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7.10.14

Ante la realidad: abrirse con franqueza y humildad

 

“Estamos hechos para algo más grande que el otro” decía en una entrevista don Julián Carrón, presidente de Comunión y Liberación.

Es el tipo de conclusiones a las que se llega de forma tan simple como sería al estar consigo mismo en silencio con la mirada absorta en aquello que nos arrebata el corazón como sería la belleza del paisaje, tu hijo jugando sobre la arena de la playa, tu mujer concentrada preparando con cariño lo que a su familia habrá de deleitar, tu marido haciendo su mejor esfuerzo por reparar la pata de la mesa del comedor; tantas cosas de las que la vida está llena que nos roban el corazón.

Por eso, cuando ante la belleza de la naturaleza, de la verdad y bondad de la que son capaces nuestros semejantes, nos sintamos arrebatados hemos de rendirnos para que se haga visible la imagen de la insatisfacción que llevamos impresa cuya finalidad es proporcionar indicios de que estamos hechos para algo más grande

Infinita insatisfacción de la que resulta comprensible el que busquemos en el placer su satisfacción.

Sentirnos llenos, plenos, sin ese vacío que, de no llenarse, parece consumirnos vivos; sin embargo, no es sino hasta que nos dejamos extinguir, que el pavor al vacío desaparece para vernos, de nuevo, con el corazón anhelando un poco más, siempre algo más, algo más grande.

Siempre insatisfechos hasta que la belleza, la verdad y la bondad, nos seduzca una vez más. 

De ahí que muchas, al mirar la ecografía, desistan de abortar; de ahí que muchos, al percibir el Misterio en la Liturgia, se conviertan; de ahí que personas homosexuales y divorciados vueltos a casar vivan en castidad; de ahí lo que sucede en nuestro interior ante el paisaje, los hijos, la mujer, el marido, los padres ancianos que se han vuelto niños.

De ahí, también, que el papa haya pedido a los obispos que se “hable con parresia y humildad” 

Ante la realidad, abrirse con franqueza y humildad, para que la gracia  -como si fuera la primera vez- nos descubra a Aquél que en lo secreto de nuestro corazón nos define cuando, como a un crío, nos dice quiénes somos, de dónde venimos, para qué estamos aquí y hacia dónde vamos, como Iglesia tanto como personas únicas.  

Cuánta paz verse, a la vez que insatisfecho perennemente, con estas preguntas resueltas!

Cuánta paz!

20.10.13

1.08.13

26.01.13

"Para ayudarnos a descubrir como surge esa ternura"

El afecto por uno mismo – dice don Giussani – «es un apego lleno de estima y de compasión, de piedad por uno mismo […]. Es como tener por uno mismo un poco de ese apego que tu madre tenía por ti, sobre todo cuando eras pequeño». [ ] Si no hay en nosotros un poco de esa ternura, de ese afecto por nosotros mismos – continúa don Giussani –, «es como si faltase el terreno sobre el que construir»
Ejercicios de los universitarios de Comunión y Liberación, Rimini, Diciembre 2012 “¿Acaso alguien nos ha prometido algo? y entonces, ¿por qué esperamos?”



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2.09.12

"¡Menos mal que está!"

“De la Encarnación, desde el momento en el cual el Verbo se hizo carne, está cancelada la insalvable distancia entre finito e infinito: el Dios eterno e infinito ha dejado su Cielo y ha entrado en el tiempo, se ha sumergido en la finitud humana. Ahora nada es banal o insignificante en el camino de la vida y del mundo”.
Benedicto XVI en su mensaje al Meeting en Rimini, Italia, 2012

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