La Fraternidad San Pío X y su unidad con la Iglesia
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La Fraternidad San Pío X y su unidad con la Iglesia

«Si la Fraternidad San Pío X quiere tener un efecto positivo en la historia de la Iglesia, no puede luchar desde la distancia, desde fuera, por la verdadera fe contra la Iglesia unida al Papa…»

El Consejo General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X publicó el 18 de febrero de 2026, durante su reunión en Menzingen, una respuesta al cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En ella se hace referencia al largo camino de intenso diálogo de la Santa Sede con la Fraternidad hasta la fecha mágica del 6 de junio de 2017. A continuación, se atribuye con dureza la culpa exclusiva al final de este diálogo, que en su opinión era esperanzador, con la afirmación: «Pero todo terminó finalmente de manera drástica por una decisión unilateral del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Müller, quien, a su manera, estableció solemnemente los requisitos mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica, en la que incluyó explícitamente todo el Concilio y el «posconciliar».

Dado que se trata del gran bien que es la unidad de la Iglesia católica, que todos profesamos en nuestra fe, las sensibilidades personales deben quedar en segundo plano.

La historia de la Iglesia nos enseña cómo, a diferencia de las herejías, también entre los católicos ortodoxos surgieron y se consolidaron cismas. Las razones fueron las insuficiencias humanas, las pretensiones teológicas y también la falta de sensibilidad de la autoridad legítima. Recordemos a los donatistas, con los que tuvo que lidiar San Agustín, la controversia sobre el jansenismo, que condujo al cisma de Utrecht con la consagración episcopal ilegítima de Cornelius Steenoven (15 de octubre de 1724), y también a los vieja-católicos después del Concilio Vaticano I con la consagración episcopal ilegítima de Hubert Reinkens (11.8. 1873), aunque este grupo, por supuesto, cayó en la herejía con la negación formal del dogma de la infalibilidad del Papa romano y su primacía jurisdiccional.

Pero existen criterios claros para la ortodoxia católica y la plena pertenencia a la Iglesia católica, formulados ya desde el obispo mártir Ignacio de Antioquía (a principios del siglo I) y precisados desde entonces, especialmente en el Concilio de Trento contra los protestantes. Esto incluye esencialmente la plena comunión con la Iglesia universal y, en particular, con el colegio episcopal, que tiene en el Papa romano, como sucesor personal de San Pedro, su principio y fundamento perpetuo y visible de unidad en la verdad revelada. Aunque otras comunidades eclesiales puedan afirmar que son católicas porque coinciden total o casi totalmente con la fe de la Iglesia católica, no son católicas si no reconocen y practican formalmente al Papa como la máxima autoridad y la unidad sacramental y canónica con él.

No hay duda de que la Fraternidad San Pío X coincide en cuanto al contenido con la fe católica (aparte del Concilio Vaticano II, que sin embargo interpreta erróneamente como una desviación de la tradición). Y si no reconocen el Concilio Vaticano II en su totalidad o en parte, se encuentran en contradicción consigo mismos, ya que afirman con razón que el Concilio Vaticano II no presentó ninguna nueva doctrina en forma de dogma definido que todos los católicos debieran creer. El propio concilio se basa en la clara conciencia de que se inscribe en la serie de todos los concilios ecuménicos, y en particular del Concilio de Trento y del Concilio Vaticano I. Se trataba únicamente de exponer de nuevo y de forma más profunda a los fieles, en su contexto global, la doctrina siempre válida sobre la revelación divina (Dei verbum) y la Iglesia del Dios trino (Lumen gentium). Tampoco se pretendía reformar la liturgia, como si estuviera obsoleta. Contrariamente a la narrativa progresista, la Iglesia no necesita someterse a ningún tratamiento médico de rejuvenecimiento, como si se tratara de un proceso de envejecimiento biológico. Porque fue fundada por Cristo de una vez por todas, ya que en su persona divina toda novedad ha venido al mundo de manera insuperable y permanece presente en la doctrina, la vida y la liturgia de la Iglesia hasta su regreso al final de la historia (Ireneo de Lyon, Contra las herejías IV, 34, 1). La Iglesia, como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo, es joven y viva hasta el día del Juicio Final (aunque algunos en ella parezcan viejos por su incredulidad y pecado, es decir, por no querer vencer al viejo Adán que hay en ellos).

Precisamente la sustancia de los sacramentos y su forma esencial nos son dadas y están fuera del alcance de cualquier intervención de la Iglesia (Concilio de Trento, Decreto sobre la comunión bajo una sola forma, 2.º cap.: DH 1728), mientras que la autoridad eclesiástica está facultada para determinar su forma ritual, pero no de manera arbitraria y autoritaria, sino con gran consideración por las tradiciones eclesiásticas desarrolladas y la sensibilidad y el sentido de la fe de los fieles. Por lo tanto, a la inversa, es teológicamente falsa la afirmación de que la liturgia latina según el Misal y el Ritual Romano (según el rito antiquior) es ilegítima, porque la ley de la oración es la ley de la fe (Ps-Coelestin, Indiculus, cap. 8: DH 246).

