Una mala traducción de la "Suma Teológica" de Santo Tomás de Aquino.

En 1947 la Biblioteca de Autores Cristianos, en adelante BAC, comenzó a publicar la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino en edición bilingüe latina y española. Los volúmenes, que se fueron publicando hasta 1960, sumaron un total de 16.
Al mismo tiempo, entre los años 1947 y 1948, la BAC publicó una edición puramente latina en 5 volúmenes, que al parecer fue la primera de todas estas ediciones. La diferencia en la cantidad de volúmenes se debe, además del hecho de que una edición es bilingüe y la otra no, a que la edición bilingüe viene acompañada de abundantes comentarios en castellano, mientras que la otra edición trae solamente el texto latino.
Entre 1988 y 1994, la BAC publicó la nueva traducción al castellano de la Suma Teológica, en 5 volúmenes. No es bilingüe, es decir, no trae el texto latino, pero sí trae introducciones históricas a las distintas partes de la obra.
Desde 1960 al 2000 se han hecho reediciones de la primera traducción, la que comenzó en 1947.
En este post, con ocasión de la fiesta de Santo Tomás de Aquino, queremos mostrar los graves errores de traducción que afectan al primer volumen de la segunda traducción al castellano, la de 1988 – 1994.
———————————————
La cual dice en su introducción:
“La traducción se ha efectuado sobre el texto de la Leonina. Y se ha trabajado de nuevo toda la traducción, si bien, como es de suponer, se ha aprovechado cuanto de bueno podía haber en la anterior, como también ésta aprovechó la publicada a finales del siglo pasado por Hilario Abad de Aparicio. En los pasajes más conflictivos hemos consultado asimismo las traducciones francesa, italiana e inglesa. Y esperamos que el esmero y rigor de los traductores posibilitará que se logre progresivamente un textus receptus en la difusión de esta obra en lengua española, como sería nuestro deseo.”
“Para que el lector tenga garantía de acceder al texto original de la obra, hemos procurado que la traducción sea de rigor, conservando lo más genuino del lenguaje académico medieval y las categorías del pensamiento escolástico. La precisión y el tecnicismo conceptual son preferibles a un lenguaje literario, si es que en algún caso hay incompatibilidad entre ambos extremos. Aun con riesgo de monotonía, no debe paliarse la exactitud y la construcción silogística, cuando las hubiere, pues era el método escolar habitual en aquel tiempo. En cambio, la concisión y los matices variados de cada término son, a veces, muy difíciles de reflejar en el idioma español y obligan a alargar el período.”
———————————————
Estas declaraciones preocupan al que ha leído con cierta atención las primeras páginas, nada más, de esta traducción. Es decir, parece que hablasen de otra traducción diferente y desconocida para nosotros, pero la idea de convertir esta traducción en “textus receptus” es realmente perturbadora.
Ponemos en tres columnas el texto latino de la edición leonina, que es el que usó la antigua traducción al castellano de la BAC y también en la nueva, el texto de esa antigua traducción, y el texto de la nueva traducción de la BAC.
Solamente vamos a recorrer las primeras páginas del primer tomo (los diversos tomos han sido traducidos por diversos traductores), y elegimos los ejemplos más notables.
Alguna ayuda hemos recibido de ChatGPT, pero en general la redacción es nuestra.
———————————————
Ante todo conviene señalar algunas características generales del modo en que la nueva traducción se aparta de la forma original de la Summa.
El título del artículo presenta en Santo Tomás, por lo general, la forma interrogativa “utrum…”, es decir, “si tal cosa es así”. La nueva traducción reemplaza esta formulación por una disyuntiva: “¿tal cosa o no?”. Esta estructura no se encuentra en el original y altera innecesariamente el planteo de la cuestión, introduciendo una alternativa explícita que Santo Tomás no formula de ese modo.
Santo Tomás suele iniciar cada artículo con la expresión “Ad primum sic proceditur”, esto es, “Respecto de lo primero, se procede así”. Esta fórmula remite a la división previa de la cuestión en artículos, cada uno de los cuales corresponde a un punto determinado. En la nueva traducción, esta referencia estructural desaparece, con la consiguiente pérdida de claridad arquitectónica.
El “Videtur quod” (Parece que…) se traduce sistemáticamente como “Objeciones”. Materialmente, se trata efectivamente de objeciones; formalmente, sin embargo, no lo son. Santo Tomás no está demostrando aquí una tesis ya establecida, sino respondiendo a una cuestión. Por ello, antes de ofrecer su respuesta, expone razones en uno y otro sentido, que serán luego evaluadas en el corpus del artículo. Traducir directamente por “Objeciones” induce a leer el artículo como si se tratara de una demostración polémica, y no de una investigación ordenada.
Recordar, al ir leyendo lo que sigue, que en esta parte del artículo el texto no nos da lo que Santo Tomás piensa sobre el tema, sino los argumentos contrarios a lo que él defiende.
El “Sed contra” (Pero en contra…) se vierte como “En cambio”. La expresión latina es precisa y señala explícitamente una confrontación de argumentos a favor de una tesis contraria. La traducción propuesta, en cambio, es vaga y atenúa el carácter dialéctico del pasaje.
Cuando Santo Tomás introduce un ejemplo, lo hace de manera natural dentro de la frase (“por ejemplo, tal caso”). La nueva traducción introduce aquí un punto inexistente en el original y abre una nueva oración encabezada por “Ejemplo:” seguido de dos puntos. Este recurso tipográfico, además de innecesario, afea el texto y hace hablar a Santo Tomás de un modo artificioso, casi mecánico.
El corpus del artículo, donde se expone la razón principal (o razones) de la respuesta, comienza ordinariamente con la fórmula “Respondeo dicendum quod”: “Respondo que hay que decir”. La nueva traducción opta por: “Solución. Hay que decir…”, poniendo además “hay que decir” en cursiva. Se trata de una complicación superflua de una fórmula que en el original es simple, directa y perfectamente inteligible.
Finalmente, tras el corpus, Santo Tomás responde a los argumentos presentados en el Videtur mediante expresiones como “Ad primum dicendum quod…”, “Ad secundum dicendum quod…”, etc.: “A lo primero hay que decir que…”, “A lo segundo hay que decir que…”. La nueva traducción es en este punto relativamente fiel, aunque introduce previamente el título “Respuesta a las objeciones”, inexistente en el original, lo que explica que luego se lea “A la primera hay que decir…”.
En conjunto, la nueva traducción sigue en parte en esto a la antigua, pero se aparta de ella en puntos relevantes: la traducción tradicional conserva la forma interrogativa del título y evita recursos como “Ejemplo:…”, que no sólo no están en el texto latino, sino que alteran el tono y la forma propios de la exposición tomista.
|
Versión latina (edición leonina). |
Antigua traducción de la BAC. |
Nueva traducción de la BAC. |
|
Ia., q. 1, a. 1, obj. 1: Ad ea enim quae supra rationem sunt, homo non debet conari, secundum illud Eccli 3,22: altiora te ne quaesieris. |
El hombre no debe empeñarse en alcanzar lo que está por encima de su entendimiento, como se dice en el Eclesiástico: No busques lo que está por encima de ti. |
Dice Eclo 3,22: No pretendas alcanzar lo que no puedes. Así, pues, el hombre no debe pretender asimilar lo que excede su capacidad de entender. |
La nueva traducción convierte al pasaje del Eclesiástico en una tautología: “no trates de hacer lo que no puedes hacer”. En realidad, el libro sagrado habla de “lo que es más alto que el hombre”, y dice que éste no debe buscarlo. La referencia implícita es a Dios y a los misterios divinos, que desaparecen en la nueva traducción.
|
Ia., q. 1, a. 1, obj. 2: …doctrina non potest esse nisi de ente: nihil enim scitur nisi verum, quod cum ente convertitur. |
No cabe más ciencia que Ia del ser, puesto que solamente se sabe lo verdadero, que se identifica con el ser. |
No hay doctrina si no trata del ser, pues sólo se puede conocer lo verdadero, que es lo mismo que decir ser. |
Aquí ya la antigua traducción incurre en la falta, seguida en ello por la nueva, de traducir “ens” (“ente”) por “ser”. En Santo Tomás el ente es el sujeto del ser, y el ser es el acto del ente. “Ente” es concreto, es, por ejemplo, el gato, “ser” es abstracto, es el acto de ser del gato.
En cuanto que “verum cum ente convertitur”, la traducción literal es “lo verdadero se convierte con el ente”. Se le aproxima la traducción antigua al decir que lo verdadero se identifica con el “ser” (es decir, con el ente). Pero es, en el tomismo, una identificación real, no conceptual. Sigue habiendo una distinción de razón, con fundamento en la realidad, entre lo verdadero y el ente, porque lo verdadero es el ente, no de cualquier modo, sino considerado en relación con el intelecto, como lo bueno es el ente considerado en relación con el apetito.
Eso se pierde en la nueva traducción, que identifica sin más lo verdadero con el “ser” (ente).
Además, lo verdadero no es lo mismo que decir ser, como dice la nueva traducción, sino que (mirando a realidad y no a los respectivos conceptos) es lo mismo que el “ser” (ente).
“Decir ser” es realizar un acto lingüístico que es solamente una de las infinitas formas posibles del ente, y no se puede reducir el ente a la identidad con un acto lingüístico.
|
Ia., q. 1, a. 1, sc.: Scriptura autem divinitus inspirata non pertinet ad philosophicas disciplinas, quae sunt secundum rationem humanam inventae. |
Pero la Escritura, divinamente inspirada, no pertenece a las ciencias filosóficas, que son descubrimiento de la razón humana. |
Ahora bien, la Escritura divinamente inspirada no entra dentro del campo de las materias filosóficas, ya que éstas son el resultado de la razón humana solamente. |
Este “solamente” no está en el original. Podría dar pie a pensar que la Escritura divinamente inspirada es resultado de la razón, pero no solamente de la razón.
Posiblemente la raíz del “lapsus” es que el autor estaba pensando en la distinción entre filosofía y teología, donde, al menos metodológicamente hablando, la primera se basa en la sola razón, mientras que la segunda se basa en la fe y la razón.
En todo caso, no es de eso de lo que habla pasaje, sino de la comparación entre la Sagrada Escritura y la filosofía.
|
Ia., q. 1, a. 1, c.: Ad ea enim quae de Deo ratione humana investigari possunt, necessarium fuit hominem instrui revelatione divina. |
…fue también necesario que el hombre fuese instruido por revelación divina sobre las mismas verdades que la razón humana puede descubrir acerca de Dios, |
Lo que de Dios puede comprender la sola razón humana, también precisa la revelación divina, |
Lo que dicen el original y la antigua traducción es que si bien hay algunas verdades sobre Dios que se pueden conocer con la razón, esto, en las condiciones concretas de la vida de las personas después del pecado original, es difícil y trabajoso, y sólo unos pocos podrían llegar a conocerlo, y por eso ha debido ser también sobrenaturalmente revelado por Dios para que todos lo puedan conocer por la fe.
No está diciendo, por tanto, que para ese mismo conocimiento racional de esas verdades sean necesarias la Revelación y la fe, como parece sugerir, en cambio, la nueva traducción.
La nueva traducción pone “sola razón” donde el original dice “razón”. En esto no yerra respecto de la cosa, porque efectivamente Santo Tomás está hablando de lo que de Dios puede conocer la sola razón. Pero yerra en cuanto a la traducción, porque ese “sola” no está en el original.
Y eso hace que el conjunto resulte bastante paradójico, porque resultaría que lo que se puede conocer con la sola razón necesitaría de la ayuda de la Revelación y la fe, o sea, no se podría conocer con la sola razón.
|
Ia., q. 1, a. 1, ad 1um: Licet ea quae sunt altiora hominis cognitione, non sint ab hominis per rationem inquirenda, |
Si bien el hombre no debe esforzarse en averiguar por medio del entendimiento lo que excede a su capacidad, |
El hombre no debe analizar con sus solas fuerzas naturales lo que excede su comprensión; |
El original es preciso: “por medio del entendimiento”. La nueva traducción es general y vaga: “con sus solas fuerzas naturales”, que no está como tal, en definitiva, en el original.
|
Ibid.: sunt tamen, a Deo revelata, suscipienda per fidem. |
debe, no obstante. aceptar por la fe lo que Dios Ie ha revelado. |
sin embargo, esto que le excede ha sido revelado por Dios para ser aceptado por la fe. |
El original dice que esas cosas que exceden la capacidad del hombre y por tanto no debe éste querer investigarlas con el entendimiento, “deben ser recibidas por la fe, una vez que han sido reveladas por Dios”.
Ya la traducción antigua se aparta de esto, porque no deja claro que se está hablando precisamente de esas mismas cosas que no se debe querer averiguar por la razón (en realidad sí lo ha dejado claro al traducir el “corpus” del artículo, ver arriba).
En eso la traducción nueva es mejor, porque deja claro ese punto. Pero pierde lo otro, que la antigua sí retenía: en vez de decir, como el original, que eso que excede al entendimiento humano debe ser aceptado por la fe si Dios lo revela, dice que Dios lo ha revelado para que sea aceptado por la fe.
|
Ibid.: Unde et ibidem subditur (v.25): plurima supra sensum hominum ostensa sunt tibi. |
Y por esto allí mismo se añade: Te han sido mostradas muchas cosas superiores al pensamiento de los hombres, |
De ahí que el texto aquel continúe diciendo (v.25): Te han sido mostradas muchas cosas que están por encima del hombre. |
El original es gnoseológico, la nueva traducción lo convierte en ontológico. El original habla de lo que está por encima de la capacidad cognoscitiva del hombre, la nueva traducción habla de lo que está por encima del hombre.
No es exactamente lo mismo. Dios está por encima del hombre y sin embargo no está, bajo todo aspecto al menos, por encima del pensamiento del hombre. La revelación sobrenatural, esencialmente considerada, se justifica por esto último, no por lo anterior, de hecho, algo de Dios se puede saber con la sola razón natural.
|
Ia., q.1, a.2, c.: Quaedam vero sunt, quae procedunt ex principiis notis lumine superioris scientiae: sicut perspectiva procedit ex principiis notificatis per geometriam et musica ex principiis per arithmeticam notis. Et hoc modo sacra doctrina est scientia: quia procedit ex principiis notis lumine superioris scientiae, quae scilicet est scientia Dei et beatorum. |
…otras que se apoyan en principios demostrados por una ciencia superior, como la perspectiva, que se basa en principios tomados de la geometría, y la música en los demostrados en la aritmética, y de este modo es ciencia la doctrina sagrada, ya que procede de principios conocidos por la luz de otra ciencia superior, cual es la ciencia de Dios y de los bienaventurados. |
Otras, por su parte, deducen sus conclusiones a partir de principios evidentes, por la luz de una ciencia superior. Así, la perspectiva, que parte de los principios que le proporciona la geometría; o la música, que parte de los que le proporciona la aritmética. En este último sentido se dice que la doctrina sagrada es ciencia, puesto que saca sus conclusiones a partir de los principios evidentes por la luz de una ciencia superior, esto es, la ciencia de Dios y de los Santos. |
La antigua traducción dice “demostrados”, la nueva dice “evidentes”, ahora bien, parece que tiene razón la antigua. Porque por lo que dice el texto, cualquier verdad de la geometría o de la aritmética puede servir de principio para las conclusiones de la perspectiva o de la música, aunque sea una verdad que la geometría o la aritmética demuestran, y no una verdad “evidente”, es decir, que se pueda conocer en forma inmediata sin necesidad de demostración.
El original habla de verdades “notis”, es decir, “conocidas”, pero eso no es todavía “evidentes”. En latín “evidente” es “per se notum”, o sea, conocido por sí mismo, inmediatamente, sin necesidad de demostración.
Además, el original habla de la “scientia Dei et beatorum”, la ciencia de Dios y de los bienaventurados. Se refiere a la visión beatífica, para la cual solamente son evidentes las verdades que Dios nos ha revelado para que las aceptemos por la fe. En este caso particular sí, los principios que la ciencia inferior (en realidad, “subalternada”) toma de la ciencia superior (“subalternante”) son evidentes en esa ciencia superior.
Pero ésa no es la ciencia “de los santos”, sin más, como dice la nueva traducción, porque también hay santos en esta vida, y ellos no tienen, obviamente, la visión beatífica y dependen de la fe en la Revelación igual que todos los cristianos.
|
Ia. q. 1, a. 2, ad 2um: Ad secundum dicendum quod singularia traduntur in sacra doctrina, non quia de eis principaliter tractetur: sed introducuntur tum in exemplum vitae, sicut in scientiis moralibus: tum etiam ad declarandum auctoritatem virorum Dei per quos ad nos revelatio divina processit, super quam fundatur sacra Scriptura seu doctrina. |
En la doctrina sagrada se habla de cosas particulares no porque sean el objeto principal, sino porque son oportunas, bien a modo de ejemplos de vida, y así se hace también en las ciencias morales, o bien para manifestar la autoridad de los hombres por cuyo medio llegó a nosotros la revelación divina, que es el fundamento de la Escritura o doctrina sagrada. |
A la segunda hay que decir: Los hechos concretos que aparecen en la doctrina sagrada no son tratados como objetivo principal, sino como ejemplo a imitar; así ocurre en la moral. O también para declarar la autoridad de aquellos nombres por los que se nos ha transmitido la revelación divina que es el fundamento de la Escritura o Doctrina Sagrada |
Sobre el tema del “objeto” y el “sujeto” de las ciencias diremos algo más adelante, Dios mediante, con ocasión de otro pasaje.
Aquí digamos simplemente que las ciencias no tienen objetivos, tienen objetos, que son aquello que las ciencias estudian, y no los fines u “objetivos” que puedan tener las ciencias.
De hecho, el original latino ni siquiera trae “objectum”, sino “aquello de lo que principalmente se trata” (quod principaliter tractatur). No aparece ningún “objetivo” ni ninguna finalidad ahí.
Pero además, se entiende qué pueda ser la autoridad de los hombres, pero ¿la autoridad de los nombres?
El original habla de los hombres por los cuales ha llegado a nosotros la revelación divina. La traducción antigua va por ese lado. La nueva cambia los “hombres” por los “nombres”, y agrega el concepto de “tradición”, que está, sí, en cuanto a la cosa, en el original, pero no en el texto mismo.
|
Ia. q. 1, a. 3, c.: …omnia quaecumque sunt divinitus revelabilia, communicant in una ratione formali obiecti huius scientiae. Et ideo comprehenduntur sub sacra doctrina sicut sub scientia una. |
…todo lo que sea divinamente revelable comunica en la razón formal única del objeto de esta ciencia, y, por tanto, queda comprendido en la doctrina sagrada como en una sola ciencia. |
…todo lo que puede ser revelado por Dios cae bajo el aspecto formal del objeto de tal ciencia. Es así como queda comprendido dentro de la doctrina sagrada como una única ciencia. |
En esta misma cuestión de la Suma, Santo Tomás ofrece —como veremos— la definición de “objeto formal”: «el objeto de una potencia o hábito es aquello por lo cual las cosas dicen relación a tal potencia o hábito, como el hombre y la piedra dicen relación a la vista por el color».
Esto significa que el objeto formal de una facultad cognoscitiva comporta dos elementos correlativos: un determinado aspecto del ser de la cosa misma y una potencialidad en el sujeto cognoscente, precisamente ordenada a ese aspecto del ente.
