El pseudo-carlismo americano: una nueva utopía
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“Una vez que el católico se rinde psicológicamente ante esa voz, la voz de la Revolución, pronto llegan la apostasía política y las tácticas moderadas. Y esto siempre culmina con la “puñalada trapera” a los Carlistas, (que diría Larramendi) que reconociendo a SAR Enrique V (Príncipe Sixto Enrique Borbón Parma) defienden exclusivamente e íntegramente el orden político cristiano propio de la Hispanidad: La monarquía tradicional, misionera y federal de las Españas, en plural, que diría el Profesor Ayuso.”
Mal que un sacerdote de la España nueva se preste a estos menesteres. Detrás del nacionalismo solo hay idolatría de una patria inventada, odio a la real, y el anti cristianismo revolucionario del estado moderno liberal.
¡Viva Cristo-Rey!
¡Vivan las Españas!
¡Viva el Rey legítimo Enrique V!
Dios-Patria-Fueros-Rey ❌
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Pues escriba y refute. Acá le dejo el texto: https://www.quenotelacuenten.org/wp-content/uploads/2023/04/Diaz-Araujo.-Otra-utopia.-El-pseudo-carlismo-americano.pdf
Que esto es historia, no dogma, y hay libertad. Bendiciones. PJOR
Me siento legitimado como hijo y nieto de argentinas para hablar de lo que llamo mi segunda patria y comprendo que un argentino defienda su patria con ardor pero en ese entusiasmo no se pueden obviar hechos como que San Martín pudo volver a la Argentina después de recibir el "placet" de la Logia Lautaro, o que el escudo nacional sea una réplica de una logia masónica francesa o que el Sol de Mayo se pueda rastrear en un pasaporte jacobino. Que la Revolución marcó la "Emancipación" es indudable como también lo marca el fusilamiento de Liniers por los patriotas cuando intentaba revertir la Revolución que había combatido en la Guerra de la Convención. Eso nos llevaría al tema de la existencia de una Nación y su relación con el Estado Nacional que daría para varias tesis doctorales. Solo le digo que no llevo mucho tiempo viendo y oyendo lo de nazioa eraiki (construcción nacional en vasco) como para no ver la artificiosidad de su origen. Y lo digo también sin meterme en política y sin caer en el imperialismo que denuncia el Sr. Díaz Araujo. Lo dicho son meras objeciones a la asunción acrítica del concepto de Nación y Estado Nacional.
El punto de partida que considero errado es la siguiente afirmación en la p. 29
"es recién cuando lo que era un mero pleito dinástico (cuestión de la ley sálica) se amplió hacia una perspectiva tradicionalista (con los Nocedal, etc.)"
La primera refutación es histórica. Para sostener esa afirmación hay que contrastarlo con el hecho de que Cea Bermúdez justo antes de que comenzase la Primera Guerra Carlista en 1833 obligó a todos los monasterios a dar cuenta de las ausencias de frailes con amenaza de clausura del Monasterio. ¿por qué se controlaba al clero? ¿solo por ser partidarios de un pretendiente o por algo más?
La segunda es el hecho de que en política toda disputa personal (lucha entre pretendientes) siempre se envuelve en motivos ideológicos desde el principio no con 40 años de retraso como cuando se cita a Nocedal.
Respecto al libro de José Antonio Ullate (el sujeto) cabe leerlo sin animosidad y entenderlo más como una crítica a la Revolución que como un panfleto neoimperialista. Que una revolución tenga un fundamento liviano no implica que deba desparecer la Argentina. Otra cosa es que no se pueda vender a la Argentina como una sustancia eterna como tantas veces oigo a los de la Nación española nacida en Atapuerca o a los de la vasca surgida poco después de Adán.
Y respecto a las comunidades políticas como creaciones humanas también perecen como me recuerda un amigo que dice: "Si cayó el Imperio Romano creo sobreviviremos a la desapareción de España" a lo que añado "o la de la República Argentina"
Quisiera preguntar a ambas partes si llegar a pelearse acremente por discrepancias sobre la interpretación de una materia histórica importante (la independencia) pero contingente, es algo imprescindible.
