la referencia a san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, cuya figura está estrechamente vinculada a la espiritualidad navideña y a la piedad popular, especialmente a través de los cantos que han ayudado durante generaciones a contemplar el misterio de la Encarnación.
El árbol de Navidad que preside la Plaza de San Pedro es un abeto rojo de 25 metros de altura procedente del valle de Val d’Ultimo, en el Tirol del Sur. El árbol ha sido donado por los municipios de Lagundo y Ultimo y su iluminación simboliza la luz de Cristo que irrumpe en las tinieblas del mundo y anuncia la esperanza de la salvación.
La ceremonia de inauguración fue presidida por la hermana Raffaella Petrini, presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, quien recordó que el pesebre y el árbol no son simples elementos decorativos, sino «signos visibles de la esperanza y de la luz que Dios ofrece continuamente a la humanidad».
Durante su intervención, subrayó que el pesebre permite contemplar a un Dios que se hace hombre y entra en la historia con la fuerza silenciosa del amor. Asimismo, evocó la tradición iniciada por san Francisco de Asís en Greccio y afirmó que la paz auténtica no es solo fruto del esfuerzo humano, sino un don que procede de Dios.
Las decoraciones navideñas permanecerán en la Plaza de San Pedro durante todo el tiempo litúrgico de la Navidad, ofreciendo a los fieles un espacio privilegiado para la oración y la contemplación del misterio del Nacimiento del Señor.








