Llamamiento a la unidad del cardenal Robert Sarah: ¡Antes de que sea demasiado tarde!
Llamamiento a la unidad del cardenal Robert Sarah

Llamamiento a la unidad del cardenal Robert Sarah: ¡Antes de que sea demasiado tarde!

«Se nos dice que esta decisión de desobedecer a la ley de la Iglesia está motivada por la ley suprema de la salvación de las almas: 'suprema lex, salus animarum'. Pero la salvación es Cristo, y solo se da en la Iglesia. ¿Cómo puede pretenderse conducir las almas a la salvación por caminos distintos de los que Él mismo nos ha indicado? ¿Es querer la salvación de las almas desgarrar el cuerpo místico de Cristo de forma quizás irreversible? ¿Cuántas almas corren el riesgo de perderse a causa de esta nueva ruptura?»

¡Antes de que sea demasiado tarde!

«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mt 16, 16). Con estas palabras, Pedro, interrogado por el Maestro sobre la fe que tiene en Él, expresa en síntesis el patrimonio que la Iglesia, a través de la sucesión apostólica, guarda, profundiza y transmite desde hace dos mil años: Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, es decir, el único Salvador.» Estas palabras tan claras del papa León XIV sobre la fe de Pedro, al día siguiente de su elección, resuenan todavía en mi alma. El Santo Padre resume así el misterio de la fe que los obispos, sucesores de los apóstoles, no deben cesar de proclamar.

¿Pero dónde podemos encontrar a Jesucristo, el único Redentor? San Agustín nos responde con claridad: «Donde está la Iglesia, allí está Cristo.» Por eso nuestra preocupación por la salvación de las almas se traduce en nuestra solicitud por conducirlas a la única fuente que es Cristo, que se entrega en su Iglesia.

Solo la Iglesia es el camino ordinario de la salvación; es, pues, el único lugar donde la fe se transmite íntegramente. Es el único lugar donde la vida de la gracia nos es plenamente otorgada a través de los sacramentos. Dentro de la Iglesia existe un centro, un punto de referencia obligatorio: la Iglesia de Roma, que gobierna el Sucesor de Pedro, el papa. «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18).

Abandonar la barca de Pedro es entregarse a las olas de la tempestad

También quiero expresar mi viva inquietud y mi profunda tristeza al conocer el anuncio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Monseñor Lefebvre, de proceder a ordenaciones episcopales sin mandato pontificio.

Se nos dice que esta decisión de desobedecer a la ley de la Iglesia está motivada por la ley suprema de la salvación de las almas: suprema lex, salus animarum. Pero la salvación es Cristo, y solo se da en la Iglesia. ¿Cómo puede pretenderse conducir las almas a la salvación por caminos distintos de los que Él mismo nos ha indicado? ¿Es querer la salvación de las almas desgarrar el cuerpo místico de Cristo de forma quizás irreversible? ¿Cuántas almas corren el riesgo de perderse a causa de esta nueva ruptura?

Se nos dice que este acto pretende ser una defensa de la Tradición y de la fe. Sé bien cuánto el depósito de la fe es hoy despreciado a veces por quienes tienen la misión de defenderlo. Sé bien que algunos olvidan que solo la cadena ininterrumpida de la vida de la Iglesia, del anuncio de la fe, de la celebración de los sacramentos –lo que llamamos la Tradición– nos da la garantía de que aquello en lo que creemos es el mensaje original de Cristo transmitido por los apóstoles. Pero también sé, y lo creo firmemente, que en el corazón de la fe católica se encuentra nuestra misión de seguir a Cristo, quien se hizo obediente hasta la muerte. ¿Puede uno prescindir verdaderamente de seguir a Cristo en su humildad hasta la Cruz? ¿No es acaso traicionar la Tradición refugiarse en medios humanos para mantener nuestras obras, por buenas que sean?

