InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Categoría: Secularización interna de la Iglesia

1.11.14

Los responsables de lo del Reina Sofía son Wert y Rajoy


José Ignacio Wert, ministro de cultura y educación del gobierno abortista de Mariano Rajoy, a la sazón presidente de una formación política que cuenta con corruptos hasta en la sopa, es el segundo responsable máximo de lo que está ocurriendo en el Museo Reina Sofía. El primer responsable es el propio presidente del gobierno, que le mantiene como ministro o no le da orden de que cese al director de ese museo.

En un país donde las iglesias se quemaban como deporte nacional de la izquierda, donde se llenó el cielo con mártires asesinados a manos de los padres ideológicos de los señores Pedro Sánchez, Cayo Lara y Pablo Iglesias -ojo a éste, que puede ganar las próximas elecciones- el gobierno de la “derecha” se permite el lujo de permitir que en un museo público que lleva el nombre de la madre del actual Rey, se haga una exposición que contiene un padrenuestro blasfemo y abortista -esto último le mola mucho a la gente del PP, como bien sabemos- y una caja de cerillas en la que aparece el lema “la única Iglesia que ilumina es la que arde“.

No cabía esperar otra cosa de un colectivo de individuas argentinas que se presentan a sí mismas como “mujeres públicas". No sé si en el país sudamericano se llama así a las prostitutas, pero en España sí. Es decir, tenemos un museo nacional que se dedica a promocionar los ideales de prostitutas sudamericanas que odian a la Iglesia y se complacen en pedir su destrucción.

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1.10.14

Persigamos al justo que nos fastidia

La Biblia es una fuente de revelación no solo de Dios sino de la naturaleza del hombre, de sus miserias -fruto del pecado- y sus grandezas -cuando la gracia opera en él-. En la Escritura vemos actos heroicos al lado de comportamientos deplorables. Sacrificios por los demás y actos de caridad junto a asesinatos, adulterios, injusticias. No se esconden ni siquiera los pecados de quienes eran santos.

En diversos pasajes del texto bíblico aparece una situación similar a esta que nos relata el libro de la Sabiduría:

Persigamos al justo que nos fastidia y se opone a nuestro modo de obrar y nos echa en cara las infracciones de la Ley y nos reprocha nuestros extravíos. Pretende tener la ciencia de Dios y llamarse hijo del Señor. Es censor de nuestra conducta; hasta el verle nos resulta insoportable. Porque su vida en nada se parece a la de los otros, y sus sendas son muy distintas de las nuestras. Nos tiene por escorias y se aparta de nuestras sendas como de impurezas; ensalza el fin de los justos y se gloría de tener a Dios por padre.
(Sab 2,12-16)

Fue Caín el primero en asesinar a su hermano Abel porque éste hacía ofrendas agradables a Dios. Es decir, quien obra mal no solo se complace en su comportamiento, sino que tampoco soporta al que obra bien. Como dijo nuestro Señor Jesucristo: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Jn 3,19). Y como nos recuerda San Pedro: “Basta ya de hacer, como en otro tiempo, la voluntad de los gentiles, viviendo en desenfreno, en liviandades, en crápula, en comilonas y embriagueces y en abominables idolatrías. Ahora, extrañados de que no concurráis a su desenfrenada liviandad, os insultan).

Es por tanto un claro síntoma de andar en la verdad el ser objeto del acoso por parte de aquellos que andan en la tibieza o el error. Pero eso no quiere decir que cada vez que sufra una persecución, se obra en la verdad. Dice también San Pedro: “Que ninguno padezca por homicida, o por ladrón, o por malhechor, o por entrometido; mas si por cristiano padece, no se avergüence, antes glorifique a Dios en este nombre” (1ª Ped 4,15-16). Que a todos los profetas se les haya perseguido no significa que todo perseguido sea profeta. Toda injusticia en el tratamiento a una persona no implica necesariamente que ella tuviera razón en su forma de proceder. A veces se juntan el mal del que sufre una injusticia con el mal que el sufridor ha obrado.

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25.09.14

La verdad atruena cual sentencia profética en boca de un pastor de la Iglesia

Los profetas de verdad, tipo Jeremías, San Juan el Bautista o el obispo Oscar Romero, llaman a las cosas por su nombre. No se andan con rodeos. No buscan palabras que diluyan la contundencia de su mensaje. No son políticamente correctos. No son oficialistas. No temen a los hombres, porque han recibido el don del temor de Dios, que como dice el proverbio, es el principio de toda sabiduría (Prov 1,7).