Ahora bien, ese aspecto del ser de la cosa no es un punto de vista elegido por el sujeto, sino una formalidad objetiva, como lo muestra con claridad el ejemplo del color. Todo esto está ya incluido en el concepto de ratio formalis del original latino.
La nueva traducción, sin embargo, introduce la expresión “aspecto formal del objeto” en lugar de la ratio formalis obiecti. Pero en el texto original ratio formalis y obiectum no designan dos realidades distintas: se trata de una misma cosa considerada formalmente. El genitivo obiecti es aquí un genitivo epexegético, es decir, no significa “la razón formal del objeto”, como si se tratara de una propiedad añadida a un objeto previamente constituido, sino “la razón formal que es el objeto de la ciencia”.
En la traducción nueva, en cambio, el genitivo funciona como un genitivo posesivo ordinario, de modo que el “aspecto formal” aparece como una propiedad del “objeto”, el cual queda así concebido como algo previo e independiente. Esto abre la posibilidad de entender dicho “aspecto” como una determinación variable, dependiente del modo de consideración del sujeto, y conduce a una lectura psicologizante y relativizadora de lo que en Santo Tomás es objetivo y absoluto.
La traducción antigua evita este riesgo al conservar un matiz decisivo del original que la traducción nueva omite: traduce el una latino por “única”. En efecto, Santo Tomás no habla simplemente de “una” razón formal en sentido numérico o agregativo, sino de una razón formal única, precisamente porque esa razón formal es el objeto mismo de la ciencia.
Al suprimir este matiz, la nueva traducción deja abierta la posibilidad de pensar que el objeto de la ciencia es algo previo y unitario por sí, al que se le añade luego un “aspecto formal” entre otros posibles. En cambio, en el texto tomista, la razón formal no es una entre varias, ni una determinación accidental del objeto, sino el principio constitutivo por el cual algo es objeto de esa ciencia y por el cual la ciencia es una.
Así, la expresión una ratio formalis obiecti no afirma sólo la unidad de los contenidos estudiados, sino la identidad formal del objeto mismo, lo cual queda adecuadamente expresado por la traducción antigua al hablar de una “razón formal única del objeto”.
———————————————
Por lo mismo, la expresión communicant in una ratione formali obiecti significa —como acertadamente traduce la versión antigua— que todo aquello que es estudiado en una ciencia participa objetivamente de esa razón o forma que constituye el objeto de dicha ciencia. En la nueva traducción, en cambio, esto queda reducido a una mera subsunción externa: “cae bajo el objeto formal”, fórmula compatible con una unidad débil y meramente metodológica. La unidad de la ciencia, en Santo Tomás, es una unidad fuerte, con base ontológica, que resulta gravemente debilitada en esta traducción.
En la misma línea, la expresión “divinamente revelable” de la traducción antigua conserva un claro matiz ontológico, indicando una propiedad o capacidad esencial del objeto en cuanto ordenado a la revelación divina; mientras que la fórmula “lo que puede ser revelado por Dios”, empleada por la nueva traducción, sugiere más bien una posibilidad factual, accidentalmente dependiente de una decisión divina.
|
Ia., q. 1, a. 3, ad 1um: Ad primum ergo dicendum quod sacra doctrina non determinat de Deo et de creaturis ex aequo: sed de Deo principaliter, et de creaturis secundum quod referuntur ad Deum, ut ad principium vel finem. Unde unitas scientiae non impeditur. |
La doctrina sagrada no trata por igual de Dios y de las creaturas, sino propiamente de Dios, v de las creaturas en cuanto están ordenadas a Dios como a su principio y fin, y esto no impide la unidad de la ciencia. |
La doctrina sagrada no se ocupa por igual de Dios y de las criaturas; sino que se ocupa de Dios como objetivo principal, y de las criaturas en cuanto referidas a El como su principio y su fin. Esto no impide que sea una única ciencia. |
Aquí reaparece el “objetivo”, que no está ni puede estar en el original.
Pero es que ni siquiera está en el original, y tampoco en la traducción antigua, el “objeto”. Se habla simplemente de “aquello sobre lo que la Sagrada Doctrina determina algo”, “trata”, en la traducción antigua.
Además, el original y la traducción antigua dicen que las creaturas se refieren a Dios como a su Principio o Fin, mientras que la traducción nueva dice que se refieren a Dios como su principio o fin, lo cual sin duda que es simplemente una imprecisión en la traducción, pero tomado literalmente se entiende mejor, por lo menos, en el sentido de que que las creaturas son principio del cual Dios procede y fin a las que Él se ordena.
|
Ia., q. 1, a. 4, obj. 1: Finis enim practicae est operatio, secundum Philosophum in II Metaphys. Sacra autem doctrina ad operationem ordinatur, secundum illud lac 1,22: estote factores verbi et non auditores tantum. Ergo, sacra doctrina est practica scientia. |
Según el Filósofo, el fin de la práctica es la acción. Pues bien, la doctrina sagrada se ordena a la acción, según el apóstol Santiago: Practicad la fe y no os limitéis a oírla. Luego la doctrina sagrada es ciencia práctica. |
Tal como dice el Filósofo en II Metaphys., el fin de la práctica es la acción. Y la doctrina sagrada se encamina a la acción según Sant 1,22: Sed vivientes de la palabra y no sólo oyentes. Por lo tanto, la doctrina sagrada es ciencia práctica. |
Concediendo que “factores verbi” es de difícil traducción, es preferible el “practicad de la fe” de la traducción antigua al “vivientes de la Palabra” de la nueva.
Literalmente, “factores verbi” es “hacedores de la Palabra”. Es claro que a la Palabra de Dios no ha podemos “hacer” nosotros en el sentido de darle la existencia, sino que se trata de que la pongamos en práctica, y por eso la traducción antigua corta por lo sano, pero abandonando la forma gramatical, que en el original nos manda ser algo y no sólo a hacer algo.
La traducción nueva trata de evitar ese escollo, pero para dar en un neologismo “vivientes de la palabra” que nadie ha usado nunca, y que además remite a un sentido muy particular de “vivir”, popularizado solamente en el post-Concilio como consecuencia de la malhadada difusión del existencialismo en ambientes católicos, donde “vivir” toma una especie de sentido activista en vez de su tradicional sentido ontológico.
|
Ia., q.1, a. 4, sc: Sed contra, omnis scientia practica est de rebus operabilibus ab homine; ut moralis de actibus hominum, et aedificativa de aedificiis. Sacra autem doctrina est principaliter de Deo, cuius magis homines sunt opera. Non ergo est scientia practica, sed magis speculativa. |
Pon otra parte, toda ciencia práctica trata de las cosas que el hombre puede hacer, como la ciencia moral, que trata de los actos humanos, y la arquitectónica, de los edificios. Pero la ciencia sagrada trata principalmente de Dios, que no es hechura, sino Hacedor del hombre. Por consiguiente, no es ciencia práctica, sino más bien especulativa. |
En cambio, toda ciencia práctica trata de lo que puede ser hecho por el hombre. Así la Moral, los actos humanos; la Arquitectura, los edificios. La doctrina sagrada, por su parte, tiene por objeto principal a Dios, cuya obra mayor es el hombre. Por lo tanto, no es ciencia práctica, sino sobre todo especulativa. |
Aquí simplemente traduce otra idea distinta de la que viene en el original. En vez de poner que Dios no es creatura del hombre, sino Creador suyo, pone que la obra mayor de Dios es el hombre, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con el texto original.
Se entiende el error mirando al latín: “de Deo, cuius magis homines sunt opera.” Claro, el latín es el latín, aquí textualmente dice “de Dios, del cual más bien los hombres son obra”. Sin entender los recovecos del latín, se puede leer ahí, entonces, “del cual los hombres son su obra más”, o sea, su obra superior.
Pero para traducir a Santo Tomás sí hay que entender los recovecos del latín.
Ya la traducción antigua trata de dar un rodeo, poniendo que Dios no es hechura, sino Hacedor del hombre, lo cual es verdad y está en el texto, pero se pierde el giro adversativo del original: mientras que la ciencia práctica, aplicada al hombre, trata de lo que es obra del hombre, cuando es Teología trata de Dios, del cual más bien los hombres son obra.
|
Ia., q. 1, a. 5, obj. 2: Praeterea, inferioris scientiae est a superiori accipere, sicut musicus ab arithmetico. |
Corresponde a las ciencias inferiores tomar sus principios de las superiores, como Ia música de la aritmética. |
Las ciencias de lo inferior toman sus principios de lo superior, como la música los toma de la aritmética. |
Santo Tomás no está diciendo que el objeto de la aritmética sea superior al objeto de la música, ni que la música tome sus principios del objeto de la aritmética, sino que la música toma sus principios de la aritmética. Lo que es superior aquí es la aritmética respecto de la música. Por tanto, no se trata de ciencias de lo inferior y ciencias de lo superior, sino de ciencias inferiores y ciencias superiores, como bien pone la traducción antigua de la BAC.
La traducción nueva, al hablar de “las ciencias de lo inferior” y “lo superior”, desplaza el sentido hacia una jerarquía ontológica de objetos, inexistente en el texto, y oscurece la noción tomista de subalternación científica.
|
Ia., q.1, a. 5, sc: Sed contra est quod aliae scientiae dicuntur ancillae huius, Prov 9,3: misit ancillas suas vocare ad arcem. |
Por otra parte, a las otras ciencias se las llama servidoras de ésta, según leemos en los Proverbios: Envió a sus siervas a llamar desde el castillo. |
En cambio está la afirmación de que las otras ciencias son llamadas siervas de la doctrina sagrada en Prov 9,3: La Sabiduría ha enviado a sus siervos a gritar desde lo alto de la colina. |
“Arx”, cuyo acusativo es “arcem”, quiere decir ciudadela, fortaleza, acrópolis, es decir, altura fuerte y dominante, no simplemente una colina natural. La nueva traducción pone “desde lo alto de la colina”. Eso no es literal respecto de “arcem”, e introduce una imagen más topográfica y suave, perdiendo el matiz de firmeza, centralidad, autoridad (propio de la “arx”).
El motivo probable es que la traducción armoniza con traducciones modernas de Prov 9,3 hechas desde el hebreo, donde aparece la idea de lugares altos de la ciudad.
Pero Santo Tomás no cita el hebreo, sino la Vulgata, y su argumento depende del simbolismo clásico de “arx”.
En Ia q.1 a.5 sc, la imagen refuerza la idea de que la doctrina sagrada ocupa la posición dominante, y las otras ciencias la sirven. “Ciudadela” encaja perfectamente. “Colina” debilita la metáfora jerárquica y casi la vuelve paisajística.
Además, las “siervas” se convierten en “siervos“. Eso borra un rasgo deliberado del pasaje. En Prov 9, la Sabiduría (Sapientia) es femenina y construye su casa, prepara el banquete, envía a sus siervas a convocar.
Para Santo Tomás las “siervas” son las ciencias auxiliares de la Teología. Por eso el género femenino aquí es importante.
A lo mejor se ha querido evitar la incomodidad que se experimenta modernamente ante la idea de la Filosofía como sierva de la Teología, “ancilla theologiae”, pero es que eso es lo que dice Santo Tomás, y lo importante es entenderlo bien.
|
Ia., q. 1, a. 5, ad 1um: Ad primum ergo dicendum quod nihil prohibet id quod est certius secundum naturam, esse quoad nos minus certum, propter debilitatem intellectus nostri. qui se habet ad manifestissimae naturae, sicut oculus noctuae ad lumen solis, sicut dicitur in Il Metaphys. |
No hay inconveniente en que lo que es más cierto por su naturaleza lo sea menos respecto a nosotros, debido a la flaqueza de nuestro entendimiento, que, como dice el Filósofo, se comporta, a la vista de las cosas más claras de la naturaleza, como el ojo de la lechuza frente a los rayos del sol; |
A la primera hay que decir: Nada impide que lo que por su naturaleza es cierto, a nosotros, por la debilidad de nuestro entendimiento, no nos lo parezca tanto, pues nuestro entendimiento, como dice el Filósofo en II Metaphys., ante la evidencia de la naturaleza hace lo que la lechuza ante los rayos del sol. |
En la nueva traducción se pierde el matiz de “más cierto” que hay en el original y en la traducción antigua, y que tiene relación con los grados del ser, de la verdad, de la inteligibilidad y de la evidencia, según Santo Tomás.
No se trata por tanto de que eso pueda no parecernos cierto a nosotros, sino de que es menos cierto para nosotros, por la debilidad de nuestro entendimiento.
Pero además, no se trata de lo que la lechuza hace o no hace. Se trata de la relación que hay entre el ojo de la lechuza y la luz del Sol, que es análoga, dice Santo Tomás, a la relación que hay entre nuestra inteligencia y las cosas que en la naturaleza, o sea, en sí mismas consideradas, son las más evidentes.
Y es claro cuál es esa relación: el ojo de la lechuza queda enceguecido ante el Sol, como nuestra inteligencia queda enceguecida ante las cosas que en sí mismas son las más claras y evidentes de todas, dentro de las cuales es claro que el primer lugar le corresponde a Dios.
Sí, seguramente la lechuza hace algo a consecuencia de eso, por ejemplo, cierra los ojos, pero no es de eso, obviamente, de lo que habla el texto.
La trampa esta vez estuvo en el “se habet” del original, traducido en la versión antigua como “se comporta”. La traducción más estricta habría sido “se ha”, es decir, está en relación con, pero seguramente pareció muy abstracta al traductor de la versión antigua, y puso “se comporta”, lo que bastó para precipitar al traductor de la versión nueva en el abismo del “hace”.
Además, el original no habla tanto de la evidencia de la naturaleza cuanto de las cosas que son evidentes por naturaleza. Cuando se traduce la “natura” escolástica para lectores que no tienen presente la doctrina de las esencias, siempre hay el riesgo de la comprensión paisajística.
|
Ia., q. 1, a. 5, ad 2um: Et ideo non accipit ab aliis scientiis tanquam a superioribus, sed utitur eis tanquam inferioribus et anciliis; sicut architectonicae utuntur subminis- trantibus, ut civilis militari. |
Pero, no obstante que tome algo de las otras ciencias, no las considera como superiores, sino que Ias utiliza como inferiores y sirvientes, cosa que también hacen las ciencias arquitectónicas, que emplean Ias auxiliares, y así Ia ciencia civil utiliza Ia militar. |
Y aun cuando tome algo de las otras ciencias, no lo hace porque sean superiores, sino que las utiliza como inferiores y serviles, como la arquitectura tiene proveedores, o como lo civil tiene lo militar. |
Aquí aparecen unos “proveedores” a los que nadie ha llamado. El texto original no es una disyunción, como pone la traducción nueva, sino que se da una idea general y luego se pone un caso particular de esa misma idea.
La idea general es que las ciencias arquitectónicas emplean ciencias auxiliares, y el caso particular o ejemplo es que la ciencia civil utiliza la ciencia militar, porque el militar está sujeto al político, que es el principal de la “civitas” o sociedad política, y como gobernante que es, manda también a las fuerzas armadas.
La traducción nueva dice que la arquitectura tiene proveedores. No, lo que dice el original es que la ciencia arquitectónica usa ciencias auxiliares, y esa ciencia arquitectónica no tiene porqué ser la arquitectura, sino cualquier ciencia que se ocupa de algo que es el fin al que tiende lo que estudia otra ciencia, por ejemplo, la ciencia médica es arquitectónica respecto de la ciencia farmacéutica, y la ciencia militar es arquitectónica respecto de la ciencia naval que construye los barcos de guerra.
La traducción nueva pone una disyunción, porque no ha entendido que el de las ciencias arquitectónicas es un género que comprende varias ciencias distintas, y no una ciencia específica como es la arquitectura. Y por eso, en vez de poner a la ciencia civil como especie del género de las ciencias arquitectónicas, la pone al lado de otra especie que es la arquitectura, y por eso, en disyunción con ella.
Y eso a su vez abre el camino para los proveedores de la arquitectura.
|
Ia., q. 1, a. 6, sc: Sed contra est quod dicitur Deut 4,6, in principio legis: haec est nostra sapientia et intellectus coram populis. |
Pon otra parte, se dice en el Deuteronomio, al principio de la ley: Esta es nuestra sabiduría y entendimiento ante los pueblos. |
En cambio está lo que dice Dt 4,6, al principio de la ley: Esta es nuestra sabiduría y nuestro modo de entender entre los pueblos. |
La nueva traducción parece inclinarse por el multiculturalismo. “Nuestro modo de entender”. Para la Escritura, no se trata de “el modo de entender de los hebreos”, sino de la sabiduría acerca de Dios, la única que hay y puede haber, que Dios ha querido misericordiosamente revelar a los hebreos en el Antiguo Testamento y a los cristianos (que lo son potencialmente todos los hombres) en el Nuevo Testamento.
Por eso justamente está “ante todos los pueblos”, lo cual sería una pura pretenciosidad si se tratase solamente de “nuestro modo de entender”.
Claro, la nueva traducción evita este último problema porque en vez de traducir “coram populis” como debería y como hace la antigua: “ante los pueblos", traduce “entre los pueblos” (!!)
|
Ia., q. 1, a. 6, c.: …haec doctrina maxime sapientia est inter omnes sapientias humanas, non quidem in aliquo genere tantum sed simpliciter. |
Esta doctrina es la sabiduría por excelencia entre todas las sabidurías humanas, y no sólo en algún orden, sino en absoluto. |
Solución. Hay que decir: Esta doctrina es, entre todas las sabidurías humanas, sabiduría en grado sumo, y no sólo en un sentido especial, sino único y total. |
Lo que dicen el original y la traducción antigua es preciso, lo que dice la traducción nueva no lo es.
La idea es que hay órdenes de conocimiento, y que una sabiduría puede ser la máxima solamente dentro de alguno de esos órdenes, o la máxima simplemente hablando, es decir, mayor que cualquier otra sabiduría del orden que sea.
Por ejemplo, la Metafísica es la ciencia máxima en el orden humano natural, pero es inferior a la Teología basada en la Revelación divina, que es sobrenatural. Y ambas todavía pertenecen al orden de los conocimientos humanos, por lo que son inferiores, obviamente, a la Sabiduría divina, por ejemplo. Ésta es Suprema absolutamente hablando.
Aplicado esto a la Teología sobrenatural, lo que dice el texto es que la máxima sabiduría dentro del orden de los conocimientos humanos en general, y no solamente en algún orden de los conocimientos humanos (sin tener en cuenta, obviamente, a la visión beatífica de los humanos bienaventurados).
Toda esa fina y rica visión se pierde en la traducción nueva: la Teología es sabiduría en un grado sumo, y no en un sentido especial, sino único y total. ¿Qué quiere decir esto? Nada preciso en el tomismo.
La nueva traducción borra la jerarquía objetiva de los saberes, ya al sustituir “orden”, que en la traducción antigua traslada correctamente a “genere” y es de orden lógico y objetivo, con base ontológica, por “sentido”, que parece ser algo meramente lingüístico.
|
Ia., q. 1, a. 6, c. Cum enim sapientis sit ordinare et iudicare, iudicium autem per altiorem causam de inferioribus habeatur; ille sapiens dicitur in unoquoque genere, qui considerat causam altissimam illius generis. |
Puesto que la función del sabio es ordenar y juzgar, y el juicio acerca de lo inferior se forma recurriendo a causas más elevadas, en cada género de conocimientos se denomina sabio al que juzga con arreglo a la causa suprema de aquel género. |
Le corresponde al sabio dirigir y juzgar; y su juicio lo hace teniendo como punto de referencia la causa más alta de todo lo inferior. Así, en todo tipo de cosas, se llama sabio a aquel que tiene presente la causa más alta de cada cosa concreta. |
La antigua traducción de la BAC se entiende con sólo leerla despacio. El sabio tiene que ordenar y juzgar, el juicio se hace teniendo en cuenta las causas más elevadas, y por ellas se juzga de lo que les es inferior, y por eso, en cada género de conocimiento el sabio es el que juzga según la causa más alta de ese género.
