Categoría: Juan Pablo II Magno
13.06.09
Serie “Juan Pablo II Magno“

Este es el último artículo de la serie dedicada a Juan Pablo II Magno. Quedan, seguramente, pocos meses para que finalice el proceso de beatificación. Entonces, también valdrá la pena recordar la figura del Papa polaco.
Desde el primero de los artículos, dedicado al tema de “El hombre” hasta éste, dedicado a “Europa” se habrá podido comprobar que el Santo Padre que lo fuera antes de Benedicto XVI tuvo una amplitud de miras como pocas, seguramente, habrá habido en el seno de la Iglesia católica.
Vayamos, pues, con el último de los artículos dedicados, como digo, a Europa.
El Pensamiento de Juan Pablo II Magno acerca de nuestra patria común europea se contiene, a la perfección, en el Discurso que pronunció cuando recibió, en el Vaticano (2004), el Premio Internacional Carlomagno. En el mismo manifiesta lo que, en realidad, quisiera que fuera la vieja Europa.
Y dice lo siguiente:
“¿Cómo es la Europa que hoy se debería soñar? Permítanme trazar aquí un rápido bosquejo de la visión que tengo de una Europa unida.30.05.09
Serie “Juan Pablo II Magno“

Es sabido que Juan Pablo II Magno sentía un amor especial por España. Por eso hizo, con seguro gozo, cinco viajes a nuestra patria (1982, 1984, 1989, 1993, 2003) y tuvo a bien hacernos llegar su mensaje de forma directa.
No olvidaba Juan Pablo II Magno la importancia que ha tenido España: “Vengo a una comunidad cristiana que se remonta a la época apostólica. En una tierra objeto de los desvelos evangelizadores de san Pablo; que está bajo el patrocinio de Santiago el Mayor, cuyo recuerdo perdura en el Pilar de Zaragoza y en Santiago de Compostela; que fue conquistada para la fe por el afán misionero de los siete varones apostólicos; que propició la conversión a la fe de los pueblos visigodos en Toledo; que fue la gran meta de peregrinaciones europeas a Santiago; que vivió la empresa de la Reconquista; que descubrió y evangelizó América; que iluminó la ciencia desde Alcalá y Salamanca, y la teología en Trento” (Madrid, 1982)
Por eso agradeció, en Madrid y en 1982, la “simpar actividad evangelizadora” realizada por los españoles. Debido a la misma “la porción más numerosa de la Iglesia de Cristo habla hoy y reza a Dios en español. Tras mis viajes apostólicos, sobre todo por tierras de Hispanoamérica y Filipinas, quiero decir este momento: ¡Gracias!, España; gracias, Iglesia en España, por tu fidelidad al Evangelio y a la Esposa de Cristo”.
23.05.09
Serie “Juan Pablo II Magno“

Ecumenismo
Si hay un tema que ha distinguido, en los últimos decenios, la labor de la Iglesia católica por honrar la palabra de Cristo “Para que sean Uno” y hacerla, a ser posible, cierta, es el del ecumenismo.
Conviene no confundir tal término, y el sentido del mismo, con el llamado diálogo interreligioso. Así, mientras el primero busca la unidad entre los cristianos, el segundo viene a querer buscar unas relaciones correctas y buenas con otras religiones.
En la Encíclica Slavorum apostoli, de 1985, dejó escrito Juan Pablo II Magno que “Según las enseñanzas del Concilio Vaticano II, por Movimiento ecuménico se entienden las actividades e iniciativas que, según las variadas necesidades de la Iglesia y las características de la época, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos” (SA 14)
Por eso comprendió, Juan Pablo II Magno, que “El ecumenismo, el movimiento a favor de la unidad de los cristianos, no es sólo un mero ‘apéndice’, que se añade a la actividad tradicional de la Iglesia. Al contrario, pertenece orgánicamente a su vida y a su acción y debe, en consecuencia, inspirarlas y ser como el fruto de un árbol que, sano y lozano, crece hasta alcanzar su pleno desarrollo” (Encíclica Ut unum sint, US, de 1995, 20)
16.05.09
Serie “Juan Pablo II Magno“

En un mundo como el actual los medios de comunicación tienen una importancia no pequeña y trasladan a la opinión pública pensamientos e ideas que pueden resultar trascendentales para la vida en común.
Son, por eso mismo. “Vehículos de formación y de cultura” y “deben contribuir a la renovación de la sociedad” (Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1985)
Por eso, Juan Pablo II Magno tuvo muy en cuenta el papel que la Iglesia católica ha de tener en los medios de comunicación así como lo que, para la misma y sus comunicadores, supone tal medio de transmisión de la fe.
Conviene saber y reconocer algo fundamental; algo sin lo cual resulta difícil dar un paso adelante:
“Realmente los mass media ofrecen, a menudo, el único contacto que la Iglesia tiene con los no católicos, o la comunidad en sentido más amplio, y por tanto deberían ser usados de modo creativo y responsable” (Exhortación apostólica Ecclesia in Oceanía, 2001, 21)
Por tanto, la Iglesia católica, con los medios de comunicación que tenga a su disposición no puede hacer como si no estuviera en el mundo, como si, en realidad, permaneciera ausente de la realidad que la circunda. No es esto posible.
9.05.09
Serie “Juan Pablo II Magno“

Se ha dicho muchas veces que Juan Pablo II Magno, mucho antes de ser elegido para ser Vicario de Cristo, fue actor y que su interés por la cultura no era poco importante sino que, al contrario, bebió del “veneno” del arte y eso lo reflejó en su posterior vida.
Por eso no es de extrañar que en su Exhortación apostólica Christifideles laici (CL), de 1988, dejara escrito que “La ruptura entre Evangelio y cultura es, sin duda, el drama de nuestra época, como también lo fue de otras. Es necesario, por tanto, hacer todos los esfuerzos en pro de una generosa evangelización de la cultura, más exactamente, de las culturas” (CL 44)
Por tanto no cabe que entre la Palabra de Dios y el mundo de la cultura se establezca un foso de separación porque evangelizar a la segunda ha de resultar esencial para que la sociedad se desarrolle de forma correcta y sin las extralimitaciones en las que, muchas veces, cae.
De aquí que Juan Pablo II Magno, sobre la relación entre Iglesia y sus fieles y la cultura también tuviera algo más que decir.
Por ejemplo, en la Constitución Apostólica sobre las Universidades católicas, de 1990, dijo que “El diálogo de la Iglesia con la cultura de nuestro tiempo es el sector vital en el que se ‘juega el destino de la Iglesia y del mundo’. No hay, en efecto, más que una cultura: la humana, la del hombre y para el hombre y la Iglesia, experta en humanidad (…), gracias a sus universidades católicas y a su patrimonio humanístico científico, expone los misterios del hombre y del mundo explicándolos a la luz de la Revelación”.
Licenciado en Derecho. Casado y con dos hijos. En permanente estado de paz (aunque) en contra de todas aquellas personas que se oponen, de la manera que sea, a la fe católica.
Mi correo electrónico, para quien quiera hacerme llegar una queja, alguna noticia, etc. es eleu@telefonica.net
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