En mi ignorancia perdónenme, pero creo que ambos grupos (nacionalismo católico argentino y carlismo español y seudocarlismo hispanoamericano) tienen más en común que cualesquiera otros grupos. ¿Por qué no colaborar en cosas en común (lucha por la vida y la familia, "batalla cultural" como la llaman ahora, etc...) en lugar de irse a las mechas?
Cualquier sectarismo es malo. Pero eso no impide que debamos tener claras las cosas en un nivel doctrinal. Y creo que en lo teológico y lo político ambas corrientes (con sus matices y variantes) están de acuerdo o, por lo menos, tienen una contraparte en ambos lados (Así habrá carlistas y nacionalistas más inclinados a la SSPX, otros más "línea media", así....) ¿por qué entonces la pelea? Si San Martín fue masón o no, es un asunto histórico, si su gestión fue perseguidora de la Iglesia y/o revolucionaria, también, pero llegar a descalificarse por emitir opiniones en cualquier sentido, ¿qué razón de ser tiene?
Dentro del Carlismo, que perdió sucesivamente guerra tras guerra, pero que poseía un gran espíritu, los había utópicos y realistas. Yo no creo en la Memoria Histórica sino en la personal y con lo personal no se puede hacer historia, por eso mi familia materna, que era carlista, no sirve como ejemplo.
Sin embargo el Carlismo marcaba carácter y puedo decir que mi abuelo, que se desenganchó del asunto desde que Franco unificó al Carlismo con la Falange, poseía una impronta típicamente carlista que sería difícil definir.
Ahora bien, el Carlismo fue un movimiento contrarrevolucionario y, en ese sentido, podría poseer cosas en común con todos los grupos tradicionalistas que no conozco.
En el caso de mi abuelo, hombre muy realista, de "Dios, Patria, Fueros, Rey" lo único que le quedó fue su amor a Dios y a la Patria, que por supuesto, para el era España, pero el rey se fue perdiendo como algo que ya no tenía sentido aunque nunca analizó el asunto, por lo menos delante de mí.
Los movimientos tradicionalistas en América, que siempre los hubo, tienen todo el sentido del mundo y, seguramente, muchos puntos en común con la Comunión Tradicionalista, que es como ellos llamaban al Carlismo, pero si se aglutinan en torno a la figura de un rey, como si estuvieran en el S. XIX, desde luego que son utópicos.
Lo cierto es que él, que compraba todos los días el periódico, jamás se enteró de que en México se estuviera entablando una guerra en la que él habría participado con gusto si hubiera sido mexicano, teniendo en cuenta que tuvo una hermana pequeña que murió de niña y se llamaba Guadalupe. He podido comprobar por el único periódico que existe y que conserva archivos, el ABC, que en España nunca se habló claramente de que en México hubiese un levantamiento armado de esas características, sabían, eso sí, que había persecución, pero en España también la hubo.
Tal vez fuera por eso por lo que, oyendo ciertos corridos como el de "Valentín de la Sierra", por los años 90 del pasado siglo, cuando mi abuelo llevaba muerto décadas, empecé a intuir que había una historia oculta y me puse a investigar. Los cristeros tenían muchas afinidades con mi familia materna, muchas, y eso hizo que sintiera la necesidad de saber qué había pasado. ¡Viva Cristo Rey!