La traducción nueva dice que hay que tener como referencia la causa más alta de todo lo inferior. ¿Qué es eso? ¿Hay que buscar en cada género lo inferior de ese género, y luego juzgar, no por la causa más elevada de ese género, como dice el original, sino por la causa más elevada de lo inferior que hay en ese género?
Lo que pasa es que el original dice que “el juicio de lo inferior se tiene por la causa más elevada”, y la traducción nueva lo pone de tal manera que no se sabe si se juzga por las causas más altas de todo lo que es inferior a ellas (correcto) o si se juzga por las causas más elevadas de todo lo que hay de inferior en ese género, no por las causas más elevadas también de todo lo que en ese género hay de superior.
Pero además, en vez poner correctamente, como la traducción vieja, “la causa suprema de aquel género”, ponen “la causa más alta de cada cosa concreta”. Lo primero se entiende, por ejemplo, en el género de la arquitectura la causa más alta es el fin para el que se construye el edificio, a eso se subordina todo y el arquitecto, es decir, el sabio, es justamente el juzga según la causa más elevada, o sea, según la finalidad del edificio en cuestión. En la traducción nueva se pierde totalmente esa idea: “la causa más alta de cada cosa concreta” ¿qué es eso?
Bueno, sí, Dios, pero no es eso lo que dice el original y lo que entronca con la argumentación del original.
|
Ibid.:…artifex qui disponit formam domus, dicitur sapiens et architector, respectu inferiorum artificum, qui dolant ligna vel parant lapides |
…al artífice que dispone los planos del edificio se le llama sabio o arquitecto respecto a los artesanos inferiores, que labran la madera o pulimentan la piedra. |
…el trabajador que prepara los planos de un edificio es llamado sabio y arquitecto respecto a los trabajadores que labran la madera o pulen la piedra. |
Aquí hay un nivelación democrática de la estructura de las corporaciones medievales, pues ya no hay “artífices inferiores”, como en el original, sino que son todos “trabajadores” (¿”compañeros”?).
El problema es que esa subordinación es esencial al argumento de Santo Tomás, que está hablando de las ciencias subordinadas a la Teología.
Pero además, se pasa del específico “artífice” o “artesano”, que dice más relación al tema arquitectónico, que es la base del argumento, al genérico “trabajador”, que puede ser un jardinero o el que cobra la entrada en un teatro.
|
Ia. q.I, a. 7, sc.: …illud est subiectum scientiae, de quo est sermo in scientia. Sed in hac scientia fit sermo de Deo… |
…el suieto se una ciencia es aquello de lo cual en ella principalmente se trata. Pues bien, en ésta se trata principalmente de Dios…” |
…es sujeto de una ciencia aquello en torno a lo cual gira todo el quehacer de tal ciencia. La ciencia sagrada gira en torno a Dios… |
Santo Tomás dice simplemente: “de lo que se habla en esa ciencia”. La antigua traducción conserva la idea, pero agregando un “principalmente” que no está en el original. La nueva traducción introduce un movimiento giratorio y habla de un genérico “quehacer” de la ciencia frente al específico “sermonem facere” o “tratar” del original y de la traducción antigua respectivamente.
|
Ia. q.I, a. 7, c.: Sic enim se habet subiectum ad scientiam, sicut obiectum ad potentiam vel habitum. Proprie autem illud assignatur obiectum alicuius potentiae vel habitus, sub cuius ratione omnia referuntur ad potentiam vel habitum, sicut homo et lapis referuntur ad visum inquantum sunt colorata, unde coloratum est proprium obiectum visus. Omnia autem pertractantur in sacra doctrina sub ratione Dei, vel quia sunt ipse Deus; vel quia habent ordinem ad Deum, ut ad principium et finem. Unde sequitur quod Deus vere sit subiectum huius scientiae. |
El sujeto de una ciencia tiene con ella la misma relación que los objetos con sus respectivas facultades o hábitos. Propiamente hablando, el objeto de una potencia o hábito es aquello por Io cual las cosas dicen relación a tal potencia o hábito, como el hombre y la piedra dicen relación a la vista por el color, y de allí que lo coloreado sea el objeto propio de la vista. Pues bien, como en la doctrina sagrada todo se trata desde el punto de vista de Dios, bien porque es el mismo Dios o porque está ordenado a Dios como principio y fin, síguese que el sujeto de esta ciencia es Dios. |
La relación que hay entre una ciencia y su sujeto es la misma que hay entre una facultad o hábito y su objeto. El objeto propio de una facultad o hábito lo constituye el aspecto bajo el cual lo considera todo tal facultad o hábito. Así, el hombre y la piedra son considerados por la vista bajo el aspecto del color, de ahí que el color sea el objeto propio de la vista. Todo lo que trata la doctrina sagrada lo hace teniendo como punto de mira a Dios. Bien porque se trata de Dios mismo, bien porque se trata de algo referido a El como principio y como fin. De donde se sigue que Dios es verdaderamente el sujeto de esta ciencia. |
La nueva traducción sustituye “aquello por lo cual las cosas dicen relación a tal potencia o hábito” por “el aspecto bajo el cual lo considera todo tal facultad o hábito”, y así reduce las potencias, facultades y hábitos al ámbito de lo cognoscitivo, lo cual es falso, porque hay también potencias, facultades y hábitos no cognoscitivos, por ejemplo, entre las potencias y facultades, la voluntad, y entre los hábitos, las virtudes morales.
Teniendo presente eso, Santo Tomás, bien traducido por la versión antigua de la BAC, usa la expresión más abstracta, que abarca tanto lo cognoscitivo como lo no cognoscitivo, esa precaución es abandonada por la traducción nueva, que así sugiere el error que dice que todas las facultades, potencias y hábitos son de orden cognoscitivo.
Seguimos con la reducción del “objeto formal” a “aspecto”. El ejemplo de Santo Tomás es claro. No es que la vista “considere las cosas bajo el punto de vista del color”. En primer lugar, porque no tiene otra alternativa, ése es, justamente, su objeto formal.
No es cuestión de “consideración”, sino de relación esencial constitutiva. “Las cosas dicen relación”, en la traducción antigua, pone correctamente la base del objeto formal en las cosas mismas, mientras que “la facultad considera”, en la nueva, la pone en el sujeto cognoscente.
———————————————
El desplazamiento se hace aún más patente en la traducción de sub ratione Dei. En Santo Tomás, esta expresión no indica un “punto de vista” adoptado por un sujeto, ni siquiera divino, sino una relación objetiva de la cosa con Dios, que constituye formalmente el objeto de la ciencia.
La traducción antigua, al hablar de “punto de vista de Dios”, introduce ya una ambigüedad, pues permite una lectura subjetiva de lo que en Tomás es estrictamente objetivo. La nueva traducción consuma este desplazamiento al hablar de “tener como punto de mira a Dios”, expresión que antropologiza el lenguaje y convierte la ratio objetiva en una orientación intencional del sujeto cognoscente.
Con ello se pierde el sentido tomista según el cual la teología no se define por una perspectiva elegida, sino por el objeto formal mismo de la ciencia, constituido por la relación objetiva de las cosas con Dios.
———————————————
En segundo lugar, Santo Tomás no dice “el color”, sino “lo coloreado”. Esto es importante: la vista no capta colores, capta cosas coloreadas, o cosas en tanto que coloreadas. El azul que vemos es siempre el azul de algo, de una superficie, que puede ser plana, curva, lisa, rugosa, etc. O de una iluminación, etc.
Frente al empirismo moderno, es importante rescatar esto: los sentidos no se quedan solamente en los accidentes sensibles, captan la sustancia corpórea misma, si bien no directamente, sino solamente como sujeto, substrato, de las cualidades y cantidades sensibles.
———————————————
Por otra parte, este pasaje muestra la relación que hay para Santo Tomás entre las nociones de “objeto” y “sujeto” al hablar de aquello de lo que se ocupa una determinada ciencia.
Santo Tomás comienza diciendo que las ciencias tienen un “sujeto”, que es aquello de lo que tratan, pero para explicarlo, recurre al “objeto” de las facultades en general.
Su argumento es que el objeto de una potencia es aquello bajo cuya razón (ratio) se refieren las cosas a esa potencia. Y dice que las cosas se refieren a la Teología en tanto que tienen relación con Dios. De donde concluye que Dios es el sujeto de esa ciencia.
En la noción tomista de subiectum scientiae está ya implícita, entonces, una noción análoga de objeto formal, razón por la cual Tomás puede explicar el sujeto de una ciencia recurriendo sin más a la teoría del objeto.
———————————————
Esto es importante porque desde corrientes más bien fenomenológicas, existencialistas y “personalistas” se rechaza el término de “objeto” aplicado a Dios, por no entender el sentido preciso del “objeto” tomista: la razón formal a la luz de la cual se considera todo en una ciencia, en este caso, la teología.
El problema de la traducción nueva, por otra parte, no reside en la utilización del término “objeto”, que aparece correctamente aplicado a Dios siguiendo el original latino, sino en la comprensión subyacente de dicha noción. Al no quedar suficientemente explicitada la función formal del objeto como ratio sub qua del conocimiento, el término “objeto” corre el riesgo de reducirse a un mero sinónimo de “materia” o “tema”, perdiendo el peso estructural que tiene en la epistemología tomista y, con ello, la fuerza demostrativa del argumento de Santo Tomás.
|
Ibid: Quod etiam manifestumfit ex principiis huius scientiae, quae sunt articuli fidei, quae est de Deo. |
Esto mismo se prueba por la naturaleza de los principios de esta ciencia, que son los artículos de fe, y la fe tiene por objeto a Dios. |
Esto mismo queda patente por los principios de esta ciencia, que son los artículos de fe, y que proviene de Dios. |
La nueva traducción entiende erróneamente que el “de Deo” del texto latino indica procedencia (la fe proviene de Dios) en vez de indicar, como en realidad lo hace, el objeto de la fe, aquello acerca de lo cual es la fe, como cuando un libro antiguo se llamaba “De natura deorum” no quería decir que el libro provenía de la naturaleza de los dioses, sino que trataba acerca de la misma, que ella era el objeto del libro.
Porque el argumento de Santo Tomás aquí es que la doctrina sagrada tiene por objeto (sujeto) a Dios, porque aquello de lo que tratan (y no de donde provienen) los principios de una ciencia es lo mismo que lo que trata esa ciencia, y los principios de la doctrina sagrada tratan de Dios, porque son los artículos de fe, y la fe trata de Dios o tiene por objeto a Dios (y no que “proviene de Dios”).
|
Ibid., ad 2um: Omnia aIia quae determinantur in sacra doctrina, comprehenduntur sub Deo: non ut partes vel species vel accidentia, sed ut ordinata aliqualiter ad ipsum. |
Todo cuanto se estudia en la doctrina sagracla está comprendido en Dios, aunque no como partes o especies o accidentes, sino en cuanto que de algún modo está ordenado a El. |
Todo lo que se trata en la doctrina sagrada está comprehendido en Dios; no como partes o especies o accidentes suyos, sino en cuanto, de algún modo, referido a El mismo. |
“Ordenado” es ontológico y objetivo, “referido” es subjetivo, parece que somos nosotros los que hacemos esa referencia a Dios y no, como dice el original y la traducción antigua, la cosa la que está “ordenada” por su mismo ser a Dios.
|
Ia. q. 1, a. 8, c.: suprema vero inter eas, scilicet rnetaphyslca, disputat contra negantem sua principia, si adversarius aliquid concedit: si autem nihil concedit, non potest cum eo disputare, potest tamen solvere rationes ipsius. |
la suprema entre ellas, la metafísica, mantiene controversia con el que niega sus principios, siempre que el adversario admita algo, puesto que, si nada admite, no queda medio de discutir con él; no obstante lo cual, se pueden resolver sus objeciones. |
La metafísica, que es la suprema de las ciencias filosóficas, discute contra quien niega sus principios siempre que éste esté de acuerdo en algo; pues si el interlocutor lo niega todo, a la metafísica no le es posible discutir con él, aunque sí puede resolver sus problemas. |
Lo que dice Santo Tomás es que, aunque la Metafísica no puede demostrar sus principios al que no acepta ninguno de ellos, sí puede responder a las objeciones que se ponen contra los mismos, porque en efecto, una cosa es demostrar algo, y otra demostrar que los argumentos que oponen a ese algo no son concluyentes. La traducción nueva, en vez de “objeciones” pone “problemas”, y así, en el mejor de los casos diluye lo específico en lo genérico, porque en todo caso las objeciones son cierta forma muy particular de “problemas”, son las “rationes” o argumentos que se oponen a una tesis.
Otra clase de problemas no los resuelve la Metafísica.
|
Ibid.: Cum enim fides infallibili veritati innitatur, impossibile autem sit de vero demonstrari contrarium, manifestum est pro-bationes ouae contra fidem inducuntur, non esse demonstrationes, sed solubilia argumenta. |
…asentada como está la fe en Ia verdad infalible y siendo imposible demostrar lo que es opuesto a la verdad, es evidente que las pruebas aducidas contra lo que es de fe no son demostraciones, sino argumentos que tienen solución. |
Pues la fe se fundamenta en la verdad infalible, y lo que es contrario a la verdad no es demostrable; de donde se sigue que los razonamientos que se presentan contra la fe no son demostraciones inapelables, sino argumentos rebatibles. |
El original y la traducción antigua son claros: no se puede demostrar nada contrario a la verdad, lo que se cree en el cristianismo es verdad, porque es revelado por Dios, por tanto, no se puede demostrar nada contrario a la verdad de la fe.
La traducción nueva pone que no pueden ser demostraciones “inapelables”, con lo cual, por un lado introduce un término que no está en el original y que rompe la lógica del razonamiento, ya que no se contiene en las premisas del mismo, y por otro lado, plantea una “apelabilidad” de las demostraciones que no tiene sentido: lo demostrado no tiene apelación posible.
Además, donde el original y la traducción antigua hablan de “argumentos que tienen solución”, la nueva traducción pone “argumentos rebatibles”.
Lo primero es objetivo, lo segundo es retórico. Lo primero hace pensar en algo que queda objetivamente resuelto, lo segundo hace pensar en una disputa que se prolonga debido a la ingeniosidad de los disputantes.
En su conjunto, el pasaje deja bastante debilitada la cientificidad de la Teología y la acerca más al género de la retórica disputativa.
Curiosamente, el “solubilia argumenta” (argumentos resolubles) del original está más en relación con los “problemas” que la misma traducción nueva pone ahí mismo, a los que hemos objetado solamente que para entenderlos correctamente como “objeciones” hay que ponerse en un plano técnico del cual carecer por lo general el lector.
|
Ibid., ad 2um: locus tamen ab auctoritate quae fundatur super revelatione divina, est efficacissimus. |
es eficacísimo el [argumento] que se apoya en una autoridad fundada en la revelación divina. |
…el argumento por autoridad fundada en la revelación divina, es muy sólido. |
En “muy sólido” queda el “eficacísimo” del original, y estamos hablando del argumento que se funda (correctamente, se supone) en la Palabra de Dios.
Es lógico que Santo Tomás recurra a un superlativo, mientras que la “modestia” de la nueva traducción no se entiende.
|
Ibid: Et inde est quod etiam auctoritatibus philosophorum sacra doctrina utitur, ubi per rationem naturalem veritatem cognoscere potuerunt. |
…y de aquí viene que la doctrina sagrada utilice también la autoridad de los filósofos en lo que por natural esfuerzo alcanzaron de la verdad. |
De ahí que la doctrina sagrada use también la autoridad de aquellos filósofos en aquello que, por esfuerzo natural, pudieran conocer de la verdad. |
El original y la traducción antigua hablan de “la autoridad de los filósofos”, la traducción nueva habla de “la autoridad de aquellos filósofos” sin base textual y oscureciendo innecesariamente.
Ya la antigua, seguida en ello por la nueva, había puesto “esfuerzo natural” en lugar de “razón natural” en el original. Santo Tomás no alude aquí a un mero esfuerzo subjetivo, sino a la ratio naturalis como principio objetivo de conocimiento, capaz de alcanzar la verdad dentro de su propio orden.
Estas modificaciones, aparentemente menores, revelan una tendencia común: introducir matices explicativos o atenuantes allí donde el texto tomista se expresa con deliberada sobriedad. Entre las muchas cosas que hay que agradecerle a Santo Tomás está precisamente su extrema parquedad en adjetivos y emociones, que le permite ser pródigo en claridad conceptual y densidad doctrinal.
|
Ibid.: Sed tamen sacra doctrina huiusmodi auctoritatibus utitur quasi extraneis argumentis, et probabilibus. |
.Adviértase, sin embargo, que la doctrina sagrada utiliza estas autoridades como argumentos extraños y probables:… |
No obstante, no hay que olvidar que la doctrina sagrada usa estas autoridades como argumentos que no le son propios, y por tanto, sólo como probables. |
La nueva traducción debilita excesivamente la fuerza de los argumentos filosóficos, al agregar la palabra “sólo”, que no está en el original, y al poner eso como conclusión de “no le son propios”.
|
Ia, q. I, a. 9, 3: Si igitur aliquae ex creaturis transumerentur ad Deum, tunc oporteret talem transumptionem maxime fieri ex sublimioribus creaturis, e[ non ex infimis. |
Si, pues, se toma alguna criatura para representar a Dios, al menos deberían escogerse las más elevadas y no las ínfimas. |
Si, pues, algo de las criaturas se aplica a Dios, tal aplicación deberá hacerse partiendo de algo de las criaturas más sublimes, no de otras. |
La nueva traducción pone erróneamente que hay que partir “de algo” de las creaturas más sublimes, en vez de poner directamente que hay que partir de las creaturas más sublimes, como dice el original latino y comprende bien la traducción antigua si bien lo dice con otro giro.
Se ve de dónde viene el error: que se ha traducido antes erróneamente “aliquae ex creaturis” por “algo de las criaturas” en vez de “alguna criatura” (“alguna de las creaturas”), como correctamente traduce la versión antigua, y entonces, por coherencia con ese mal comienzo, se ha llegado a partir “de algo” de las creaturas y no de las creaturas simplemente hablando.