Nuestra fe sobrenatural en la indefectibilidad de la Iglesia puede llevarnos a decir con Cristo: «Mi alma está triste hasta la muerte» (Mt 26, 38) al contemplar las cobardías de cristianos e incluso de prelados que renuncian a enseñar el depósito de la fe y prefieren sus opiniones personales en materia de doctrina y moral. Pero la fe nunca puede llevarnos a renunciar a la obediencia a la Iglesia. Santa Catalina de Siena, que no dudaba en hacer reproches a los cardenales e incluso al papa, exclama: «Obedeced siempre al pastor de la Iglesia, pues él es la guía de la fe que puede conducir las almas hacia Él.» El bien de las almas nunca puede pasar por la desobediencia deliberada, porque el bien de las almas es una realidad sobrenatural. ¡No reduzcamos la salvación a un juego mundano de presión mediática!

¿Quién nos dará la certeza de estar realmente en contacto con la fuente de la salvación? ¿Quién nos garantizará que no hemos tomado nuestra opinión por la verdad? ¿Quién nos protegerá del subjetivismo? ¿Quién nos garantizará que seguimos irrigados por la única Tradición que viene de Cristo? ¿Quién nos garantizará que no nos adelantamos a la Providencia y que la seguimos dejándonos guiar por sus indicaciones? A estas angustiantes preguntas no hay más que una respuesta, que fue dada por Cristo a los apóstoles: «Quien os escucha me escucha. Los pecados que perdonéis quedarán perdonados; los que retengáis, retenidos» (Lc 10, 16; Jn 20, 23). ¿Cómo asumir la responsabilidad de alejarse de esta única certeza?

Se nos dice que es por fidelidad al Magisterio precedente, pero ¿quién puede garantizárnoslo sino el propio sucesor de Pedro? Aquí se trata de una cuestión de fe. «Quien desobedezca al papa, representante de Cristo en los cielos, no participará de la sangre del Hijo de Dios», decía también santa Catalina de Siena. No se trata de fidelidad mundana a un hombre y a sus ideas personales. No se trata de un culto a la personalidad del papa. No se trata de obedecer al papa que expresaría sus propias ideas o sus opiniones personales. Se trata de obedecer al papa que dice, como Jesús: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado» (Jn 7, 16).

Se trata de una mirada sobrenatural sobre la obediencia canónica que garantiza nuestro vínculo con el propio Cristo. Es la única garantía de que nuestra lucha por la fe, la moral católica y la Tradición litúrgica no se extravíe en la ideología. Cristo no nos ha dado ningún otro signo cierto. Abandonar la barca de Pedro y organizarse de forma autónoma y en círculo cerrado equivale a entregarse a las olas de la tempestad.

Sé bien que muchas veces, dentro de la propia Iglesia, hay lobos disfrazados de corderos. ¿Acaso no nos lo advirtió el propio Cristo? Pero la mejor protección contra el error sigue siendo nuestro vínculo canónico con el Sucesor de Pedro. «Es el propio Cristo quien quiere que permanezcamos en la unidad, y que, aunque heridos por los escándalos de los malos pastores, no abandonemos la Iglesia», nos dice san Agustín. ¿Cómo permanecer insensible a la oración llena de angustia de Jesús: «Padre, que sean uno como nosotros somos uno» (Jn 17, 22)? ¿Cómo seguir desgarrando su Cuerpo so pretexto de salvar las almas? ¿No es Él, Jesús, quien salva? ¿Somos nosotros y nuestras estructuras quienes salvamos las almas? ¿No es a través de nuestra unidad como el mundo creerá y será salvado? Esta unidad es ante todo la de la fe católica, es también la de la caridad y es, en fin, la de la obediencia.

Quisiera recordar que san Padre Pío de Pietrelcina fue durante su vida injustamente condenado por hombres de la Iglesia. Cuando Dios le había concedido una gracia especial para ayudar a las almas de los pecadores, se le prohibió confesar durante doce años. ¿Qué hizo? ¿Desobedeció en nombre de la salvación de las almas? ¿Se rebeló en nombre de la fidelidad a Dios? No, calló. Entró en la obediencia crucificante, convencido de que su humildad sería más fecunda que su rebelión. Escribía: «El buen Dios me ha dado a conocer que la obediencia es la única cosa que le agrada; es para mí el único medio de esperar la salvación y de cantar la victoria.»

Podemos afirmar que el mejor modo de defender la fe, la Tradición y la auténtica liturgia será siempre seguir a Cristo obediente. Jamás Cristo nos mandará romper la unidad de la Iglesia.