Este principio se refiere al contenido de la fe, que se expresa en los sacramentos, y no a su forma ritual externa, de la que existen muchas variaciones a lo largo de la historia de la Iglesia hasta hoy. En este sentido, todo católico puede criticar el motu proprio «Traditionis custodes» (2021) y su aplicación, a menudo indigna, por parte de obispos intelectualmente sobrecargados, así como su deficiente argumentación teológica y su imprudencia pastoral. Pero también la duda de que la Santa Misa según el Misal de Pablo VI (por ejemplo, debido a la posibilidad de la concelebración, la orientación del altar, el uso de la lengua vernácula) contradice la tradición de la Iglesia como criterio normativo de interpretación de la Revelación (y está impregnada de ideas masónicas) es teológicamente errónea e indigna de un católico serio. El abuso real de la liturgia (misas de carnaval, la bandera atea del arcoíris en la iglesia, cambios arbitrarios según el gusto personal) no es culpa del rito del Novus Ordo ni del Concilio, sino de aquellos que, por ignorancia o frivolidad, se hacen gravemente culpables ante Dios y la Iglesia por estas blasfemias y abusos litúrgicos.

Tampoco se puede esperar que un católico auténtico acepte sin crítica todos los documentos que provienen de Roma o de una autoridad episcopal. Ya Ireneo de Lyon, Cipriano de Cartago, Agustín, Bernardo de Claraval, Catalina de Siena, el cardenal Bellarmino, el obispo Ketteler de Maguncia frente a Pío IX) y muchos otros se quejaron con razón de algunas declaraciones y acciones (como las privaciones autoritarias masivas de derechos de muchas comunidades religiosas durante el último pontificado, que fueron arbitrariamente puestas bajo comisariado).

Así, los obispos ortodoxos también se han escandalizado por documentos más recientes en los que se han mezclado de forma diletante argumentos dogmáticos y pastorales, o en los que se han hecho declaraciones poco meditadas, como –relativizando a Cristo– todas las religiones son caminos hacia Dios, mientras que, en lo que respecta a María Corredemptrix et Matrix omnium gratiarum, se ha insistido de nuevo en la mediación única de Cristo, sin tener en cuenta la doctrina de la Iglesia sobre la cooperación de María en la obra salvífica de Cristo. Esto ocurre siempre que los obispos prestan más atención a los efectos mediáticos que a servirse previamente de la teología científica y creyente y a anunciar «a tiempo y a destiempo» (2 Tim 4,2) la Palabra de Dios y la verdad de la fe.

Pero, teniendo en cuenta toda la historia de la Iglesia y de la teología, estoy plenamente convencido de que la Iglesia no puede ser vencida por nada ni por nadie, ni por las luchas externas ni por las confusiones internas.

Con razón, no solo la Fraternidad San Pío X, sino también la mayoría de los católicos, lamentan que, con el pretexto de la renovación de la Iglesia –con el proceso de autosecularización–, también hayan penetrado en la Iglesia grandes incertidumbres en cuestiones dogmáticas e incluso herejías. Pero también en los 2000 años de historia de la Iglesia, las herejías, desde el arrianismo hasta el modernismo, solo fueron superadas por aquellos que permanecieron en la Iglesia y no se apartaron del lado del Papa.

Si la Fraternidad San Pío X quiere tener un efecto positivo en la historia de la Iglesia, no puede luchar desde fuera por la verdadera fe contra la Iglesia unida al Papa, sino solo dentro de la Iglesia y junto al Papa y todos los obispos, teólogos y fieles ortodoxos. De lo contrario, su protesta no tendrá ningún efecto y será utilizada con sarcasmo por los grupos heréticos para acusar a los católicos ortodoxos de tradicionalismo estéril y fundamentalismo intolerante. Esto se puede estudiar especialmente en el llamado Camino Sinodal, donde se trata, de hecho, de introducir enseñanzas heréticas, en particular la adopción de antropologías ateas, y una especie de constitución eclesiástica anglicana (con una dirección eclesiástica autoproclamada formada por obispos débiles y funcionarios laicos ideológicamente obstinados y ávidos de poder). Esto contradice diametralmente la constitución sacramental y apostólica de la Iglesia católica (Concilio de Trento, Decreto sobre el sacramento del orden, cap. 4: DH 1767-1770; Vaticano II, Lumen gentium, art. 18-29). Una Iglesia nacional alemana establecida por estatutos humanos, que solo reconociera simbólicamente al Papa como jefe honorífico, ya no sería católica y pertenecer a ella no sería necesario para la salvación. Porque, como dice san Agustín: «Quien no ama la unidad de la Iglesia, no posee el amor de Dios. Por esta razón, se dice con razón: solo en la Iglesia católica se recibe el Espíritu Santo». (De baptismo 3, 21).

En cualquier caso, ningún grupo individual, como en su día los donatistas (los pars Donati), puede oponerse a la totalidad de la Iglesia, la Catholica, a la aceptación de la doctrina definida, invocando su propia conciencia subjetiva de la verdad. Entonces habría que tener la honestidad de renunciar por completo a su unidad, pero también asumir consecuentemente el odio de un cismático. El Concilio Vaticano II no proclamó ningún dogma nuevo, sino que presentó la doctrina dogmática, siempre válida, para que se creyera de nuevo en un contexto histórico-cultural diferente. Aquí no hay que interpretar nada a partir de premisas subjetivas, sino que cada católico debe informarse sobre la doctrina de la Iglesia y, si es necesario, dejarse corregir. Lo que no concierne a la doctrina vinculante de la fe y la moral queda abierto al libre debate teológico. Para la hermenéutica global de la fe de la Iglesia, la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y el magisterio (infalible) del Papa y los obispos (especialmente en el Concilio Ecuménico) son las normas definitivas para la comprensión de la fe revelada. Los documentos magisteriales que reclaman una obligatoriedad gradual deben interpretarse según el sistema probado de los grados de certeza teológica.

