Guiados por el Espíritu Santo

En efecto, determinadas exégesis de los textos evangélicos utilizan exclusivamente el método histórico-crítico, y desprecian o ignoran la exégesis canónica que la Iglesia ha realizado durante veinte siglos bajo la asistencia del Espíritu Santo. Quienes así proceden, parecen olvidarse de que el Magisterio de la Iglesia y los mismos santos, han sido inspirados y sostenidos en todo momento por la acción del Espíritu, para profundizar y predicar el misterio de Cristo.

Este mes se despide con la coincidencia de la solemnidad de Pentecostés, con la tradicional fiesta mariana del 31 de mayo. Una buena ocasión para sentirnos cautivados por el modelo de la Virgen María, “Esposa del Espíritu Santo”, que ha sido la criatura humana que con mayor docilidad se ha dejado moldear y conducir por el Espíritu de Dios.

Nuestra fe católica afirma que la tercera persona de la Santísima Trinidad procede del Padre y del Hijo. Con profunda veneración, constatamos además que la presencia y la intercesión de María en el Cenáculo fue providencial para que los Apóstoles recibiesen el don del Espíritu en el primer Pentecostés de la era cristiana. Dios ha querido que el mayor de sus dones, el Espíritu Santo, tenga a María por “madrina”, al igual que el resto de las gracias del Cielo.

El Espíritu Santo, plenitud de la obra de Cristo

Para caer en cuenta de la importancia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, nos puede ayudar el reflexionar sobre las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan: “Os conviene que yo me vaya, porque así vendrá a vosotros el Espíritu que viene de mi Padre” (Jn 16, 7). Dicho de otra manera: ¡hemos “salido ganando” con la Ascensión de Jesús a los cielos, porque fue compensada con creces en la venida del Espíritu Santo! En efecto, sin la acción del Espíritu Santo no habríamos podido conocer en profundidad a Jesucristo: “Pero el abogado, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recordéis cuanto yo os he enseñado y os lo explicará todo” (Jn 14, 26).

Dos errores distintos, pero confluyentes

Necesitamos renovar nuestra fe en el Espíritu Santo, precisamente cuando se está extendiendo la absurda creencia de que el “acceso” a la figura de Jesucristo haya podido permanecer vedado hasta el momento presente. Parece que gracias a algunas recientes investigaciones ¡estaríamos en disposición de conocer, por primera vez, el mensaje original de Jesucristo! Esta falsa suposición se está difundiendo en ámbitos y niveles bien distintos:

En primer lugar, la encontramos muy desarrollada en la abundante literatura y filmografía anticatólica de corte esotérico. Se intenta intoxicar la opinión pública, presentando lo que es mera quimera e invención, bajo un ambiguo formato que emula a la historia novelada. Los guiones de estas producciones son muy similares: la Iglesia Católica habría “secuestrado” al auténtico Jesucristo a lo largo de la historia, hasta que ha llegado este momento en que somos liberados de la ignorancia, gracias al descubrimiento de algún papiro secreto que habría sido ocultado y custodiado a lo largo de los siglos por las órdenes oscurantistas medievales. ¡La cosa sería para tomarla a risa, si no fuera por la desafección sembrada, que lleva incluso a confundir la ficción con la realidad!

Pero no estamos hablando exclusivamente de un fenómeno extraeclesial. Entre nosotros, también se desarrollan métodos exegéticos que buscan el acceso al “Jesús histórico”, que bien parecen dar crédito a la premisa de que la fe en Jesucristo predicada por la Iglesia Católica se haya alejado de la figura originaria. En efecto, determinadas exégesis de los textos evangélicos utilizan exclusivamente el método histórico-crítico, y desprecian o ignoran la exégesis canónica que la Iglesia ha realizado durante veinte siglos bajo la asistencia del Espíritu Santo. Quienes así proceden, parecen olvidarse de que el Magisterio de la Iglesia y los mismos santos, han sido inspirados y sostenidos en todo momento por la acción del Espíritu, para profundizar y predicar el misterio de Cristo.

Nosotros no dudamos de que la promesa de asistencia del Espíritu se ha visto cumplida con creces, de forma que hoy estamos en disposición de hacer una afirmación que posiblemente pueda sorprender y escandalizar a quienes han asumido los errores de planteamiento a los que nos hemos referido: los católicos del siglo XXI tenemos un conocimiento mucho más profundo y exacto de la figura y del mensaje de Jesucristo que el que tuvieron sus primeros discípulos. Más aún, no nos cabe duda de que los cristianos que vivan dentro de cinco siglos se habrán acercado a Jesucristo y a su Evangelio, todavía más que nosotros.

En pocas palabras: el paso del tiempo no nos ha alejado de Jesucristo, sino todo lo contrario; ya que es el Espíritu Santo quien dirige la historia de la salvación hasta la plena manifestación del Señor en la Parusía. Mientras tanto, el Paráclito, el Espíritu de la Verdad, continúa guiándonos hacia la plena comprensión del misterio de Cristo, nos fortalece con sus dones y nos enriquece con sus carismas.

