Categoría: Celebrando la vida

27.07.14

Uno ayuda no por "hacer caridad"

A las 5:51 PM, por Maricruz Tasies
Categorías : Itinerario de fe, Celebrando la vida, Una, santa, católica y apostólica

“Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios”
II Cor 4

Recuerdo la furia de mamá cuando siendo miembro del Comité de Caridad de la parroquia hace infinidad de años escuchaba a las personas diciendo que tal o cual familia no me merecían recibir “el diario” [1] que les regalaban mensualmente.

La pobre llegaba a la casa bufando y se desahogaba con papá y conmigo. Decía: - “Qué ingratos! Según ellos, porque el papá es un borracho, la esposa y los hijos no merecen tener asegurado el diario que les entregamos!”

Por supuesto que tenía razón.

Solemos hacer ese tipo de juicios cuando “hacemos caridad”.

Pocos miran dentro de su casa antes de señalar al papá borracho al a hija descarrilada o al jovencito con problemas de identidad.

Sencillamente, no lo hacen y es porque que olvidan que todos tenemos “rabo que nos majen”.

Claro que lo tenemos. Unos, porque no habiendo nunca pasado necesidad y atendido como personas decentes el llamado de la gracia, han aprendido a ponerse en los zapatos de los demás y, otros, porque tienen su casa en un tan completo desorden que juzgan que la de otros está igual o peor. Estos últimos, me parece, son los más injustos porque el orden que deberían imponerse, pretenden “embejucárselo” a los demás.
Bonita cosa!, diría mi abuela.
Hacer caridad no es como tener un pasatiempo. Uno no debe tomarse las necesidades de los demás como jugando de casita. Si uno ayuda es para revestirse con el pellejo del necesitado. Padecer con él su angustia y saborear el deleite del bienestar y tranquilidad cuando llegan.

Cuando tenía 12 años, dos amiguitas y yo, tuvimos un comitecito de caridad. Para empezar, nos fuimos a buscar a los pobres. Nos encontramos a una familia constituida por un papá, una mamá, un abuelo y dos chiquillos que “vivían” en un rancho de 3X3metros en el lecho seco de un río. Una sola cama de tablones, sin servicio sanitario, sin agua potable. Qué les puedo decir?

Pues, nada, que los adoptamos sin pensarlo dos veces. Durante meses hicimos actividades para llevarles “un diario” el que recibían con una cara de contento que ni les cuento. Nosotros igual. Salíamos de ahí para “trabajar” más con ellos y por ellos.

La cosa no terminó ahí ya que la mamá de una de las amiguitas era señora pudiente y además miembro de la Municipalidad. Creo que se encargó de darles ayuda más a largo plazo y todo, por el corazón fiel a la gracia de unas chiquillas, que al día de hoy, todavía saben ponerse en el pellejo de los demás.

No para “hacer caridad” sino para mantenerse fiel a la gracia.

La caridad es fidelidad a la gracia.

[1] Diario: Un saco de alimentos básicos comprados a granel: aceite, azúcar, arroz, frijoles, masa de maíz, leche en polvo, jabón, etc.



Nota: A brincos y saltos consigo publicar debido a que todavía no tengo servicio de internet. Agradezco su paciencia y comprensión.

23.07.14

Actitud ante la gracia | Los pobres y la pobreza

A las 2:20 PM, por Maricruz Tasies
Categorías : Itinerario de fe, Celebrando la vida

Hoy trataré un tema algo delicado relacionado con la actitud que muchos tenemos hacia los pobres y hacia la pobreza la cual, en el fondo, es una actitud ante la gracia.

Primero que todo les daré antecedentes de mi vida familiar para que conozcan las razones de mi actitud pero también para que traten de descubrir algo parecido en sus historias personales.

Tuve, gracia de Dios, el ejemplo de dos mujeres extraordinarias: mi abuela materna y mi madre.

La primera, de cuna pobre, se casó con un español quien, habiendo estudiado Economía en los Estados Unidos, regresó a Costa Rica, país en el que se habían establecido sus padres al salir de España. Aquí construyó un imperio financiero del que vivieron holgadamente no solo mi abuela, mi madre y mis tíos sino los parientes que trajo de España huyendo de la Guerra Civil.

De la generosidad de mi abuela debe haber aprendido gran cosa el abuelo ya que le regalaba todo lo que necesitaba para el taller de costura y para criar, educar y llevar a casamiento a tantas jovencitas que sus madres pobres le encargaron.

Esa fue su vida hasta pocos años después de la muerte del abuelo quien falleció a la edad de 45 años por un infarto fulminante.

Con ese ejemplo y dentro de esa holgura creció mi madre, quien –por cosas de la vida- se vio obligada a trabajar muy poco después de los 18 años pero quien, con mucha creatividad, esfuerzo y confianza en Dios, de adulto pudo cuidar holgadamente de sí misma y de su madre. Más tarde –cuando se casó- lo hizo del resto de nosotros junto a mi padre.

