¿Puede uno comulgar si no se ha confesado un pecado mortal por vergüenza u olvido? [Corregido]

S. Juan Bautista deja muy claro en el Evangelio del III domingo de Adviento: “viene el que puede más que yo” (Lc. 3, 16), refiriéndose a la venida del Señor Jesucristo, a quien señaló como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Jn. 1, 29). El mismo Señor es el que nos absuelve de nuestros pecados en el Sacramento de la Reconciliación por medio del sacerdote.

También viene a nosotros el Señor Jesucristo cuando le recibimos en la Comunión, donde está verdaderamente presente. ¿Estamos bien preparados para recibirle en ese gran momento? La lectora Andrea preguntó hace poco en un post del año pasado:

“- Si me callo por vergüenza un pecado mortal [en la confesión sacramental], ¿puedo comulgar?
- Si me olvido de confesar un pecado mortal, ¿puedo comulgar?
- Si callé un pecado por vergüenza o por olvido, ¿qué tengo que hacer después en cada caso?

Si se calla un pecado mortal a propósito (por vergüenza), no se puede comulgar, y en la siguiente confesión debe uno confesar ese pecado, indicando que fue callado por vergüenza en la anterior confesión, además de confesar los demás pecados mortales desde esa confesión sacrílega. Las demás confesiones en que no se menciona ese pecado, también serían sacrílegas.

Pero, puede haber alguna situación atenuante, según el P. Jorge Loring en “Para salvarte”:

En alguna circunstancia excepcional se justifica el callar un pecado grave en la confesión: una vergüenza invencible de decirlo a un determinado confesor, por ejemplo, por la amistad que se tiene con él y no ser posible acudir a otro; si peligra el secreto, porque hay alguien cerca que puede enterarse, y no hay modo de evitarlo (sala de un hospital, confesonario rodeado de gente, etc.).

Pero ese pecado grave, ahora lícitamente omitido, hay obligación de manifestarlo en otra confesión (BERNHARD HÄRING, C.SS.R.: La ley de Cristo, 1º, 1º, 5ª, 2ª, II, 5. Ed. Herder. Barcelona.).

Si se olvida confesar un pecado mortal, por debilidad humana (olvido), sí puede comulgar ya que se perdonó ese pecado, aunque se debería mencionar en la siguiente confesión que se le olvidó confesar ese pecado ya que se supone que uno estaba arrepentido de haberlo cometido y por eso lo confesaría para mostrar ese arrepentimiento y así dejar mejor su relación con Dios.

Otra cosa sería “olvidarse” uno y no confesarlo a propósito porque no estaba uno verdaderamente arrepentido y en el fondo no tenía intención de confesarlo, por lo cual con toda frialdad evita confesarlo. Recordemos que el Señor lee nuestros corazones y sabe nuestras intenciones.

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Disposiciones para hacer una buena confesión sacramental (II) [Parte I en el anterior post]

De Parte IV, Capítulo 1 en “La teología de la perfección cristiana”, por el P. Antonio Royo Marín, O.P.


”4) Confesión vocal.

“Sto. Tomás examina y justifica las 16 cualidades que los antiguos teólogos enumeraban para la acusación perfecta de los pecados de uno. Son: ‘La confesión debería ser simple, humilde, pura, fiel, frecuente, clara, discreta, voluntaria, sin discutir, íntegra, secreta, arrepentida, pronta, fuerte, acusadora y dispuesta a obedecer.’ (Cf. ‘Suppl.’, q. 9, a. 4). No todas estas condiciones tienen la misma importancia, aunque ninguna de ellas es inútil. En el orden de su valor santificante, podemos elegir lo siguiente:

”a) Profundamente humilde. El penitente debería reconocer humildemente su debilidad y comenzar a hacer reparación aceptando voluntariamente su propia bajeza en los ojos del confesor. En cuanto a esto, es un mayor error para las almas, cuando han cometido una falta humillante, buscar un confesor diferente de su confesor ordinario para que no sospeche nada, o para que no pierdan nada ante sus ojos. ¿Cómo pueden progresar hacia la perfección si todavía preservan tan arraigado amor propio y están tan lejos de la verdadera humildad de corazón?

