11.01.14

(254) Información y formación personal –4. Consumo cristiano del mundo de la información

–Al final del artículo anterior anunció que en éste hablaría de las redes sociales.

–Todo lo que hoy escribo recuerda los principios cristianos que deben regular nuestro uso de las redes sociales, publicaciones, internet, televisión y, en general, nuestro consumo del mundo informativo. De su aplicación concreta trataré en el próximo artículo. Dios mediante.

La dietética espiritual, es decir, la alimentación de la mente y del corazón por las lecturas y otros medios de comunicación debe ser considerada con una atención máxima en la ascesis cristiana, y de modo muy especial en nuestro tiempo. Nunca el hombre había tenido acceso a una tal inmensidad de noticias, textos e imágenes del mundo visible, que están solicitándole en todo lugar –casa, oficina, taller, campo, viajes– y por tantos medios diversos –teléfono, radio y televisión, periódico y revista, internet, vídeos, ordenadores grandes y chicos, y en tantos terminales informáticos hoy en uso–. El asunto es muy grave y complejo, y en este artículo trataré de recordar algunos principios espirituales más importantes que deben gobernar el consumo cristiano del mundo de la información.

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5.01.14

(253) Información y formación personal –3. La oración continua

–No me diga que hemos de vivir rezando continuamente…

–Hemos de vivir en oración continua, tal como la sagrada Escritura enseña y manda.

La dietética espiritual, es decir, la alimentación de la mente y del corazón por las lecturas y otros medios de comunicación debe ser considerada con una atención máxima. En mi anterior artículo (252) me preguntaba:

«¿Qué palabras llegarán hoy a nuestros hermanos?… En casa, calle, trabajo, metro, oficina, teléfono, por radio y televisión, periódico y revista, en noticias, imágenes y vídeos recibidos por internet en ordenadores y en tantos terminales informáticos hoy en uso, se ve el hombre informado, asediado, entretenido y deformado por una inmensidad de palabras, datos e imágenes… La Palabra divina se ve silenciada por un clamor continuo de palabrería humana. Hay en ese cúmulo de noticias –cientos y cientos cada día–, un predominio habitual de lo que es más trivial y negativo, de lo que está más afectado por una habitual sordidez que parece insuperable».

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1.01.14

(252) Información y formación personal –2. Palabra de Dios y palabrería humana

–Año nuevo, vida nueva.

–Y comenzó o recomenzó a rezar cada día la Liturgia de las Horas.

La dietética espiritual, es decir, la alimentación de la mente y del corazón por las lecturas y otros medios de comunicación debe ser considerada con una atención máxima. Tantas veces atiborramos y cebamos el alma con una cantidad abrumadora de noticias acerca de las criaturas, y la dejamos ayuna del conocimiento y de la memoria del Creador. Así comenzaba el artículo anterior de este pequeña serie; y así continúo.

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28.12.13

(251-c) El aborto es diabólico

–Hoy, 28 de diciembre, recordamos en la liturgia la matanza de las Santos Inocentes.

–Una matanza continuada hoy por medio de la legalización del aborto, que lo multiplica enormemente.

El diablo es mentiroso y homicida. Así lo afirma Jesús en una predicación a los judíos. Viendo la hostilidad con que le escuchan, hace en público esta declaración: «¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando dice la mentira, habla de lo suyo, porque es mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,43-44).

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26.12.13

(251-b) San Esteban, mártir de la verdad de Cristo

–Siempre celebrando con retraso la fiesta del día.

–Se hace lo que se puede. Y dando gracias a Dios.

Afirmar en público la verdad de Dios trae peligro de muerte, si no física, al menos social. Hace falta, pues, tener mucho amor a Dios y mucho amor a los hombres para arriesgar la propia vida dando a éstos la verdad que puede salvarlos. Es mártir (martyr: testigo) aquel que da testimonio de la verdad, pero no de cualquier verdad (los ángulos de un triángulo suman dos rectos), sino de la verdad de Dios. Y esto es así porque los pensamientos y caminos de Dios distan tanto de los pensamientos y caminos de los hombres «cuanto son los cielos más altos que la tierra» (Is 55,8-99). Y el hombre, más que a otros muchos bienes que posee, está apegado fuertemente a sus propios juicios, a sus propios modos de pensar. Y pocas cosas le duelen y ofenden tanto como que le digan que sus pensamientos, y consiguientemente sus obras, son falsos.

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