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16.10.14

¡[Con gozo] tengan agua bendita y el crucifijo a mano!

1ª Pedro 4,12-13

Carísimos, no os sorprendáis como de un suceso extraordinario del incendio que se ha producido entre vosotros, que es para vuestra prueba; antes habéis de alegraros en la medida en que participáis en los padecimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria exultéis de gozo.

 

San Miguel Arcángel En estos días la Iglesia católica costarricense está librando una durísima batalla tanto en relación a las declaraciones de Mons. José Rafael Quirós sobre el proyecto de Reforma a la Ley General de Salud que pretende dejar el portillo abierto al aborto indiscriminado sino también respecto a lo que la Caja Costarricense del Seguro Social pretende obligar al clero a cotizar por un monto superior al subsidio de 250mil colones que reciben los sacerdotes por convenio con el Estado.

Ataque directo al clero de parte de algunos legisladores y entidades del Estado que ha sido explotado por los medios de comunicación en los que están infiltradas personas que favorecen la Ideología de Género quienes no desaprovechan oportunidad para influenciar a la opinión pública en contra de la Iglesia y de sus sacerdotes pero también para crear confusión entre los católicos y otros cristianos menos informados así como perplejidad y sentido de impotencia entre quienes hemos venido dando la cara por Cristo en su Iglesia.

Paralelo a esto, también los católicos costarricenses estamos viviendo gran incertidumbre por lo que tras el Sínodo resultará de la abismal diferencia de criterios pastorales que, habiendo estado ocultos, han explotado en nuestra cara sin ninguna advertencia, tal como un lobo que acechara a su presa.

Algunos cuantos de los activistas provida y otras personas cercanas, además, hemos venido pasando penurias de toda índole: enfermedades propias y de nuestros seres queridos, humillaciones de parte de conocidos y familiares, aprietos económicos, etc.

No sé si lo habrán notado pero estas pruebas han venido acompañadas del don de fortaleza que nos capacita para tener la lucidez para ofrecerlas por la unidad de la Iglesia.

A todos mis queridos amigos y amigas rezadores pero también a los que todavía no se han puesto a rezar, los invito a intensificar sus oraciones, sus misas diarias a los que pueden asistir y sus visitas al Santísimo.

Ofrezcan pequeños sacrificios, renuncias, humillaciones por el Cuerpo de Cristo que se encuentra al día de hoy tan dramáticamente herido como en el día de la Pasión.

Sepan que hoy más que nunca antes la reciente historia de la Iglesia “no es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal” por lo que “tomad, pues, la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, vencido todo, os mantengáis firmes” 

“Por lo demás, confortaos en el Señor y en la fuerza de su poder”

(Tengan agua bendita y el crucifijo a mano. Los vamos a necesitar!)

San Miguel Arcángel, guíanos en la batalla!

 

11.10.14

El silencio reverente de la Madre

Regresaba a casa de la tienda por la tarde bajo un clima fresco y un paisaje hermoso platicando con el Señor y le decía que si debía pasar por las que estoy pasando con el único propósito de que aprenda amar, pues, que se hiciera en mí su voluntad.

Últimamente he pensado mucho en María ya que algunos aspectos de mi vida presente se asemejan a la suya. 

Me digo que de no ser por la gracia para la Madre habría sido la suya una vida de sufrimiento y quizá lo fue pero, como de ella lo que más conocemos es su silencio, es del mismo de donde hemos que obtener la enseñanza.

María guardaba silencio. Conservaba todo en su corazón para meditarlo así que la primera enseñanza es la necesidad de silencio que facilita la reflexión a la luz de la gracia.

Aquello que me dije camino a casa acerca de “aprender a amar” a través del dolor y el sufrimiento es tan real como que a través de la risa obtenemos placer. 

Con “aprender a amar” me refiero al amor que fluye a través nuestro desde su fuente original cuando las fuerzas nos han abandonado o porque, simplemente y por mera gracia, nos hemos rendido ante la voluntad de Dios.

Tal parece que es a través del dolor y el sufrimiento que conocemos el Misterio de Redención ya que, desde la perspectiva de Cristo con la cruz a cuestas es que somos capacitados por la gracia para mirar nuestra vida y la ajena con la perspectiva del Redentor. Con la perspectiva de su corazón amante.

Nada de este mundo me convencerá jamás de que de algo o de alguien obtendré la experiencia del verdadero amor. El verdadero amor se aprende únicamente al aceptar –por gracia- el dolor y el sufrimiento.

Un día de estos, de nuevo, caminaba hacia la tienda y me encontré a Luis quien hace cosa de meses perdió a su hijo único varón de veinte años por causa del cáncer. Me contaba que en fase terminal su hijo, quien nunca se quejaba y más bien era fuente de consuelo, rechazaba la morfina ya que aseguraba no sentir dolor; lo que me hace pensar que fue extraordinariamente regalado con la gracia.

No creo que exista más claro ejemplo de la existencia de Dios que un ser humano, contrariando a la ciencia médica, no solo tenga paz ante la muerte cercana sino que no experimente dolor físico ni sufrimiento moral. El caso del hijo de Luis viene a ser como aquél de los tres jóvenes en el horno cantando alabanzas al Creador y glorificándole. Ni más ni menos.

Muchas veces miramos con escepticismo la Escritura ya que las narraciones nos parecen más cercanas a la ficción que a la realidad; sin embargo, la Palabra de Dios está muy lejos de ser ficción.

Ante lo que resulta comprensible el silencio reverente del corazón amante de la Madre.

1.10.14

Ángeles a mi lado

Es el amor el que nos une con vínculo de santidad a todos los ángeles buenos y a todos los siervos de Dios; nos aglutina a ellos y nos somete a Él.
San Agustín‬ (La Trinidad 8,8; 12)



Decía santa Teresita que cuando de niña estuvo largo tiempo enferma el Señor le mandaba ángeles a cuidarla. Esos ángeles eran sus hermanas y demás seres queridos que la rodeaban.

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13.09.14

¿Pasaremos de largo de tantos cadáveres?

Cuando de joven pregunté a mi madre si en este remoto lugar del mundo se enteraba del Holocausto judío respondió que de lejos llegaban rumores pero que, a pesar de algunas imágenes que en el cine, antes de las películas trasmitían, todo eso -a ella que era apenas adolescente- le parecía parte de la película, es decir, algo imposible de creer.

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6.09.14