Planned Parenthood abortó trillizos y dejó partes de sus cuerpos dentro de la madre
©Google Licencias Creative Commons

Buscaba esperanza y contención, pero encontró indiferencia y violencia

Planned Parenthood abortó trillizos y dejó partes de sus cuerpos dentro de la madre

Dana llegó temblando y llorando, buscando ayuda en medio de una crisis. Nadie la escuchó. Tras el aborto, no solo quedó emocionalmente devastada, sino que también sufrió físicamente: los médicos no retiraron completamente a los bebés que llevaba en su vientre.

(LifeNews/InfoCatólica) Dana entró a Planned Parenthood temblando, llorando y desesperada. Estaba embarazada de cuatro meses y medio… de trillizos. Recién divorciada, con su vida sumida en el caos, había retomado contacto con un viejo amigo, en una relación inesperada que derivó en un embarazo igualmente inesperado.

Al principio, estaba dispuesta a abrazar la maternidad, aunque no fuera fácil. Pero todo cambió cuando supo que llevaba tres bebés en su vientre. El padre era adicto a drogas inyectables y terminó en la cárcel. El miedo la envolvió.

Comenzó a tener pesadillas: veía a sus bebés enfermos, sufriendo, naciendo con complicaciones. La duda se apoderó de ella. Se preguntaba si estaba cometiendo un error al traer esos niños al mundo. ¿Sería egoísta darles la vida sin poder ofrecerles lo que merecían? La presión, el temor y la incertidumbre crecieron hasta que se convenció de que solo había una salida.

Ese miedo la llevó a las puertas de Planned Parenthood. Esperaba que alguien notara su angustia, que le preguntaran si necesitaba más tiempo, o que al menos la animaran a creer que podía ser una buena madre. Pero nadie lo hizo. El personal ignoró las lágrimas en su rostro, sus manos temblorosas, y los signos evidentes de que no estaba segura. Aun así, siguieron adelante con el aborto.

El procedimiento fue brutal: una dilatación y evacuación (D&E) que duró dos horas y en la que sus hijos fueron desmembrados dentro del vientre. Dana volvió a casa con antibióticos… y con un dolor emocional insoportable. Pero la pesadilla no había terminado. Una semana después, seguía sangrando, así que regresó al centro. Fue entonces cuando descubrió que los médicos habían dejado restos de sus bebés dentro de ella.

«Sobreviví a lo que muchas mujeres no sobreviven», declaró Dana a Live Action News. «Todavía tenía partes de mis bebés en mi cuerpo. Así que tuve dos abortos. No fue uno. Porque sus pequeñas partes seguían dentro de mí. Y eso te hace sentir como si la última parte de ellos intentara aferrarse a ti».

Lo que había hecho la perseguía. Cada patadita que había sentido, cada latido de sus pequeños corazones que había visto en la ecografía… todo eso se había ido. Y no había nada que pudiera hacer para recuperarlo.

«Vuelvo a ese momento y pienso que, si me hubieran mandado a casa, si me hubieran dicho que no parecía algo que quisiera hacer… Si me hubieran pedido que lo pensara un poco más, yo jamás habría regresado. Pero no lo hicieron».

El testimonio de Dana no es único. Planned Parenthood y la industria del aborto empujan a muchas mujeres a tomar decisiones que no pueden revertirse—decisiones que las dejan heridas física y emocionalmente, a menudo para toda la vida.

«Quiero que [las mujeres] sepan que el aborto es permanente. No es algo que se pueda cambiar. No es algo que puedas arreglar. No es algo que puedas repetir. De hecho, es la única cosa en la vida que no puedes deshacer. Los sentimientos de desesperanza son pasajeros. Hay muchísimos lugares y personas que quieren ayudarte. Te vas a arrepentir del aborto. Será lo peor que hayas hecho».

Hoy, Dana dedica su vida a acompañar a mujeres con embarazos no planeados. Su misión es que sepan que no están solas, que hay personas dispuestas a caminar con ellas en medio del miedo y la incertidumbre, sin presionarlas hacia una decisión irreversible.

En Texas existen numerosos centros de ayuda a la maternidad que ofrecen apoyo, recursos y orientación a quienes enfrentan embarazos inesperados. También hay ministerios de sanación para hombres y mujeres que han sido afectados por el aborto, como el proyecto Rachel’s Vineyard (Viñedo de Raquel).

Los bebés merecen mucho más que ser despedazados en el único hogar que conocen: el vientre materno. Y las mujeres merecen más que las mentiras de la industria del aborto y las heridas que deja. Merecen apoyo real, opciones verdaderas y esperanza concreta—no una elección de la que jamás podrán volver atrás.

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.