InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Categoría: Juglar del Señor

25.03.16

El pobre

Tengo hambre, frío y dolor en mis huesos. Veo pasar a la gente a toda prisa. Vienen de lugares ignotos y se dirigen a un destino incierto, pero sus miradas reflejan la ansiedad de quienes nunca se conforman con lo que tienen. Siempre quieren más. ¿Y yo? aquí tirado en la acera, sin más calor humano que la sonrisa que de vez en cuando me dirige un niño. Benditos los ojos de esas criaturas que reflejan la mirada de mis ángeles. Muy de vez en cuando, alguno de mis hermanos se convierte en niño y me dirige algunas palabras de consuelo. No sólo eso. Incluso me echa algunas monedas en el cesto para que ese día pueda comer algo caliente. No sabe que esas monedas las guardaré en un arca de oro que tengo en mi casa celestial. El día en que les reciba en los atrios de mi Templo en el cielo, reconocerán en mí a ese pobre al que entregaron parte de sus ganancias, y yo les devolveré esas monedas convertidas en bendiciones eternas.

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10.09.14

El clérigo borracho, el joven y la Custodia

Se las prometían muy felices. Salían a la mar con alegría y mucho viento a favor. Estaban convencidos de que surcarían las aguas con prestancia y ligereza. Nada de calmas chichas que dejan los barcos cual si hubieran echado el ancla. Pronto estarían llenando las bodegas de pescado robado al líquido elemento.

La tripulación estaba entusiasmada. Se creían los mejores marinos del mundo mundial. Sí, había algunos que advertían que tanta confianza en las capacidades propias podían quedar en nada si la naturaleza hacía de las suyas y recomendaron no alejarse demasiado de la costa, pero fueron acusados de agoreros y cobardes.

Una vez en alta mar, cuando ya no había tiempo de dar marcha atrás, las cosas se complicaron. El viento aumentó su intensidad, las olas empezaron a zarandear el barco cual si fuera una cáscara de nuez y, para colmo, parecía que el capitán estaba empeñado en tomas las decisiones equivocadas.

Los prudentes levantaron entonces la voz. Dijeron: “¿no os lo advertimos? Solo vosotros, necios, erais incapaces de ver que se acercaba una galerna“. Pero la reacción del resto fue echarles la culpa de la calamidad que amenazaba con hundir el barco y a todos los que en él estaban. En vez de trabajar unidos para mantenerlo a flote, acabaron enzarzándose en una pelea.

Entonces un joven, recién salido de la adolescencia, encargado de asistir al clérigo anciano obeso y borrachín que “atendía” espiritualmente a los marineros, apareció en cubierta con un custodia de hierro, oxidada y llena de mugre, pero con el mejor tesoro en ella. Y dijo: “o clamamos a Cristo o nos hundimos“.

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11.03.13

Mis posts preferidos (actualizado)

Hace casi tres años escribí una entrada en el blog recogiendo los posts que más me gustaban de los que llevaba escritos en mi etapa como bloguero católico. En medio de la marabunta de la actualidad eclesial, la mayor parte de las veces infecta, me resulta complicado encontrar ocasión de escribir sobre lo que realmente me interesa. Es fácil caer en la esclavitud de la imagen que uno mismo se ha labrado a lo largo de los años. Aunque la misma sea fruto de una especie de vocación de servicio. Pero existe mucha vida espiritual más allá de herejes, progres, carcas, cismáticos, tibios, “pastores así, pastores asá". Desgraciadamente, constato que en los últimos meses no existen muchos más posts que añadir a la lista. Y eso significa que algo no va bien. Si el motor se quema, el coche no podrá andar. Así que toca cambiar de rumbo y de ritmo. Mismo destino, distinta ruta.

Ahí va la lista actualizada:

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21.08.09

Martirio por la verdad

Leo, medito, rezo y, como de pequeño, sueño despierto. Y en el sueño a veces parecen querer deslizarse palabras del cielo que llaman a una cruzada, a la que se ha de partir no con las armas de hierro y acero, sino con las descritas en Efesios 6,13-18.

Y sin embargo, aunque el tiempo se acerca, todavía estamos en fase de preparación, de simple rumor de cascos de caballos inquietos deseosos de salir del castillo hacia la batalla. Martirio por la verdad. Ese es el destino de los nuevos cruzados.

No será un martirio de sangre, sino de desprecio, de soledad, de burla, de incomprensión, de abandono. Mas nada de eso ha de amilanar al que reza, al que estudia, al que adora, al que limpia su alma de pecado, al que aprende a vivir por y para el Señor. Jóvenes, maduros y ancianos, no hay edad para esa milicia. Todos pequeños a los ojos del Padre. Todos gigantes por la gracia de Cristo. Todos valientes por el fuego del Espíritu. Quemarán, pero no destruirán. Vencerán, pero no harán rapiña.

Ecce ego sum, mitte me.

Luis Fernando Pérez Bustamante

27.11.06

El Amado y la doncella

El Amado y la doncella

Te amo preciosa niña. Tus cabellos son de platino como la mirada de mis ojos. Tus labios son rosas sin espinas, dulces y abiertos para recibir mis besos de amor. Amor puro y prístino nace de mi corazón y va a tu encuentro. Ven a mí, pequeña. No te tardes. Escucha la música de mi voz al llamarte y acude a mi presencia.

Querida mía, amor mío y reflejo de mi esencia. Deja que te vista de lino blanco. Permíteme curar tus heridas y no temas el dolor que te causen mis manos. Te amo tanto que necesito limpiar toda mancha que el pasado haya dejado en tu bendito rostro. Serás como siempre pensé. Dulce, cariñosa, con amor por el mundo, llevando mi santidad por doquiera que vayas.

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