Una recensión: "La bondad de nuestro Dios"
Flavia ha tenido la amabilidad de recensionar mi último libro, titulado “La bondad de nuestro Dios". Agradezco esta colaboración, de la que les hago partícipes en este post:
Libro.- La bondad de nuestro Dios. Treinta y un textos para la reflexión y la oración.
Autor.- Guillermo Juan Morado.
Editorial.- Centre de Pastoral Litúrgica. Barcelona, mayo 2010.
EL AUTOR.- Guillermo Juan Morado ( Mondariz, 1966 ), sacerdote diocesano de Tui-Vigo, es doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y Licenciado en Filosofía, director del Instituto Teológico de Vigo, párroco de la parroquia de San Pablo y canónigo del Cabildo de Tui-Vigo. Ha publicado diversos libros y artículos, de teología y espiritualidad. Su actividad docente no se circunscribe únicamente al Instituto Teológico que dirige, sino que se extiende a su participación en diversas páginas de Internet y blogs, como el denominado La puerta de Damasco, alojado en el portal InfoCatólica.com, seguido por numerosos lectores y comentaristas, debido a la profundidad de los temas tratados y su claridad expositiva.

La acción salvadora de Dios revela no solamente lo que Dios “hace”, sino también lo que Dios “es” . En su primera carta, el apóstol San Juan “define” el ser de Dios con estas palabras: “Dios es amor” (cf 1 Juan 4, 7-16). Ése es su misterio, su “secreto más íntimo” . Él es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Homilía para la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Ciclo C)
En Junio de 2006 publiqué en la revista Liturgia y Espiritualidad XXXVII/6, 287-299, un artículo titulado: “La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús: La grandeza del amor de Dios". Ofrezco ahora un epígrafe de ese artículo.
Apenas ha pasado mayo y ya hemos entrado en junio. La vida es así, un pasar, un ir de un momento al siguiente, aunque sabemos que no sin sentido ni finalidad. En junio, los cristianos se vuelven al Corazón de Cristo. La iconografía al uso no nos ha hecho, por regla general, un gran favor y, si uno no profundiza un poco, podría pensar, sin duda erróneamente, que, al hablar de la devoción al Corazón del Verbo encarnado, nos remitimos a épocas pasadas de la historia.