Ambas mujeres, por motivos diferentes, no solo conocieron de la pobreza y de la riqueza en sus extremos sino que tuvieron una determinada actitud ante la gracia, por lo que, me parece, han de haber desarrollado la sensibilidad que me heredaron y por la que, desde niña, comprendí que cuando una persona necesitada insinúa o pide directamente ayuda es porque la necesita.

Esa es la razón por la que nunca nadie se va de mi lado sin que le haya echado una mano. Y, si alguno -por mi descuido- se ha ido sin ella, que me lo reclame.

Miren, cosas tan aparentemente insignificantes como escribir una carta de recomendación, no sin sorpresa, he comprobado que le han cambiado la vida a varias personas.

Sin embargo, cuántas personas necesitadas se aproximan pidiendo ayuda y porque no nos resultan “convincentes” resolvemos hacernos los tontos? O, cuántas de ellas, se van de nuestro lado con una ayuda ofrecida con recelo, de mala gana o tan ridículamente tacaña que cualquier santo vomitaría al verla?

Vaya cosas! Qué fácil juzgar y qué fácil anteponer nuestro juicio a la necesidad de las personas. Verdad?

Varias personas verdaderamente necesitadas en las que no he tenido mucha esperanza me han dejado boquiabierta cuando luego de un empujón cariñoso, generoso y desinteresado se han superado maravillosamente.

Esa es la actitud: ayudar sin juzgar para poder ofrecer auxilio de forma generosa y desinteresada al mejor estilo de Jesucristo.

Esa es la actitud ante la gracia que debe acompañarnos a lo largo de nuestra vida para que, movidos por ella, nuestras acciones redunden en beneficio para las almas y sirvan para mayor gloria de Dios.

Abuela Merce muchas veces me envió a la gaveta donde guardaba lo que le habían regalado y me hacía llevárselo a quien lo necesitaba; cierto, aquellas cosas eran regalos pero era lo único que tenía.

De mamá ni se diga, en toda ocasión entregó la ayuda que prometió como fue, entre otros, el haber construido su casita a una mujer soltera y con dos hijas.

Amigos, ante la gracia y acerca de los pobres y la pobreza nos falta mucho por aprender.

Quiera el Señor que su gracia nos ayude a cambiar este corazón de piedra.


PD.Disculpen mi lejanía del blog pero estoy sin servicio de internet. Cuento con el cuando mi hermana me presta su móvil desde donde puedo enviar estos mensajitos. Esa es la razón por la que me será difícil responder sus comentarios. Saludos y bendiciones,

Maricruz

30.06.14

La gracia crea la comunión

A las 3:55 PM, por Maricruz Tasies
Categorías : Itinerario de fe, Celebrando la vida, Una, santa, católica y apostólica

“Cuando estés con una persona, has de ver un alma: un alma a la que hay que ayudar, a la que hay que comprender, con la que hay que convivir y a la que hay que salvar".
San Josemaría Escriva, Forja, 573



Vaya! Uno, como cristiano, lee esto y la primera reacción es la de sentir el peso de mucha responsabilidad, no es cierto? Cierto, porque los cristianos de un tiempo para acá, pensamos que la salvación, propia y ajena, depende de nuestra voluntad.

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21.06.14

Mero, mero como David ante Goliat

A las 6:10 PM, por Maricruz Tasies
Categorías : Mi país, Celebrando la vida

El Papa, como buen argentino, sabe de futbol y se ha de haber alegrado por la Selección de su país en más de una ocasión; de ahí que cuando envió su mensaje a los aficionados días antes de la inauguración del Mundial lo haya hecho no solo como pastor sino como un verdadero aficionado.

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15.06.14

Todos tenemos ansia de Dios | Ganamos ante Uruguay 3 a 1

A las 4:49 PM, por Maricruz Tasies
Categorías : Mi país, Celebrando la vida, Una, santa, católica y apostólica

Todos tenemos ansia de Dios. Todos tenemos ansia de lo bello, bueno y verdadero. En qué lo descubrimos?

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Maricruz Tasies-Riba

Maricruz Tasies-Riba

Vivo en un lugar encantador en las faldas de una cordillera en el Valle Central de San José de Costa Rica a 1300mts sobre el nivel del mar. Dediqué buena parte de mi existencia a mi profesión: las Artes Gráficas. Enriquecí mi vida de fe en la Escuela de Ciencias Teológicas de la Universidad Católica de Costa Rica. Desde hace algún tiempo –mis conocimientos y destrezas– están al servicio de Cristo, de su Iglesia y de su Vicario, por supuesto.

También puedes ponerte en contacto conmigo en maricruztasies@yahoo.com, en mi perfil de facebook o en Deo Omnis Gloria en blogger.



«En el modo que tenemos de vivir las circunstancias, decimos ante todos, quién es Cristo para nosotros». L. Giussani

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