Nos preparamos para un nuevo Pentecostés, porque Dios desea completar en nosotros la santidad que obró en María. Así lo decía el “Papa bueno”, el beato Juan XXIII: “El Espíritu Santo, que formó el cuerpo de Cristo en el seno de María, forma también, une, sana y fortifica a los miembros de Cristo”. Por ello, por intercesión de Santa María suplicamos: ¡Ven, Espíritu Santo!

+ José Ignacio Munilla, obispo de Palencia

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11 comentarios

anarico
Monseñor Munilla expresa de forma perfecta y entendible para todos lo que yo quería decir, pero que no lo expresaba suficientemente bien y resultaba, al parecer, dificultuoso de entender.

Se ha ignorado el genial Magisterio de la Iglesia; pero que de una manera perfecta, y yo creo que detrás de éste mal, por el daño tan grande que se deriva para el hombre, está el mismisímo satanás y todos los luciferes juntos.
28/05/09 10:03 AM
Luis Fernando
Dice el obispo:
En efecto, determinadas exégesis de los textos evangélicos utilizan exclusivamente el método histórico-crítico, y desprecian o ignoran la exégesis canónica que la Iglesia ha realizado durante veinte siglos bajo la asistencia del Espíritu Santo.


Me pregunto si ese no es un problema enquistado en los seminarios de la Iglesia.
28/05/09 10:17 AM
anarico
LF:
Yo me he preguntado muchas veces qué se estudia en los seminarios. Y no sé si Picaza y otros etc son los doctores de referencia o quién. Desde luego, me parece a mí que a los impresionantes y geniales en extremo, Doctores de la Iglesia, se les ignora totalmente. Y las materias que estudian deben ser la matriz de esa nueva licenciatura de igualdad que se va sacar de por debajo del sobaco la universidad Carlos III.
En Dios confío.
28/05/09 10:29 AM
Luis Fernando
Pues ignorar y/o despreciar a los Padres es ignorar y/o despreciar a la Iglesia. Así de claro.
28/05/09 11:09 AM
anarico
Pero es que además, como en estos tiempos prima la imagen sobre la reflexión intelectual y el recogimiento espiritual, Y,"pa que no falte de ná" la Iglesia del país de zp, nos propone todos los días en su televisión, el modelo de sacerdote joven, como recien salido de la academia, del tiempo que no ha tocado vivir: más parecido en todo a las mamachicho que a su Santo Patrón. Essquueee, esssqueee, esssqueee... Por supuesto, parece que no hay nadie que diga ¿QUO VADIS, PAPI? Y mira que me duele tener que decir éstas cosas; pero si no las digo reviento.
28/05/09 12:13 PM
Bernardo
Mr. Munilla, leo con gran interés sus escritos y general todo lo que publica, me siento en sintonía con Vd. porque navega por los ríos de la Verdad.

LAUDETUR IESUS CHRISTUS.
28/05/09 2:38 PM
Bernardo
En este comentario me siento especialmente identificado, porque el Espíritu Santo es el gran olvidado entre nosotros, siendo Nuestro Señor y Dador de Vida.
28/05/09 2:42 PM
Francisco
Bernardo: Efectivamente, el Espíritu Santo es el gran olvidado y es Nuestro Señor y Dador de Vida, Vida en plenitud.

Yo también sigo con gran interés y atención los escritos de Ignacio Munilla y lo considero el mejor obispo de España en estos momentos, junto a él Saiz Meneses y Mario Iceta, son el futuro del episcopado español.

Grcias por esta maravillosa catequesis sobre el Espíritu Santo. Gracias.
28/05/09 6:32 PM
Francisco
Cuando nos demos cuenta, de que somos simples siervos inutiles, simples trabajadores en la Viña del Señor Jesús, que nada podemos sin el Espíritu Santo, igual cambiamos de chip.

Nos fijamos mucho en cura monjas y obispos que como humanos fallan, la santidad proviene del Espíritu y en el el debemos apoyarnos principalmente, aunque encontremos en nuestro camino grandes apóstoles, como el mismo obispo Munilla.
28/05/09 6:38 PM
Andrés
Sigo con gran interés sus reflexiones
escritas y radiadas. Son luz para la oscuridad de este mundo. Le estoy muy agradecido. Que La Virgen María nos bendiga y nos enseñe amar a su Hijo Jesús.
28/05/09 10:53 PM
galo muller
Padre Munilla:
Soy un pobre hombre que siente una soledad aplastante al escuchar de muchos sacerdotes que la Biblia no es más que una compilación de mitos y leyendas orientales.
Los efectos de esta postura son ininimaginables: Relativización dogmática, adecuación a filosofías gnosticas, sumisión al evolucionismo materialista, y lo peor: reducción de la fe. ¿Oyendo a estos pastores despertarán vocaciones? Ayúdeme por favor...
2/04/12 8:05 PM

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