Además, “transumerentur ad Deum” significa que las creaturas, aún las más sublimes, deben como transferirse a otro nivel para poder hablar de Dios mediante ellas. En el fondo está la doctrina de la analogía. La nueva traducción dice simplemente que “se aplican a Dios”.
|
Ia, q. I, a. 9, c.: Convenit etiam sacrae Scripturae, quae cornmuniter omnibus proponitur (secundum illud ad Rom 1,14: sapientibus et insipientibus debitor sum), ut spiritualia sub similitudinibus corporalium proponantur; ut saltem vei sic rudes eam capiant, qui ad intelligibilia secundum se capienda non sunt idonei. |
Además, como la Sagrada Escritura se hizo para todos, según aquello del Apóstol: Soy deudor de sabios e ignorantes, fue conveniente que propusiese lo espiritual en forma de imágenes, para que siquiera de este modo lo alcanzasen los rudos, incapaces de elevarse por sí mismos al conocimiento de lo inteligible. |
También convenía que la Sagrada Escritura, dirigida a todos según aquello de la carta a los Rom 1,14: Me debo a los sabios y a los ignorantes, presentase lo espiritual bajo imágenes tomadas de lo material, a fin de poder ser captado por los más simples, los cuales, por sus propias fuerzas, son incapaces de entender lo que es posible ser comprendido. |
Sí, lo inteligible puede ser comprendido, pero aquí “inteligible” es un vocablo técnico que conviene conservar, pues se usa por contraposición a “sensible” y designa el ámbito de lo metafísico y abstracto, a lo cual los “rudos” o “simples” llegan con más dificultad. La contraposición es justamente entre las imágenes metafóricas, que pertenecen al plano de lo sensible e imaginativo, y la verdad inteligible, que de orden ontológico, intelectual y abstracto.
Es más, el original latino habla de los “inteligibilia secundum se”, es decir, las cosas que de suyo son inteligibles y como tales no pertenecen al plano de lo sensible.
De hecho, los “rudos”, muy maltratados por la traducción nueva (no entenderían nada de lo que se puede comprender, o sea, no entenderían nada, simplemente hablando), sí tienen capacidad de comprender muchas cosas, siempre que éstas no los saquen del plano de lo sensible e imaginativo.
|
Ibid., ad 2um: Et ipsa etiem occultatio figurarum utilis est, ad exercitium studiosorum, et contra irrisiones infidelium, de quibus dicitur, Mt 7,6: nolite sanctum dare canibus. |
Incluso es útil hasta la misma obscuridad de las figuras: por un lado, para ejercitar el ingenio de los estudiosos, y por otro, para substraerlas a las burlas de los infieles, de quienes se dice en el Evangelio: “No deis lo santo a los perros.” |
La misma sombra en que aparece la revelación por las imágenes es útil tanto para que los estudiosos investiguen más como para que queden sin sentido las risas de los incrédulos, de quienes dice Mt 7,6: No deis lo santo a los perros. |
El original dice solamente que las metáforas en la Sagrada Doctrina se usan “contra la irrisión de los infieles”.
La versión antigua explica en forma bastante plausible que es para evitar las burlas de los infieles, pero la forma en que lo introduce parece estar diciendo que se sustrae de las burlas a las imágenes, cuando lo que se quiere sustraer de las burlas, en todo caso, son las verdades figuradas por esas imágenes.
La traducción nueva dice que es para dejar esas burlas sin sentido, lo cual en sí mismo no parece tener mucho sentido, en todo caso, debe preocuparnos, por el honor de Dios, que no haya burlas acerca de lo que Él ha revelado, no si esas burlas tienen sentido o no.
No se ve además porqué las metáforas harían que las burlas quedaran sin sentido. O bien no habría burlas, al quedar oculto el carácter posiblemente escandaloso de las verdades en cuestión, o tendrían sentido, debido a algún aspecto de la imagen utilizada.
|
Ia., q. 10, a. 1, vid: Multiplicitas enim sensuum in una scriptura parit confusionem et deceptionem, et tollit arguendi firmitatem. |
La multiplicidad de sentidos de un mismo texto engendra confusión, produce decepción y quita firmeza al raciocinio, |
La multiplicidad de sentidos en un texto engendra confusión y desengaño, y quita fuerza al argumento. |
La “deceptio” latina significa lo contrario de lo que pone la traducción nueva, o sea, no “desengaño”, sino “engaño, error”. El traductor ha estado probablemente influido por el sentido psicológico moderno de “decepción”.
La firmitas arguendi, según el texto original, “firmeza del raciocinio” en la traducción antigua y “fuerza del argumento” en la nueva, no se ve comprometida por el efecto psicológico “decepcionante” que el argumento produzca en quien lo recibe, sino por su estructura objetiva, en particular por la introducción de premisas falsas.
|
Ibid., c.: …auctor sacrae Scripturae est Deus, in cuius potestate est ut non solum voces ad siqnificandum accommodet (quod etiam homo facere potest), sed etiam res ipsas. |
El autor de la Sagrada Escritura es Dios, el cual puede no sólo acomodar las palabras a lo que quiere decir (que esto pueden hacerlo los hombres), sino también las cosas mismas. |
El autor de la Sagrada Escritura es Dios. Y Dios puede no sólo adecuar la palabra a su significado, cosa que, por lo demás, puede hacer el hombre, sino también adecuar el mismo contenido. |
En lo que sigue a esto, Santo Tomás distingue entre el sentido literal de la Escritura, y su sentido espiritual, y dice que en el primero, las voces significan las cosas, y en el segundo, las cosas mismas significadas por las voces significan otras cosas.
Por ejemplo, la piedra de la que brota agua en el desierto, durante el Éxodo, está significada por la palabra “piedra” (sentido literal) y a su vez significa, según San Pablo en 1 Co. 10, 4, a Cristo (sentido espiritual).
Por eso Santo Tomás afirma que sólo Dios puede hacer esto: únicamente quien es Creador y Gobernador de todas las cosas puede disponer de los hechos mismos narrados en la Escritura como signos de otras realidades. La significación espiritual presupone así una causalidad real sobre lo significado, no una mera relación conceptual o lingüística.
La nueva traducción, al sustituir “cosas” por “contenido”, oscurece y debilita gravemente el pasaje. Al desaparecer la referencia a realidades extramentales, ya no se comprende por qué sólo Dios podría fundar una pluralidad de sentidos en la Escritura. Lo que en Santo Tomás se apoya en la causalidad divina sobre el ser de las cosas queda reducido a un juego semántico sin anclaje ontológico.
|
Ibid.: Quia vero sensus litteralis est, quem auctor intendit: auctor autem sacrae Scripturae Deus est, qui omnia simul sui intellectu comprehendit: non est inconveniens, ut dicit Augustinus XII Confessionum, si etiam secundum litteralem sensum in una littera Scripturae plures sint sensus. |
Sin embargo, como el sentido literal es el que se propone el autor, y el autor de la Sagrada Escritura es Dios, que todo Io entiende simultáneamente, no hay inconveniente en que, como dice San Agustín, un mismo texto de la Sagrada Escritura tenga varios sentidos. |
El sentido que se propone el autor es el literal. Como quiera que el autor de la Sagrada Escritura es Dios, el cual tiene exacto conocimiento de todo al mismo tiempo, no hay inconveniente en que el sentido literal de un texto de la Escritura tenga varios sentidos, como dice Agustín en el XII Confess. |
Aquí pasa algo muy interesante y que ninguna de las traducciones acierta plenamente con el original, porque éste contiene la adhesión de Santo Tomás a la teoría “pluriliteralista” de San Agustín, teoría ampliamente olvidada en la modernidad.
Lo que dice San Agustín, y aprueba aquí Santo Tomás, es que un mismo pasaje de la Escritura puede tener varios sentidos literales. El “Quia vero”, “Pero como”, con que comienza el texto latino muestra que ya no se sigue en el argumento anterior, en que se afirmaba la pluralidad de sentidos haciendo del sentido literal uno de ellos, sino que ahora se afirma la pluralidad del mismo sentido literal.
La traducción antigua traduce acertadamente el “quia vero” como “sin embargo”, pero luego sigue en la temática del pasaje anterior, e incluso no traduce a la letra el “si etiam secundum litteralem sensum in una littera Scripturae plures sint sensus”, es decir, “si también según el sentido literal en un pasaje de la Escritura son muchos los sentidos”.
La nueva traducción omite traducir el “quia vero”, pero se acerca más al original: “no hay inconveniente en que el sentido literal de un texto de la Escritura tenga varios sentidos.”
Sin embargo, no deja claro si esos varios sentidos son literales también, o no, con lo cual tampoco entrega el original en toda su pureza.
De este modo, ambas traducciones, por caminos distintos, oscurecen la afirmación más fuerte del texto tomista: que, en razón de la comprensión simultánea que Dios tiene de todas las cosas, un mismo texto inspirado puede fundar legítimamente una pluralidad de sentidos literales, sin detrimento de la verdad ni de la unidad de la Escritura.
|
Ibid., ad 2um: Sola autem allegoria, inter illa quatuor, pro tribus spiritualibus sensibus ponitur. |
El otro sentido agustiniano, esto es, el alegórico, equivale a los tres sentidos espirituales, |
La forma alegórica, de las cuatro señaladas, es la única que cae dentro de los tres sentidos espirituales. |
Es claro que una misma cosa no puede caer dentro de tres cosas. Lo que sucede es lo contrario, como se ve por el original latino y la traducción antigua, es que los tres sentidos espirituales están comprendidos dentro del sentido alegórico que forma parte de la otra clasificación que Santo Tomás considera aquí.
———————————————
Por ahora lo dejamos aquí, y solamente hemos revisado la primera cuestión de la Primera Parte, o sea, 11 páginas en un texto latino de 851 páginas.
No hay nada que temer, porque no nos proponemos analizar toda la Primera Parte, pero sí nos interesa, si está en el plan de la Providencia, seguir con las cuestiones II y III en un futuro más o menos próximo.
Pero no podemos dejar de hacer referencia, para terminar, a algo que nos parece particularmente grave.
|
Iª q. 23 a. 3 ad 2: Ad secundum dicendum quod aliter se habet reprobatio in causando, quam praedestinatio. Nam praedestinatio est causa et eius quod expectatur in futura vita a praedestinatis, scilicet gloriae; et eius quod percipitur in praesenti, scilicet gratiae. Reprobatio vero non est causa eius quod est in praesenti, scilicet culpae; sed est causa derelictionis a Deo. Est tamen causa eius quod redditur in futuro, scilicet poenae aeternae. Sed culpa provenit ex libero arbitrio eius qui reprobatur et a gratia deseritur. Et secundum hoc verificatur dictum prophetae, scilicet, perditio tua, Israel, ex te. |
La reprobación, en cuanto causa, no obra Io mismo que la predestinación. La predestinación es causa de lo que los predestinados esperan en la vida futura, o sea de Ia gloria, y de Io que reciben en la presente, que es la gracia. Pero la reprobación no es causa de lo que tienen en la vida presente, que es la culpa, y en cambio, es causa de lo que se aplicará en Io futuro, esto es, deI castigo eterno. Pero Ia culpa proviene del libre albedrío del que es reprobado y abandonado por la gracia, y, por tanto, se cumplen Ias palabras del profeta: De ti, Israel, viene tu perdición. |
A la segunda hay que decir: En cuanto causa, la condenación no es lo mismo que la predestinación. Pues la predestinación es causa de lo esperado en la vida futura por los predestinados, esto es, la gloria; y es causa, también, de lo que se recibe en la vida presente, esto es, la gracia. En cambio, la condenación no es causa de lo que se da en la vida presente, esto es, la culpa, en la que Dios no tiene parte. Y, sin embargo, es causa de lo que se le retribuirá en el futuro, esto es, la pena eterna. Pero la culpa proviene del libre albedrio por el que se condena y se separa de la gracia. Este es el sentido de lo dicho por el profeta: Israel, tú mismo te pierdes. |
En vez de “reprobación”, la traducción nueva pone “condenación”, lo cual tiene gravísimas consecuencias interpretativas.
En realidad, lo que busca la traducción nueva es escapar a toda posible acusación de “bañecianismo”. La traducción antigua no cae en esta maniobra, pero sí hace algo que de algún modo la prepara.
Es decir, traducir “reprobatio” por “condenación” reduce toda reprobación a la reprobación positiva, que es la condena al infierno y que supone la previsión de las culpas de la creatura y de su impenitencia final si se trata del hombre.
Se niega por tanto que haya una reprobación negativa, que consista solamente en la Voluntad divina de no elegir para la Vida Eterna a algunos, a los que en consecuencia no se dará la gracia eficaz al menos para evitar la impenitencia final, y que es afirmada por el tomismo clásico, con base clara en los textos de Santo Tomás.
Porque esa reprobación negativa, en el tomismo, es independiente de la previsión divina de las culpas de las creaturas, y lógicamente anterior a ella, mientras que el texto latino habla en general de la “reprobatio”, y dice de ella dos cosas distintas: que es causa de las penas infernales, lo cual supone la previsión divina de las culpas, y (muy importante, tanto que ha sido omitido, censurado, silenciado, en ambas traducciones) es causa del abandono por parte de Dios.
———————————————
¿Puede ser la misma “reprobatio” la que hace ambas cosas, es decir, el decreto de las penas infernales y el abandono de la creatura racional por parte de Dios?
La idea sería que Dios prevé las culpas de las creaturas racionales, en pena de ellas determina no darles la gracia eficaz al menos para la perseverancia final (esto sería el “abandono”) y entonces decreta para ellas el infierno eterno.
En este caso, el orden sería culpa – abandono – reprobación.
Pero eso no puede ser, porque la reprobación, según el texto, es causa del abandono, de modo que no sirve ninguna secuencia en la que el orden entre las dos sea “abandono – reprobación”.
Las posibilidades son:
Reprobación – abandono – culpa.
Reprobación – culpa – abandono.
Culpa – reprobación – abandono.
En cuanto a “reprobación – culpa – abandono”, aquí la causa del abandono no es la reprobación, contra lo que dice el texto, sino la culpa.
O bien, para que la reprobación fuese causa del abandono, en ese esquema, debería ser causa de la culpa, cosa que está expresamente excluida en el texto.
Y en cuanto a “culpa – reprobación – abandono”, tendríamos que la culpa, conocida por Dios, lleva a la reprobación, y ésta, al abandono.
Pero no tiene sentido un abandono que es lógicamente posterior a la condenación, y la nueva traducción, en vez de “reprobación”, pone “condenación”.
El abandono en todo caso ha de ser anterior a la condenación, trátese de un abandono debido a un pecado previo o de un abandono debido solamente a la gratuidad indebida de la gracia. Luego de la condenación ya no se trata de dar o no dar la gracia eficaz a la creatura racional.
———————————————
Aquí calza con toda naturalidad la secuencia “reprobación – abandono – culpa”, lo cual a su vez nos da una forma de entender aquello que dice el original, que la reprobación no causa la culpa, sino el abandono por parte de Dios.
Porque en efecto, la carencia de la gracia eficaz no causa el pecado de la creatura, que procede de su libre albedrío, sino que es solamente una condición necesaria del mismo.
Y así se lee, sin hacerle violencia, el siguiente pasaje del texto citado:
“Sed culpa provenit ex libero arbitrio eius qui reprobatur et a gratia deseritur.”
“Pero la culpa proviene del libre albedrío del que es reprobado y abandonado por la gracia”.
En efecto, las culpas no serían tales, justamente, si Dios diese la gracia eficaz. Ha habido por tanto una previa Voluntad divina respecto de dar o no dar la gracia eficaz, al menos para la primera culpa, respecto de la cual no se puede haber carecido de la gracia eficaz por una culpa anterior.
A esto es a lo que los tomistas llaman “reprobación negativa antecedente“. “Negativa“, porque no es la positiva condenación al infierno, la cual supone la previsión divina de la culpa, sino que es solamente la no elección para la Vida Eterna. “Antecedente“, porque es lógicamente anterior a la culpa, al ser su condición de posibilidad (no su causa).
———————————————
En cuanto al “sed est causa derelictionis a Deo” debe ser entendido en el sentido de que la reprobación es causa del abandono por parte de Dios, y no en el sentido de que el abandono es causa (como si dijese “sino que la causa [de la culpa] es el abandono o derelicción), porque entonces el abandono por parte de Dios sería causa de la culpa, lo cual haría a Dios autor de la culpa, contra lo que el texto enseña.
Mientras que la antigua traducción de la BAC omite traducir ese pasaje clave: “sed est causa derelictionis a Deo”, la nueva pone en su lugar algo muy verdadero pero que no es lo que dice el texto, a saber, que Dios no tiene parte en la culpa.
En cambio, una versión inglesa de la Suma es fiel al original:
“Reprobation, however, is not the cause of what is in the present—namely, sin; but it is the cause of abandonment by God.”
———————————————
Traducir “reprobatio” por “condenación”, entonces, no deja sentido coherente posible al texto.
Por tanto, la “reprobatio” del texto de Santo Tomás es un género, por así decir, que contiene dos especies diferentes: la reprobación positiva, o destinación al infierno, que es posterior a la previsión divina de las culpas, y la reprobación negativa, que es la mera no elección para la vida eterna, y que tiene como consecuencia la “derelictio”, que se traduce aquí como “abandono”, o negación de la gracia eficaz, de la cual se sigue la culpa de la creatura, pero no como de su causa, sino como de su condición necesaria, y que por tanto es anterior, tal reprobación negativa, a la previsión divina de las culpas de la creatura racional.
En efecto, si leemos juntos los dos pasajes:
“Reprobatio (…) est causa derelictionis a Deo.”
“La reprobación (…) es causa del abandono por parte de Dios”.
“Sed culpa provenit ex libero arbitrio eius qui reprobatur et a gratia deseritur.”
“Pero la culpa proviene del libre albedrío que es reprobado y abandonado por la gracia”
Vemos que el abandono (derelictio) que es consecuencia de la reprobación (reprobatio) es la negación de la gracia eficaz.
Y las dos cosas aparecen en ese texto de Santo Tomás.
———————————————
Por su parte, la nueva traducción pone:
“Pero la culpa proviene del libre albedrio por el que se condena y se separa de la gracia.”
El original dice:
“Sed culpa provenit ex libero arbitrio eius qui reprobatur et a gratia deseritur.”
O sea:
“Pero la culpa proviene del libre albedrío de aquel que es reprobado y es abandonado por la gracia”.
La nueva traducción convierte la voz pasiva “deseritur” en voz activa: de “es abandonado por la gracia” pasa a “abandona la gracia”, es decir, “se separa” de la gracia.
Es claro que se puede decir que alguien “se condena”, pero no tiene sentido decir que alguien “se reprueba”. “Reprobatur”, en el original, quiere decir “es reprobado”.
———————————————
El hecho de que la antigua traducción de la BAC de este tomo, que por lo general, a diferencia de la nueva, es buena, omita traducir ese pasaje de la Suma, se debe probablemente a que en esta parte de la traducción, las introducciones, anotaciones y apéndices pertenecen al R.P. Francisco Muñiz, O.P., el cual, en el Apéndice II, se lanza a una larga y detallada defensa del punto de vista del R. P. Francisco Marín-Solá. O.P., al cual sin embargo no se cita.
En efecto, toda la teoría de Marín-Solá en este punto se ordena a negar la existencia de la reprobación negativa antecedente.
Santo Tomás de Aquino, ruega por la Iglesia y por todos nosotros.
39 comentarios
Ens es participio de presente del infinitvo esse y se traduce al castellano como "ente" y este termino como "lo que es" o "algo que es". Esto es fundamental aclararlo porque marca la radical diferencia entre Dios y todas las demas criaturas, angeles incluidos. Por lo que TODAS las criaturas son ENTES o "cosas que son" y estan compuestos de ESENCIA Y ACTO DE SER. Mientras que DIOS es el Ipsum esse subsistens, NO limitado por ninguna esencia, como si lo estan las criaturas.
El termino ESENCIA alude al modo de ser de algo e incluye hasta las ESENCIAS POSIBLES, que Dios pudo haber creado y por alguna razon que no conocemos no creo, por ejemplo algun animal mitologico.
