InfoCatólica / Mater et Magistra / Categoría: Iglesias orientales

21.06.17

La Iglesia Siríaca (y XI)

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La situación de la Iglesia siríaca al comienzo de la Primera guerra mundial

 

En diciembre de 1914, el sultán otomano entró en la Gran Guerra del lado de las potencias del Eje, esperando recuperar algunos de sus territorios perdidos a manos de dos viejos enemigos (ahora en el bando aliado): Rusia y Grecia. El plan resultó un desastre, y salvo la exitosa defensa de la península de Gallípoli frente a los británicos, los turcos fueron derrotados en el resto de los frentes. Su preeminencia en el Oriente Próximo árabe tocaba a su fin.

La caída otomana, tras cuatro siglos de predominio, sorprendió a la comunidad cristiana más dividida que nunca. En 1915, la Iglesia siríaca era la más fragmentada de toda la Cristiandad.

 

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23.09.16

La Iglesia Siríaca (X)

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Impulso al apostolado católico desde Roma. Propaganda Fidei.

La Congregación para la Propagación de la Fe, fundada y dirigida por los jesuitas en 1622, y nacida al calor de los preceptos reformistas del magno concilio de Trento, fue la impulsora de una auténtica “ofensiva” para reintegrar en la Iglesia a las Iglesias orientales. Uno de los instrumentos más útiles para esta labor fue la buena relación secular entre el cristianísimo rey de Francia y el sultán otomano, coincidentes en su rechazo a los estados gobernados por los Habsburgo. Con frecuencia, embajador o cónsules franceses sirvieron de cobertura oficial para la acción misionera de las órdenes religiosas. El interés de Francia quedó plasmado en la capitulación bilateral de 1604, refrendada en la capitulación de 1673 entre Luis XIV y Mohamed IV. Estos tratados establecían la libertad de residencia y de apostolado (únicamente entre cristianos, por supuesto) de los misioneros occidentales, y de modo más difuso, teóricos derechos para los conversos al catolicismo. En la práctica, estos dependían enteramente de la benevolencia o venalidad de los funcionarios locales. Como es lógico, la casi totalidad de los misioneros en Siria fueron franceses (primer antecedente de la posterior influencia gala en la región).

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16.01.16

La Iglesia siríaca (IX)

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Tamerlán y la destrucción del cristianismo oriental

Timur había nacido de ascendencia túrquica en la región de Transoxiana (sur del actual Uzbekistán), en el Turquestán (las grandes estepas de Asia Central). A partir de 1370 unificó las tribus de Turkestán y las puso al servicio de la creación de un nuevo imperio mongol, esta vez musulmán. Dado que no era de la familia real mongola, gobernó como caudillo militar escudado tras diversos janes títere descendientes del gran Gengis fue anexionando en interminables campañas todas las hordas (o pequeños emiratos) de mongoles que habían quedado tras deshacerse el janato de Persia, llegando por el este hasta la India. En 1393 ocupó Bagdad y toda Mesopotamia, llegando a las fronteras del gran sultanato mameluco. Poco después se expandió por el Cáucaso y el Alto Eúfrates.

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27.07.15

La Iglesia siríaca (VIII)

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Decadencia de los señoríos latinos en Siria

La caída de Jerusalén significó el fin de la guerra continua entre cristianos y musulmanes en Siria. Los sucesores de Bohemundo III en el principado de Antioquia y Trípoli se enzarzaron en luchas intestinas y con otros reinos cristianos. A partir de 1205 sus dos hijos iniciaron una larga guerra civil por el trono que enfrentó a nobles francos del principado y también a poderes extranjeros. Raimundo Roupen contó con el apoyo de su suegro el rey León II de la Pequeña Armenia (el reino de Cilicia dónde se habían exiliado muchos armenios tras la invasión de los turcos selyúcidas); Bohemundo IV de Poitiers buscó la alianza matrimonial con la hija del rey de Chipre y monarca titular en el exilio de Jerusalén, Hugo de Lusignan. Incluso las propias órdenes religiosas quedaron divididas, apoyando los hospitalarios a Roupen y los templarios al de Poitiers, para escándalo de la Cristiandad. En 1219, Bohemundo finalmente logró hacerse con el principado tras derrotar al hijo de su hermano, ya difunto. Derrotados sus adversarios, Bohemundo IV buscó la reconciliación, firmando la paz y casando a dos de sus hijos con una princesa armenia (más tarde este sería asesinado) y una Lusignan (que fue padre del futuro rey Hugo III de Chipre) a principios de la década de 1220.

 

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28.01.15

La Iglesia siríaca (VII)

El general romano

Un joven aristócrata, Nicéforo, de la distinguida familia de los Focas, había ascendido en el ejército romano oriental durante la década de 940, hasta que se le confío el ejército de la frontera con el califato. En una primera batalla, en 956, sufrió una aparatosa derrota. Nicéforo aprendió de sus errores y el califato sufriría en años sucesivos sus golpes, hasta ganarse el sobrenombre de “la muerte pálida de los sarracenos”. En 960 dirigió una expedición que tomó Creta a los árabes. Era la primera reconquista de los griegos frente al enemigo musulmán, y su prestigio creció inmensamente. Tras vencer en Cilicia, retornó a Constantinopla donde, a la muerte del emperador Romano II, fue proclamado sucesor con el apoyo de la emperatriz viuda, Teófano, con quien casó.

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