 

Publicado originalmente en Le Journal Du Dimanche

29 comentarios

Lector
A mí la deriva de León XIV, sus cardenales de confianza, los obispos españoles o alemanes y sus admiradores, me aterran y todo me parece muy opuesto a mis creencias. Es imposible que quiera estar unido a ellos y no me pesa la conciencia.
23/02/26 7:49 AM
Generalife
Rezo por la unidad .Cristo oró al Padre por esa intención
23/02/26 8:45 AM
sofía
Magnífico el discurso de Sarah.
23/02/26 9:04 AM
juan
En esto Sarah se muestra más papista que el Papa.
23/02/26 9:46 AM
Benito Lopera
A mi lo que me aterra es que haya quien se dice católico (de un protestante o un cismatico es distinto) y meta en un mismo saco a todos los obispos españoles o alemanes, que hable de ¿deriva del León XIV? ¿De sus cardenales de confianza? ¿Quienes?
Para terminar manifestando no que se discrepe en este detalle o en aquel otro, no, sino que TODO me parece MUY OPUESTO a sus creencias y que ES IMPOSIBLE que quiera estar unido a “ellos”, todo eso después de leer lo de «Donde está la Iglesia, allí está Cristo.»
Y además con la conciencia tranquila, sin que le duelan prendas el sembrar cizaña y división después de leer un artículo tan bueno como el del Cardenal Sarah, quien dice entre otras cosas que “ Abandonar la barca de Pedro es entregarse a las olas de la tempestad”.
De verdad, no lo entiendo. ¿De donde viene eso? Yo me fijo en mi Obispo, Mons Munilla, o en mi párroco y no veo motivo para no estar esperanzado.
¿Tal vez viene esa postura de leer determinada prensa?
23/02/26 9:52 AM
anawim
Extra Ecclesiam nulla salus (San Cipriano de Cartago)