“Qué diferentes son las cosas para los que sinceramente desean santificarse. Sin ofender la verdad exagerando voluntariamente la cualidad o número de sus pecados, se esfuerzan en acusarse de una manera que sería humillante para sí mismos.” No sólo no los “palian” y los hacen aparecer menos malvados, y así van a la confesión para excusarse en vez de acusarse”, (S. Juan de la Cruz, ‘La noche oscura’, Libro I, Cap. 2. Vale la pena leer este magnífico capítulo entero sobre el orgullo de los principiantes), sino que están más ansiosos de hablar de sus faltas y pecados, o que estos sean reconocidos en vez de sus virtudes; y así se inclinan a hablar de sus almas con aquellos que consideran sus acciones y su espiritualidad de poco valor.’ (Cf. Ibid., Cap. 2.)

”b) Confesión íntegra. No nos referimos aquí a la integridad de la Confesión respecto a las especies y número de pecados mortales (ya que esto es absolutamente indispensable bajo la pena de hacer una confesión sacrílega), pero de la investigación de las causas y motivos de los pecados, para que el confesor pueda aplicar el remedio adecuado y así impedir recaídas. ‘No es bastante’, dice el P. Garrigou-Lagrange, ‘hacer una acusación imprecisa que no le diría nada al confesor, por ejemplo: ‘Tuve muchas distracciones en mi oración.’ Es aconsejable decir: ‘Estuve especialmente distraído durante tal y tal ejercicio de piedad por negligencia, porque lo comencé mal, sin recolección, o porque no luché suficientemente las distracciones que vinieron de un rencor mezquino o de un afecto demasiado sensible o del estudio.’ Es también apropiado recordar resoluciones hechas y decir si hemos fallado más o menos es cumplirlas. Así se evitarán la rutina y la negligencia.’ (‘Las tres edades’, I, p. 400.) [enlace en inglés]

c) Confesión contrita. Uno debería acusarse en el confesionario en palabras que hacen evidente que uno siente un sincero arrepentimiento, y debería esforzarse más y más para despertar los sentimientos interiores de arrepentimiento por todos sus pecados y debilidades.

d) Confesión frecuente. Para que la confesión pueda ser un ejercicio que tenga un gran valor santificante, es necesario que sea frecuente. La ley canónica urge a obispos a hacer una obligación para sus clérigos el purificar frecuentemente sus conciencias en el sacramento de la penitencia (can. 125). Y hablando de religiosos y seminaristas, la ley de la Iglesia expresamente dice que deberían confesarse al menos una vez a la semana (cans. 595 y 1367). [El Código de Derecho Canónico (1983), actualizado desde que el P. Royo Marín escribió eso, recomienda la confesión frecuente sin estipular el tiempo entre confesiones: Can. 246.4 (seminaristas), 276.5 (clérigos), 664 (religiosos)] No importa que uno no tenga nuevas faltas voluntarias de las cuales acusarse; siempre habrá materia para la confesión de la vida pasada, y sobre esto uno puede renovar su contrición y por lo tanto justificar una nueva absolución que aumentará la gracia considerablemente. Algunos de los santos, como S. Vicente Ferrer, Sta. Catalina de Siena, S. Ignacio de Loyola, S. Francisco de Borja, S. Carlos Borromeo y S. Alfonso, se confesaban todos los días, no a causa de escrupulosidad o ansiedad de conciencia, pero por su sed de Dios y por darse cuenta de que uno de los medios más eficaces para avanzar en la perfección es la recepción humilde y contrita del Sacramento de la Penitencia. El alma que aspira seriamente a santificarse nunca omitirea la confesión semanal.


“5) Satisfacción sacramental.

