InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Categoría: Secularización interna de la Iglesia

23.10.17

Galantino no es un meteorito inesperado que cae del cielo

Créanme ustedes si les digo que entre estas palabras de San Pío X y su Catecismo…:

129. El Protestantismo o religión reformada, como orgullosamente la llaman sus fundadores, es el compendio de todas las herejías que hubo antes de él, que ha habido después y que pueden aún nacer para ruina de las almas.

Y estas otras del Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana…:

«La reforma iniciada por Martín Lutero hace 500 años fue un acontecimiento del Espíritu Santo»

… hay multitud de textos, declaraciones, acciones, estrategias que explican cómo hemos llegado a la situación actual.

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16.10.17

Spadaro pretende corregir a Cristo

Los modernistas andan desatados. Creen que es el momento de su victoria y ya no disimulan lo más mínimo. Uno de los más famosos e influyentes, el jesuita italiano Antonio Spadaro, editor de la revista La Civiltà Cattolica -que está revisada por la Santa Sede-, dio recientemente una charla sobre Amoris Laetitia ante dos cardenales, doce obispos y veinticuatro teólogos de Estados Unidos.

He aquí una de las frases de su charla:

Ya no es posible juzgar a las personas sobre la base de una norma que está por encima de todo“.

No me lo invento. Lo pueden leer ustedes en el National Catholic Reporter.

Cuando dice “ya no es posible", quiere decir que antes sí era posible. Y ciertamente, Jesucristo advirtió que habrá un juicio para los que no aceptan sus palabras:

El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día.
Jn 12,48

¿Y bien? ¿a quién hemos de creer? ¿A Cristo o a Spadaro? 

Les aconsejo, por el bien de su alma, que crean a Cristo. Siquiera sea porque va a ser Él, y no Spadaro, quien les juzgará cuando comparezcan ante Él en el Día del Juicio.

Ahora bien, el problema no está solo en que Spadaro diga eso. Hasta donde informa el NCR, ninguno de los cardenales, obispos y teólogos se levantaron para corregir la barbaridad que estaba diciendo. De hecho, lo que el jesuita pretende es que ese ataque al evangelio, a las palabras de Cristo, emana de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia.

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2.10.17

La creatividad como excusa para enseñar un evangelio diferente

Parece de sentido común creer que veinte siglos de catolicismo han producido una doctrina moral consistente, firme, verdadera y, por tanto, liberadora. De todas las encíclicas papales publicadas tras el Concilio Vaticano II, “El esplendor de la Verdad” (Veritatis Splendor) de san Juan Pablo II, es clave tanto para entender los fundamentos de esa doctrina como para combatir los errores que la acechan.

Entre esos errores figura la herejía de que la conciencia humana no está sujeta en última instancia a la ley de Dios, sino que tiene libertad para obedecerla o no dependiendo de las circunstancias, siendo estas circunstancias, y no la voluntad divina, las que determinen el juicio moral -y de paso eclesial- que merecen nuestros actos.

La ley, en esa herejía, no pasaría de ser más que un ideal a alcanzar, pero que en realidad sería inaccesible para la mayoría y solo asumible por unos cuantos elegidos, mayormente aquellos que acaban en los altares como santos y beatos.

No negaré que la gracia de Dios actúa de forma más abundante y frucífera en las almas a las que Dios ha querido adornar con la corona de la santidad más excelsa, pero no hay bautizado que no reciba la gracia suficiente como para poder verse libre de la lacra de vivir practicando el pecado de forma pertinaz. Hoy, igual que hace veinte siglos, siguen vigentes las palabras del apóstol:

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea de medida humana. Dios es fiel, y él no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, sino que con la tentación hará que encontréis también el modo de poder soportarla.
1ª Cor 10,13

Existe un doble error a la hora de enfrentarse a cómo debe actuar el cristiano de cara a poder ser contado entre los que se salvan:

1- La idea de que depende de él, en primera y última instancia, el poder vivir en santidad. Si acaso, ayudado por la gracia. Es decir, Dios ayuda, ciertamente, pero luego pasa a ser mero espectador de nuestras decisiones finales.

2- La idea de que al hombre la basta con creer, con tener fe, para ser salvo, independientemente de cómo se comporte, ya que la misericordia divina pasará por alto sus pecados tanto si se arrepiente de ellos como si no.

Herejes son los que creen y enseñan lo primero. Herejes son los que creen y enseñan lo segundo.

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23.09.17

La certeza de la fe en medio de la tormenta

Son multitud los fieles que asisten con estupor, termor, desánimo e incredulidad al peligro de derrumbe del edificio de la moral católica. La Escritura y la Tradición están siendo cuestionadas de forma abierta por algunos de aquellos que tienen el deber de custodiar el depósito de la fe. Otros callan, por prudencia o por cobardía -solo Dios sabe-, mientras que no faltan quienes cumplen fielmente el ministerio que les ha sido encomendado y combaten por la fe transmitida de una vez para siempre a los santos (Jud 3).

Cristo edificó su Iglesia sobre el apóstol Pedro y su confesión de fe (Mt 16,18), y somos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo mismo la piedra angular (Ef 2,20). Mas ya en tiempos de la era apostólica surgieron falsos maestros que manipulaban el evangelio y ponían en peligro la fe del pueblo de Dios. 

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3.09.17

No os amoldéis a este mundo

Segunda lectura del vigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario:

Os exhorto, por tanto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como ofrenda viva, santa, agradable a Dios: éste es vuestro culto espiritual.
Y no os amoldéis a este mundo, sino, por el contrario, transformaos con una renovación de la mente, para que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, agradable y perfecto.
Rom 12,1-2

Ante el avance de un falso concepto de misericordia que convierte al cristiano y el cristianismo en una copia barata del mundo, cabe preguntar: ¿qué parte no se entiende de esas palabras del apóstol san Pablo? ¿quizás lo de ofrecer el cuerpo como ofrenda? ¿quizás lo de no amoldarse al mundo? ¿quizás lo de que hay que renovar la mente para saber qué es lo que Dios quiere?

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