San Cipriano no especifica si se trata de salvación ordinaria o extraordinaria; simplemente afirma que fuera de la Iglesia no hay salvación. Con esta premisa contundente y descartando la ignorancia, ¿puede haber alguien que tome la puerta de salida?
23/02/26 10:01 AM
Lector
Tampoco puedo refrendar la autoridad de Benito Lopera, al menos en este campo.
23/02/26 10:12 AM
Santiago Ll
¿Ahora sale a la palestra? y todo lo que ha pasado en 1 años? ¿Y la deriva de León XIV? si si deriva, nada, que no se quieren mover de la foto.
23/02/26 10:32 AM
Padre Miguel
La unidad no es más importante la verdad.
La FSSPX niega que consagrando obispos salga de la Iglesia, porque tiene como absolutamente verdadero el dogma nulla salus extra Ecclesiam. Y mantiene la fe en todos y cada uno de los demás dogmas católicos; todos y cada uno de ellos atacados y relativizados por el liberalismo imperante en la Iglesia desde el Vaticano II.
Lo publicado por el P. Jaime Mercant Simó (quien también escribe para Infocatólica), en su cuenta de X, sirve como magnífica respuesta al Cardenal.
23/02/26 10:59 AM
Trieste
El cardenal Sarah es un hijo fiel de la Iglesia. Su biografía acredita la solidez de su fe y su entrega al Evangelio.
Dicho esto, ¿qué pasa con el cardenal Cobo y Josete? ¿ qué hacemos con la CEE que ha dado la espalda al Valle de los Caídos? ¿ es verdad que el arzobispo de Toledo no sabía que su mano derecha, el canónigo Loriente, detenido en Torremolinos,por drogas ,era sodomita ejerciente? ¿ El arzobispo de Valencia no sabía nada de la conducta del canónigo Alfonso, juez eclesiástico, que durante más de 30 años se acostaba con chaperos a a 50 metros del arzobispado ? ¿Y Amoris Laetitia? y ¿ .....?
23/02/26 11:18 AM
Luis
HAY QUE OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES!
Me alegro que el Cardenal Sarah aparezca nuevamente tras un largo periodo de silencio. Discrepo con el Cardenal Sarah en sus apreciaciones, pone en su mínima expresión la gravedad de infiltración de lo heterodoxo, impío, sodomita anti mariano en toda la curia romana, empezando por el Papa! Y amplifica el supuesto “cisma” de los “ lefevbrianos”. Pienso y apoyo que nombren esos obispos, está más que justificado, gracias a Dios y la Santísima Virgen María (ahora despojada d sus títulos por León XIV) que se ha mantenido firme la FSSPX.
23/02/26 12:17 PM
Maximiliano
La oración puede ser un poderoso instrumento de unidad y reconciliación, y es un medio para encontrar un camino de diálogo y entendimiento. Yo sinceramente lo siento. Pero incurren en excomunión si llevan a efecto el nombramiento de Obispos sin mandato del Papa León XIV.
23/02/26 2:06 PM
Agustin
Muy bien pero ….que es la Iglesia,quien la constituye?.Y ya que hablan de San Agustín esto es lo que dice San Agustín que es la Iglesia.
la Iglesia es el «Cuerpo Místico de Cristo» vivificado por el Espíritu Santo, entendida profundamente como la comunidad de almas justas, santas y en estado de gracia que viven el amor de Dios.
Las almas que no están en Gracia De Dios no forman parte De la Iglesia .Por ello la Iglesia es un misterio que solo conoce Dios.
23/02/26 2:27 PM
Agustín
Cualquier persona que se autoproclame católica si dice o hace cosas contrarias a la doctrina de los Padres De la Iglesia el alma del que sí que vive en Gracia De Dios lo considera como uno que NO es de los nuestros.
23/02/26 2:29 PM
Fernando Martín López Avalos
Reclamamos el mismo derecho de tener Obispos que cualquier otra congregación, no tenerlos equivaldría a la extinción de la Tradición.
23/02/26 2:53 PM
G.Juan
"....aquellos que antes permanecían en las sombras del modernismo ahora están emergiendo como Judas en esta noche ; aquellos que se han aferrado “rígidamente” a sus propias ideas sobre cómo el Papa debería dirigir la Iglesia, mientras desenvainan su “espada de la verdad”, ahora huyen del Jardín (cf. Mateo 26:51); y, sin embargo, aquellos que han permanecido pequeños, humildes y fieles como Nuestra Señora, aun cuando ella no comprendió los caminos de nuestro Señor, permanecen al pie de la Cruz—allí donde Su Cuerpo místico, la Iglesia, aparece azotado, desfigurado y… casi naufragado." Mark Mallett .En última instancia, la Barca no la dirige el Papa , ni un grupo de Cardenales , ni los fieles, sino el propio Cristo. Confiemos Hermanos : la victoria es de nuestro Dios.
23/02/26 3:02 PM
Jordi
El problema va mucho más allá de un tradicionalismo específico como el lefebriano que no acepta el Concilio Vaticano segundo ni el sinodalismo.

La cuestión trasciende hacia la materia doctrinal de Fe, moral, liturgia y eclesiología.

La crisis empezó en el 2016 cuando Joseph Seifert advirtió que Francisco había lanzado una bomba atómica contra toda la doctrina moral del sexto mandamiento, al haber aprobado la comunión y absolución de los adúlteros impenitentes en Amoris laetitia, y luego en 2023 la bendición pastoral de cualquier tipo de pareja irregular que violentara todo aspecto del sexto mandamiento en Fiducia supliccans, todo basándose en la pastoral de la misericordia, ésta fundada en la moral de situación y justificada en todo atenuante o eximente moral, dentro de un proceso clerical de acompañamiento, discernimiento e integración en la vida eclesial.

