(InfoCatólica) La Conferencia Episcopal de Francia (CEF) anunció este miércoles que el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella, ha sido elegido como su nuevo presidente. La elección se produjo durante la asamblea plenaria celebrada en Lourdes, donde Aveline fue designado en primera vuelta con los dos tercios de los votos necesarios, signo de un fuerte consenso entre sus hermanos en el episcopado. Sustituirá a monseñor Éric de Moulins-Beaufort, arzobispo de Reims, quien finaliza su mandato tras seis años al frente del episcopado francés.
De origen argelino
Nacido en 1958 en Sidi Bel Abbès, en la Argelia entonces francesa, Jean-Marc Aveline se trasladó en su juventud a Marsella, ciudad con la que mantiene una vinculación profunda. Ordenado sacerdote en 1984, ha dedicado gran parte de su ministerio a la formación teológica, fundando el Instituto de Ciencias y Teología de las Religiones (ISTR) y dirigiendo el Instituto Católico de la Mediterránea. Desde agosto de 2019 es arzobispo de Marsella y fue creado cardenal por el Papa Francisco en 2022.
Aveline es una de las voces más influyentes en el pensamiento teológico contemporáneo en Francia y ha sido un firme defensor del diálogo interreligioso y de la vocación misionera de la Iglesia en contextos multiculturales. Su reciente obra, Dios amó tanto al mundo. Pequeña teología de la misión, subraya la importancia de una Iglesia «minoritaria, profética, crítica y libre», capaz de conjugar la urgencia con la paciencia en medio de un mundo en crisis.
Cercano al Papa
Cercano al Papa Francisco, el nuevo presidente de la CEF es miembro de varios dicasterios romanos y ha representado al Santo Padre como enviado especial en eventos internacionales, como el jubileo de los 350 años del arzobispado de Québec. En Marsella, ha promovido iniciativas pastorales en torno al Mediterráneo, acogiendo a obispos y jóvenes de diferentes países en encuentros que buscan una Iglesia más sinodal y atenta a los desafíos específicos de la región.
Uno de los principales retos que tendrá que afrontar Aveline durante su presidencia será la gestión de la crisis por los abusos sexuales en el seno de la Iglesia, una cuestión que sigue marcando profundamente la vida eclesial en Francia. A ello se suman otros desafíos como la secularización, la acogida de migrantes y el papel de la escuela católica, sobre la que ha afirmado que debe conservar su «capacidad de indignación con realismo y humildad».