Ningún católico ortodoxo puede alegar motivos de conciencia si se sustrae a la autoridad formal del Papa en relación con la unidad visible de la Iglesia sacramental para establecer un orden eclesiástico que no está plenamente en comunión con él en forma de una Iglesia de emergencia, lo que correspondería al argumento protestante del siglo XVI. Una actitud tan cismática no puede invocar una situación de emergencia que solo puede afectar a la salvación individual de unos pocos o incluso de muchos. Quien se ve afectado por una excomunión injusta, como le sucedió incluso a la santa doctora de la Iglesia Hildegarda de Bingen, debe procesarlo espiritualmente en su interior por el bien de la Iglesia, sin poner en tela de juicio la unidad de la Iglesia mediante la desobediencia. Todos los católicos darán la razón al joven Martín Lutero en su lucha contra el indigno comercio de indulgencias y la secularización de la Iglesia, pero lo criticarán duramente por desobedecer la amenaza de excomunión, rechazar la autoridad eclesiástica y anteponer su juicio al de la Iglesia en la interpretación del Revelación.

La conciencia bien formada de un católico, y especialmente la de un obispo válidamente consagrado y la de quien va a recibir la consagración episcopal, nunca impartirá ni recibirá las órdenes sagradas contra el sucesor de San Pedro, a quien el mismo Hijo de Dios ha confiado el gobierno de la Iglesia universal, cometiendo así un grave pecado contra la unidad, la santidad, la catolicidad y apostolicidad de la Iglesia de Cristo reveladas por Dios.

Entonces también se encontrará una solución justa para su estatus canónico, por ejemplo, dotando a su prelado de jurisdicción ordinaria sobre la fraternidad, que dependerá directamente del Papa (quizás sin la mediación de una autoridad de la Curia). Pero estas son conclusiones canónicas y prácticas que solo son válidas si concuerdan dogmáticamente con la eclesiología católica. La Fraternidad San Pío X, como cualquier otro católico ortodoxo, debe hacer suya en conciencia la doctrina del Concilio Vaticano I y guiar sus acciones por ella: «Por lo tanto, enseñamos y declaramos que, en virtud del mandato del Señor, la Iglesia romana tiene sobre todas las demás el principado del poder ordinario, y que este verdadero poder jurisdiccional episcopal del Papa romano es inmediato, frente al cual los pastores y los fieles, y los pastores de cualquier rito y rango, tanto cada uno en particular como todos en conjunto, están obligados a la subordinación jerárquica y a la verdadera obediencia, no solo en las cosas relativas a la fe y las costumbres, sino también en aquellas que conciernen a la disciplina y el gobierno de la Iglesia extendida por todo el mundo; de modo que, mediante la conservación de la unidad tanto de la comunión como de la misma profesión de fe con el Papa romano, la Iglesia de Cristo es un rebaño bajo un único pastor supremo. Esta es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede apartarse sin perjuicio para su fe y su salvación». (I Concilio Vaticano, Constitución dogmática sobre la Iglesia «Pastor aeternus», cap. 3: DH 3060).

 

Cardenal Müller

Publicado originalmente en Kath.net y otros medios.

58 comentarios

José Vidal Floriach
Veo con simpatía a la Fraternidad, pero, los argumentos de Su Eminencia el Cardenal Müller, no son los del TRUCHO, sino teología solida e irrebatible.
Rezo para que Dios ponga su mano en ese tema y bajo la guía de la Providencia se pueda llegar a una conclusión razonable y satisfactoria para todos.
20/02/26 10:15 PM
jandro
Totalmente !
20/02/26 10:31 PM
Dámaso
La fraternidad está con el papa, es el papa el que no está con la fraternidad.
20/02/26 10:34 PM
Adriel
¿Qué comunión puede tener el que cree con el que no cree? 2 Corintios 6,15
20/02/26 10:51 PM
Generalife
De acuerdo con el Cardenal Muller
20/02/26 11:03 PM
Georgina
Una intervención necesaria y de gran nivel teológico. Gracias infocatolica. Continuamos en oración por la Iglesia
20/02/26 11:06 PM
Rosario
Muy bueno. Gracias!
20/02/26 11:13 PM
María del Pilar
Así sea.
20/02/26 11:34 PM
Jesús González
El problema es que el Cardenal Müller presenta como un axioma "la no desviación del Concilio Vaticano II respecto a la Tradición de la Iglesia", y por tanto, no hace el menor intento de demostrarla.

Yo, como un simple fiel católico, puedo ignorar el CVII, como muchos otros concilios anteriores de los que incluso ignoro su existencia. Pero no puedo decir, simplemente por "obediencia", que una pared blanca es negra.

"Dignitatis Humanae" es una desviación respecto a Mirari Vos, Quanta Cura, el Syllabus errorum, Immortale Dei y, en general, respecto la totalidad de la doctrina católica sobre esa cuestión acumulada durante siglos.

Includo está en contradicción con el Código de Derecho Canónico vigente de 1983, que establece penas temporales (pérdida del oficio) por el "delito de herejía".
20/02/26 11:44 PM
Néstor
Bien por el Card. Müller.

