InfoCatólica / Remedios Falaguera / Categoría: General

23.05.17

¡No soy la dueña del mundo, pero si la hija del dueño! Atte. La hija de Dios…

Se cuenta que la hija de Luis XV de Francia, Luisa, al ser reprendida por una de sus servidoras, replicó con enojo:

– ¿No sabes, acaso, que soy la hija de tu rey?

La sirvienta no se amilanó ante la pregunta impertinente, y le respondió:

–Y yo, ¿no soy acaso la hija de tu Dios?

La princesa no olvidó aquella lección. Años más tarde, siendo ya monja carmelita, recordaba agradecida la gran lección de aquella sirvienta.

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9.03.17

¡He encontrado patrono!

Llevaba tiempo buscando un patrono, un santo del S.XXI, al que encomendar las celebraciones familiares: cumpleaños, bautizos, bodas, aniversarios, barbacoas con amigos, las fiestas veraniegas,…

Los que me conocen saben que me pirro por una buena fiesta en la que poder disfrutar del cariño de mi familia y de mis amigos; y en las que Dios, también presente, nos llena de amor, intimidad y alegría.

Porque las fiestas son un gran don de Dios, toda la familia contribuye a ella, y son un buen un momento para agradecer ya la llegada de aquella otra fiesta que nunca acabará.

“Fiestorros” en los que se rompen la monotonía de nuestras ajetreadas vidas, fomentan la amistad, la alegría y el optimismo, activa nuestro cuidado y servicio a los demás, sosiegan, unen a los que en ellas participan, y sobretodo, relajan el espíritu. Y si además te marcas un buen bailoteo tonificante para reparar nuestro cuerpo y prepararlo para el fin del descanso, como le gustaba llamarlo a Santo Tomás, mejor que mejor.

Muy a mi pesar, o no … ¡Por fin lo he encontrado!  Se llama Chema Postigo. Y a él me encomiendo.

Para muchos de los medios de comunicación se le reconoce únicamente como el padre de la familia numerosa con más hijos escolarizados.

Para mí es un ejemplo y todo un privilegio  haber podido conocerlo y tratarlo. Amante esposo, padre orgulloso y tierno, con una intensa y apostólica vida familiar, gran amigo de sus amigos y siempre, siempre, en un segundo plano, servidor incansable del que sabe que debe recristianizar las fiestas y costumbres familiares con alegría, sobriedad y sacrificio.

Como nos señalaba San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. -Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos. Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia, que podemos llamar “apostolado de la diversión"” (Camino, núm. 975).

¡Y Chema en esto lo bordaba!

Muchas, muchas , muchas  gracias por tu ejemplo!!!! 

12.02.17

“Si estás enamorado ¡no te cases!”

Después de convertir sus anteriores campañas en un éxito viral, la iniciativa soyamante.org  acaba de lanzar su cuarta propuesta: “Si estás enamorado ¡no te cases!”

No os dejéis llevar por el título. Es más, mirarlo hasta el final y comprenderéis el verdadero significado del amor, de pasar del bien posible al bien real, de no quedarte en la posibilidad sino en la posesión del bien, en la verdadera entrega de las parejas que se aman. Más aun,como dice el Santo Padre ,"el amor no termina cuando os habéis conquistado el uno al otro, sino es en precisamente en este momento cuando inicia".

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19.01.17

Efecto acogida

Yo no sé a ustedes, pero a mí, cada vez que veo las imágenes de los refugiados ateridos de frio, de los niños sorbiendo un poco de sopa caliente, de los ancianos con sus pies descalzos sobre la nieve, de los hombres y mujeres con la desesperación en los ojos, … se me desgarra el alma y … ¡se me cae la cara de vergüenza!

Es más, sus miradas desgarradoras nos despiertan a la realidad y nos proyectan, como en un espejo, el grado de envilecimiento, de sinrazón y de egoísmo en la que muchos de nosotros estamos inmersos, preocupados por nimiedades, en muchos casos, intrascendentes. ¡Todos y cada uno de nosotros somos cómplices del dolor, de la tragedia, de la humillación!

Pero esta mañana temprano, una gran amiga me ha reenviado un link de una iniciativa “de un grupo de católicos de distintas procedencias y sensibilidades que quieren hacer llegar a la Iglesia y a la Sociedad su reflexión sobre la realidad que viven en todo el mundo los emigrantes y refugiados y que en estos momentos se torna en dramática ante la situación que viven miles de seres humanos a las puertas de Europa” que me ha devuelto la esperanza.

Se trata de EFECTO ACOGIDA, que como ellos mismos dicen, “no tiene otra pretensión que llamar a las conciencias de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes… y llamar a la implicación en las movilizaciones que distintas Entidades y Organizaciones de la Sociedad Civil están realizando de cara a presionar a los Gobiernos. El drama que estamos viviendo pone en cuestión la humanidad de nuestra Sociedad. Los seres humanos necesitan, necesitamos, otras respuestas”.

En el documento plantean una serie de “medidas políticas que más allá de destinar ingentes recursos económicos y humanos para proteger las fronteras, eviten el hambre, el sufrimiento y la muerte de los refugiados que malviven al otro lado de las vallas que hemos levantado”.

 

“Por lo tanto, ante la gravedad y urgencia de la situación exigimos:

 

– Atención humanitaria urgente a migrantes y refugiados a las puertas de Europa, empezando por alojamiento digno, atención sanitaria y escolar y reagrupamiento familiar.

