Los novísimos y sus anticipaciones
En Noviembre, la Liturgia y la piedad de los fieles nos hablan de las «realidades últimas», de los «novísimos» o «postrimerías»: la muerte, el juicio, el infierno y el paraíso. Y conviene que, a veces, nos paremos a pensar sobre ellas, para enderezar, con realismo y esperanza, los pasos de nuestra vida. En cierto sentido, lo último se anticipa en lo penúltimo, en diversas vivencias de nuestra existencia terrena.
La muerte nos rodea. Se insinúa, de forma tímida o descarada, en los ciclos de la naturaleza, en la desaparición física de nuestros familiares y amigos. Llama, insistentemente, a las puertas de nuestra conciencia cada vez que experimentamos, u observamos, el dolor y la enfermedad, el declive del vigor de la juventud, el siniestro pase de estar en la retaguardia a estar en primera fila. Y todos, poco a poco, vamos pasando a primera fila, cuando ya los que estaban por delante van cayendo en el combate.