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12.09.17

Que nadie os seduzca por medio de vanas filosofías

Primera lectura del martes de la vigésimo tercera semana del Tiempo Ordinario

Por tanto, así como habéis recibido a Cristo Jesús, el Señor, vivid en él, enraizados y edificados sobre él, permaneciendo fuertes en la fe, tal como aprendisteis, y manifestando generosamente vuestro agradecimiento.
Vigilad para que nadie os seduzca por medio de vanas filosofías y falacias, fundadas en la tradición de los hombres y en los elementos del mundo, pero no en Cristo. Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente, y por él, que es cabeza de todo principado y potestad, habéis alcanzado la plenitud. Por él fuisteis también circuncidados con una circuncisión no hecha por mano que mutila el cuerpo carnal, sino con la circuncisión de Cristo. Sepultados con él por medio del Bautismo, también fuisteis resucitados con él mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos.
Y a vosotros, que estabais muertos por los delitos y por la falta de circuncisión de vuestra carne, os vivificó con él, y perdonó gratuitamente todos nuestros delitos, al borrar el pliego de cargos que nos era adverso, y que canceló clavándolo en la cruz. Habiendo despojado a los principados y potestades, los exhibió en público llevándolos en su cortejo triunfal.
Col 2,6-15

Este es quizás uno de los pasajes más importantes de todas las epístolas de San Pablo. El apóstol explica tanto cómo fue realizada nuestra redención como las consecuencias que debe tener en nuestras vidas.

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10.09.17

El centinela

Primera lectura del vigésimo tercer domingo del Tiempo Ordinario:

A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte.  Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.
Pero si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida».
Eze 33,7-9

No se puede ser siervo de Dios y pretender ser más justo y misericordioso que Él. No se puede ser siervo de Dios y llamar bien a lo que Dios llama mal. No se puede ser siervo de Dios y no solo no ser instrumento de conversión del pecador, sino además convertirse en instrumento de Satanás que con palabras dulces y atrayentes empuja al pecador a seguir pecando y a justificar su proceder.

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9.09.17

Habéis sido reconciliados

Primera lectura del sábado de la vigésimo segunda semana del Tiempo Ordinario:

Vosotros, en otro tiempo, estabais también alejados y erais enemigos por vuestros pensamientos y malas acciones; ahora en cambio, por la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, habéis sido reconciliados para ser admitidos a su presencia santos, sin mancha y sin reproche, a condición de que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que habéis escuchado: el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor.
Col 1,21-23

Pasamos de ser enemigos de Dios por nuestra forma de pensar y de actuar, a reconciliados por Cristo para ser presentados al Padre santos, sin mancha y sin reproche.

¿Alguna condición? Sí, que permanezcamos firmes y estables en la fe. Porque sin fe no se puede agradar a Dios. Porque sin fe, volvemos a ser enemigos del Señor. 

Hablamos, por supuesto, de una fe viva, con obras. Porque como bien sabemos, la fe sin obras es muerta y no nos sirve.

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6.09.17

Oísteis y conocisteis de verdad la gracia de Dios

Primera lectura del miércoles de la vigésimo segunda semana del Tiempo Ordinario:

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, estén con vosotros. 
Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros, al llegarnos noticias de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza en lo que os está reservado en los cielos. De ello ya habéis sido instruidos al recibir la palabra de la verdad, el Evangelio que os llegó y que da fruto y crece entre vosotros como en todo el mundo, desde el día en que oísteis y conocisteis de verdad la gracia de Dios. Así lo aprendisteis de Epafras, nuestro amado compañero en el servicio, que hace las veces de nosotros como fiel ministro de Cristo y que también nos manifestó vuestro amor en el Espíritu. 
Col 1,1-8

San Pablo elogia a los colosenses, de quienes recibe noticias de su fidelidad al Evangelio. ¿Qué diría de nuestras iglesias locales? ¿damos los frutos propios de quienes han conocido de verdad la gracia de Dios? ¿o quizás nos ocurre lo que a los gálatas, de quienes el mismo apóstol hubo de decir lo siguiente?:

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4.09.17

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos

Primera lectura del lunes de la vigésimo segunda semana del Tiempo Ordinario

Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto.
Esto es lo que os decimos apoyados en la palabra del Señor: nosotros, los que quedemos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto; pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.
Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.
1 Tes 4,13-18

Para todos aquellos que han perdido un ser querido recientemente, cuya muerte haya sido de forma bastante clara en la gracia de Dios, las palabras de san Pablo son consuelo de lo Alto. Efectivamente, a quien el Señor da el don de la perseverancia final acabará pasando la eternidad con Él. 

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