Es que los carlistas y seudocarlistas (especialmente de la CT) ahora ante el vídeo del padre (que pudo presentar mejores argumentos y todo, admitido), se rasgan las vestiduras y acusan de provocación, lesa majestad, revolución, ofensa personal, "modernismo" (imagínense), sabotajes, envidias (especialmente en cierto sector carlista compuesto por señores maduros bastante "sensibles" y primadonnescos) a sus críticos solo por criticarlos, pero cuando uno entra en confianza con ellos,son los primeros en empezar a etiquetar y clasificar a las personas con etiquetas insustanciales y a repartir carnets de ortodoxias políticas sobre temas contingentes y para nada doctrinales. Así, quien tenga una opinión dinástica opuesta, será inmediatamente un "liberal". Quien analice el fenómeno político considerando también elementos sociológicos, si no les rinde pleitesía ni se hace su amiguito, será un "maurrasiano".....Y, aunque carecen de formación clásica y filosófica (su principal "intelectual" sacó sus grados en una universidad a distancia), se ponen siempre a hacer "ergos" y "distingos" sobre cosas que no entienden y donde mezclan fobias y filias viscerales con extrañas obsesiones personales y "sucesos históricos" discutibles de una pequeñísima historia regional o nacional bastante reciente. Y un día consideran "menos malo" a JMB o incluso a Pablo Iglesias que a Ratzinger o a Abascal, porque siempre sus principales enemigos son los otros carlistas utópicos de la banca de a lado o cualquiera que se acerque doctrinalmente a ellos y no haya reconocido su supremacía o no los adule. Aun el caso de que los adulen, dirán: "son amigos, pero....". Sus principales amigos son quienes se encuentran en las antípodas y ideológicas y tienen la gran ventaja de detentar el poder (JMB o PODEMOS), aunque reconocen las obvias discrepancias (aunque incluso han llegado a elogiarlos públicamente) al sostener que otras opciones cristianas o moderadas son prácticamente iguales que la izquierda y al predicar la abstención, les hacen el juego, al menos entre el puñadito de gente que les presta alguna atención. A la larga parecen ser una mezcla de la doctrina tradicional política de la Iglesia muy ocultada debajo una parafernalia de simbologías caducas y chauvinismo sentimental y romántico gallego (sí, porque siempre será en España "donde se mantuvo la escolástica únicamente", "donde siempre hubo ortodoxia", "donde siempre se pensó mejor", "donde hubo los más grandes santos"). La parafernalia y la simbología caducas, como es obvio, son más importantes que la doctrina tradicional, de ahí su censura, ridiculísima, a quien recurra a fuentes francesas o elementos culturales católicos franceses (mucho más ricos que los de la crepuscular España desde ell XVIII). Su relación con la FSSPX es instrumental, porque muchos de sus capitostes, en confianza, despotrican de ella por cualquier motivo, pero la usan como espacio para reclutar incautos. Finalmente, su relación con Hispanoamérica es también instrumental, buscan , por un lado, "indios" (lo dicen así, sin asco) de lugares periféricos, que no hayan tenido exposición previa alguna a la doctrina social o política de la Iglesia para con un par de libros regalados y una suscripción a la Agencia Faro, se conviertan en un puñadito de mastines en la lucha en línea contra los abominables nacionalistas argentinos o contra la TFP o contra el Opus Dei y en eventuales agitadores de banderas imaginarias en alguna tertulia menor. Por otro lado, buscan también profesores famélicos o periféricos a los que con algunos regalos menores, conviertan también en compañeros de ruta y en mastines de cualquier cruzada contra enemigos personales de su jefe en revistas que nadie lee y que se le ocurra a alguna prima donna jerárquica de ese movimiento. Nada más lejano del carlismo español histórico, que fue un movimiento popular.
La apreciación de conjunto era el de una suerte de "amish" católicos, por desgracia apadrinados por sacerdotes tradicionales.
Que no se la cuenten Padre.
El único pensamiento político íntegramente Católico que hace frente a la revolución liberal en todos sus desvanes ya sean estos progresistas, conservadores, nacionalistas o totalitarios es la doctrina Carlista. No hay más.
Tenemos un Dios; la Santísima Trinidad, que nos dió una religión, la Católica.
Tenemos una patria; Las Españas. Nueva y Vieja.
Tenemos unos derechos, unas costumbres y unas tradiciones recogidas en Los Fueros. Y, tenemos un Rey legítimo, Enrique V, abanderado de la tradición al servicio del Rey de Reyes.
Fuera de ahí, políticamente hablando, todo lo demás es errar el camino.
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"Me refutaron" no, en todo caso, "le contestaron a Don Enrique Díaz Araujo". Sería bueno que también intentaran refutar el meollo del tema de la cuestión del texto, que no es otra cosa que la historiografía liberal que siguen la mayoría de los carlistas respecto de las independencias en América. Bendiciones. PJOR
Pues bien, la historia demuestra que el concepto de “las Españas” es mucho más antiguo que el nacimiento del maestro tradicionalista. ¿Ha visto la firma de su majestad Felipe V?
…Hay que saber reconocer cuando se ha metido la pata. Mejor ponerse una vez rojo que ciento amarillo.
Gracias por sus bendiciones. AMGD.
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¿Alguna refutación más allá de eso hubo? Porque el texto es largo...
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