Saludos cordiales.
20/02/26 11:46 PM
Fernando Ares
Sin duda, y pudiendo pecar por ignorante, es una muy buena explicación dw porque luchar por dentro al progresismo modernista qué carcome lla base eclesial....
20/02/26 11:54 PM
Jesús González
Y la Misa Novus Ordo es una desviación respecto a la liturgía tradicional que se desarrolló orgánicamente durante siglos.

¿Es una misa válida? Sí, lo es. Es a la que asisto, no tengo otra alternativa.

Pero es una liturgia creada ex-profeso por un comité para acercar la liturgia católica a la protestante.

Y por lo tanto, aunque no niega verdades de la fe católica, las oscurece.

¿Cuántos católicos que asistían a la Misa Tradicional en latín, digamos en 1960, creían en la presencia real de Cristo en la Eucaristía?

¿Y cuántos católicos que asisten a la Misa Novus Ordo en 2026 creen en ese dogma de fe?

A falta de estadísticas, me atrevo a decir que el porcentaje en 1960 era mucho más alto que en 2026.
20/02/26 11:54 PM
Alberto Solanet
Muy claro. solido y contundente el juicio del Cardenal Müller, recemos para que el tema se resuelva conforme a la voluntad de Dios
20/02/26 11:56 PM
Noticias de Fondo
Curioso porque dentro de la iglesia con un Vaticano que no le permite tener obispos los leva a la asfixia, a la desaparición por inanición.
21/02/26 12:52 AM
Miguel Grosso (desde Argentina)
El Cardenal Muller siempre repite lo mismo. Es un disco rayado. Ahora bien. Que un Cardenal que no se atrevió a abrir la boca sino cuando lo despojaron de su cargo, que no hizo nada para detener los avances del modernismo, que en el pre-conclave y en el conclave y en el post-conclave de mayo pasado lo pasaron por arriba como alambre caído. En definitiva: que un fracasado en combatir al modernismo venga a dar lecciones de cómo se combate la herejía y el cisma, es lo único que nos faltaba. La Iglesia es muy generosa. Hay clérigos que deberían callarse la boca, hablar menos y acompañar sus dichos con acciones. Para qué son Cardenales? Me cansé de tanto fracaso. Y de tanto fracasado.
21/02/26 1:09 AM
Episcopo
Gran intervención de este meritísimo cardenal sobre la FSSPX que se debería tener en consideración.
21/02/26 3:41 AM
José Leopoldo Fierro El
El Vaticano II, es recto en sus documentos, lo sucedió, recién clausurado,empezaron desviaciones sutiles a lo sagrado, ejemplo : aparece el llamado catecismo holandés, confesiones colectivas y absoluciones del mismo tipo.El mueble del confesionario ,enviado al desván. Los Cristos CRUCIFICADOS modernos, con un Jesús crucificado sin heridas y llagas, la oracion dinde le pedimos nos oculte en sus llagas, ya no tiene sustento, al final de la or ación se implora "líbranos de todo mal ".Lo correcto es líbranos del Maligno (Satanás). MAL, es ALGO y MALIGNO,, WMEMes ALGUIEN. Esto momento que hasta relevantes religiosos como el superior de los Jesuitas y más clerigos negaron la existencia PERSONAL del demonio La masoneria reglanento que sus miembros al morir fueran incinrados para negar la doctrina de la resurrección de la carne que proclamamos en el Credo.






21/02/26 4:50 AM
Dámaso
El problema de la iglesia actual es que no cuenta con buenos teólogos,si los tuviera ya hubieran aclarado todo lo que resulta confuso en ese fallido concilio.O a lo mejor es que no quieren hacerlo para rechazar la Tradición milenaria de la iglesia que no les debe gustar mucho.
21/02/26 9:47 AM
Adriel
"Pero también en los 2000 años de historia de la Iglesia, las herejías, desde el arrianismo hasta el modernismo, solo fueron superadas por aquellos que permanecieron en la Iglesia y no se apartaron del lado del Papa."

Muy mal ejemplo citar el arrianismo en este contexto. Si la Iglesia superó esa herejía fue por los poquísimos santos obispos que permanecieron fieles a la fe católica, aun a costa de perder sus sedes y sufrir persecución, frente al resto de obispos que apostataron de la fe y se volvieron arrianos y frente al papa Liberio que aceptó una fórmula semiarriana y los traicionó por miedo. ¿Quienes permanecieron entonces en la Iglesia y quienes apostataron? ¿Quién rompió la comunión, Liberio o Atanasio?

De la misma forma hoy la Iglesia se ha vuelto sinodal y acepta herejías e idolatrías, sin que haya un solo obispo que esté dispuesto a perder su sede y sufrir persecución por defender la verdad. De nuevo la Iglesia está dirigida por quien está dispuesto a sacrificar la verdad por la unidad, como hemos visto con el filioque y los ortodoxos. Y los obispos y cardenales hablan mucho, pero no hacen nada, ahí sigue Amoris laetitia, ahí sigue Fiducia supplicans, ahí sigue sin repararse el acto de la pachamama y Dios les pedirá cuentas de su inacción.
21/02/26 9:55 AM
JLuis
Un buen repaso teológico a todos. Gracias Card. Müller
21/02/26 9:58 AM
M. Angels
Sólido y contundente.
No hay escape: Cristo fundó a la Iglesia sobre Pedro y bajo Pedro. Pedro negó a Cristo, pero Cristo no negó a Pedro.
Quien quiera salvarse, debe creer lo que enseña la Iglesia, y vivir en comunión con ella. También en esto.
Y los pecados y errores de tales o cuales papas y obispos no cambian el hecho de que la única Iglesia fundada por Cristo que goza de la promesa de que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella es la católica fundada sobre Pedro. A nadie más se le ha prometido esto. Nunca es lícito separarse de la Iglesia. El cisma es un grave pecado, porque es un suicidio espiritual, además de un atentado a la caridad. Tienen razones, pero no tienen razón.
21/02/26 10:06 AM
enri
«Si la Fraternidad San Pío X quiere tener un efecto positivo en la historia de la Iglesia, no puede luchar desde la distancia, desde fuera, por la verdadera fe contra la Iglesia unida al Papa…»

Es lo más sensato e inteligente y desde mi punto de vista lo es mucho más desde el año 1870 con el Dogma de la Infabilidad Pontificia.

