Categoría: Juglar del Señor

21.08.09

Martirio por la verdad

A las 1:50 AM, por Luis Fernando
Categorías : Sobre el autor, Espiritualidad cristiana, Juglar del Señor

Leo, medito, rezo y, como de pequeño, sueño despierto. Y en el sueño a veces parecen querer deslizarse palabras del cielo que llaman a una cruzada, a la que se ha de partir no con las armas de hierro y acero, sino con las descritas en Efesios 6,13-18.

Y sin embargo, aunque el tiempo se acerca, todavía estamos en fase de preparación, de simple rumor de cascos de caballos inquietos deseosos de salir del castillo hacia la batalla. Martirio por la verdad. Ese es el destino de los nuevos cruzados.

No será un martirio de sangre, sino de desprecio, de soledad, de burla, de incomprensión, de abandono. Mas nada de eso ha de amilanar al que reza, al que estudia, al que adora, al que limpia su alma de pecado, al que aprende a vivir por y para el Señor. Jóvenes, maduros y ancianos, no hay edad para esa milicia. Todos pequeños a los ojos del Padre. Todos gigantes por la gracia de Cristo. Todos valientes por el fuego del Espíritu. Quemarán, pero no destruirán. Vencerán, pero no harán rapiña.

Ecce ego sum, mitte me.

Luis Fernando Pérez Bustamante

27.11.06

El Amado y la doncella

El Amado y la doncella

Te amo preciosa niña. Tus cabellos son de platino como la mirada de mis ojos. Tus labios son rosas sin espinas, dulces y abiertos para recibir mis besos de amor. Amor puro y prístino nace de mi corazón y va a tu encuentro. Ven a mí, pequeña. No te tardes. Escucha la música de mi voz al llamarte y acude a mi presencia.

Querida mía, amor mío y reflejo de mi esencia. Deja que te vista de lino blanco. Permíteme curar tus heridas y no temas el dolor que te causen mis manos. Te amo tanto que necesito limpiar toda mancha que el pasado haya dejado en tu bendito rostro. Serás como siempre pensé. Dulce, cariñosa, con amor por el mundo, llevando mi santidad por doquiera que vayas.

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16.11.06

María y el ángel

Mis ojos la contemplan y me estremezco. Parece tan frágil, tan débil. Sin embargo, el Señor mi Dios la ha elegido para ser su Templo en esta tierra. ¿Qué no habrá hecho mi Dios para preservar toda su pureza? Puedo ver cómo ella está rodeada de Su gracia. Ha llegado el momento:

-Salve Kerajitomene, El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

¡¡Me ha hablado!! ¿Quién será? Sus cabellos son dorados y su porte es celestial. ¿Y porqué me saluda de esa forma? ¿Yo bendita entre las mujeres? ¿Por qué?

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15.11.06

El pobre

A las 12:00 PM, por Luis Fernando
Categorías : Juglar del Señor, Publicado originalmente en Religión Digital

Tengo hambre, frío y dolor en mis huesos. Veo pasar a la gente a toda prisa. Vienen de lugares ignotos y se dirigen a un destino incierto, pero sus miradas reflejan la ansiedad de quienes nunca se conforman con lo que tienen. Siempre quieren más. ¿Y yo? aquí tirado en la acera, sin más calor humano que la sonrisa que de vez en cuando me dirige un niño. Benditos los ojos de esas criaturas que reflejan la mirada de mis ángeles. Muy de vez en cuando, alguno de mis hermanos se convierte en niño y me dirige algunas palabras de consuelo. No sólo eso. Incluso me echa algunas monedas en el cesto para que ese día pueda comer algo caliente. No sabe que esas monedas las guardaré en un arca de oro que tengo en mi casa celestial. El día en que les reciba en los atrios de mi Templo en el cielo, reconocerán en mí a ese pobre al que entregaron parte de sus ganancias, y yo les devolveré esas monedas convertidas en bendiciones eternas.

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11.11.06

Sublime presencia

Sublime presencia me rodea. Fragante aroma fluye en la estancia. Es el Señor que llega a mi encuentro. Es su Espíritu que derrama su esencia. Pequeño y diminuto soy ante su infinita grandeza. Mi voz es un susurro comparado con el trueno de su respiración. Cuando habla, me asombra la ternura del tono de su voz. Suave a la vez que firme. Simple a la vez que profundo. A veces me pregunto si mi alma sabe entender su lenguaje, pero sé que su Espíritu me ayuda. Quizás mi rubor no me deja disfrutar bien de su mirada, la cual sé que me atraviesa, me abrasa con llamas de amor que purifican mi ser por completo. De pronto, Él pone la mano en Su boca, me pide que cante alabanzas. La voz de mi alma le alaba. Mi espíritu entero le adora. Mi boca no pronuncia palabra, porque el silencio expresa el lenguaje del alma.

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Luis Fernando Pérez Bustamante

Luis Fernando Pérez Bustamante

Seglar, casado y padre de tres hijos. Dedicado durante años a la apologética católica en foros, chats y blogs de internet, en la actualidad es director de InfoCatólica. Los artículos de este blog pueden ser reproducidos citando la fuente, salvo prohibición expresa del autor.



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