Una parroquia no es un cajero automático
La caridad sin verdad no es caridad. Propiciar, activa o pasivamente, el recurso a la mendicidad crónica, a la mendicidad como profesión, creo que tampoco lo es. Destinar, sin más juicio, un dinero al primero que llama a la puerta equivale a destinar menos, o nada, al que, acreditadamente y sin montar algarabía, lo necesita tanto o más.
Me contaba un sacerdote, un párroco, un caso muy reciente. A eso de las nueve de la noche, un viernes, después de haber celebrado unas exequias, se presenta una señora con su hijo, un muchacho joven. Mantiene, la señora, un discurso muy articulado, muy pensado, sin mucho que envidiar, en la forma, a un comercial de una empresa.