“Además del propósito vindicativo de restaurar el debido orden, la satisfacción sacramental tiene un valor doble: la remisión del castigo temporal debido al pecado (y este efecto es producido ‘ex opere operato’, pero según la disposición del penitente) y el valor medicinal de preservar el alma de pecado en el futuro y la sanación de heridas del pecado por la aplicación de los remedios oportunos. Por esa razón es necesario cumplir la penitencia de uno con el mayor fervor posible.

“Teniendo en cuenta la gran benevolencia que la Iglesia manifiesta hoy respecto a la recepción del Sacramento de la Penitencia, aquellos penitentes que piden a su confesor una penitencia más severa deben ser alabados, porque el valor satisfactorio de las obras impuestas como una penitencia en la confesión es mucho mayor que si uno fuera a hacer esas mismas obras por su propia iniciativa, ya que forman parte del sacramento y reciben su valor del poder de las llaves. [1]

“[1] Éstas son las palabras del Doctor Angélico: ‘Ya que la satisfacción impuesta por el sacerdote que absuelve es una parte de la penitencia, es evidente que el poder de las llaves opera en ella, por lo cual es de mayor valor para la expiación del pecado que si uno por su propia iniciativa fuera a hacer la misma obra’ (‘Quodlib., III, a. 28).”

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[Fotos de estatuas de ángeles: Victorhauk en Wikimedia Commons]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Qué le respondería a Andrea? ¿Hay algo que le llama la atención de las disposiciones que menciona el P. Royo Marín?

Siguiente post – Dificultad confesando – “María se puso en camino” (Lc. 1, 39)

21 comentarios

  
Foucauld
Se puede tener duda sobre si un pecado es mortal, ya que se requiere a)materia grave, b)advertencia plena, c)consentimiento perfecto, pero una vez dilucidado, ¿que se olvide?, me suena raro.

Reproduzco el soneto anónimo:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


19/12/09 11:43 PM
  
Yolanda
Qué hermosos es el soneto A Cristo Crucificado , Foucauld. Fue el primer poema que me hicieron memorizar de pequeña (bueno, tal vez antes me hicieron memorizar algún poemilla breve infantil). Jamás se me ha ido de la memoria.

(el verso 12 no es exactamente así, es un error frecuente, pero suena bien de todos modos).


19/12/09 11:52 PM
  
Foucauld
Yolanda

Tan bonito como cierto, tan real como posible, tan fuera de nuestros sentidos como dentro de nuestro espíritu, tan fruto de la gracia como de nuestra disposición...¡tan de Dios!.
20/12/09 9:12 AM
  
Almudena
No es fácil dejarnos arrancar por Dios el orgullo y la soberbia que tanto nos impiden una sincera y buena confesión, no es fácil, pero lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Creo que hay que pedirlo con fuerza e insistentemente.
Una vez un sacerdote nos dijo a varios que procuraramos confesarnos siempre pensando que esa sería nuestra última confesión, bueno, yo no es que lo haga así, pero quizá sea buen método. A mi personalmente me hace mucho bien el ver el inmenso dolor que le causo a La Virgen María en Su Hijo Jesucristo, la quiero tanto que... en fin, Ella es Madre y no puedo soportar sentir que sufre continuamente por mi culpa.

-Foucauld, precioso el poema, una gran oración. Gracias por recordármelo.
20/12/09 1:41 PM
  
María Lourdes
Foucauld, si fuera sólo un pecado mortal que uno confiesa, sería difícil de creer que se le olvidaría a uno. Pero, recordemos que el pecado mortal nos debilita y no sería de extrañar que se cometieran otros después de cometer uno, especialmente si uno no acude a confesarse enseguida. Si son muchos los que uno tiene que confesar, no extrañaría tanto el olvido de uno por debilidad humana. A veces me he puesto tan nerviosa en el confesionario que se me volvía la mente en blanco.