Yo creo que Dios dispondrá el momento ( como ya ocurrió) para que el Papa LXIV o bien algún otro Papa venidero, ex cátedra, se pronuncie solemnemente, a su debido tiempo, en una determinada enseñanza dogmática o en temas de fe y moral.

Y creo que la FSSPX debe tenerlo siempre presente.
21/02/26 10:51 AM
Feligres
Se creo el CVII para exterminar la miss Tridentina y , el latin ??
Si no cual es el problema para que coexistan ambas liturgias.
Veo con agrado a la FSSPX .
Enseñan el catecismo , practican los sacramentos, enseñan la doctrina de la iglesia , celebran la misa con respeto , dignidad , belleza , solemnidad , los sermones son espirituales. motivan a seguir a Cristo.
Donde encuentra uno eso en las misas y parroquias ahora mismo ????
Se dan cuenta que hay un vacío , que los curas ya ni fe tienen y por lo mismo ni la enseñan.
Hay ahora mismo una gran incongruencia en el seno del vaticano .
Los fieles ,los jovenes buscan el sentido espiritual pero las parroquias llenas de progres no satisfacen esa necesidad.
Necesitamos mas sacerdotes y obispos fieles a Cristo. Espero la FSSPX pueda ordenar sus sacerdotes y obispos y que sigan haciendo bien a las almas. El que esta con Cristo NO puede estar contra El. !!! El Papa debe abrazar a esta comunidad FSSPX y agradecer su labor. Sus frutos hablan.
21/02/26 11:14 AM
Jose
Bendiciones a parejas de homosexuales, comuniones a adúlteros.. y a os que quieren seguir siendo católicos excomulgadas. Es de locos
21/02/26 11:22 AM
anawim
Totalmente de acuerdo con el Cardenal Müller.
Cualquier católico que no esté de acuerdo con un documento dogmático es un hereje. Todos los documentos del CVII menos uno son dogmáticos.
21/02/26 11:31 AM
veritas liberabit
"...ninguna herejía fue vencida desde el cisma, sino desde la obediencia al sucesor de Pedro". Totalmente de acuerdo; ha sido históricamente así.
El problema está en la supuesta fe de San Pedro, el que con buen sentido humano y de la fe en Dios, le dice a Cristo ante la perspectiva de su Pasión: "no lo permita Dios, eso nunca te sucederá" (Mt, 16) . Y luego es increpado por Cristo, llamándole satanás, porque piensas como los hombres no como Dios. ¿Hasta dónde permite Dios el mal aunque luego saque bienes?
¿Puede permitir Dios que se apoderen, aunque solo sea parcialmente, del trono de Pedro? ¿Ha habido o hay fuerzas que buscan la destrucción de la Iglesia desde dentro? ¿Basta con sólo no obedecer ni seguir en lo que es malo, herético o dudable a quien tiene la Cátedra por excelencia, o hay que hacer algo más?
Si la respuesta a todas estas preguntas es no, entonces es cierta la afirmación primera, pero si es cuestionable seria y moralmente ¿entonces? .¿ Entonces Dios sacará las castañas del fuego por sí sólo o querrá la colaboración humana?
A D.g, no me encuentro en la texitura de escoger y dirigir a nadie en ese sentido, pero ruego por los que ven otras cuestiones en conciencia; difícil caso y decisión.
21/02/26 12:52 PM
Andres
No entiendo donde está el problema del Vaticano de autorizar la ordenación de obispos a la Fraternidad FSSPX. No hay que caminar juntos todos todos todos. No hay que ser abiertos. Todas las religiones van a Dios. Y entonces cuál es el problema, o hay una deliberada intención de desterrar todo lo que tenga que ver con la tradición. Hay otras conversaciones de tinte tradicional que también son censuradas e investigadas por presuntos abusos pero no ven los desvíos de otras más acordes al pensamiento progresistas. Sigo sin entender. Si se corta la raíz el árbol se seca.
21/02/26 1:08 PM
jandro
No queda otra: Luchar desde dentro: Los santos lo hicieron. Huir es una tentación. A los de a pie también nos dan ganas de salir pitando... pero si Oseas fue fiel...
21/02/26 1:45 PM
Fernando Martín López Avalos
Sí a la obediencia al Sucesor de Pedro, siempre que el Papa defienda la fe católica no sus opiniones que diverjan de la Tradición.
21/02/26 2:23 PM
Alejandro
Nos toca rezar, clamar a Dios, practicar sacrificio, todo en favor del Santo Padre, el Papa León XIV, la jerarquía católica.... Satanás nos mantiene así porque, en lugar de pedir y elevar oración a Aquel que lo puede todo, solo nos dedicamos a juzgar y enjuiciar, y cada uno cree que su opinión es irrefutable...en este mundo reina la comentocracia gracias a los medios de comunicación...no es culpa de la jerarquía sino del pueblo fiel que no reza por ella...
21/02/26 2:37 PM
anglicano
Andres, muy simple. ES UNA SECTA.
21/02/26 2:45 PM
Anastasia
Müller dice: "Si la Fraternidad San Pío X quiere tener un efecto positivo en la historia de la Iglesia, no puede luchar desde fuera por la verdadera fe contra la Iglesia unida al Papa"
Ah sí? Y por qué fueron hostiles a Lefebvre desde el primer momento que vieron que su obra se mantenía en la liturgia tradicional?
Sostener que la Fraternidad San Pío X “lucha desde fuera contra la Iglesia unida al Papa” implica aceptar una premisa profundamente cuestionable: que la Iglesia se identifica sin más con las orientaciones pastorales, decisiones prudenciales o corrientes teológicas dominantes en un momento histórico determinado. Pero la Iglesia no es una moda ni una etapa; es la custodia viva de una Tradición recibida de Cristo y transmitida sin ruptura a lo largo de los siglos.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre, no surgió como un movimiento de rebeldía, sino como una reacción de conciencia frente a lo que muchos consideraron una crisis doctrinal, litúrgica y disciplinar posterior al Concilio Vaticano II. Defender la Misa tradicional, la claridad doctrinal sobre el ecumenismo, la libertad religiosa o la colegialidad episcopal no es atacar a la Iglesia; es sostener aquello que la Iglesia siempre enseñó antes de interpretaciones novedosas o ambiguas.