 

– Evacuación y corredores seguros para las personas que huyen de las guerras.

 

– Implantación por parte de los Estados de nuevos lugares de acogida que respeten los derechos de migrantes y desplazados internos, a la vivienda, el trabajo, la salud y educación de los niños.

 

– Promulgación de leyes justas que apoyen la unidad familiar y respeten escrupulosamente los derechos del menor.

 

– Cooperación explícita de los Gobiernos y de la Unión europea con las distintas organizaciones (gubernamentales, no gubernamentales, religiosas y ciudadanas) que están trabajando sobre el terreno.

 

– Hacer realidad la libre circulación de las personas y su establecimiento en condiciones dignas.

 

– Exigir el reconocimiento internacional de los migrantes y desplazados por razones de hambre y económicas bajo el estatus de “refugiados”.

 

– Crear un fondo mundial económico en el marco de la ONU que permita una intervención inmediata ante situaciones de riesgo que puedan provocar la migración y desplazamiento de la población.

 

– Eliminar la deuda externa de los países empobrecidos, de sus intereses y de todos los condicionantes que de ella provengan.

 

– Construir un nuevo orden económico internacional basado en el diálogo, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos para que el mundo sea casa común de todos los hombres”.

 

¡No podemos permanecer impasibles ante esta situación!

Si quieres adherirte al documento pincha AQUÍ.

 

8.12.16

¡Nos vemos mañana!

Madre Inmaculada,

A estas horas en los que toda mi familia duerme es cuando más me gusta hablar contigo.

A solas, tu y yo, con tranquilidad, con la intimidad que ayuda el silencio de un hogar de familia numerosa. Ya te imaginas que hay pocos ratos en esta casa en los que podemos hablar, tu y yo, con un poco de sosiego, de recogimiento ¿verdad?

 Y más el día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de María

Sé que cada mañana me esperas para que te cuente mis preocupaciones, mis alegrías, mis pequeños-grandes anhelos de mi marido, mis hijos, mis amistades… Y también, para que te pida ayuda, consejo, para hacer las cosas del día a día un poco mejor como esposa, madre trabajadora y mujer cristiana.

Soy consciente de cuantísimo me quieres, que te adelantas, como la mejor de las madres, a mis necesidades, a mis suplicas, porque eres madre, mi Madre, la Madre de Dios. ¡Tú lo puedes todo! Y El, Tu Hijo, no sabe negarte nada.

Es más, a lo largo del día- no todo lo que debería, es cierto-, me gustaría recordar estas palabras  de San Josemaría Escrivá de Balaguer: “¡Madre! —Llámala fuerte, fuerte. —Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha”.

Porque sé que no dejas de pensar en mí, en las ganas de ayudarme a transformar todo lo humano en divino, en protegerme,… Es más, soy consciente de que muchas veces me ayudas y  yo, como una hija tonta y desagradecida, ni me entero. Y me olvido de contarte, y me excuso en una simple mirada a tu imagen del escritorio, o en una sencilla jaculatoria, o peor aún, en una petición que requiere una solución rauda y veloz.

Es más, cuando algo no sale como espero, me “enfado” contigo, te reclamo más y más rápida tu intercesión, la solución que creo que necesito hoy y ahora mismo. ¡No lo  pillo, ¿verdad?!

Me falta confianza y abandono, estoy segura, para comprender que Dios tiene sus planes, su tiempo, y que esta espera es lo que más me conviene para mi felicidad y la de los míos. Y por esta actitud mía, Madre mía, te pido perdón. Un perdón sincero y humilde…de corazón. Y te prometo intentar ser más dócil a la Voluntad de tu Hijo, pues aunque muchas veces no soy capaz de verlo o entenderlo, todo lo que me sucede, es para nuestro bien.

Y a pesar de mi comportamiento, Tu, mi madre, me sigues queriendo, te alegras de que acuda a Ti como una niñata atontada, me miras con ojos de cariño, con comprensión, con dulzura, y me dices: Tranquila, ten paz y no te agobies, “no temas. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No te encuentras bajo mi sombra, a mi cobijo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás tú en el pliegue de mi manto, en el cruce de mis brazos?”

Ya sabes que siempre le hablo bien de ti a mi Hijo, y alcanzaré de Él todas las cosas buenas que necesites.

Madre, tú me has enseñado que las pequeñas cosas son las que hacen puntales grandes y firmes. Como madres que somos las dos lo sabemos muy bien. Esos pequeños detalles de servicio, de buen humor, de paciencia, de comprensión, de escucha, de trabajo bien hecho,…si esta hecho por amor, que es lo que tu Hijo nos pide cada día, se convierten en cosas grandes, en oración, en la clave de la felicidad, en el camino de nuestra vocación cristiana. ¡Qué grande, privilegiada y esencial es la vida de una madre!

Por eso, hoy te pido tu ayuda con más intensidad, si cabe. ¡Quiero parecerme cada día más a Ti!, ¡Quiero tener un corazón como el tuyo!  “Ayúdame a pensar como pensarías tú en mi lugar, a trabajar como trabajarías tú, a servir a los demás como tu servirías”. Y todo ello, con la alegría, la paz y la serenidad que me da saber que estas a mi lado.

Gracias Madre.

¡Nos vemos mañana!