Pero ya que le he mencionada, les ruego me permitan que le cite. Hablo de Mons. Romero:

La Palabra de Dios, pues, según San Pablo en la lectura de hoy, tiene que ser una palabra que arranque de la eterna antigua palabra de Dios pero que toque la llaga presente, las injusticias de hoy, los atropellos de hoy y esto es lo que crea problemas. Esto es ya decir: “la Iglesia se está metiendo en política, la Iglesia se está metiendo a comunista". Ya aburren con esa acusación. Ténganlo en cuenta de una vez, no se mete en política, sino que es la palabra como el rayo de sol que viene desde las alturas e ilumina, ¿qué culpa tiene el sol de encontrar su luz purísima charcos, estiércol, basura en esta tierra?. Tiene que iluminarlo, si no, no sería sol, no sería luz, no descubriría lo feo, lo horrible que existe en la tierra; así como también ilumina la belleza de las flores y le da el encanto a la naturaleza. La palabra de Dios, también, hermanos, por una parte ilumina lo horrible, lo feo, lo injusto de la tierra y alienta el corazón bueno, los corazones que gracias a Dios abundan que se iluminan con esta luz eterna de su palabra divina.

Esto es predicar hoy la palabra, predicación que, como en los tiempos de los profetas, tiene que crear problemas y tiene que despertar odios y tiene que sacudir resentimientos, hasta la forma más vulgar que hemos llegado a ser el objeto. Pero, hermanos, que la basura sienta odio de la luz es gloria de la luz. Ser calumniado por quienes se sienten tocados en su injusticia es un honor. Por eso les digo, hermanos, a mí no me aflige la calumnia. Yo les agradezco las innumerables manifestaciones de solidaridad que me llegan en estos días, pero les digo, tengan alegría y confianza, que no me afligen, al contrario, me honran.
Homilía de Mons. Romero, comentando el pasaje de Romanos 15,4-9

En España hay al menos un obispo -confío en que habrá más- que ha tomado el testigo de los profetas para hacer una descripción exacta del mal que nos rodea y nos gobierna. Efectivamente, Mons. Reig Pla ha escrito una carta en la que dice:

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20.09.14

¿Quién les haría caso si no fueran religiosos?

El mundo del circo, con sus grandezas y sus miserias, a veces era un instrumento por el cual personas con “anomalías” físicas podían ganarse la vida. Es el caso de las conocidas como “mujeres barbudas", que padecían un desequilibrio hormonal que les provocaba un exceso de vello facial. En ocasiones se convertían en el mayor reclamo publicitario para atraer a la gente a las funciones.

En el no tan maravilloso mundo del circo de los medios de comunicación, es habitual ver aparecer a personajes de lo más peculiares, que se ganan una fama más fruto de sus características anómalas que de su talento personal. Ese fenómeno tiene su apartado “eclesial". En España hay dos monjas a las que se le conoce más por sus declaraciones inicuas ante cámaras y micrófonos que por su fidelidad a la Iglesia. Se trata de Sor Lucía Caram, dominica, y Sor Teresa Forcades, benedictina. Lo más patético del caso es que se supone que ambas pertenecen a comunidades religiosas contemplativas. Pero su actividad para-eclesial les ha convertido en “contempladas” por una sociedad que gusta de consumir material exótico.

A ellas quiere unirse ahora un monje trapense que, demostrando que tiene una vocación por la Trapa similar a la de Rasputín por la castidad sexual, se ha embarcado en la “nobilísima” tarea de dar un barniz espiritual a los promotores de la idolatría populista caribeña -con padrenuestro hugochavista incluído- en España. Es decir, la buena gente de Podemos. Se trata de José Antonio Vázquez, que a día de hoy todavía pertenece a la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia. A lo que se ve, va camino de convertirse en la Orden Cisterciense de la Ancha Manga.

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15.09.14

La blasfemia de Santiago del Estero, escándalo y signo de esperanza

Lo que acaba de ocurrir en Argentina, con una ceremonia religiosa de bendición de la unión entre una persona transexual y su pareja, es sin duda un escándalo y a la vez un signo de esperanza.

Es escándalo por todo lo que supone de profanación de un templo católico, de blasfemia al pretender hacer a Dios cómplice de un pecado nefando, de mofa del sacerdocio por parte del cura que presidió semejante aquelarre, de burla del sacramento del matrimonio -se bendice una unión civil contraria a la ley natural-.

Y que nadie pretenda que aceptemos que basta con recordar la doctrina católica sobre el matrimonio para oponerse a una ceremonia de esas características. Es como si la policía se conformara con recordar que robar y matar es delito, pero se quedara mirando de brazos cruzados mientras se cometen robos y asesinatos.

¿En qué sentido se puede hablar de que lo ocurrido es signo de esperanza? Pues en que resulta tan evidente la maldad intrínseca de actos así, que cualquiera que tenga un ápice de catolicismo en su alma se sentirá asqueado y horrorizado. Cuando el mal se disfraza, no es fácil detectarlo y combatirlo. Cuando se muestra en toda su amplitud, es evidente lo que hay que hacer, paso previo a hacerlo.

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