21/02/26 3:14 PM
Alberto Ramón Althaus
Carta del cardenal Müller a la FSSPX de fecha 06/06/17 antes de que Müller dejara de ser Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe 02/07/17 exigencias: "1 Es necesario exigir a los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X la adhesión a la nueva fórmula de la Professio Fidei de 1988. En consecuencia, ya no es suficiente pedirles que emitan la Professio Fidei de 1962. 2. El nuevo texto de la Declaración doctrinal debe incluir un párrafo en el que los firmantes declaren, de manera explícita, su aceptación de las enseñanzas del Concilio Vaticano II y las del período postconciliar, otorgando a dichas afirmaciones doctrinales el grado de adhesión que les corresponde. 3. Los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X deben reconocer no solo la validez, sino también la legitimidad del rito de la Santa Misa y de los Sacramentos, según los libros litúrgicos promulgados después del Concilio Vaticano II." La persona que favoreció la ruina del diálogo es la que ahora quiere opinar con autoridad.
21/02/26 3:24 PM
Alberto Ramón Althaus
¡Qué censura que hacen de los comentarios!
Se ve bien a quienes responden.
21/02/26 3:31 PM
anawim
Como he dicho en mi comentario anterior, que estoy totalmente de acuerdo con el Cardenal Müller, y los abusos litúrgicos no tienen nada que ver con el Vaticano II, y si alguien cree que el responsable los abusos es el Vaticano II, por favor instrúyame, dígame en que documento dogmático del Vaticano II figura el abuso para poder verlo. por ejemplo, Voy a aprovechar esta tribuna, -porque a lo mejor "cae la breva" y el responsable de lo que voy a comentar lo lee. Con la Covid en España en algunas parroquias pusieron la bandera de España con crespón negro en el altar. En algunas parroquias siguen las banderas en el altar, día y noche, 24 horas ininterrumpido, 365 días al año, no las han movido del sitio, están como estaban cuando se pusieron y ahí siguen las banderas como la Puerta de Alcalá. Yo ya no digo nada porque algunas veces que he dicho algo ha sido como si no hubiera dicho nada. El altar es el lugar más sacro que tiene el templo, no debe haber un elemento profano como es la bandera de un país, el país que sea; seguramente la bandera no está ni bendecida. ¿Nos imaginamos un trapo atado a un palo en el Sancta Sanctórum?
21/02/26 3:37 PM
Luis
LOBO CON PIEL DE OVEJA!
21/02/26 3:44 PM
Andrea
Qué tragicómico que los que de hecho están fuera de la fe de la Iglesia y tendrían que estar excomulgados, le digan a fsspx que no debe salirse( no me refiero a Müller sino a Fernández). Por otro lado, si Müller les pide que no se salgan, significa que aún están dentro? Entonces no son cismáticos todavía? No se cansaron de decir que sí lo eran?
21/02/26 3:59 PM
Simple cristiano
Excelente cardenal Muller, le hizo el trabajo al Tucho. Ningún santo en la historia rompió con la Iglesia para “salvar” a la Iglesia. La Fraternidad adolesce de complejo mesiánico, y piensa seguir un camino justo que ningún santo ha contemplado en la historia de la Iglesia, incluyendo los grandes renovadores. Espero de corazón que todo acabe recomenzando junto a la Fraternidad la unidad como católicos.
21/02/26 4:39 PM
Manu
Creo que una de la aporía fundamental de esta triste situación radica en como entiende la FSSPX la libertad de conciencia. La FSSPX tiene una idea de Verdad muy parecida a la de la teocracia islámica, de esta manera la Verdad sería algo estático que requiere el asentimiento obligatorio y casi coactivo por parte de todos los hombres, bajo pena de condenación eterna. Todo aquello que se aparte de esta concepción sería una contaminación protestante del libre examen.
El tema de la libertad de conciencia fue abordado magistralmente (como siempre en él) en una conferencia de 1991 titulada "conciencia y verdad".
Para Ratzinger, como para Newman la primacía de la conciencia no significa que el sujeto es el criterio decisivo frente a las pretensiones de la autoridad sino la presencia perceptible e imperiosa de la voz de la verdad dentro del sujeto mismo.
Creo que una vuelta al pensamiento de J. Ratzinger nos puede permitir salir de los dilemas desgarradores que nos agostan y agotan en la Iglesia actual.
21/02/26 5:39 PM
Kijote
El cardenal Müller es personalmente responsable del fracaso de la regularización de los lefebvristas saltando A ÚLTIMA HORA con nuevas condiciones psicológicamente inaceptables (no a la profesión de fe tridentina sino a la postconciliar, aceptación de todo el Concilio y de todo el magisterio postconciliar, etc). Lo mismo que hizo el cardenal Ratzinger en 1988 (EL DÍA DESPUÉS de la firma del protocolo que de por sí era final, solicitando por medio de su secretario que Lefebvre hiciera petición pública de perdón y permitiera la misa nueva en la iglesia de París). Ambos imponiendo trágalas intragables a sabiendas del efecto que tendrían. Menos cuento.
21/02/26 5:46 PM
Mariana

