(InfoCatólica) El pasado 12 de febrero, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, puso el foco internacional en las estrictas restricciones a la libertad de expresión cerca de clínicas de aborto en Escocia durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Vance citó el caso de Adam Smith-Connor, un veterano británico arrestado y condenado por rezar en silencio cerca de una clínica en memoria de su hijo abortado, y señaló que la legislación escocesa va aún más lejos. «Ojalá pudiera decir que esto fue un error aislado, pero no. En octubre pasado, el gobierno escocés envió cartas a ciudadanos dentro de las ‘zonas de acceso seguro’, advirtiendo que incluso orar en privado en sus casas podría violar la ley», afirmó.
Las palabras de Vance fueron rápidamente tildadas de exageradas por líderes europeos, pero ahora Gillian Mackay, miembro del Parlamento Escocés y promotora de la Ley de Servicios de Aborto (Zonas de Acceso Seguro) de 2024, ha confirmado -sin quererlo- que el estadounidense tenía razón. Durante una entrevista en el podcast Scotcast de la BBC, la legisladora intentó desmentir la acusación, pero terminó admitiendo la posibilidad. La ley, aprobada en junio por 118 votos contra 1, establece zonas de exclusión de 200 metros alrededor de las clínicas de aborto en Escocia. Cartas enviadas a residentes dentro de estas zonas les informaron que sus acciones, incluso en propiedad privada, están sujetas a la normativa.
El presentador Martin Geissler preguntó: «¿Qué pasa con la acusación de que orar en privado en casa podría ser ilegal? Es exagerado, pero no está equivocado, ¿verdad?». La diputada respondió con una risa despectiva: «Es un disparate absoluto». Sin embargo, Geissler insistió, citando la carta del gobierno que indica que actividades en un lugar privado, como una casa, podrían ser delito si son visibles o audibles desde la zona y se realizan «intencional o imprudentemente». Ante la presión, Mackay admitió: «Depende de quién pase por la ventana y de si…», dejando entrever que, en teoría, la ley podría aplicarse.
«No estamos prohibiendo la oración», intentó aclarar la parlamentaria, visiblemente incómoda. Pero cuando Geissler planteó un escenario de «oración performativa» -como estar en una ventana con las manos juntas-, Mackay cedió terreno: «Eso dependería de quién lo vea». Con esta respuesta, confirmó lo que Vance había denunciado: en Escocia, orar cerca de una ventana podría interpretarse como un delito si alguien lo percibe desde la zona protegida.
Isabel Vaughan-Spruce, activista provida británica arrestada por orar en silencio cerca de una clínica, insitstió en dar la razón al vicepresidente estadounidense: «¿Podemos aceptar ya la verdad de lo que dijo JD Vance? Si, como el profeta Daniel en la Biblia, te gusta orar cerca de la ventana, podrías tener problemas con las zonas de exclusión en Escocia».
🚨🙏NEW: When asked if PRAYING BY WINDOW in your home could be a crime under the “buffer zones” law, Gillian Mackay MSP claims:
— Lois McLatchie Miller (@LoisMcLatch) February 25, 2025
“That depends on who’s passing the window”‼️🪟
The same politician has repeatedly claimed that JD Vance was LYING 👇 pic.twitter.com/11vCCaWFtg