Siervo de Dios padre Dolindo Ruotolo

Siervo de Dios padre Dolindo Ruotolo

Dolindo Ruotolo fue un sacerdote que vivió en Nápoles (1882-1970), su vida estuvo llena de matices que la convierten en una aventura asombrosa. De entrada nomás puedo comentar el alto concepto que Pío de Pietrelcina tenía de Dolindo. A San Giovani Rotondo llegaban peregrinos para ver al padre Pío y éste les decía: «¿para qué vienen de Nápoles a verme a mí si ustedes tienen allá a Don Dolindo?». Por otra parte, Don Dolindo lo visitó en 1953 y quiso confesarse con el padre Pío quien se negó y le dijo: «Tú estás bendecido». En una ocasión el padre Pío dijo que todo lo que había escrito Dolindo era valioso, y Dolindo escribió mucho. Esto sólo es para tener muy en cuenta a ese sacerdote napolitano llamado Dolindo Ruotolo y el Dios permite que hoy por la web sea más conocida. En este momento es el Siervo de Dios Dolindo Ruotolo.

Aquí puede oírse la voz apasionada de Don Dolindo y su fervor en la predicación. No se puede oír a este sacerdote y no preguntarse por qué hablaba así, con ese énfasis.

A su vez, aquíhay a disposición en dos horas un resumen de toda su intensa vida, en poco tiempo la seguimos de comienzo a fin.

Son interesantes algunos videosa todo color de la televisión italiana hablando de Dolindo. En el que acabo de adjuntar habla un sobrino suyo sacerdote y se ve en un momento la tumba de Don Dolindo adonde acuden multitudes ya que él indicó que luego de su muerte lo buscaran allí golpeando tres veces y que él invitaría a la confianza en Dios.

Dolindo fue un sacerdote popular en Nápoles, era conocido por todos, muchos acudían a él buscando su palabra y él tenía una especial solicitud por aquellos que querían salir del pecado, que deseaban superar una situación desesperada, que estaban aquejados por dolores y enfermedades y es el autor de la novena al abandono de Dios que se puede rezar aquícompleta y que tanto bien sigue haciendo.

Dolindo tuvo en la jerarquía amigos y enemigos por ese motivo fue suspendido un tiempo largo y también le devolverían el ministerio. El mismo cardenal de Nápoles estaba «de su lado». En el tiempo de suspensión era organista en las Iglesias y cantaba, hay que destacar aquí que el padre sabía y componía música. Además, en ese tiempo no podía confesar, pero sí hablar con quienes querían su palabra y consejo. Para conocer detalles de su vida la mejor fuente es su autobiografía accesible en la web, allí cuenta lo que le tocó vivir dentro de la Iglesia. Quizás alguno compare su caso con el del padre Leonardo Castellani.

A Dolindo lo creyeron loco, endemoniado, le practicaron por ese motivo un exorcismo que él lo vivió con fe y con paz porque es una oración de la Iglesia y por supuesto no hubo «reacción» ante la fórmula sagrada. Él mismo haría luego muchos exorcismos.

En una ocasión una persona estaba muy enferma, los medicamentos que tomaba no le hacían efecto y cada vez estaba peor y acudió a Don Dolindo; éste le dijo que dejara todos los medicamentos, que confíe en Dios y que juntos rezarían mucho. El enfermo se curó y los médicos no tenían explicación para la curación. Nos damos cuenta nosotros de lo arriesgado que es hacer algo así.

Una vez Don Dolindo visitaba Roma y le escribió a un masón que dirigía un periódico anticlerical pidiendo su conversión y deseando verlo. El gesto molestó a algunos monseñores pero el masón lo recibió en su casa con cortesía, no sé si se convirtió o no. En otra ocasión un diplomático polaco fue a verlo a Nápoles (siguiendo el consejo del padre Pío) y a este polaco le escribiría una carta en 1963 diciéndole que, así como el polaco Juan Soviebsky había salvado a Europa de los turcos, otro polaco de nombre Juan ayudaría a que las cadenas del comunismo caigan en toda Europa. Ya se dan cuenta a quien se refiere, Dolindo Ruotolo es muy popular entre los polacos que vieron y ven allí una alusión a Juan Pablo II y son cientos de esa nacionalidad que visitan su tumba en Nápoles.

