Expresar nuestra fe en la presencia real
Homilía para la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Ciclo C)
La solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo nos empuja a expresar nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía; a “expresar”, es decir, a manifestarla con palabras, miradas o gestos. La fe tiene su raíz en la acción de la gracia en nuestro corazón, pero abarca la totalidad de lo que somos y, por consiguiente, como la alegría o el amor, necesita ser expresada.
La Iglesia no ahorra las palabras, no silencia la emoción que suscita la presencia del Señor en el Santísimo Sacramento y acude a la Escritura Santa para hacer resonar, en el canto del Aleluya de la Misa, la afirmación del mismo Jesús: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; quien coma de este pan vivirá para siempre” (cf Jn 6,51-52). Y en uno de los prefacios proclama: “Su carne, inmolada por nosotros, es alimento que nos fortalece; su sangre, derramada por nosotros, es bebida que nos purifica”. Y en el himno eucarístico compuesto por Santo Tomás se dice que la lengua cante el misterio del glorioso Cuerpo de Cristo: “Pange, lingua, gloriosi Corporis mysterium”.

En Junio de 2006 publiqué en la revista Liturgia y Espiritualidad XXXVII/6, 287-299, un artículo titulado: “La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús: La grandeza del amor de Dios". Ofrezco ahora un epígrafe de ese artículo.
Apenas ha pasado mayo y ya hemos entrado en junio. La vida es así, un pasar, un ir de un momento al siguiente, aunque sabemos que no sin sentido ni finalidad. En junio, los cristianos se vuelven al Corazón de Cristo. La iconografía al uso no nos ha hecho, por regla general, un gran favor y, si uno no profundiza un poco, podría pensar, sin duda erróneamente, que, al hablar de la devoción al Corazón del Verbo encarnado, nos remitimos a épocas pasadas de la historia.
Hemos llegado al final de “Mayo en el blog". El texto se lo debemos a Yolanda, que ha tenido la amabilidad de recensionar un libro mío. Pero ese libro - ay, Umbral, Umbral - evoca un recuerdo: El “Mayo virtual” de 2008, en este mismo blog. Agradezco a Yolanda sus palabras y, a todos, su colaboración y su benevolencia.






