(InfoCatólica) El Parlamento Europeo adoptó el pasado miércoles 17 de diciembre la resolución «My Voice, My Choice» con 358 votos a favor, 202 en contra y 79 abstenciones. Esta iniciativa reclama la creación de un mecanismo que permitiría a cualquier persona residente en la Unión que no tenga acceso a un aborto seguro y legal en su país acudir a otro Estado miembro, con financiación de la Unión Europea y los ciudadanos de los Estados miembros «sobre la base del voluntariado».
Críticas por violación de los tratados fundacionales
La Federación Europea One of Us ha denunciado que este voto «representa un grave abuso ideológico y un inquietante desprecio de los tratados de la UE, que establecen claramente que la política en materia de aborto corresponde exclusivamente a la competencia de los Estados miembros». La organización considera que «al apoyar esta resolución, el Parlamento Europeo ha elegido la ideología antes que el derecho y el mensaje político antes que la responsabilidad jurídica».
El eurodiputado François-Xavier Bellamy recordó durante el debate que «no se debe hacer intervenir a la UE en lo que concierne a la competencia de los Estados miembros». Grupos alternativos del PPE y ECR habían presentado resoluciones que intentaban reafirmar la subsidiariedad, el respeto a la soberanía nacional y los límites jurídicos de la UE.
División en la delegación española del PPE
La Fundación NEOS, miembro de la Federación One of Us, y la Asamblea por la Vida han expresado su particular preocupación por la división registrada entre los 22 eurodiputados españoles del Partido Popular Europeo. Solo cinco votaron a favor de la moción que defendía las competencias nacionales y el principio de subsidiariedad, 14 se abstuvieron y dos votaron en contra (Giménez Larraz y Nevado del Campo), mientras que un eurodiputado no participó en la votación.
Esta falta de apoyo mayoritario a la posición de su propio grupo contribuyó, según estas organizaciones, a que prosperara la moción alternativa favorable a My Voice, My Choice.
El aborto no es una «valor europeo»
One of Us recuerda que el aborto no cuenta con ninguna base jurídica como derecho fundamental o derecho humano, ni en virtud del derecho europeo ni internacional. «No está inscrito en ningún tratado vinculante relativo a los derechos humanos y no está reconocido en los tratados europeos ni en la Carta de los Derechos Fundamentales. Por tanto, no puede presentarse como un valor europeo», insiste la Federación.
Por el contrario, argumentan que los valores fundacionales de la Unión exigen el respeto de la dignidad humana y la protección de la vida, que deben permanecer en el corazón del proyecto europeo.
Comparación entre iniciativas ciudadanas
La iniciativa One of Us reunió cerca de 1,7 millones de firmas verificadas por la Comisión Europea, más de medio millón por encima de las recogidas por «My Voice, My Choice», que alcanzó 1,12 millones. La primera solicitaba la protección de la vida humana desde la concepción y la exclusión de la financiación de actividades relacionadas con el aborto en las competencias de la Unión Europea.
A pesar de su mayor representatividad ciudadana, la Comisión Europea denegó cualquier propuesta legislativa en respuesta a One of Us. Ahora, la Comisión se ha comprometido a examinar «My Voice, My Choice» antes del próximo mes de marzo, aunque nada la obliga a transformarla en un acto jurídico europeo.
Llamamiento a la resistencia institucional
Las organizaciones defensoras de la vida instan a que se produzca «una respuesta unificada para proteger los valores fundamentales de nuestra Unión» y piden a los eurodiputados que «prioricen el respeto a las decisiones democráticas nacionales y rechacen cualquier intento de imponer visiones uniformes en temas tan sensibles».
La cuestión ahora se traslada a la Comisión Europea, que deberá decidir si resiste a la presión militante para mantenerse fiel a los tratados que fundamentan Europa, recordando que el aborto «nunca ha formado parte de las competencias de la UE y nunca debería incorporarse, ya que pertenece exclusivamente a la soberanía de los Estados miembros».
«Erasmus del aborto»
Pro Vita & Famiglia, una organización italiana sin ánimo de lucro, ha expresado su «profundo rechazo» a la aprobación de esta resolución. En un comunicado, la entidad califica la medida como un verdadero «Erasmus del aborto» financiado con el dinero de los ciudadanos europeos, que actuaría como incentivo al turismo abortivo y empujaría a los Estados a competir por atraer fondos comunitarios «promoviendo la supresión de vidas inocentes».
La organización considera que esta resolución viola los Tratados de la Unión Europea y las competencias nacionales en materia de aborto, anulando el principio democrático mediante «la imposición desde arriba de una visión ideológica radical».