El acto de ser es lo que PONE en la REALIDAD a lo que de otro modo seria un mero POSIBLE. Por lo que no seria correcto sino un grave error decir que es una abstraccion.
En este error incurrio por ejemplo HEGEL, en su Ciencia de la Logica, al sostener que el ESSE, o SER es una mera abstraccion o la maxima abstraccion y la mas vacia de todas.
------------------------------------
Correcto, pero el "esse" es todavía abstracto en el sentido de que lo que existe concretamente no es el "esse", sino el ente, que existe, claro, por el "esse".
Es decir, lo concreto no es el acto de ser del gato, sino el gato. "Abstracto" aquí no significa "carente de actualidad", sino "separado mentalmente de otras cosas de las que no se separa en la realidad, aunque sea realmente distinto de ellas".
Por eso es importante la palabra "ente", porque es la que nos hace aterrizar en lo concreto existente.
En la "cuarta vía" Santo Tomás aplica el término "ente" a Dios:
"Est igitur aliquid quod est verissimum, et optimum, et nobilissimum, et per consequens maxime ens, nam quae sunt maxime vera, sunt maxime entia, ut dicitur II Metaphys."
Es claro que "ente" (que además, según Santo Tomás, es el objeto de la Metafísica) se predica ahí de Dios en forma analógica. En lo creado, el ente comporta una distinción real entre la esencia y el ser (esse), en Dios no, sino solamente una distinción de razón, según nuestro modo de conocer.
Y así Santo Tomás puede decir que hay una Esencia divina, analógicamente también, por supuesto.
Esto es importante, porque la moda existencialista ha llevado a un cierto desprecio de la esencia y consecuentemente, pienso, del "ens" (ente).
Saludos cordiales.
El último punto es, con diferencia, el más complejo. Te pido más información, a partir de textos de Santo Tomás, de la reprobación negativa antecedente. Prima facie, resulta difícil distinguirla de la teoría calvinista de la predestinación para condenación. En efecto, dejar de dar lo que es indispensable para un efecto específico no difiere mucho de causar activamente el efecto contrario. Un ejemplo: si una persona está muriendo de sed y no le doy agua, ello no difiero mucho de haber procurado directamente su muerte usando un arma.
La reprobación negativa antecedente entra en conflicto con el deseo explícito de que "todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (1 Timoteo 2, 4). Se podría decir que Dios no ha querido condenar sino que simplemente ha omitido querer salvar, y que hay una diferencia entre esos dos modos de la voluntad divina. Sin embargo, la ciencia infinita y perfecta de Dios no puede desconocer lo que implica "omitir querer salvar" de tal manera que de nuevo nos encontramos en terrenos del calvinismo puro y duro.
Te agradezco ilustración a este respecto.
------------------------------------------
Es cierto que hablando en general, en lo referente a las traducciones hay grados y matices, pero en el caso concreto me parece claro que muchas de las cosas aquí señaladas son errores garrafales sin más, en los que no incurre por lo general la traducción anterior ni las otras traducciones seguramente.
En cuanto a lo preguntado, intento responder con las palabras del Aquinate, según se ha pedido:
----------------------------------------------------
¿Depende la predestinación (que es siempre al bien, a la vida eterna) de algo que haga o tenga la creatura racional?
Respuesta de Santo Tomás: No.
Ia., q. 23, a. 5, c.:
“…es imposible que todo el efecto de la predestinación en común tenga alguna causa de parte nuestra. Porque cualquier cosa que hay en el hombre ordenándolo a la salvación se comprende toda ella bajo el efecto de la predestinación, también la misma preparación a la gracia; pues tampoco se hace esto sino por el auxilio divino, siguiendo aquello de Lam 5,21: Conviértenos, Señor, a Ti, y nos convertiremos. Sin embargo, en este sentido la predestinación en cuanto a los efectos tiene por razón la bondad divina; a la que está ordenado como a su fin todo el efecto de la predestinación y de la que procede como de primer principio motor.”
----------------------------------------------------
Bueno, pero no es lo mismo la predestinación que la reprobación, que es el acto de la Voluntad divina respecto de los que se condenan. Ésta, en cualquier sentido que se la tome, ha de depender siempre de algo que hace la creatura, ¿no?
Respuesta de Santo Tomás: No, tampoco.
Ia., q. 23, a. 5, ad 3um:
“En la misma bondad divina puede encontrarse la razón de la predestinación de algunos y de la reprobación de otros. Pues en este sentido se dice que Dios hizo todas las cosas debido a su bondad: para que la bondad divina estuviera representada en las cosas. Por lo tanto, es necesario que la bondad divina, que en sí es una y simple, esté representada de múltiples formas en las cosas, debido a que las cosas creadas no pueden alcanzar la simplicidad divina. De aquí que para la plenitud del universo se precisen diversos grados en las cosas, de las cuales algunas tengan un lugar alto y otras uno bajo en el universo. Y para que se conserve la multiformidad de grados en las cosas Dios permite que haya algunos males a fin de que no se impidan muchos bienes, como ya se dijo anteriormente.
Por lo tanto, tomemos todo el género humano como la totalidad de las cosas. Y así, respecto de los hombres, en algunos, a los que predestina, Dios quiso representar su bondad por modo de misericordia, perdonando, y en otros, a los que reprueba, por modo de justicia, castigando. Y ésta es la razón por la que Dios a unos predestina y a otros reprueba. A esta misma causa se refiere el Apóstol en Rom 9,22s. cuando dice: Queriendo Dios mostrar su ira (esto es, su justicia vindicativa), y queriendo dar a conocer su poder, soportó (esto es, permitió) con mucha paciencia los vasos de la ira preparados para la perdición a fin de dar a conocer la riqueza de su gloria en los vasos de la misericordia preparados para la gloria. Y en 2 Tim 2,20, dice: En una casa grande no sólo hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; unos, para usos honrosos; otros, para usos viles.
Pero porqué elige a éstos para la gloria y a aquellos los reprueba, eso no tiene razón sino en la Voluntad divina. Por eso dice San Agustín en Super Ioannem: porqué trae a éste y a aquel no lo trae, no lo quieras juzgar, si no quieres errar
(...)
Sin embargo, aun cuando Dios no prepara cosas iguales a quienes son iguales, no por eso hay iniquidad en El. Esto se opondría a la razón de justicia si el efecto de la predestinación fuera pago de una deuda y no se diese por gracia. En lo que se da por gracia, sin perjuicio de la justicia alguien puede dar libremente lo que quiera, o más o menos, mientras a nadie dé menos de lo debido. Esto es lo que dice el padre de familia en Mt 20,14s.: Toma lo que es tuyo y vete. ¿Acaso no puedo hacer lo que quiero?”
----------------------------------------------------
En todo este largo pasaje no se hace una sola mención de los pecados de la creatura racional como motivo de la reprobación. Al contrario: 1) Se empieza hablando juntamente de la predestinación y la reprobación, cuando el preguntante esperaría un tratamiento distinto para ambas. 2) Se dice que la razón de ambas está en la Bondad divina 3) Se habla de la necesidad de grados de bondad en la Creación para que quede mejor representada en ella la Bondad divina. 4) Se habla de la Voluntad divina de representar su Misericordia en los que se salvan y su Justicia en los que se condenan, y se agrega: “Y ésta es la razón por la que Dios a unos predestina y a otros reprueba.” 5) Se cita al efecto a san Pablo, que tampoco dice nada de pecados previos de las creaturas, al contrario, insiste en que Jacob y Esaú todavía no habían hecho nada, ni bueno ni malo, cuando el primero fue elegido y el segundo desechado. 6) Bajando de la razón general de porqué se elige a unos y reprueba a otros a la razón específica de porqué se elige a éste y se reprueba a aquél, que era el momento, sin duda, para decir que la reprobación al menos, depende de pecados previos, dice: “eso no tiene razón sino en la Voluntad divina”. 7) Más aún, se dice que Dios no prepara cosas iguales a los que son iguales. ¿Cómo que son iguales? ¿Y los pecados previos de los réprobos? ¿Qué más tendría que decir Santo Tomás? 8) Luego aclara que en ello no hay injusticia de parte de Dios. ¿Porqué? ¿Porque hay pecados previos de las creaturas? No: “Esto se opondría a la razón de justicia si el efecto de la predestinación fuera pago de una deuda y no se diese por gracia. En lo que se da por gracia, sin perjuicio de la justicia alguien puede dar libremente lo que quiera, o más o menos, mientras a nadie dé menos de lo debido.” 9) Y termina con la parábola de los obreros de la última hora: "¿Acaso no puedo hacer lo que quiero?"
----------------------------------------------------
Es que no dar a la creatura racional la gracia eficaz que necesita para de hecho no pecar es lo mismo que causar su pecado.
Respuesta de Santo Tomás: No, tampoco.
Ia. q, 23, a. 3, ad 2um:
“De distinta manera se relacionan la reprobación y la predestinación con la causalidad. Pues la predestinación es causa de lo esperado en la vida futura por los predestinados, esto es, la gloria; y es causa, también, de lo que se recibe en la vida presente, esto es, la gracia. En cambio, la reprobación no es causa de lo que hay en la vida presente, esto es, la culpa, pero es causa del abandono por parte de Dios. Sí es causa de lo que se retribuirá en el futuro, esto es, la pena eterna. Pero la culpa proviene del libre albedrío del que es reprobado y es abandonado por la gracia. Y según esto se verifica lo dicho por el profeta: Israel, tú mismo te pierdes”.
Para Santo Tomás, la reprobación puede ser causa del “abandono de parte de Dios”, o sea, la negación divina de la gracia eficaz, sin ser causa de la culpa en que incurre la creatura racional carente de la gracia eficaz.
----------------------------------------------------
Pero es que el que no hace nada para evitar un mal suceso, pudiendo hacerlo, es causa y es responsable de ese mal suceso.
Respuesta de Santo Tomás: No, tampoco.
Ia. IIae., q. 6, a. 3:
“Se llama voluntario a lo que procede de la voluntad. Pero una cosa procede de otra de dos modos. Uno, directamente, es decir, cuando una cosa procede de otra en cuanto que es agente; como la acción de calentar, del calor. El otro, indirectamente, precisamente porque no actúa; así, se atribuye el hundimiento de una nave al piloto, porque deja de pilotar. Pero hay que advertir que lo que se deriva de la falta de acción, porque no actúa, no siempre se achaca como causa al agente, sino solamente cuando puede y debe actuar. Pues, si un piloto no pudiera dirigir una nave, o no tuviera encomendada su conducción, no se le imputaría el hundimiento que sucediera por ausencia de piloto.”
“non semper id quod sequitur ad defectum actionis, reducitur sicut in causam in agens, ex eo quod non agit, sed solum tunc cum potest et debet agere. Si enim gubernator non posset navem dirigere, vel non esset ei commissa gubernatio navis, non imputaretur ei navis submersio, quae per absentiam gubernatoris contingeret.”
Aplicando esto al caso de Dios, tenemos que Él puede evitar todo pecado, pero no es cierto que deba. Es claro que para Santo Tomás Dios no está obligado a evitar todos los pecados de todas las creaturas racionales ni a llevarlas a todas a la salvación eterna. Y por tanto, Dios no es causa ni responsable de los pecados si no los evita o impide.
----------------------------------------------------
¿Y en qué queda entonces la Voluntad salvífica universal divina?
Respuesta de Santo Tomás: Esa Voluntad divina es antecedente, no consecuente.
Iª q. 19 a. 6 ad 1um:
“Cada cosa, según que es buena, así es querida por Dios. Algo puede ser bueno o malo en una primera consideración, según que se lo considera absolutamente, y sin embargo, al ser considerado en unión con alguna otra cosa, que es la consideración consecuente de eso mismo, resulta lo contrario. Así, que el hombre viva es bueno, y matar al hombre es malo, según la consideración absoluta, pero si se agrega respecto de algún hombre que es homicida, o peligroso para la comunidad, así es bueno matarlo, y malo que viva. Por lo que se puede decir que el juez justo antecedentemente quiere que todo hombre viva, pero consecuentemente quiere colgar al homicida. De modo semejante, Dios quiere antecedentemente que todos los hombres se salven, pero consecuentemente quiere que algunos se condenen, según las exigencias de su justicia. Porque lo que queremos antecedentemente no lo queremos simplemente, sino sólo bajo cierto aspecto.”
----------------------------------------------------
Es que esto es calvinismo.
Respuesta mía: Entonces no se entiende porqué la Iglesia nunca lo ha condenado, habiendo sido defendido, con matices entre ellos, por los salmanticenses, Gonet, Contenson, Billuart, Garrigou-Lagrange, entre otros.
En 1724 el Papa Benedicto XIII publicó la Bula “Demissas Preces”, dirigida a los Dominicos. En ella dice:
“Despreciad, pues, con ánimo grande, amadísimos hijos, las calumnias intentadas contra vuestras sentencias sobre la gracia, especialmente eficaz por sí misma y desde lo íntimo, y sobre la predestinación gratuita a la gloria sin ninguna previsión de méritos, doctrinas que laudablemente habéis enseñado hasta ahora, y de las cuales vuestra escuela se gloría, con esfuerzo digno de elogio, de que fueron sostenidas por los mismos santos doctores Agustín y Tomás, y de que son conformes a la Palabra de Dios, a los decretos de los Sumos Pontífices y Concilios, y a los dichos de los Padres.
Puesto que, en efecto, consta suficientemente a los hombres buenos y rectos de corazón, y los mismos calumniadores —si no quieren hablar con dolo— lo perciben con claridad, que los dogmas inconcusos y firmísimos de los santos Agustín y Tomás no están en absoluto alcanzados por ninguna censura de la mencionada constitución, prohibimos estrictamente, bajo penas canónicas, que nadie ose en adelante, con ese pretexto, urdir calumnias o sembrar disensiones.
Proseguid, además, recorriendo con paso seguro las obras de vuestro Doctor, escritas con suma claridad y sin error alguno, con las que iluminó a la Iglesia de Cristo con admirable erudición, y por aquella regla certísima de la doctrina cristiana defended y vindicad la verdad de la sacrosanta religión y la santidad de la disciplina incorrupta.”
----------------------------------------------------
Ni una palabra de censura ni de corrección, si bien para esa fecha la “reprobación negativa antecedente” había sido enseñada ya por Gonet, que murió en 1681, y no sólo eso, sino que en su obra dice lo siguiente acerca de la tesis que él defiende:
“La segunda opinión, por tanto, distingue entre la reprobación positiva y la negativa, y entre la voluntad de excluir de la gloria en cuanto beneficio no debido, y la voluntad de infligir la pena de daño y de sentido; y enseña que la primera [es decir, la positiva] supone la presciencia de los deméritos y se funda en ella; no así la segunda [es decir, la negativa], sino que ésta tiene su origen en el puro beneplácito de la voluntad divina. Así enseñan comúnmente los tomistas, a quienes refieren y siguen los Salmanticenses (Tract. 6, disp. 8, dub. 1) y Juan de Santo Tomás (disp. 10, art. 1).”
Clypeus Theologiae Thomisticae, Tractatus V, Disputatio V, Art. II, XXVI.
----------------------------------------------------
Y ahora pregunto yo: ¿Puede o no puede Dios evitar de hecho todo pecado de toda creatura racional y llevar así a la Vida Eterna todas las creaturas racionales, angélicas y humanas, que determina crear? ¿Puede o no puede hacer con todas y cada una de ellas lo que hizo con la Virgen María, la cual no cometió un solo pecado ni siquiera venial en toda su vida? ¿Puede o no puede por tanto, evitar cualquier primer pecado de la creatura racional que pudiese dar pie a que a esa creatura se le negase la gracia eficaz en pena de ese pecado? ¿Y cómo evitaría Dios esos pecados, dada la economía sobrenatural concreta, sino precisamente mediante la gracia eficaz?
Saludos cordiales.
Por otra parte, O MEJOR DICHO, por mi parte, en ningún momento creo haber negado o minusvalorado la INCUESTIONABLE REALIDAD de la ESENCA. Sino todo lo contrario, si se sabe leer bien.
Sin el "ESSE", la esencia deviene pura idea/ideología?. De ahí el comentario final sobre HEGEL Y SUS innegables CONSECUENCIAS históricas.
Eliminada la REALIDAD de la ESENCIA, la filosofía deviene misticismo more heideggeriano, que al menos a mí no me piace niente, salvo alguna cuestión muy puntual sobre el tema del arte, donde acierta y luego se contradice. (Cfr. el seminario de Heidegger sobre Nietzsche, donde dice exactamente lo opuesto a lo que sostuvo antes en otros textos, recuerdo ahora uno que no está tan mal y se llama si no me equivoco "Arte y poesía" de marcado tono realista.
Al día de hoy, una de mis más firmes convicciones es que resulta muy difícil, por no decir prácticamente imposible, pensar correctamente acerca de los problemas de la realidad, por fuera de unos muy pero muy arraigaados hábitos intelectuales tomistas.
--------------------------------
Es que yo no dije que el "esse" sea una mera abstracción, y expliqué el sentido en que tomo "abstracción" en este caso, que es innegable, porque lo que existe no es el "esse", sino el ente, y el mismo Santo Tomás rechaza que se pueda decir que el "esse" existe.
El "esse" es real y concreto, pero no tan concreto como el ente, y en ese sentido, es todavía abstracto, porque sin duda que lo que encontramos en nuestra experiencia cotidiana son entes, y no actos de ser, ni esencias, ni materias, ni formas, sino precisamente en tanto que dados y realizados en los entes, y por lo mismo dice Santo Tomás que todos esos principios metafísicos no son creados, sino "concreados" por Dios al crear Dios los entes, que son lo que propia y primariamente existe.
Saludos cordiales.
En la criatura lo que existe como REALIDAD CONCRETA es el ENTE. De acuerdo. Pero tanto el ENTE como sus dos co-principios CONSTITUYENTES: Esencia y acto de ser o "esse", que por supuesto en la criatura, por sí solo y sin la esencia no subsiste REALMENTE. Salvo... (mejor no sigo).
---------------------------------
Claro. Solamente en Dios el ser y la esencia, y por tanto, el ser y el ente, se identifican realmente, en las creaturas se distinguen realmente, y por eso nuestro concepto del "esse", que es tomado de las creaturas, es todavía abstracto por relación a los entes concretos, y también, según su modo de significar, si bien no según su significado, respecto de Dios, pues sin duda que en esta vida no tenemos una intuición directa del "Esse" divino, sino que lo conocemos mediante conceptos que abstraemos de la experiencia.
Saludos cordiales.
--------------------------------
Gracias, igualmente, y saludos cordiales.
---------------------------------
Por lo pronto, la traducción vieja de la BAC es inmensamente superior, a pesar de algún defecto que pueda tener, que después de todo, toda traducción tiene, pero ni comparación con la nueva. De la cual sólo estoy analizando el primer volumen, además. Vistos por mí a vuelo de pájaro, los otros volúmenes (que son obra de otros traductores) son mejores.
Saludos cordiales.
--------------------------
¡Envidiable posesión!:)
Feliz día de Santo Tomás y saludos cordiales.
“Pero la culpa proviene del libre albedrío del que es reprobado y abandonado por la gracia”
Sin embargo, aunque lo pueda entender usted como lo hace, en realidad no dice estrictamente que primero sea la reprobación y después el abandono y después la culpa que proviene del libre albedrío, ni tiene por qué referirse a una reprobación negativa antecedente.
