Artículos de Monseñor Héctor Aguer en InfoCatólica

Monseñor Héctor Aguer

Arzobispo de La Plata

Los demonios fueron legión

Conviene recordar que los Montoneros surgieron del seno de la Iglesia: nacionalismo católico, Acción Católica, Pastoral Universitaria, con el aliento de los Sacerdotes para el Tercer Mundo y el horizonte ideológico de la teología de la liberación, el presunto mensaje de Medellín y un supuesto «espíritu del Concilio».

El concubinato, el adulterio y… otras yerbas

Como pastor de la Iglesia no juzgo ni condeno a nadie (no soy ni escriba ni fariseo); quisiera llegar a cada uno de mis contemporáneos y hablarles con las palabras mismas de Jesús, que ya he citado. Los Apóstoles hicieron lo mismo, y con absoluta claridad alertaron a las primeras comunidades sobre el paganismo circundante que se infiltraba en ellas.

El Carmelo de Nogoyá y la penitencia

Quien conoce un poco de cerca las Carmelitas Descalzas puede saber que es mucho más que unas penitencias aisladas. Como decía santa Teresa: «Ya sabéis que en muchas penitencias os voy a la mano…» La Santa Fundadora prefería las virtudes sólidas de humildad, caridad fraterna, pobreza, oración, entrega generosa por la Iglesia en favor de los hombres… Lo que se diga ahora habrá que tamizarlo con los inevitables prejuicios de un mundo que no entiende de renuncias, de generosidad en su máxima expresión, de virginidad vivida alegremente por el Reino de los Cielos, de oración y amor a Dios, de fraternidad compartida sin la competitividad de nuestra sociedad, sin las ambiciones mezquinas de tantos que solo buscan su propio bien por encima o a costa de los demás.

La fornicación

En el contexto de una recta antropología, de una idea completa del ser humano en la que se asume su realidad biológica y psicológica, es fácil comprender que el acto sexual tiene una doble finalidad: es unitivo y procreativo. El gesto de la unión corporal acompaña, ratifica e incentiva la unión de las almas. La fornicación lo convierte en una gimnasia superficial y provisoria, propia de parejas desparejas, sin el compromiso de por vida que integra la expresión sexual en el conjunto de la convivencia matrimonial, con la apertura a los hijos.

A mis sacerdotes

Es lo mejor que puede hacer un obispo: hacer partícipe a un fiel cristiano del ministerio apostólico del cual él participa en plenitud, para que pueda celebrar el sacrificio del Señor, perdonar los pecados, pastorear a los fieles, procurar la salvación de todos.

Virtudes, política y civismo

Es posible que un pueblo esté constituido en su mayoría por buena gente, de valores encomiables, pero que no son buenos ciudadanos: omiten la colaboración que les corresponde en la marcha y la suerte del país, votan irreflexivamente arrastrados por la propaganda partidaria, se aferran a la ilusoria esperanza propia de clientes del Estado.