Alguien en estos comentarios está considerando Mateo 24: La abominación de la desolación en el lugar santo?

Esta desolación espiritual no quiere resolverla el Vaticano, y menos el sr. Tucho
21/02/26 5:59 PM
Veritas liberabit
En respuesta a las dudas de fe y a las preguntas del pseudo 'veritas liberabit" :
1o. "El problema está en la supuesta fe de san Pedro, el que con buen sentido humano...". Qué mejunje tenés en la cabeza! Cuál es el problema? Cuál es la "presunta fe de san Pedro"? Pedro como humano quizo apartar a Cristo del camino de la Cruz, pero después también él murió crucificado, cabeza abajo, como buen "discípulo de la Cruz". Cristo lo llamó "satanás" porque se había desubicado poniéndose en su lugar de maestro. El "vade retro" (opiso mou") simplemente es una llamado a ir "detrás de Cristo" y no darselas de maestro de los demás, ni mucho menos de Cristo. SOLO HAY QUE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, Y NINGUN CISMA ES VOLUNTAD DE DIOS. Capito? Entendés o no querés entender?
21/02/26 6:42 PM
Ignacio
Me han parecido completamente desafortunadas estas palabras del cardenal Müller. Muy desafortunadas, porque precisamente él presentó a la FSSPX unos requisitos que sabía que eran inasumibles por la FSSPX.¿Por qué no se exigió los mismos requisitos establecidos en el protocolo de acuerdo de 1988?.
21/02/26 7:40 PM
Jorge Garrido
El Cardenal Müller olvida un pequeño detalle: el Papa no desea proteger a la FSSPX (en cuyo caso su propuesta de solución sería razonable), sino que desaparezca. No ha querido saber nada de ella y ha comunicado su negativa a atender ninguno de sus ruegos. Por tanto, si el Papa quiere su desaparición, aceptar la "solución" propuesta sería sencillamente un suicidio...