Puede referirse a una reprobación positiva consecuente, porque lo que dice estrictamente es que la culpa proviene del libre albedrío del que es reprobado y abandonado por la gracia; pero la reprobación y el abandono pueden ser consecuencia de esa culpa que procede del libre albedrío.
Así que el orden puede ser: culpa - reprobación (positiva) y abandono.
Quien peca se separa de Dios, se aparta de su gracia, es lo que nos ha enseñado siempre la Iglesia Católica y no al revés.
Y es que la gracia se puede rechazar, según el catolicismo.
Suponiendo que Santo Tomás de Aquino quisiera decir, como usted, que existe una reprobación negativa antecedente, pues Santo Tomás de Aquino pudo equivocarse porque no era infalible. Pero yo no tengo tan claro que Santo Tomás quisiera decir lo que usted le atribuye. En cualquier caso, no tendría inconveniente en no estar de acuerdo con él.
No hay por qué estarlo.
En cuanto a poner como ejemplo a la Virgen María del efecto de la gracia eficaz, la Virgen María es un caso único, por ser madre de Dios. Incluso se la preservó de pecado original - aunque Santo Tomás no lo pensaba así (prueba de que él no era infalible, sería el primero en rechazar esa pretensión).
Así que como no hay ninguna otra persona que sea madre de Dios y que naciera sin pecado original, ni que estuviera llena de gracia, el ejemplo no vale.
Saludos cordiales.
----------------------------------
En cuanto a porqué en Santo Tomás el orden no puede ser "culpa-reprobación-abandono", está ante todo el hecho de que Dios siempre puede impedir la culpa, y por tanto, para que ésta ocurra, debe permitirla. La creatura nunca es comienzo absoluto de nada, porque si no depende de Dios como Causa, depende de Dios como Condición permisiva.
Además, y por eso mismo, está lo que comenté anteriormente sobre ese texto de Santo Tomás:
"En todo este largo pasaje no se hace una sola mención de los pecados de la creatura racional como motivo de la reprobación. Al contrario: 1) Se empieza hablando juntamente de la predestinación y la reprobación, cuando el preguntante esperaría un tratamiento distinto para ambas. 2) Se dice que la razón de ambas está en la Bondad divina 3) Se habla de la necesidad de grados de bondad en la Creación para que quede mejor representada en ella la Bondad divina. 4) Se habla de la Voluntad divina de representar su Misericordia en los que se salvan y su Justicia en los que se condenan, y se agrega: “Y ésta es la razón por la que Dios a unos predestina y a otros reprueba.” 5) Se cita al efecto a san Pablo, que tampoco dice nada de pecados previos de las creaturas, al contrario, insiste en que Jacob y Esaú todavía no habían hecho nada, ni bueno ni malo, cuando el primero fue elegido y el segundo desechado. 6) Bajando de la razón general de porqué se elige a unos y reprueba a otros a la razón específica de porqué se elige a éste y se reprueba a aquél, que era el momento, sin duda, para decir que la reprobación al menos, depende de pecados previos, dice: “eso no tiene razón sino en la Voluntad divina”. 7) Más aún, se dice que Dios no prepara cosas iguales a los que son iguales. ¿Cómo que son iguales? ¿Y los pecados previos de los réprobos? ¿Qué más tendría que decir Santo Tomás? 8) Luego aclara que en ello no hay injusticia de parte de Dios. ¿Porqué? ¿Porque hay pecados previos de las creaturas? No: “Esto se opondría a la razón de justicia si el efecto de la predestinación fuera pago de una deuda y no se diese por gracia. En lo que se da por gracia, sin perjuicio de la justicia alguien puede dar libremente lo que quiera, o más o menos, mientras a nadie dé menos de lo debido.” 9) Y termina con la parábola de los obreros de la última hora: "¿Acaso no puedo hacer lo que quiero?""
Obviamente, se puede no estar de acuerdo con Santo Tomás, y ése es un primer paso muy importante en orden a reconocer en qué consiste el verdadero tomismo.
En cuanto a la Virgen, es absurdo sostener que la Maternidad divina es una condición que limita la capacidad de la Omnipotencia divina para sostener durante toda su vida sin pecado alguno a una creatura racional. La Maternidad divina no agrega nada al Poder de Dios para mantener a la voluntad creada en el camino recto.
Porque además, ha sido la misma Omnipotencia divina la que ha mantenido en el camino recto a cada voluntad creada cada vez que ésta se ha mantenido en el bien. Por tanto, la cuestión se reduce a saber si la Omnipotencia puede hacer siempre lo que ha hecho en algunos casos muchísimas veces, y la respuesta es obviamente que sí. ¿Qué tenían de especial los pecados en que han caído las creaturas racionales comparados con aquellos en los que no han caído por la gracia de Dios?
Saludos cordiales.
"Se refiere a la visión beatífica, para la cual solamente son evidentes las verdades que Dios nos ha revelado para que las aceptemos por la fe". Ese "solamente", a tenor de lo que dice santo Tomás en S. Th., I, q. 12, a. 8, ad 4, parecería sobrar, ¿no?
Feliz memoria del gran santo Tomás. Debería tener una Octava.
--------------------------
Gracias, igualmente. Lo de "solamente" quiere decir que en esta vida esas verdades no son evidentes para nosotros y que por tanto ahí Santo Tomás habla de la visión beatifica.
Saludos cordiales.
---------------------------------
Si, se ve que ambos traductores han colocado a las siervas/siervos en la cima de la colina y "desde" ahí las/los ven llamando "ad arcem", hubiese bastado, en efecto, con decir que las siervan llaman a venir a la colina.
Saludos cordiales.
---------------------------------
No puede hacerlo en sentido compuesto, sí puede hacerlo en sentido dividido.
---------------------------------
Eso no se corresponde con la parábola de Mateo en la que da a unos más que a otros, pero no niega el salario convenido a nadie aunque dé más a otros.
---------------------------------
La correspondencia está en que Dios es libre de dar o no dar lo que no debe a nadie. A los de la última hora les dio los mismo que a los otros, sin estar obligado a ello, simplemente porque quiso hacerlo y no tenía a nadie que se lo pudiese prohibir. La gracia y la Vida Eterna no se las debe Dios a nadie, las da a quien Él quiere.
---------------------------------
Correspondería con la parábola si en ella hubiera personas a las que no hubiese querido contratar y luego las encarcelara por no haber trabajado.
----------------------------------
No, porque esas personas no habrían podido trabajar, tampoco en sentido dividido.
---------------------------------
Todo bajo el supuesto de que la gracia funciona como ustedes dicen - cosa que no creo porque como la gracia se puede rechazar a veces se rechaza y a veces no. Así a quien la rechace es justo que se le castigue.
---------------------------------
Pero Dios puede, con su gracia, impedir que la gracia sea rechazada. Dios siempre primero y antes. Y sin embargo, en efecto, es justo que Dios castigue a aquel cuyo rechazo libre de la gracia Dios no quiso evitar.
---------------------------------
En cuanto a la frase de San Agustín: "porqué trae a éste y a aquel no lo trae, no lo quieras juzgar, si no quieres errar", no veo que se lo apliquen quienes especulan sobre las razones de Dios para abandonar a nadie diciendo que es para mostrar su justicia, llamando justicia a castigar a quien realmente no puede hacer otra cosa porque ha sido abandonado antes de ningún demérito por su parte. Absurdo.
Saludos cordiales
----------------------------------
No puede hacer otra cosa en sentido compuesto, sí en sentido dividido. Así entendido, no es ninguna especulación, sino que es la única forma coherente de entender lo que dicen las fuentes de la Revelación.
Saludos cordiales.
-----------------------------
Es que no sé si tiene ventajas. Me queda más cómodo y eso sí, no pone límites de espacio.
Saludos cordiales.
Quod etiam manifestumfit ex principiis huius scientiae, quae sunt articuli fidei, quae est de Deo -> Lo cual también se desprende de los principios de esta ciencia, que son los artículos de la fe, que trata de Dios.
Y al inglés, que es una traducción directa si, como sospecho, Google Translate traduce pasando siempre por el inglés:
-> Which is also evident from the principles of this science, which are the articles of faith, which is about God.
En cambio:
La fe proviene de Dios -> Fides a Deo venit.
Cuando una traducción comete errores a un nivel tan básico se gana la desconfianza en todo.
-------------------------
En efecto, no es un error filosófico, sino de latín.
Saludos cordiales.
Bingo! Necesaria, no suficiente!
Por lo tanto la posición de William Most está de acuerdo con la tomista en estos dos puntos:
A. La secuencia “reprobación – abandono – culpa” es el caso fáctico.
B. “Abandono” es “Dios no da la gracia eficaz que esa persona particular necesitaría para no pecar".
La diferencia con la posición tomista está en estos otros dos puntos:
C. Qué es la “gracia eficaz”. Para Most es una cantidad abrumadora de gracia actual que en la práctica no deja lugar a que esa persona elija mal.
D. Algunos de los salvados no reciben esa “gracia eficaz” (caso 2 abajo).
O sea en la posicion mostiana hay 3 casos, llamando Px a las respectivas 3 personas humanas:
1. Dios da a P1 una cantidad abrumadora de gracia actual que en la práctica no deja lugar a que P1 elija mal + P1 elige bien -> P1 es salvado.
2. Dios da a P2 una cantidad moderada de gracia actual que en la práctica deja lugar a que P2 elija bien o mal + P2 elige bien -> P2 es salvado.
3. Dios da a P3 una cantidad moderada de gracia actual que en la práctica deja lugar a que P3 elija bien o mal + P3 elige mal -> P3 es condenado.
----------------------------------
No conozco a Most, pero por lo que aquí se lee, el problema es si se aplica o no la distinción entre sentido compuesto y sentido dividido.
Si no se aplica, lo de arriba parece una mezcla de jansenismo y marinsolismo.
En efecto, los jansenistas dicen que la gracia es irresistible, los marinsolistas dicen que puede ser verdad que con la misma gracia la persona obre bien, o que obre mal.
Si se aplica, como hace el tomismo, como la gracia eficaz puede ser resistida en sentido dividido, no puede ser resistida en sentido compuesto, los tres casos se convierten en dos: cuando la persona hace el bien, ha recibido la gracia eficaz, cuando no lo hace, no.
Y es que la gracia eficaz y el acto bueno libre (salvifico) son inseparables, porque la primera produce el segundo. No se trata de ver cuánta gracia se puede agregar sin eliminar la libertad del sujeto, sino de que no hay acto libre sin premoción física.
No se trata de cuánta gracia puede soportar la libertad, sino de que no hay libertad creada en acto sin premoción divina.
En cuanto a si la carencia de la gracia eficaz, además de ser condición necesaria del pecado, es condición suficiente del mismo, parece que hay que distinguir: suficiente en sentido compuesto: Concedo. En sentido dividido: Niego.
Es decir, es verdadera la proposición que dice que si la creatura X no recibe la gracia eficaz, peca, y eso es el sentido compuesto, pero es falsa la proposición que dice que si la creatura X no recibe la gracia eficaz, no tiene libertad para no pecar, y eso es el sentido dividido.
Saludos cordiales.
¿Esto es compatible con esta afirmación?
«Se habla de la Voluntad divina de representar su Misericordia en los que se salvan y su Justicia en los que se condenan, y se agrega: “Y ésta es la razón por la que Dios a unos predestina y a otros reprueba.”»
-------------------------------------
Sí, porque en esa segunda afirmación se habla de la Voluntad divina consecuente.
-------------------------------------
Mi pregunta: ¿La predestinación es siempre antecedente y la reprobación es siempre consecuente?
-------------------------------------
Según Santo Tomás, la predestinación es siempre antecedente respecto del conocimiento divino de los méritos de las creaturas racionales.
La reprobación, según el tomismo clásico interpreta a Santo Tomás, que yo entiendo que es la interpretación correcta de Santo Tomás, es negativa o positiva.
La primera es la no elección para la Vida Eterna. La segunda es la condenación al infierno. La primera es antecedente, la segunda es consecuente.
Saludos cordiales.
Sí, la tesis de Most es consistente con el marinsolismo. Digo "es consistente" y no "coincide" porque Most (1914 - 1999) publicó su tesis cuando Marín-Sola (1873 - 1932) ya había muerto.
La cuestión de la resistibilidad o irrestibilidad en la práctica de una gracia actual se entiende fácilmente con una analogía.
Supongamos a los efectos de la analogía que yo viviese en Montevideo. Si me ofreces 1.000 USD por ordenar tu biblioteca en la práctica puedo aceptar o rechazar hacerlo. Pero si me ofreces 100.000 USD en la práctica no me dejas lugar a que rechace hacerlo, aunque evidentemente a nivel metafísico sigo siendo libre de aceptar o no, y de hecho no aceptaría si hubiese recibido un diagnóstico según el cual me quedase poco tiempo de vida.
Si en cambio le ofrecieses esos 100.000 USD a la persona más rica de Uruguay, el grado de efectividad de ese ofrecimiento sobre esa persona sería igual al grado de efectividad que el ofrecimiento de 1.000 USD tiene sobre mí. Así, en la práctica, la misma suma ofrecida a la persona A la movería con seguridad a tomar un curso de acción y ofrecida a la persona B apenas la inclinaría a hacerlo. La misma gracia que para A sería "gracia eficaz" para B sería solamente "gracia suficiente".
Esto engancha con un dicho de Jesús que citaste en tu artículo "Alvin Plantinga y la depravación transmundana":
www.infocatolica.com/blog/praeclara.php/2508010503-alvin-plantinga-y-la-depravac
“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.” (Mt 11,21 -24)
En el marco de los 3 casos en mi comentario previo, ese dicho de Jesús admite dos posibles interpretaciones, para simplificar el enunciado de las cuales hago las siguientes agrupaciones:
Tiro + Sidón = Fenicia
Corazín + Betsaida = Galilea
Int.1: Los casos de Fenicia y Galilea son el 1 y el 3 respectivamente. Esto es, presenciar los milagros hechos por Jesús en la práctica no habría dejado lugar a que los fenicios eligiesen mal.
Int.2: Los casos de Fenicia y Galilea son el 2 y el 3 respectivamente. Esto es, presenciar los milagros hechos por Jesús en la práctica habría dejado lugar a que los fenicios eligiesen bien o mal, pero ellos habrían elegido bien.
¿Por qué la Int.1 justifica a un reproche a los galileos? Porque el hecho de que una misma gracia actual sea "eficaz" o meramente "suficiente" para una persona concreta en un momento concreto depende de la naturaleza, en el sentido de caracter, de esa persona concreta en ese momento concreto, la cual es en gran parte resultado de las decisiones anteriores de esa persona a lo largo de su vida. Por lo tanto, si para los galileos una gracia actual (presenciar los milagros de Jesús) que a los fenicios en la práctica no les habría dejado lugar a que eligiesen mal, les inclina la balanza moderadamente, es porque ellos se han convertido, por las decisiones que han ido tomando en la vida, en "duros de corazón" en lenguaje evangélico y otros calificativos en lenguaje contemporáneo.
Articulos, libro, y estudio de la tesis de Most
www.catholicculture.org/culture/library/most/getwork.cfm?worknum=2
www.catholicculture.org/culture/library/most/getwork.cfm?worknum=3
www.catholicculture.org/culture/library/most/getwork.cfm?worknum=146
afkimel.wordpress.com/wp-content/uploads/2023/04/william-most-predestination.pdf
www.patheos.com/blogs/davearmstrong/2018/09/predestination-the-ingenious-solution-of-fr-most.html
(La tesis de Most es la parte X y última de ese largo artículo.)
--------------------------------------------
Seguimos en lo mismo. Ante una gracia dada, o bien la persona puede no hacer el bien en sentido compuesto, o no, y en el segundo caso, o puede no hacer el bien en sentido dividido, o no.
Es decir, la persona
1) Puede no hacer el bien en sentido compuesto, o sea, de hecho no hacer el bien.
2) No puede no hacer el bien en sentido compuesto, sí puede no hacerlo en sentido dividido.
3) No puede no hacer el bien ni en sentido compuesto ni en sentido dividido.
Lo primero no es gracia eficaz. Lo último es el jansenismo, que ha sido condenado por la Iglesia, así que está fuera de la discusión.
Así que sólo queda lo segundo.
Todo esto es independiente de si son 1000 dólares o 100.000 dólares o lo que sea. O la persona tiene la capacidad de rechazarlos en sentido dividido, o no la tiene, y no es libre. Y si la tiene, o tiene también la capacidad de rechazarlos en sentido compuesto, y no es gracia eficaz, o no la tiene, y eso es la gracia eficaz.
“Si en Tiro y Sidón se hubiesen hecho los milagros hechos en Corozaín y Cafarnaúm se habrían convertido”.
Aquí se está diciendo, por tanto, que en ninguno de los dos casos se dio la gracia eficaz para la conversión, pero en el caso de Corozaín y Cafarnaúm hubo milagros, que si los hubiese habido en Tiro y Sidón, habrían ido acompañados de la gracia eficaz para la conversión.
Esos milagros hacen más culpables a los Corozaín y Cafarnaúm, porque los hicieron más capaces de convertirse, es decir, aumentaron su capacidad de creer en sentido dividido.
En cuanto a si la gracia es o no es eficaz según las disposiciones de las creaturas.
Eso contradice la premoción física tomista, porque si Dios mueve la voluntad, la mueve, y es claro que nada creado es suficientemente fuerte como para impedir que Dios mueva una voluntad creada, si con Voluntad consecuente quiere Dios moverla. Nada importan aquí las disposiciones previas de la creatura, como dice el refrán, Dios escribe derecho con renglones torcidos.
La analogía del dinero presupone que la gracia actúa solo como un bien propuesto, cuyo influjo depende de disposiciones previas del sujeto. Pero en el tomismo la gracia eficaz no es eficaz porque el hombre no la resiste, sino que el hombre no la resiste porque es eficaz. Si Dios, con voluntad consecuente, quiere mover una voluntad creada a un acto libre, ninguna disposición creada puede impedir ese influjo. Negar esto equivale a negar la premoción física.
Saludos cordiales.
La primera es la no elección para la Vida Eterna. La segunda es la condenación al infierno. La primera es antecedente, la segunda es consecuente.»
¿La “reprobación antecedente” no choca con la afirmación bíblica de que Dios quiere (antecedentemente) que todos los hombres se salven?
----------------------------
Ahora entiendo. No, lo que pasa es que se puede ser antecedente o consecuente respecto de cosas distintas. En un caso consideramos la libre Voluntad divina de manifestar tanto su Misericordia como su Justicia. En el otro caso, consideramos la previsión divina de las culpas y la impenitencia final de la creatura racional.
Y entonces, antes de considerar la libre Voluntad divina de manifestar tanto la Misericordia como la Justicia, la Voluntad divina, por eso antecedente, quiere la salvación de todos los hombres, luego de considerarla, la Voluntad divina, por eso consecuente, elige a unos y reprueba a otros.
Pero la reprobación, a su vez, antes de considerar las culpas de las creaturas racionales, mira solamente al carácter gratuito e indebido de la gracia y de la Vida Eterna, y por eso es antecedente; luego de considerar la culpa de las creaturas, decreta el infierno eterno, y por eso es consecuente.
Saludos cordiales.
¿Dios prevé resistencia grave y persistente a gracia actual moderada?
- No. -> Predestinado a la salvación (caso 3, la mayoría de los salvados).
- Sí. ¿Dios decide darle gracia actual abrumadora que en la práctica no deja lugar a resistencia?
