El Brasil de Bolsonaro: evangélicos = católicos defraudados
Eligen gobernantes, extienden su presencia por todos los poderes del Estado, dirigen empresas, tratan enfermos, educan y se encuentran en el deporte, en la cultura, la música, etc.
Viven y trabajan en barrios ricos y pobres y hasta llegan a centenares de localidades desperdigadas por la Amazonia, sin tener que rendir culto a la Pachamama.
Sus templos brotan de norte a sur, de este a oeste; tanto en territorios rurales como en áreas metropolitanas.
No, no son los católicos de la Edad Media, sino los evangélicos brasileños, es decir, los católicos defraudados de la Iglesia, hartos de la “teología de la liberación”, del progresismo y del “no proselitismo”.
Así lo señala el mismísimo diario Clarín en un reciente artículo.
“Crecemos porque predicamos, sin ninguna timidez y sin miedo. Predicamos en la calle, en la TV, en la radio. Predicamos para el vecino. Hablamos del amor de Dios para nuestros parientes… Cuando te conviertes a la fe evangélica, somos estimulados a cumplir el camino de Jesús, que dice ‘id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura’. Entonces predicamos, por eso el crecimiento vertiginoso del movimiento evangélico”, dijo el influyente pastor y diputado Marco Feliciano, interlocutor habitual del presidente Bolsonaro.
Se trata de un fenómeno que se cuadruplicó en los últimos 40 años.


Ernesto Cardenal murió ayer, domingo 1 de Marzo de 2020 en Managua, Nicaragua, a la edad de 95 años. ¡Si hasta parece que Dios se esmera para que algunos se salven a toda costa, dándoles larga vida!
A quienes amamos la historia sabemos que, “utopía” es lo que no sucedió en Roma.
