Primer jueves
Al igual que aviso a los feligreses de mi parroquia real, hago lo mismo con los de mi parroquia virtual: Pasado mañana es primer jueves de mes. Y, encima, en plena Pascua.
Todos saben que el Papa decidió convocar un Año Sacerdotal, con motivo del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars. Este “Año” comenzó el pasado 19 de junio y se extenderá hasta el próximo 11 de junio.
La Penitenciaría Apostólica, en un decreto de 25 de abril de 2009, anunció las indulgencias que se otorgan por esta razón: “A todos los fieles realmente arrepentidos que, en una iglesia u oratorio, asistan con devoción al sacrificio divino de la misa y ofrezcan por los sacerdotes de la Iglesia oraciones a Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, y cualquier obra buena realizada ese día, para que los santifique y los modele según su Corazón, se les concede la indulgencia plenaria, a condición de que hayan expiado sus pecados con la penitencia sacramental y hayan elevado oraciones según la intención del Sumo Pontífice:

“Sin embargo, en un momento de duda, de confusión de cierto desajuste anímico todo pudo irse al traste, el junior tenía una laguna en su vida de fe, una falla que no sabía cuál era, una carencia que no identificaba, y, que el viejo maestro supo encontrar: María".
Debemos esta nueva aportación a Flavia. La memoria de un viaje a Tierra Santa se une a la contemplación del misterio de la Anunciación y a la aplicación a la propia vida de un consejo de María: “Haced lo que Él os diga".
Para los lectores habituales de “La Puerta de Damasco” no es una novedad saber que, entre los comentaristas, contamos con un excelente poeta. Eduardo nos envía, como contribución a “Mayo en el blog”, un poema, “Apenas nada”, en el que la búsqueda se encuentra, por así decirlo, con el hallazgo. La figura de María atrae al poeta y la búsqueda se convierte en contemplación, entrega y súplica: “Déjame estar con Él, déjame, llena de gracia”.
Homilía para el V Domingo de Pascua (Ciclo C)