Él fue un sacerdote víctima, sufrió desde chico muchísimo y a su vez él se imponía por su cuenta duras penitencias, sufriendo artrosis fuerte, caminaba por Nápoles encorvado y llevaba un bolso con piedras para sufrir. En el invierno para huir de la comodidad de la calefacción dormía con la ventana abierta, algo que hizo el día previo a verlo al padre Pío en 1953 y éste le dijo al verlo: «¡Anoche pasaste frío!» Esta capacidad para ofrecer el sufrimiento es una característica de su sacerdocio ofrecido por la gloria de Dios y por la salvación de las almas. Él no entendía que los sacerdotes y religiosos no se entregaran completamente a Dios. Él buscó y vivió dicha entrega y quizá por eso ayuda a tantos que sufren.

Se podría creer que se trata de un cura bastante exótico que vivió buena parte de su vida en Nápoles con apostolados excéntricos como escribir atrás de las estampas que luego regalaba al azar a la gente, deseando que las líneas allí contenidas hicieran un bien al que las recibiera. Hoy esas estampas tienen un valor inmenso. Se desvelaba pensando en las almas.

Dolindo Ruotolo no fue un académico en el sentido estricto, pero sí era culto y poseía su formación por eso escribió un comentario de toda la Sagrada Escritura en treinta y nueve tomos; cuento aquí por qué comenzó a escribirlos. Había un sacerdote egresado de la Gregoriana que había perdido la fe, había dejado de creer en la Palabra de Dios, acudió a Don Dolindo y éste lo ayudó a salvar su alma y a salvar su sacerdocio y para rescatar a un sacerdote perdido comenzó una obra de gran aliento que tuvo el apoyo de más de un obispo, las oraciones de muchas religiosas y fieles que rezaban por el fruto de esos escritos que Dolindo publicaba mendigando plata y recursos de los que él siempre careció.

Para hacerla contó con toda la autorización clerical en tiempos de Pío XI; si bien él firmaba con un seudónimo hebreo, Dain Cohenel, todos sabían que era Dolindo Ruotolo. Él hizo esta particular obra con sentido apostólico y pastoral para el bien espiritual de las almas como ese sacerdote que salvó del naufragio, y a lo largo de su interpretación bíblica sigue a la Tradición y en particular a los Padres de la Iglesia. Esta extensa colección ha tenido una reciente reedición. Dain Cohenel la pasó mal en el pontificado siguiente porque dijeron que no seguía las «obras críticas modernas».

Sufrió muchísimo Dolindo Ruotolo, a dicho dolor aluden las palabras suyas estampadas en la tumba donde afirma que sufrió mucho en la Iglesia pero que jamás se apartó de ella, y que su sacerdocio pudo florecer unido al sacerdocio de Cristo.

Don Dolindo Ruotolo es Siervo de Dios y cada vez se conocen más aspectos de su vida y es muy probable que avance su beatificación y canonización. Es curioso que él en vida haya invitado a visitarlo en su tumba y golpear allí tres veces porque él ayudaría. Uno puede golpear estando en Nápoles o fuera de Nápoles.

Quien escribe estas líneas ha recibido el testimonio de una persona que en el ámbito del Río de la Plata ha sufrido un dolor físico intenso muy limitante y que a partir del momento que golpeó (a la distancia) en la tumba de Dolindo ha mejorado substancialmente y su dolor se fue. Esta persona no afirma que haya sido un milagro pero sí sostiene que acudió a él y ese dolor se fue.

Pablo Sylvester.

2 comentarios

Dámaso
Lo mismo de siempre el poder jerárquico persiguiendo a los santos,en esto la jerarquía no cambia.
11/04/26 5:36 PM
M.A
Leí su vida y me gustaría poder adquirir la autobiografía, pero en España es difícil encontrar algo así.

Me conmovía su humildad en la persecución.

Muchos, de buena fe siguen creyendo que no es fiable. Una pena.
11/04/26 8:17 PM

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