- No. -> Predestinado a la condenación (caso 2).
- Sí. -> Predestinado a la salvación (caso 1, la minoría de los salvados).
O sea la secuencia lógica del caso 2 es:
Previsión de resistencia persistente a la gracia ->
-> Reprobación (decisión de no dar la gracia abrumadora requerida) ->
-> Abandono (no concesión de esa gracia) ->
-> Efectivización en los hechos de la culpa.
----------------------------
El caso 1) es contradictorio, porque Dios prevé ahí lo que no va a suceder.
La tesis de Most es un congruismo, en el cual la gracia misma pasa a ser una circunstancia.
En el molinimo puro, Dios ofrece la misma gracia a individuos puestos en determinadas circunstancias, y elige a los que prevé que responderán bien, mientras que reprueba a los otros.
En el congruismo, Dios elige a los que se han de salvar, y les da gracias “congruas” con sus disposiciones previas, que por serlo, son infalibles.
Pero en ambos casos, Dios prevé lo que ha de suceder, sea porque prevé la libre iniciativa de las creaturas, sea porque prevé el resultado de la gracia “congrua”.
En Most, por lo que dice aquí, Dios prevé que la creatura va a resistir, y al final la creatura no resiste, o sea, que falló la previsión divina, lo cual es absurdo, o no falló, lo cual lleva a una contradicción.
El diagrama supone que la previsión divina de la resistencia es lógicamente anterior al decreto de dar o no dar la gracia eficaz. Eso no es tomismo, sino ciencia media. En el tomismo, Dios no reprobó porque previó resistencia; prevé resistencia porque decidió no dar la gracia eficaz. El llamado “caso 1” es contradictorio, porque hace a Dios prever infaliblemente una resistencia que luego no ocurre. Y el “caso 2” invierte el orden causal: la permisión de la resistencia es consecuencia de la reprobación negativa, no su causa.
Saludos cordiales.
No se trata de cuánta gracia puede soportar la libertad, sino de que no hay libertad creada en acto sin premoción divina."
OK, ahora queda bien claro.
La posicion mostiana en cambio adhiere a lo enseñado en el cap. 5 del Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento simpliciter:
En la traducción de López de Ayala:
Declara además, que el principio de la misma justificación de los adultos se debe tomar de la gracia divina, que se les anticipa por Jesucristo: esto es, de su llamamiento, por el que son llamados sin mérito ninguno suyo;
de suerte que los que eran enemigos de Dios por sus pecados, se dispongan por su gracia, que los excita y ayuda para convertirse a su propia justificación, asintiendo y cooperando libremente a la misma gracia;
de modo que tocando Dios el corazón del hombre por la iluminación del Espíritu Santo, ni el mismo hombre deje de obrar alguna cosa admitiendo aquella inspiración, pues puede desecharla; ni sin embargo pueda moverse sin la gracia divina a la justificación en la presencia de Dios por sola su libre voluntad.
El último subpárrafo es traducido en la cita del punto 1993 del Catecismo así:
Cuando Dios toca el corazón del hombre mediante la iluminación del Espíritu Santo, el hombre no está sin hacer nada en absoluto al recibir aquella inspiración, puesto que puede también rechazarla; y, sin embargo, sin la gracia de Dios, tampoco puede dirigirse, por su voluntad libre, hacia la justicia delante de Él.
La posición mostiana adhiere al "puede rechazarla (a la inspiración divina)" simpliciter, sin distinguir sentidos dividido y compuesto. En la posición mostiana no hay al principio de la cadena una moción divina que el hombre no puede rechazar.
Análogamente yo puedo rechazar, simpliciter, tanto un ofrecimiento de 1.000 USD como uno de 1.000.000 USD para ordenar tu biblioteca, pero podes apostar 2.000.000 de USD a que no voy a rechazar el segundo (con lo que terminarías ganando 1.000.000 USD ;-)
-----------------------------------
Es que el asunto es si al Concilio de Trento hay que entenderlo ahí “simpliciter”, si el Concilio mismo, o el Magisterio de la Iglesia en general, dice que hay que entenderlo “simpliciter”, y si no es injurioso para una escuela católica como es el tomismo sugerir que es contrario al Concilio de Trento, cuando en 1724, mucho después de ese Concilio, y cuando los tomistas llevaban mucho tiempo enseñando la “reprobación negativa antecedente”, la “premoción física”, etc., el Papa, en la Bula “Demissas Preces”, en medio justamente de la lucha contra el jansenismo, los colma de elogios y no les hace la más mínima corrección, y si hasta el día de hoy en ningún acto del Magisterio de la Iglesia se dice que el tomismo sea contrario al Concilio de Trento.
Es claro que hay una lectura perfectamente tomista de ese pasaje de Trento. La gracia eficaz hace que la creatura colabore con ella, dejándole la posibilidad de no colaborar, en sentido dividido, no en sentido compuesto. Es gracia eficaz, porque hace que el hombre coopere de hecho con ella, y por eso el hombre no está sin hacer nada bajo ella, pero no le quita la libertad, porque no le quita la capacidad de no cooperar, en sentido dividido.
En cuanto al poder rechazar o no, no es cuestión de probabilidades, es algo absoluto: o se puede en sentido dividido, y se es libre, o no, y no hay libre albedrío.
Lo que pasa es que este planteo de Most, en el fondo molinista, sigue con la oposición entre la gracia y la libertad creada. Ese “en la práctica” es un híbrido que intenta a la vez, contradictoriamente, afirmar y negar el libre albedrío de la creatura racional.
Si la capacidad de no hacer lo que se hace es “simpliciter” y no solamente en sentido dividido, entonces la gracia no es eficaz, porque es compatible con la no realización del acto bueno ¿y qué eficacia es ésa?
Sí, los molinistas dicen que es “eficacia por el libre consentimiento de la creatura”, que es lo mismo que la autoridad con que el Rey en el “El Principito” hacía embajadores a los que ya se estaban yendo del planeta.
Saludos cordiales.
¿La “reprobación antecedente” no choca con la afirmación bíblica de que Dios quiere (antecedentemente) que todos los hombres se salven?
Mi respuesta es que sí choca. Me parece no bíblica la noción de "reprobación negativa antecedente".
----------------------------------
Supongo que Ud. entiende que una misma cosa puede ser consecuente respecto de algo y antecedente respecto de algo más.
La reprobación negativa es consecuente respecto de la Voluntad divina de manifestar tanto la Misericordia como la Justicia, y antecedente respecto de la previsión divina de la culpa de la creatura racional.
En cambio, la Voluntad salvífica universal de Dios es “antecedente” respecto de la Voluntad divina de manifestar en la creación tanto la Misericordia con la Justicia.
Es decir, el orden lógico (no temporal) es:
1) Voluntad salvífica universal.
2) Voluntad de manifestar tanto la Misericordia como la Justicia.
3) Elección de algunos y reprobación (negativa) de otros.
4) Previsión de las culpas de los réprobos.
5) Reprobación positiva consecuente (condenación al infierno).
Son dos “antecedencias” distintas: la de 1) respecto de 2) y la de 3) respecto de 4).
Por tanto, si su razón para decir que eso no es bíblico se basa en el texto bíblico que dice que Dios quiere que todos se salven, en primer lugar, lo de “antecedentemente” no está en la Biblia, pero aceptémoslo, porque por mi parte entiendo que es verdadero. Pero entonces, no choca con la doctrina tomista, por lo que acabo de explicar de los dos sentidos de “antecedente” al aplicarse respectivamente a la Voluntad salvífica divina y a la reprobación negativa.
Saludos cordiales.
Que sin la gracia la persona no realizaría el acto bueno, como dice Trento.
-------------------------------
Eso se puede entender de dos maneras: 1) Sin la gracia la persona no realiza el acto bueno, y con la gracia lo realiza: gracia eficaz. 2) Sin la gracia la persona no realiza el acto bueno, y con la gracia puede ser el caso que no lo realice : gracia suficiente.
La gracia suficiente es necesaria, porque el acto bueno ha de ser posible. Pero una gracia que no va acompañada del acto bueno no es eficaz.
Supuesto, pero no concedido, que el Concilio de Trento esté hablando ahí de la gracia suficiente, eso entonces no es la gracia eficaz.
Saludos cordiales.
Cito una elocuente frase de santo Tomás:
«…voluntas hominis quodammodo discordat a Dei voluntate, in quantum scilicet vult aliquid quod Deus non vult eam velle, ut cum vult peccare, licet etiam non velit Deus voluntatem hoc non velle: quia si vellet hoc Deus fieret; omnia enim quaecumque voluit dominus fecit» (De malo, q. 6, ad 5).
Traduzco: «…la voluntad del hombre de algún modo discuerda de la Voluntad de Dios, a saber, en cuanto quiere algo que Dios no quiere que ella quiera, como cuando quiere pecar, aunque tampoco Dios quiere [con Voluntad consecuente] que la voluntad [del hombre] no quiera esto [pecar], porque, si Dios quisiera esto [que no pecara, con Voluntad consecuente], se daría [es decir, la voluntad humana no pecaría]: en efecto, todo lo que quiso el Señor lo hizo».
---------------------------------
Muchas gracias. El texto de Santo Tomás es claro: hace falta la previa Voluntad divina de no mover a la voluntad creada al bien para que la voluntad creada peque.
Saludos cordiales.
Dios prevé que la creatura resistiría persistentemente a gracias actuales ordinarias, y consecuentemente decide darle gracias actuales abrumadoras que Dios prevé que la creatura no va a resistir y de hecho no las resiste.
"El llamado “caso 1” es contradictorio, porque hace a Dios prever infaliblemente una resistencia que luego no ocurre."
No, la resistencia que Dios prevé es a gracias actuales ordinarias, la resistencia que no ocurre en los hechos es a gracias actuales extraordinarias.
-----------------------------------------
“Gracia abrumadora”. ¿Es infalible o no? Si es infalible ¿quita la libertad o no la quita?
Todo hace pensar que la “gracia abrumadora” es infalible. En ese caso ¿quita la libertad?
Si no la quita ¿en qué se distingue de la gracia “no abrumadora”?
¿En que bajo la gracia “no abrumadora” puede ser el caso de que la creatura no haga el bien?
En ese caso, como ya dije, no es gracia eficaz, pero ¿cómo sabe Dios entonces lo que harán las creaturas bajo la gracia “no abrumadora”? Most dice que Dios prevé que si recibiesen gracias no abrumadoras, rechazarían la gracia. ¿Cómo lo prevé, si bajo esas gracias “no abrumadoras”, según él, también puede ser el caso que las creaturas hagan el bien?
En el molinismo, Dios sabe infaliblemente lo que harán las creaturas, porque sabe infaliblemente lo que harán las libertades creadas, la gracia no juega ningún papel, es la misma para todos, y son las libertades creadas las que la hacen o no eficaz. Es decir, en el molinismo, todas las gracias son “no abrumadoras”.
En el congruismo, Dios sabe infaliblemente lo que harán las creaturas, porque sabe infaliblemente cuál será o no será el efecto de cada gracia que Él da. O sea, todas las gracias “congruas”, que son las que dan a los elegidos, son “abrumadoras”.
En Most, algunas gracias son abrumadoras y otras no, o sea, es una mezcla de molinismo y congruismo.
Saludos cordiales.
En el tomismo sí la hay, si se entiende que el hombre no puede rechazar esa moción en sentido compuesto, sí en sentido dividido.
Sin entender esa distinción no se puede entender la tesis tomista.
La cuestión es más de principio: ¿Dios mueve o no mueve a las creaturas cuando las creaturas actúan? En caso de que las mueva ¿puede ser el caso de que las mueva y no se muevan? O bien ¿puede ser el caso que Dios Omnipotente quiera, con Voluntad consecuente, es decir, pura y simple, moverlas, y no se muevan?
¿Qué dice la Primera Vía tomista? Que Dios es Primer Motor y Causa Primera de todo pasaje de potencia acto. Por tanto, también del pasaje de nuestra voluntad de poder actuar, a actuar, de poder elegir, a elegir, de poder querer, a querer.
Saludos cordiales.
Las gracias actuales abrumadoras o extraordinarias difieren en grado de las ordinarias, o sea de las que reciben la mayoría. Como dije antes, una gracia puede ser abrumadora para una persona y ordinaria para otra. Por lo tanto lo que digo a continuación se aplica a ambos casos.
La gracia que Dios da a los elegidos es infalible desde el punto de vista de Dios, porque como sostiene el congruismo (y como bien notaste antes el mostismo es congruista), Dios sabe infaliblemente lo que harán las creaturas, porque sabe infaliblemente cuál será o no será el efecto de cada gracia que Él da.
La gracia no quita la libertad. El mostismo sostiene lo definido por Trento: "el hombre no está sin hacer nada en absoluto al recibir aquella inspiración, puesto que puede también rechazarla;"
Tu pregunta "¿Cómo lo prevé," no tiene sentido en el teismo clásico. Dios está fuera del tiempo y conoce todas las historias posibles. "Si a Fulano le doy una gracia g similar a la que doy a los demás la rechazará, pero como he decidido que se salve le voy a dar a la gracia GGGGG que no va a rechazar".
Un ejemplo de gracia actual extraordinaria o abrumadora es la visión de Jesucristo por parte del rabino de Roma Israel Zolli, luego Eugenio María Zolli, mientras oficiaba el servicio de Yom Kippur en Septiembre de 1944, en respuesta a la cual se convirtió al catolicismo y fue bautizado en Febrero de 1945.
----------------------------
En efecto, la pregunta "cómo prevé Dios" no tiene sentido, porque Dios no prevé, ve todo como presente. Eso alcanza para eliminar toda "ciencia media". No existe para Dios lo "futurible". Solamente lo posible y lo actualmente existente, que está siempre presente ante Él.
La "ciencia media" supone que para Dios hay un futuro, y que Él tiene la capacidad única de conocerlo en forma infalible. Pero no hay futuro para Dios, sólo Presente eterno.
Dios ve al que se salva, salvándose y al que se condena condenándose. Y como no puede recibir su conocimiento de las creaturas, porque es Perfectísimo, ve todo eso en sus libres decretos de causar actos buenos o permitir actos malos.
El conocimiento que Dios tiene de lo que hacen las creaturas, entonces, es lógicamente posterior a los decretos divinos causativos o permisivos, y al conocimiento divino de esos decretos.
Además, la única gracia que permite un conocimiento infalible de lo que hace la libertad creada es la premoción física. Toda otra gracia, al ser algo que no mueve infaliblemente a la voluntad, es incapaz de eliminar la indeterminación propia de la libertad en la creatura.
Por eso el recurso a lo "abrumador" de la gracia no sirve, porque si elimina la libertad, elimina el mérito, y si no elimina la libertad, ni tampoco mueve infaliblemente a la creatura a obrar libremente, como hace la premoción física, entonces no permite saber con certeza lo que finalmente hace la creatura.
Por eso, o la visión de Jesucristo le quitó la libertad a Zolli, o no. En el segundo caso, o había otra cosa por la que Dios conocía infaliblemente la respuesta de Zolli, o no la conocía infaliblemente. En el primer caso, o esa otra cosa era la premoción física, o no había forma de conocer infaliblemente la respuesta de Zolli.
Es imposible entrar en estos temas sin pasar por la metafísica, y la más profunda de todas. No es cuestión de impacto psicológico.
Saludos cordiales.
En cuanto a la Virgen, lo absurdo es pretender que nadie haya dicho que “la Maternidad divina es una condición que limita la capacidad de la Omnipotencia divina para sostener durante toda su vida sin pecado alguno a una creatura racional.”
Lo que digo es que la Maternidad divina es la razón por la que Dios quiso preservarla de pecado original y por tanto es un caso único y especial. No tiene esa razón para preservar del pecado original y llenar de gracia plenamente a nadie más.
------------------------------------
¿Y Ud. qué sabe de las razones por las cuales Dios podría querer evitar todo pecado en alguna otra creatura, no tal vez de las que de hecho ha querido crear, pero en todo caso, de alguna creatura posible?
Es claro que alguna razón siempre debería tener el Señor para hacer algo así, pero ¿ cuántas de esas razones pueden estar escondidas en lo profundo de la Sabiduría divina?
Es claro que Dios puede hacer todo lo que no implica contradicción, y que no implica contradicción que una creatura racional no peque nunca, por la gracia de Dios, y tampoco implica contradicción que ninguna de las creaturas racionales que Dios de hecho crea peque nunca, luego, Dios puede hacerlo, luego, si no lo hace, es porque no quiere hacerlo.
------------------------------------
En cuanto a permitir, no tiene por qué significar que algo tenga que ocurrir obligatoriamente, sino que algo puede ocurrir o no, aunque ustedes parecen sostener que todo lo que Dios permite pasa, pero eso sería si quisiera lo que permite y eso no es posible por ejemplo en el caso del mal. El hombre sí tiene la iniciativa del mal pero no hace el mal obligatoriamente porque Dios lo permita. Si Dios lo permite, podrá hacerlo o no. En el caso de que no lo haga, será porque no ha rechazado la gracia de Dios aunque Dios permitía que la rechazara – pero eso no significa que obligatoriamente tuviera que rechazarla sino que podía hacerlo.
------------------------------------
Si Dios no sostiene al hombre, el hombre no puede evitar el pecado en sentido compuesto, sí en sentido dividido. Por eso peca necesariamente, con necesidad condicional, no absoluta, necesidad de la consecuencia, no del consecuente, necesidad en sentido compuesto, no en sentido dividido, sin dejar por tanto de pecar libremente.
Que Dios permite el pecado quiere decir justamente que no lo impide, o sea, que deja de sostener al hombre. De ello se sigue, por tanto, que el hombre peca libremente.
------------------------------------
Naturalmente Dios puede hacer todo lo que quiera, puede hacer milagros todos los días y a todas horas, pero no es partidario, según parece. Por eso hay unas leyes en el mundo que suelen cumplirse habitualmente y somos parte del mundo los seres racionales que tenemos también en nuestra conciencia las instrucciones de uso de parte de Dios, que podemos seguir o no, porque así lo ha decidido Él, que actuemos con libre albedrío y podamos actuar contra nuestra conciencia y contra la ley de Dios – o no.
Saludos cordiales.
------------------------------------
Y en cada acto libre que realizamos somos movidos infaliblemente por Dios a todo lo que hay de ser y de bien en ese acto, lo cual, en el caso de los actos buenos, que sólo tienen ser y bondad, quiere decir que Dios los causa, y en el caso de los actos malos, que tienen además la privación y el no ser propios del mal, quiere decir que los permite.
Por eso es condición necesaria del pecado que Dios no mueva a la voluntad creada a hacer el bien contrario a ese pecado, lo cual, si lo hace y la mueve a hacer ese bien, no es ningún milagro, sino el modo necesario de funcionamiento de la libertad creada cuando hace el bien, como cuando hace el mal el requisito necesario es la permisión divina.
Saludos cordiales
La respuesta depende de si esas creaturas tienen o no tienen libre albedrío.
A las que no tienen libre albedrío, Dios las mueve simpliciter.
A las que tienen libre albedrío, Dios por su gracia "los excita y ayuda" para que ellos obren bien "asintiendo y cooperando libremente a la misma gracia". (Esto es copy paste del cap. 5 del Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento citado antes.)
-------------------------------------------
El Concilio no responde ahí a esa pregunta. No hace metafísica, sino que la presupone.
