Un nuevo feligrés
Entre los seguidores de este blog – inteligentes, fieles y divertidos – se ha creado una fraternidad que no por “virtual” resulta menos “real”. En esta era cibernética, el “otro” ya no es, exclusivamente, el que está delante de mí. Es también el que está conectado a su ordenador e interactúa conmigo.
En la vida “real” es muy difícil que surja una comunidad amplia de personas que compartan los mismos intereses, las mismas aficiones, y hasta, casi, una misma franja de edad. La vida “real” se caracteriza por la prisa, por la premura de atender primero una cosa y luego la otra. Pero hay momentos en esta realidad de la vida que, sin riesgo de importunar al otro, nos permiten conectarnos a la red y escribir un post en el blog o comentarlo. No hay que llamar por teléfono antes, ni concertar una cita, ni sospechar que, quizá, nuestra visita resulte inoportuna.
Gozamos, pues, de una libertad en las relaciones personales “virtuales” que no siempre está presente en las análogas relaciones “reales”. Obviamente, no soy partidario de que una cosa sustituya a la otra. Pero sí puede complementarla.
Pues bien, en esta parroquia-cabildo virtual hemos seguido con expectación el proceso de nacimiento de un nuevo “feligrés”. Su nick es “Evagrito”, en reconocido homenaje a nuestro admirado Evagrio Póntico, de quien tanto hemos aprendido y seguimos aprendiendo.

Reproduzco aquí un artículo mío de 2005. Tal día como hoy estaba en la Plaza de San Pedro aguardando con ilusión la “fumata blanca". Recuerdo la enorme alegría de todos los allí convocados al escuchar el anuncio de un nuevo Papa, el Cardenal Ratzinger:
La capacidad de padecer, de soportar, de empeñarse en una tarea pesada, de esperar… no es una cualidad de segunda fila, sino muy meritoria y de primera necesidad.
San Pablo, en su traslado de Cesarea a Roma, padece un naufragio en las costas de la isla de Malta. Malta, “Melite” en púnico, significa “refugio”. La isla, bajo control de Roma, era administrada por un delegado del pretor de Sicilia.