Precioso ese soneto. Aquí hay una versión interpretada por Ximena Gray: http://www.youtube.com/watch?v=aHKjNwYL3Wg
20/12/09 2:35 PM
  
María Lourdes
Yolanda, no sabía que había un error en el verso 12. ¿Cuál es la versión correcta? Un saludo.
20/12/09 2:37 PM
  
María Lourdes
Almudena, su comentario me recuerda una devoción preciosa de rezar 7 Avemarías para recordar los 7 dolores de la Ssma. Virgen María y también cómo me conmueve la representación de Ntra. Ssma. Madre en la película "La pasión de Cristo". No hay Madre como ella y a cada uno nos quiere más de lo que nos podemos imaginar. Gracias por su comentario.
20/12/09 2:42 PM
  
María Lourdes
De "Para salvarte" por el P. Jorge Loring:
"Si queda olvidado algún pecado grave, no importa; pecado olvidado, pecado perdonado.
Pero si después me acuerdo, tengo que declararlo en la confesión siguiente (DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 1111. Ed. Herder. Barcelona.). Mientras tanto, se puede comulgar.
"Y no es necesario confesarse únicamente para decirlo, porque ya está perdonado (ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para Seglares, 2º, 2ª, IV, nº 216. Ed. BAC. Madrid)
"Pero si la confesión estuvo mal hecha, es necesario confesar de nuevo todos esos pecados graves, en otra confesión bien hecha.

"La obligación de confesar todos los pecados graves, ciertamente cometidos y ciertamente no confesados, puede considerarse dispensada cuando el penitente tiene una imposibilidad de orden físico o de orden psíquico (ANTONIO ARZA, S.I.: Preguntas y respuestas en cristiano, pg.45. Ed. Mensajero. Bilbao. 1982.) .
En alguna circunstancia excepcional se justifica el callar un pecado grave en la confesión: una vergüenza invencible de decirlo a un determinado confesor, por ejemplo, por la amistad que se tiene con él y no ser posible acudir a otro; si peligra el secreto, porque hay alguien cerca que puede enterarse, y no hay modo de evitarlo (sala de un hospital, confesonario rodeado de gente, etc.).
Pero ese pecado grave, ahora lícitamente omitido, hay obligación de manifestarlo en otra confesión(BERNHARD HÄRING, C.SS.R.: La ley de Cristo, 1º, 1º, 5ª, 2ª, II, 5. Ed. Herder. Barcelona.)

"Hay circunstancias en las que se puede dispensar de una confesión íntegra y bastaría una manifestación de arrepentimiento general, como sería el caso de una persona moribunda o escrupulosa (BERNHARD HÄRING: SHALOM: Paz, XXII; 7 y XXIII. Ed. Herder. Barcelona. 1998.)
20/12/09 4:30 PM
  
María Lourdes
También de "Para salvarte" por el P. Jorge Loring:
89.- El que calla voluntariamente en la confesión un pecado grave, hace una mala confesión, no se le perdona ningún pecado, y, además, añade otro pecado terrible, que se llama sacrilegio (ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para Seglares, 2º, 2ª, IV., 210s. Ed. BAC. Madrid).

89,1. Todas las confesiones siguientes en que se vuelva a callar este pecado voluntariamente, también son sacrílegas.

Pero si se olvida, ese pecado queda perdonado, porque «pecado olvidado, pecado perdonado».

Pero si después uno se acuerda, tiene que manifestarlo diciendo lo que pasó.

Para que haya obligación de confesar un pecado olvidado, hacen falta tres cosas: estar seguro de que:

a) el pecado se cometió ciertamente.

b) que fue ciertamente grave.

c) que ciertamente no se ha confesado.

Si hay duda de alguna de estas tres cosas, no hay obligación de confesarlo. Pero estará mejor hacerlo, manifestando la duda.
20/12/09 4:45 PM
  
juvenal
Maria Lourdes, si he entendido bien, ¿podemos y aun debemos solicitar al confesor que imponga una penitencia más gravosa?