No puede haber nada de ser ni de bien en las creaturas que no tenga a Dios como Causa Primera, y eso no es solamente tomismo. Cada nueva operación de cualquier creatura es una nueva actualidad para la cual esa creatura estaba en potencia. El acto es más que la potencia y no se da lo que no se tiene. Todo ente que al obrar, por tanto, pasa de potencia a acto, lo hace bajo el influjo de una causa. Y como no se puede retroceder al infinito en la serie de esas causas, al final es la Causa Primera la que produce todo cambio que se da en lo creado.
Por eso dice Santo Tomás en Ia. IIae., q. 9, a. 4, c.:
"...según que la voluntad es movida por el objeto del querer, es claro que puede ser movida por algo externo. Pero por lo mismo que se mueve en cuanto al ejercicio del acto, también es necesario afirmar que la voluntad es movida por algún principio externo. Pues todo lo que a veces está en acto y a veces en potencia necesita ser movido por algún principio exterior. Es evidente que la voluntad comienza a querer algo, que antes no quería. Por tanto, es necesario que sea movida a querer por algo externo."
Y en el art. 6 aclara que sólo Dios puede ser ese principio externo:
"El movimiento de la voluntad procede del interior, lo mismo que el movimiento natural. Ahora bien, aunque algo, que no es causa de la naturaleza de la cosa movida, puede mover una cosa natural, no puede causar un movimiento natural si no es de algún modo causa de la naturaleza. (...) Así, por consiguiente, sucede que algo que no es causa del hombre, mueve al hombre que tiene voluntad, pero es imposible que su movimiento voluntario proceda de un principio extrínseco, que no es causa de la voluntad.
Por otra parte, la causa de la voluntad sólo puede ser Dios, y esto es claro por dos razones. La primera, porque la voluntad es una potencia de un alma racional, que sólo es causada por Dios mediante creación, como se dijo en la primera parte . La segunda, porque la voluntad está ordenada al bien universal. Por eso ninguna otra cosa puede ser causa de la voluntad, sólo Dios mismo, que es el bien universal. Todo lo demás se llama bien por participación y es un bien particular, pero una cosa particular no produce una inclinación universal."
Esto es metafísico, no moral ni psicológico. Negar esto es decir que el ser puede salir del no ser, el ser actual del no ser actual, y si eso es así, entonces Dios ya no hace falta filosóficamente hablando, y se convalida un evolucionismo absurdo en el cual continuamente va aumentando la cantidad total de ser y de perfección que hay en la realidad, pues cada nueva operación de una creatura es un aporte al total del ser, que así va surgiendo continuamente de la nada.
Caen con eso el principio de no contradicción y el de razón suficiente. La totalidad del ser no puede aumentar, porque debería hacerlo a partir del no ser.
Parménides, a pesar de su error, inauguró la Filosofía. Sólo hay el ente, y no puede proceder del no ente. Aristóteles resolvió el error de Parménides, que era negar la pluralidad y el cambio, con la teoría del acto y la potencia y puso la base para siempre, Santo Tomás llevó eso a plenitud a la luz de la fe católica, y los molinistas, para no admitir que sus voluntades son movidas por Dios, devolvieron todo, lógicamente, a los tiempos pre-aristotélicos.
Hay que tener cuidado con el tomismo, porque si bien se distingue de la mera razón y de la fe católica, no lo hace adecuadamente. Es decir, se solapa extensamente con ellos.
El tomismo no se identifica sin más ni con la razón natural ni con la fe católica, pero muchas de sus tesis no son meras opciones de escuela, sino exigencias metafísicas o presupuestos teológicos.
Saludos cordiales.
--------------------------------
Me parece que el influjo del existencialismo y una excesiva reverencia por los problemas que se le planteaban a Heidegger pero que no se plantean en el tomismo, llevó a una cierta depreciación de la esencia y del ente. Una cosa es redescubrir y subrayar el valor del "esse" tomista y otra es caer en el antiesencialismo.
Un síntoma de ese mal es el uso de la palabra "ontoteología" como una especie de espantapájaros intelectual.
Saludos cordiales.
"1) Voluntad salvífica universal.
2) Voluntad de manifestar tanto la Misericordia como la Justicia.
3) Elección de algunos y reprobación (negativa) de otros.
4) Previsión de las culpas de los réprobos.
5) Reprobación positiva consecuente (condenación al infierno)."
Luego aclara que 1 es antecedente de 2 y que 3 es antecedente de 4. El 3 me parece problemático, por la idea de la reprobación negativa.
Pero me parece que está usted dividiendo un pelo en cuatro.
Por mi parte, insisto en que no es bíblica la noción de "voluntad negativa antecedente". Si esta noción fuera verdadera, entonces la Escritura tendría que decir con claridad y sencillez: "Dios quiere algunos hombres se salven, no todos".
En mi concepto, la reprobación negativa no cabe en Dios, la positiva sí.
----------------------------
No hace falta eso. Alcanza con que la Escritura diga que Dios quiere que todos los hombres se salven, y luego deje claro que algunos no se salvan.
Porque siendo Dios Omnipotente, todo lo que quiere lo hace, a no ser que el "querer" de Dios haya que entenderlo, en esa frase, de modo especial.
¿De qué modo especial? Precisamente, como Voluntad antecedente divina, distinta de la Voluntad consecuente divina.
Por eso dice Santo Tomás de Aquino en Ia., q. 19, a. 6, ad:
"cada cosa, en cuanto que es buena, es querida por Dios. Puede haber algo que en la primera consideración, es decir, absolutamente, sea bueno o malo, y que, sin embargo, considerado con algo adicional, que es la consideración consecuente, sea lo contrario. Como considerado absolutamente, que el hombre viva es bueno y matarlo es malo, pero si se agrega que algún hombre es un homicida o un peligro social, es bueno que muera y es malo que viva. Por eso puede decirse que un juez justo con voluntad antecedente quiere que todo hombre viva; con voluntad consecuente quiere colgar al homicida. De modo parecido, Dios quiere con voluntad antecedente salvar a todo hombre; con voluntad consecuente, y por su justicia, quiere condenar a algunos.
Tampoco lo que queremos con voluntad antecedente lo queremos simplemente, sino en cierto modo. Porque la voluntad se relaciona con las cosas por lo que son en sí mismas. Y en sí mismas son algo en particular. Por lo tanto, simplemente hablando queremos algo en cuanto que lo queremos después de haber considerado todas las circunstancias particulares. Y esto es querer con voluntad consecuente. Por eso puede decirse que un juez justo quiere simplemente hablando colgar al homicida, pero en cierto modo quiere que viva, es decir, en cuanto que es hombre. De ahí que pueda ser llamada veleidad más que absoluta voluntad.
Resulta evidente, así, que lo que Dios quiere absolutamente, lo hace; aun cuando lo que quiere con voluntad antecedente no lo haga."
Saludos cordiales.
"...puede decirse que un juez justo con voluntad antecedente quiere que todo hombre viva; con voluntad consecuente quiere colgar al homicida. De modo parecido, Dios quiere con voluntad antecedente salvar a todo hombre; con voluntad consecuente, y por su justicia, quiere condenar a algunos."
Está claro que la voluntad consecuente del juez justo se basa en la consideración de que ese hombre ha cometido un homicidio, tiene en cuenta esa circunstancia y sin ella no sería justo que lo condenara.
Del mismo modo, como le dije en un comentario aún no publicado:
La voluntad divina antecedente quiere que todos los hombres se salven y por eso da a todos gracia suficiente para que se salven si no la rechazan y lo hace gratuitamente no porque prevea ningún mérito.
Su voluntad consecuente tiene en cuenta la circunstancia del rechazo de la gracia gravemente y obcecadamente por parte de algunos y en consecuencia, cuando los reprueba lo hace justamente, pero porque lo hace consecuentemente no antecedentemente.
De ahí no se puede deducir una reprobación antecedente
Saludos cordiales
----------------------------
El ejemplo del juez muestra que la voluntad consecuente es posterior a la consideración de las circunstancias, pero no exige que la circunstancia sea la culpa de una persona, eso es propio del ejemplo como tal.
La circunstancia, en el caso de la reprobación divina, bien puede ser la libre determinación de la Voluntad divina de elegir solamente a algunos de los que va a crear para la Vida Eterna.
La reprobación antecedente se deduce del hecho de que no hay bien en la creatura que no proceda del Creador. Como el que se salva se distingue del que no se salva por algo bueno que hay en él, es Dios entonces el que lo distingue, y eso quiere decir que Dios ha determinado dar ese bien al que se salva, y no darlo al que no se salva.
Tampoco sirve decir que el que se salva es el que no ha echado a perder el bien recibido de Dios. Porque no echar a perder ese bien, también es un bien, y entonces, de nuevo, el que no hecha a perder el bien ha recibido de Dios un bien que no ha recibido el que echa a perder el bien.
Por eso dice San Pablo: "¿Quién te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido?".
Saludos cordiales.
Vale. Pero algunos no se salvan, a mi entender, solo por la reprobación positiva, no por la negativa.
---------------------------------
Eso dice el molinismo. Pero el problema con el molinismo es que según esa tesis, al final la salvación depende del hombre, no de Dios. Es un principio molinista que dos hombres pueden recibir la misma gracia de Dios, y sin embargo, uno salvarse y el otro condenarse. Lo que distingue al que se salva, entonces, no viene de Dios, sino de él mismo. Mientras que San Pablo dice: "¿Quién te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido?".
Saludos cordiales.
La cuestión es que, como dicen algunos tomistas, no hay simetría entre la línea del bien y la del mal. La iniciativa del bien siempre es de Dios, la iniciativa del mal es del hombre.
El que se distingue negativamente es el hombre que rechaza la gracia tomando la iniciativa del mal.
En cambio la iniciativa del bien siempre es de Dios. Quien se salva se salva por la gracia, no por nada que él pueda añadirle a la gracia - quien se condena se condena por tomar la iniciativa del mal y rechazar la gracia.
Así que el que se salva no tiene nada que no haya recibido, pues es Dios quien lo salva, la gracia de Dios que ha recibido.
Saludos cordiales.
------------------------------------
No. Si Dios da la misma gracia a dos personas, y una se salva y la otra no, no se puede decir que es Dios el que hace la diferencia a favor del que se salva, porque en esa hipótesis Dios hizo exactamente lo mismo por los dos, y hacer lo mismo no es hacer la diferencia.
Y decir que en ese esquema el que se salva no hizo nada, es ambiguo, puede querer decir que no realizó acto positivo alguno, o que no fue su voluntad la que determinó el resultado final. Lo primero pase, pero lo segundo de ninguna manera: voluntariamente, dicen, se abstuvo de impedir la obra de la gracia. Por tanto, fue su voluntad la que hizo la diferencia, recordar que la libertad de ejercicio es la libertad de actuar o no actuar.
Y finalmente, no es posible hacer la diferencia de A respecto de B sin hacer por eso mismo la diferencia de B respecto de A, porque "diferencia" es un concepto relativo, como "izquierda" y "derecha". Si tengo dos manzanas y a una la pongo más alta que la otra, de ahí se siguen dos diferencias: la de la más alta respecto de la más baja, y la de la más baja respecto de la más alta. No es posible hacer la primera diferencia sin hacer la segunda, y por eso mismo no es posible distinguir al que se salva sin distinguir por eso mismo al que no se salva.
Y como "distinguir al que se salva" no elimina que éste se salva por su libre albedrío, igualmente "distinguir al que no se salva" no elimina que éste se pierde por su libre albedrío.
Cuando se dice que la salvación viene de Dios y la perdición viene del hombre, se apunta al hecho de que esa distinción Dios la hace causando el acto bueno del que se salva, y no la hace causando el acto malo del que se pierde, del cual éste es la única causa, pero no la única condición, pues sin la previa permisión divina ese acto malo no habría existido.
Y así es como Dios distingue a los dos: al que se salva causando su acto bueno, al que se pierde permitiendo su acto malo.
Saludos cordiales.
Dice usted:
“no exige que la circunstancia sea la culpa de una persona”
Pero castigar a una persona sí exige que la circunstancia sea la culpa de esa persona.
[...]
Saludos cordiales
----------------------------------------
La reprobación negativa antecedente no produce castigo alguno, porque es lógicamente anterior a la previsión divina de las culpas.
Saludos cordiales.
"Beatus quem elegisti et assumpsisti, ut inhabitet in tabernaculis tuis. Omnis quidem caro veniet, id est, ex omni hominum genere congregamur: sed beatus est quisquis fuerit electus. Multi enim secundum Evangelium vocati sunt, sed pauci electi (Matth. XXII, 14). Electi autem sunt nuptiali veste conspicui, puro atque integro novae nativitatis corpore splendidi. Itaque non res indiscreti judicii electio est: sed ex meriti delectu facta discretio est. Beatus ergo quem elegit Deus: beatus ob id, quia electione sit dignus. Scire autem nos convenit, hic beatus in quam rem fuerit electus, scilicet ad id quod sequitur: Inhabitabit in tabernaculis tuis" (Sup. Ps. 64 [https://la.wikisource.org/wiki/Tractatus_super_psalmos/20])
-----------------------------------
Traducción:
"Bienaventurado aquel a quien elegiste y asumiste, para que habite en tus tabernáculos. En verdad, toda carne vendrá; es decir, de todo género humano somos congregados; pero bienaventurado es quienquiera que haya sido elegido. Pues muchos, según el Evangelio, son llamados, pero pocos elegidos (Mt 22,14). Los elegidos, en cambio, se distinguen por la vestidura nupcial, resplandecientes por el cuerpo puro e íntegro de la nueva natividad. Por tanto, la elección no es asunto de un juicio indiscriminado, sino que la distinción se realiza a partir de la elección del mérito (o "de una elección relativa al mérito"). Bienaventurado, pues, aquel a quien Dios eligió: bienaventurado precisamente porque por la elección es digno. Conviene, además, que sepamos para qué cosa fue elegido este bienaventurado, a saber, para lo que sigue: habitará en tus tabernáculos."
No parece que se pueda leer "ex meriti delectu facta discretio est" en sentido pelagiano o semipelagiano, porque luego dice "beatus ob id, quia electione sit dignus": "feliz por esto, porque por la elección sea digno".
Sería interesante ver si hay estudios sobre este tema en San Hilario. En todo caso, en efecto, estamos bastante antes de Pelagio y de San Agustín, lo cual quiere decir que la teología de la gracia aún no está totalmente desarrollada.
Saludos cordiales.
La cosa es más sencilla de ver, me parece, si vamos a los ángeles. Ahí está lleno de "casos únicos y especiales". En efecto, ninguno de los ángeles predestinados pecó nunca. Todos los réprobos, en cambio, pecaron. ¿Quién distinguió a los primeros...?
En cuanto al supuesto "no hacer nada" ¿del que dependería la salvación?, hay que ver cómo se conjuga ese absurdo con lo definido por Trento en el Decreto sobre la justificación, canon IV:
"Si alguno dijere que el libre albedrío del hombre, movido y excitado por Dios, no coopera en nada asintiendo a Dios que le excita y llama para que se disponga y prepare para obtener la gracia de la justificación, y que no puede disentir, si quiere, sino que, como un ser inánime, nada absolutamente hace y se comporta de modo meramente pasivo, sea anatema" (Dz. 814).
Escribe usted: «Pero el problema con el molinismo es que según esa tesis, al final la salvación depende del hombre, no de Dios». No. Al margen del molinismo (yo no hablaba desde ahí), mi afirmación es que la salvación viene de Dios siempre, pero no sin la cooperación del hombre. Porque el hombre tiene libre albedrío, que Dios, finalmente, respeta.
No me parece que de la afirmación de San Pablo: «¿Quién te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido?» se deduzca la validez de la reprobación negativa antecedente.
-----------------------------
Pero el punto decisivo —que usted no enfrenta— es este: Dios es Omnipotente.
Si Dios es Omnipotente, entonces todo lo que quiere eficazmente, sucede. Por tanto, no es posible concebir a Dios como alguien que, habiendo querido con toda su voluntad que Fulano se salvara, deba luego constatar impotente que Fulano se condenó. Un "Dios" así no sería Omnipotente, sino frustrable: no sería Dios.
La única manera de evitar esto sería decir que toda la voluntad salvífica de Dios es meramente condicional, del tipo: “quiero que Fulano se salve, si Fulano quiere”.
Pero en ese caso la salvación quedaría, en última instancia, fuera del poder efectivo de Dios, y sería lógicamente posible un mundo en el que Dios quisiera salvar a todos y no se salvara ninguno. Un “Dios” para el cual ese escenario es posible tampoco es Dios.
Por eso la distinción clásica entre voluntad antecedente y consecuente no es un artificio teológico, sino una exigencia metafísica derivada de la Omnipotencia divina.
En cuanto a la cooperación del hombre, nadie la niega. La cuestión no es si el hombre coopera, sino quién tiene la iniciativa.
El molinismo concibe esa cooperación como si Dios y el hombre fueran dos causas independientes que concurren en pie de igualdad, como dos caballos que tiran del mismo carro. Pero eso es imposible: la voluntad humana, como todo lo creado, depende absoluta y continuamente de Dios. No puede haber acto libre alguno que no tenga a Dios como Causa Primera.
Si será verdad que esa mutua independencia entre Dios y el hombre es imposible, que los mismos molinistas al final la niegan, porque dicen que la gracia eficaz lo es por el consentimiento de la creatura, por lo cual es finalmente el caballo humano el que tira del caballo divino.
En realidad, es al revés. Dios no actúa solamente “sobre el carro”, dejando intacta la iniciativa del caballo humano; Dios actúa sobre la voluntad misma, haciéndola obrar libremente. Si la voluntad obra, es porque Dios la mueve; si no obra, es porque Dios no ha querido moverla de ese modo. En esto no hay violencia alguna, porque la moción divina funda el acto libre, no lo destruye.
Ahí —y no antes— aparece, in nuce, lo que el tomismo llama reprobación negativa antecedente: no como voluntad del mal, no como deseo de condenación, sino como voluntad de no conceder aquello que no es debido bajo ningún concepto.
Negar esto no elimina el problema; simplemente lo desplaza, y al hacerlo pone en cuestión la omnipotencia de Dios o la dependencia radical de la criatura.
Saludos cordiales.
Pienso que incluso así, aunque suene terrible, Dios no deja de ser Dios. Pero Dios es amor y puede más su fuerza amorosa para que no se condenen todos sin excepción.
Otro detalle es que esta vida es de milicia: Satanás todavía existe como león rugiente y hambriento.
--------------------------------
En realidad, siendo Dios Omnipotente, Él podría crear un mundo en el que nadie se salvase, eso querría decir que no habría querido sin más la salvación de ninguno.
En nuestro mundo no es así, algunos se salvan. ¿Es eso así porque Dios quiere de un modo especial la salvación de éstos, o por casualidad?
Si la Voluntad divina fuese sólo condicional, "Quiero que Fulano se salve si él está de acuerdo", seria por casualidad (mirando a Dios, quiero decir) que algunos se salvarían.
Si es por la "fuerza amorosa" de Dios, entonces no es por casualidad, y entonces algunas Voluntades divinas respecto de la salvación no son condicionales, sino categóricas, absolutas: "Quiero que Fulano se salve, y por eso voy a hacer que él esté libremente de acuerdo con eso".
Ésa es la Voluntad divina consecuente con la que Dios quiere la salvación de los elegidos y predestinados.
Saludos cordiales.
Esta publicación tiene 6 comentarios esperando moderación...
Dejar un comentario