Lo que propone el Cardenal sólo sería viable con un Papa paternal, que desee bien a la FSSPX. Hoy por hoy no es, por tanto, nada realista.
21/02/26 7:47 PM
Rodrigo
Siempre recé por el ecumenismo en general y para que Roma se conciliara con la FSSPX. Salvo un milagro antes de primer de julio, quedaremos más separados. Para mí, Roma es una sola. La FSSPX es un grupo disuelto en 1975, que decidió obedecer Roma (jaja) y permanecer vivo y coleando hasta nuestros días. Son un grupo elitista con plata, que contempla sus montañas suízas en Econe. Sumando toda la familia espiritual no deben llegar a 10.000. Y se les ocorre hace 60 años plantar cara a Roma.
Dámaso, no es verdad lo que dices. León parece querer estar con ellos si ellos obedecen las reglas. Y ellos, aunque con sus fotos de Papas en la sacristía, sus oraciones no están con el Papa León. El Papa de la FSSPX se llama "Papa" o "Romano Pontífice" Es un arquétipo. Cuando salimos del arquétipo y ponemos nombre, ahí se revelan los corazones: Juan Pablo II y Francisco, los herejes; Benedicto, una suerte de modernista moderado que les trató mejor y claro, no podía faltar, emiendan la plana todos ellos. Del mismo modo, Tradición y ser católico, son igualmente arquetípicos porque la tal Iglesia, el Papa y la Tradición que ellos siguen son invisibles. Nadie sabe; nadie vio. Después que escuché de unos interlocutores tradis que solo los de la Tradición se van a salvar, luego de ver mucha pedantería comencé a desear que el cisma se apure. Por qué no consagran estos obispos en marzo de una vez? Qué pereza! Así siguen tomando su té de la tarde en sus casas.
21/02/26 7:56 PM
Pep
El texto me parece un totum revolutum confuso, que dice una cosa y lo contrario.
El cardenal Müller no es la persona más adecuada para hablar de la Fraternidad, no gestionó bien el diálogo que se mantenía cuando era Prefecto. Es más, da la impresión de que lo reventó. ¿Por orden de Francisco? Puede ser.
Cuando lo quitaron del cargo, y sólo entonces, empezó a luchar contra el modernismo.
21/02/26 8:25 PM
Pep
"...comencé a desear que el cisma se apure"
esa es mi Iglesia misericordiosa de Francisco.
21/02/26 8:27 PM
Farias
No entiendo qué Fe tradicional puede defender esa junta de orgullosos y que creen que ellos son el Espíritu Santo.
21/02/26 8:42 PM
Guillermo
Extraordinario artículo del cardenal Müller. Yo creo que irrebatible.
22/02/26 6:34 AM
julián
Si de verdad la intención de Roma fuera integrar a los católicos que quieren vivir su fe celebrando la Misa tradicional, estaría de acuerdo en que la FSSPX ha tomado el camino del cisma y que debería reconsiderar su posición. Pero los hechos nos están haciendo ver lo contrario: Roma no ha consagrado NUNCA un obispo para ninguno de los grupos “Ecclesia Dei”, los tratan como a una reliquia a soportar a la espera de su extinción. Si no se consagran obispos, por mucho que crezcan estos grupos en medio de tantas persecuciones, terminarán sin obispos que puedan ordenar nuevos sacerdotes y estarán indefensos ante la presión por abandonar la Misa tradicional. Acabarán desapareciendo y, tristemente, la mayoría de obispos se alegrará de ello. Un problema menos.
22/02/26 12:13 PM
Miguel Lombide
El cardenal Muller señala la gravedad de la decisión de la Fraternidad, pero ignora la gravedad de la situación actual de la Iglesia descrita por Pagliarani: «En una parroquia media, los fieles ya no encuentran los recursos necesarios para asegurar su salvación eterna».Y no es verdad lo que dice Muller de que la mayoría de los católicos, lamentan que, con el pretexto de la renovación de la Iglesia también hayan penetrado en la Iglesia grandes incertidumbres en cuestiones dogmáticas e incluso herejías. Al contrario, la mayoría de la gente está encantada en esta Iglesia modernista, que apenas exige nada y le garantiza la salvación.
22/02/26 1:46 PM
Antonio
¡Excelente artículo! A fin de cuentas muestra como el error de la FSSPX es el mismo de los progresistas: el subjetivismo... en este caso, "lo que yo creo" y no lo que objetivamente dice la Iglesia. Ojo, lo que dice la Iglesia teniendo en cuenta todas las distinciones que el mismo Muller pone el artículo, pues no todo es infabilidad ni todas las decisiones prudenciales correctas.
¡Feliz día de la cátedra de San Pedro!
22/02/26 2:51 PM
Martín
Peludo, cuatro patas y ladra... Roma te quiere hacer creer que es un sapo...
23/02/26 5:25 AM
Oscar Alejandro
Hay cosas que hay que decir en algún momento, y que para no apagar el pavilo vacilante nadie dice.

Que Lefevbre: o tenía una pésima formación teológica con una impedimento intelectual para distinguir lo inmutable de las formas; o era un hombre zarandeado por miserias relacionadas con la soberbia.

Que el surgimiento de la "fraternidad" no es inspiración del Espíritu Santo, y solo podría ser querida por Dios con voluntad permisible. Su surgimiento es fruto del pecado, y por lo tanto hablando estrictamente, bajo influencia del maligno.

Que la supuesta "misión" a ella "encomendada", simplemente no existe. Su pretensión mesiánica ha sido y es, la mayor estafa que sufren sus miembros, utilizados en una aventura espiritual suicida.

Que si bien su situación canonica legal podria limitarse a ser descripta como "irregular", desde el punto de vista sobrenatural la situación es diáfana: son cismáticos y portadores de una definida herejía.(ver la excelente obra del padre Highton)

Que el dicasterio en primer lugar, y cada católico en su medida, tiene la obligacion de explicitar de manera completa y detallada esta herejía, y las dañinas consecuencias espirituales a las almas que la promuevan o sigan, porque en defintiva todo se trata de esto: salvación o condenación de esas almas.

Que una vez reafirmada así la verdad y haber azotado a satanás en su desobediencia, será imprescindible otro golpe de caridad, claridad y
23/02/26 5:32 AM
Oscar Alejandro
Será imprescindible otro golpe de caridad, claridad y autoridad, condenando la herejía de las pretensiones alemanas, sin lo cual no será posible acabar con la polarización que carcome por dentro a la Iglesia.

Debemos deguir rezando y ofreciendo.

Bendiciones
23/02/26 8:43 AM
Adolfo M
me llena de paz la profundidad exactitud y serenidad de las palabras del cardenal Müller y la de todos los pastores que cuidan de su pueblo con corazón sincero; en esta línea, desde aquí un saludo especial a los pastores de "la sacristía de la Vendee" que tan bien estan orientando a los fieles en estos momentos de incertidumbre) Dios los bendiga, y proteja a la Iglesia en esta hora aciaga
23/02/26 6:42 PM
Jose
" principio y fundamento perpetuo y visible de unidad en la verdad revelada."

Justamente eso no acepta la FSSPX, todo lo que se ha apartado y aceptado (que en estos momentos es mucho) de la VERDAD REVELADA.
Y los errores no promueven la unidad sino lo contrario.
6/03/26 1:56 PM
Jose
" principio y fundamento perpetuo y visible de unidad en la verdad revelada."

Justamente eso no acepta la FSSPX, todo lo que se ha apartado y aceptado (que en estos momentos es mucho) de la VERDAD REVELADA.
Y los errores no promueven la unidad sino lo contrario.
6/03/26 3:23 PM

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