Mi experiencia con las penitencias van desde un padre nuestro a un rosario, en efecto penitencias muy livanas.
20/12/09 7:17 PM
  
María Lourdes
Juvenal, como lo entiendo, se puede pero no hay deber de hacerlo. Creo que se puede sugerir, pero si el confesor decide no cambiar la penitencia sería orgullo no aceptarlo, prefiriendo algo según los gustos de uno. Personalmente, nunca lo he hecho.

Las penitencias deberían de cumplirse con el mayor fervor posible por el gran valor que tienen hechas por obediencia al confesor. Un saludo.
20/12/09 7:36 PM
  
Laurel
No entiendo muy bien el párrafo: "No importa que uno no tenga nuevas faltas voluntarias de las cuales acusarse; siempre habrá materia para la confesión de la vida pasada, y sobre esto uno puede renovar su contrición y por lo tanto justificar una nueva absolución que aumentará la gracia considerablemente"
Siempre me dijeron que los pecados ya confesados quedan perdonados y no hay que volver sobre ellos (si la confesión fue correcta). ¿Cómo vamos a confesarnos varias veces de lo mismo? Además, ¿no daríamos mucho la lata al pobre sacerdote?
Espero que Mª Lourdes y los demás lectores de este post pasen una Navidad muy feliz.
20/12/09 8:21 PM
  
susi
Me ha gustado mucho todo lo que se dice en el post.
Respecto a la freuencia, es muy bueno lo de la confesión semanal. La practiqué durante años.
Digo la practiqué porque ahora no hay demasiada facilidad para encontrar sacerdotes que nos puedan atender con esta periodicidad.
De lo de acusarse de los pecados anteriores, sí que se puede hacer, y así me lo enseñaron de pequeña. Por ejemplo, al acabar los pecados "recientes", añadir algo así como : y también me acuso de mis pecados de la vida pasada contra...la caridad, la pereza, el cuarto mandamiento... o lo que sea de lo que nos arrepintamos. Creo que lo mismo que una persona nos perdona si se lo decimos, le agrada oirnos pedirle perdón por cosas antiguas y ve que realmente estamos arrepentidos de ello. Es una manera de demostrarle nuestro amor. Supongo que alguien con más preparación teológica nos podrá decir los motivos más profundos para hacer esto y su efecto en el alma del penitente.
20/12/09 9:55 PM
  
María Lourdes
Laurel, también me sorprendió esa recomendación. Creo que tiene mucho que ver con lo que dice Susi. Creo haber leído que no es para ser absueltos de nuevo de lo que ya hemos sido absueltos, de escrúpulos, digamos, sino para aumentar el arrepentimiento que sentimos en el momento de la confesión, ya que recibimos más gracia santificante para no volver a caer en pecado según la intensidad de nuestro arrepentimiento y propósito de enmienda.

Si uno se confiesa regularmente, quizás cae en la rutina confesando los mismos pecados veniales sin tan gran arrepentimiento como recordando los pecados de la vida pasada ya perdonados (aunque no se digan al confesor en la nueva confesión). Al menos, así es como lo entiendo. ¡Cuánta paciencia tienen los sacerdotes al oír confesiones!

Muchas gracias por sus buenos deseos para la Navidad. Que el Señor les bendiga a usted y a su familia en lo que nos queda de Adviento y a lo largo de la Navidad.
21/12/09 12:47 AM
  
María Lourdes
Susi, gracias por recordarnos que a veces, aunque uno quiera, no siempre es posible confesarse con frecuencia. Es maravilloso pero muy difícil encontrar parroquias donde se oyen confesiones todos los días según un horario fijo, al menos así era donde vivía.

Lo que le enseñaron de pequeña sobre añadir el acuso de pecados pasados es algo que aparece también en el texto del P. Jorge Loring, S.I. en el siguiente post. Le comento a Laurel en el anterior comentario algo sobre lo que me parece es la razón por la cual se hace, aunque lo comento sin preparación teológica formal. Un saludo.
21/12/09 2:55 AM
  
sixto comunicador
Casi completamente de acuerdo con el contenido del artículo; por extensión, con las líneas maestras de los foristas.