A todos los católicos la ruptura, que la veo segura, se quiera o no les hará preguntar cómo es posible obedecer a un León XIV que mantiene rigurosamente vigentes a personas como Tucho, Grech, Roche, Radcliffe, Martín, y a las normas heterodoxas como Amoris laetitia, Fiducia supliccans, Traditionis custodes, Abu Dabi, Laudato si numeral 207 (Carta de la Tierra, Agenda 2030 ONU), Praedicate Evangelium (puestos de gobierno para laicos por carisma como Sor Brambilla como prefecta del dicasterio de religiosos), Fratelli tutti (inmanentista y antropocéntrica)...
23/02/26 3:26 PM
Arturo
Francisco hizo mucho daño. Con sus herejías consiguió que todo lo que ahora viene de Roma se reciba con sospechas. Si León no es otro Francisco -que está por ver-, le va a costar recuperar el prestigio del papado, actualmente por los suelos.
Pero eso nunca justifica un cisma que es intrínsecamente malo.
23/02/26 5:24 PM
Fernando Martín López Avalos
Reclamamos el mismo derecho de tener Obispos que cualquier otra congregación, no tenerlos equivaldría a la extinción de la Tradición.
23/02/26 5:37 PM
Emiliano
Agustín ha oido la voz de cristo y la ha entendido .Todo lo que estaba oculto saldrá a la superficie y la Verdad nos hará libres .El tiempo que vivimos es muy interesante .
23/02/26 6:37 PM
Rolando
A mi me aterra que se olvida con mucha prontitud que la obediencia es una virtud y en cuanto tal puede faltar por exceso, lo que sería más grave aún que si fuera por simple defecto de ella ya que atentaría más fuertemente contra la razón. No puedo creer que el Cardenal Sarah no alcance a ver esta distinción tan sencilla
23/02/26 7:27 PM
Gregory
Antes de que se propague la idea de que salir de la Iglesia de Cristo es igual que salir de un partido político o un club
23/02/26 9:05 PM
Ignacio María
Me parece un discurso extraordinario. No obstante, no menciona las palabras Concilio Vaticano II, concilio que es el origen de todo mal. Y lo digo yo que jamás he tenido simpatía por la Fraternidad ni ido a misas suyas. Las palabras del cardenal serían totalmente convincentes si además añadiera que es necesario reinterpretar oficialmente el Concilio para quitarle toda su ambigüedad, si no se quiere derogarlo.
23/02/26 9:06 PM
Agustin Bosa
Todo esto por los de la FSSPX y de los alemanes No todos No dicen nada de nada entonces, alguien me puede explicar No entiendo...
24/02/26 5:14 AM
Elena
Sigan el ejemplo de San Pío de Pietrelcina y no se equivocaran, todos con Pedro a Jesús por María, arriesgarse a la excomunion es... muy.....arriesgado
24/02/26 9:00 AM
maru
A mí, todo ésto me huele a chamusquina. El progresismo imperante en nuestra querida Iglesia, está utilizando (le ha venido al pelo, como se suele decir) lo de la Fraternidad para hacer sus discernimientos particulares y convertir la Iglesia en otra cosa y no en la Iglesia Católica, en la Iglesia de Cristo. Está claro lo del progresismo, porque la Jerarquía progre, (jesuitas incluidos) no hablan en contra de los aberrantes sinodales alemanes ni tampoco que, en China, un gobierno comunista, consagre/nombre/ordene obispos. De todo ésto, nunca les he escuchado levantar la voz para decir que no estaban de acuerdo.
24/02/26 12:39 PM
Giacomo Arlecchi
Que odio funesto a Cristo y a su Iglesia tienen los de extrema derecha (FSSPX) Y los de izquierda (sinodo alemán) y los de centro que gobiernan la Iglesia en este calamitoso momento. Ni un atisbo de mesura o lógica tienen
Que barbaridad. Necesitamos gente normal como el Cardenal Sarah. ANIMO!
24/02/26 8:42 PM
Salva
Se gasta mucha tinta y mucha saliva en el tema de la SSPX, al final es un grupo relativamente pequeño, a comparación de a los “supuestos” mil millones de católicos en el mundo. La Fraternidad hará lo que crea que tenga que hacer,

Lo que debemos preocuparnos por el resto de la Iglesia!

En mi experiencia, y en gran parte de las misas a las que asisto (novus ordo), los sermones son pésimos, la música es horrible, los padres ya no hablan de pecado, la catequesis inexistente, todo se reduce a “buenísmos” y a “lugares comunes”

Nuestra Iglesia se encuentra a la deriva, hay una tremenda confusión entre lo que dicen unos cardenales y lo que dicen otros. El sínodo alemán es una verdadera BASURA…

En lugar de “rasgarse las vestiduras” por la SSPX mejor enfóquense en catequizar a los cientos de millones de católicos que ya no creen siquiera en la presencia real de Cristo en la eucaristía.
25/02/26 4:10 AM
Marcos
Los conservadores conservan la revolución, solo son progresistas que van más despacio 🤷‍♂️
25/02/26 5:05 AM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.