InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: 2012 Año de la Fe

27.05.14

Un amigo de Lolo - Construir sobre la Roca que es Cristo

Presentación
Manuel Lozano Garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infringían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Construir sobre la Roca que es Cristo

“La confianza que exige la Fe se compenetra con su fortaleza. Lo bueno de ella es que un día se nos mete en el corazón y allí se queda tan firme como los cimientos de una casa de cincuenta pisos”
Manuel Lozano Garrido, Lolo
Bien venido, amor (576)

La Fe (así escrita, con mayúscula) es un tema que da mucho de sí porque es crucial para la existencia de un ser humano que diga que la tiene y es como la respiración de nuestra alma.

Decir que es importante tener Fe es lo mismo que decir que el hombre, creado por Dios a su imagen y semejanza, necesita alimentar su existencia con algo más que la materia que hace que siga adelante la parte física de su existencia. Pero la Fe, así escrita, con mayúscula, es más y posibilita, para nosotros, mucho más.

Quien dice tener Fe sabe lo que eso supone pues ya no se puede ser una persona al uso, del montón, llamada “normal”, sino que ha de cambiar mucho la vida de quien eso dice y sostiene. Otra cosa sería como sostner algo y su contrario al mismo tiempo.

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27.08.13

Un amigo de Lolo - Conscientes hijos de Dios

Presentación
Manuel Lozano Garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infringían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Conscientes hijos de Dios

“Nacimiento: ‘hijo’; bautismo: ‘hijo de Dios’ ”
Manuel Lozano Garrido, Lolo
Bien venido, amor (1008)

Desde el mismo momento de la fecundación somos hijos de nuestros padres y cuando nacemos confirmamos que, en efecto, lo somos, ahora de forma, digamos, palpable.

Tal realidad es tan importante para el ser humano que sin la misma de nada sirve lo demás: si no hay nacimiento, nada será de nosotros; si no hay entrada en la vida común, nuestros derechos como hijos escasamente tienen vigor.

Pero hay una realidad que es superior, espiritualmente, al nacimiento puramente físico.

De ser católicos nuestros padres deviene una realidad que se ha de producir lo antes posible: somos bautizados y, desde tal momento, considerados hijos de Dios.

Aunque es verdad que hijos de Dios lo somos desde que el Creador pensó en nosotros en la eternidad, lo bien cierto es que, humanamente hablando, es tras nuestro bautismo, Sacramento esencial para el desarrollo de la vida espiritual del hijo de Dios, cuando nos consideramos, somos, espiritualmente, descendencia divina.

Cualquiera podría decir que, en tal caso, el resto de la humanidad que no sea católica o, por extensión, cristiana, no podría considerarse hija de Dios. Sin embargo, más bien podemos decir que, siéndolo, no es consciente de que lo es y eso, se diga lo que se diga, es una gran pérdida pues siempre es bueno saber que se tiene algo bueno aunque Quien lo da sepa que lo tiene y sea, también, misericordioso y bueno con tal humanidad.

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27.02.13

La luz de Hispanoamérica

Por la libertad de Asia Bibi.
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Por el respeto a la libertad religiosa.

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios quiere que su Palabra llegue a todo el mundo y a todo corazón. Hagamos, pues, cada cual lo que podamos para ello.

Y, ahora, el artículo de hoy.

Día de Hispanoamérica

El próximo domingo, 3 de marzo, se celebra el denominado “Día de Hispanoamérica”.

Eclesialmente hablando el continente americano es, ciertamente, una esperanza que la vieja Europa no puede descuidar ni desdeñar. Tiene, por eso mismo y en sí mismo, una luz que irradia y que le viene dada por el Espíritu Santo; luz, al fin y al cabo, de Dios. De aquí que se celebre el denominado Día de Hispanoamérica.

Se dice, y así es, que América, ahora en concreto la parte Hispana de la misma, es un continente joven porque apenas hace unos siglos que fue descubierto. Por eso, entre los aspectos importantes que tiene la celebración de este especial Dia no podemos olvidar, por ejemplo, que la labor evangelizadora de la juventud ha de constar entre las primeras que lleva a cabo iglesia católica porque los jóvenes, como suele decirse porque es cierto, son el futuro exacto de la humanidad. Por eso la Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini (en su número 104) dice que “los jóvenes son ya desde ahora miembros activos de la Iglesia y representan el futuro”.

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11.10.12

Escribir de esto es, hoy, más que importante

Por la libertad de Asia Bibi.

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Por el respeto a la libertad religiosa.

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Año de la Fe

“Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!”

Aquel que se había convertido porque, camino de Damasco, Aquel a quien perseguía le preguntó acerca, precisamente, de la injusta persecución que estaban sufriendo sus discípulos, había llegado a la conclusión de que no es que fuera importante para él llevar al mundo conocido la Buena Noticia sino que era crucial para su propia existencia. Por eso, llevar (1 Cor 9,16) lo que tanto había supuesto para él, Saulo, era un gozo que le valía, además, para superar las incomprensiones y la falta de entendimiento de tantos que, seguramente, no querían siquiera escuchar lo que decía.

Pablo, por los caminos del mundo, supo que evangelizar era prueba de haber asumido, en su corazón, la fe que deslumbró su existencia y la hizo de carne y no de piedra como, hasta entonces, había sido su comportamiento con aquellos que seguían a un Maestro algo más que Maestro.

Algo curioso es que contraponga gloria a deber. Considerar, por eso mismo, que evangelizar es un deber grave que tiene todo discípulo de Cristo le hace, además, comportarse de forma humilde. No busca los premios del mundo sino el gozo de saber que cumple con una obligación que le colma el alma y lo lleva por el camino recto hacia el definitivo Reino del Creador. Quiso Dios suscitar para el mundo un caminante que llevaba en sus pies el polvo del camino como quien sabe que cada paso que da favorece que muchas almas se conviertan y brillen con una nueva luz propia del odre nuevo que contiene el vino traído por el Hijo de Dios en forma de Palabra del Padre.

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