Sin embargo, para mí que una "consecuencia" no poco grave y penosa de todo este asunto de la necesidad de la confesión de los pecados, no puede ser otra que la constatación de que, en función de los hechos, que son como un secreto a voces, parece "mucha verdad" la propuesta del Magisterio para no pocas mentalidades laxas, relativistas y acomodaticias de nuestros días.


Sí, sin ánimo de acusar o juzgar a nadie en concreto sino más bien metiéndome yo mismo en el saco de los que necesitan mejorar su praxis eclesial, habría que admitir, como para iniciar un posible camino de resolución de algunos problemillas pastorales en la aplicación-administración y celebración de hecho del sacramento de la penitencia, que se hace verdaderamente difícil hacer comprender a muchos fieles católicos de nuestros días la necesidad de salvar el ese sacramento , instituido por el mismo Jesucristo, guardado celosamente por la comunidad cristiana desde los orígenes mismos de ésta, inseparable, al menos para los católicos y ortodoxos, de todo proceso de conversión a Cristo y a su Iglesia.

Lo normal es tropezarse con mentalidades, entre los fieles católicos ( ¿acaso por acomodación al espíritu del mundo, por falta de formación catequética, por timidez, por individualismo, por desconfianza hacia la Iglesia, por vivencia débil de la fe...?), muy reacias, a menudo incluso completamente reacias a incorporar la práctica penitente de ese sacramento a sus vidas.

Y no obstante ser así la cosa, no pocas de esas personas completamente reacias a buscar para sus vidas de creyentes la frecuencia de ese sacramento "salutífero", espiritualmente hablando, esas personas comulgan y comulgan, durante meses, durante años incluso, sin jamás de los jamases confesar.

Para la doctrina de la Iglesia, sancionada y custodiada por el Magisterio, el que las cosas sean así es grave; empero, sucede con muchísima frecuencia. Y uno no ve que se haga gran cosa por procurar que no suceda; o esa al menos es la impresión que tienen muchos observadores.
01/03/10 12:47 AM
  
María Lourdes
Sixto comunicador, muchas gracias por su comentario. Hay estadísticas de los EE.UU. que confirman su obervación sobre el poco uso del Sacramento de la Reconciliación, hasta en los que van a Misa todas las semanas: http://cara.georgetown.edu/confess.jpg [estudio completo .pdf en inglés]. Incluiré parte de su comentario en un post dedicado al tema esta Cuaresma. Un saludo.
01/03/10 4:01 PM
  
sixto comunicador
Muy atenta.

Gracias.
02/03/10 11:38 AM
  
María Lourdes
Sixto comunicador, de nada. Gracias por sugerirme un tema interesante. Un saludo.
03/03/10 4:41 PM
  
María Lourdes
Sixto Comunicador, ya publiqué un post en la que cito parte de su comentario: "¿Con qué frecuencia se confiesan los católicos en los EE.UU.?" Un saludo.
08/03/10 9:33 PM
  
milena
hola a todos...tengo una hermana mayor, vivió 14 años en unión libre y hace 2 años se casó por la iglesia, resula q ella a la edad de 16 años se practico un aborto pues vivia muy regular con su esposo y ya tenian un hijito...ella sin saber q era pecado mortal y sin ser catolica lo hizo....pero el error esta en q antes de casarce debia confesarlo pero ella en ese momento no se acordo y comulgó ...tengo entendido q es sacrilegio por no contar un pecado mortal...mi pregunta es la siguiente...ella ahora quiere confesarlo pero se averguenza...q me recomiendan...y sera q Dios la perdona y ademas el sacerdote la excomulga? pues el q esta en esta situacion tiene su alma muerta y la gracia de Dios se aparta...en este momento ella esta muy entregada a la religión catolica! ....muchas gracias
29/09/14 5:04 PM

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