17.09.26

"Ante todo somos discípulos" (por León XIV).

Así se ha dirigido el Santo Padre a los que se están preparando para ser Obispos, los de la próxima quinta. Ya están elegidos, y están realizando el cursillo correspondiente antes de su Consagración Episcopal, y posterior destino eclesiástico.

Tal como están las cosas, y mejor: tal como vienen dadas, se le ha hecho necesario al Papa recordarles una obviedad. Obviedad que, dada la afición de largar de tantos entre ellos, y de largar por lo No-Católico como su más y mejor seña de identidad episcopal: no les vayan a confundir con Obispos Católicos, por favor: Vade retro…! -que hasta ahí  podíamos llegar–, se ha visto obligado a descender a lo obvio y necesario para que se acuerden de cuál es su Sitio, su Vocación y su Misión como tales.

Vamos: para que no se pierdan…; porque de otro modo -modus No Catolico-, se pierden. Se están perdiendo, como anunció y profetizó con inmenso dolor, la Santísima Virgen del Carmen de Garabandal: “Muchos se pierden, y arrastran tras ellos a muchas almas". 

Tal cual, por Palabra y Boca de la Virgen -Denuncia más que sonora: ¡atronadora!-, con el permiso expreso del Señor, y a favor de su Iglesia y de todos sus hijos en Ella: empezando, en buena y perfecta lógica, por los que deben ser sus Pastores, a imagen y semejanza de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Amén

Obviedad que sirve a Pastores y ovejas: no nos engañemos; que vale para todos, desde el Santo Padre hasta el último hijo de Dios en su Iglesia en medio del mundo, con uso de razón.

Vamos a meternos un poquito más a fondo ahí, de cara a los constituidos en Pastores de su grey: en la acera opuesta a los que Cristo mismo califica de mercenarios, que sólo vienen a robar y matar.

Por cierto: en los “Dictados de Jesús a Marga",  Jesucristo tilda de “,asesinos", tanto a los padres, supuestamente católicos que matan la Fe de sus hijos -por supuesto, también a los que los abortan-, como a los pastores que hacen exactamente lo mismo con sus ovejas: “asesinos". Con todas las letras, sin que les falte una.

[Ya sé que los buenistas y los arribistas de “a río revuelto…”  me van a poner a caldo; pero, sinceramente, voy a intentar llevarlo lo mejor que pueda, con ayuda de la Virgen María]

Volvemos al discurso que veníamos trayendo.

¿Qué significa, objetivamente -intelectual, moral y Eclesialmente-, ser “discípulo de Cristo “? Vamos a verlo.

Cuando el Señor escoge por su nombre a los Apóstoles de entre la multitud, éstos se van levantando y se colocan detrás de Él. Ésto es lo primero e inmediato: detrás. Porque el primero, siempre, ha de ser Él. Nunca jamás al revés. El que lo pretenda -y “haberlos haylos": demasiados; que están de más, porque ni saben cuál es su sitio; pero nadie los coloca en él: así está el patio por lo Eclesial-, tiene una mala tentación; y, si no la rechaza, se perderá. Obvia y objetivamente.

Hablando Jesús de lo que debe ser y cómo debe ser un discípulo, apunta: No es el discípulo más que su maestro. Sí ésto es válido in genere, en su Iglesia, es muy fácil pensar qué no debería significar para los que escoge directamente; a los que llamará expresamente amicus: Vos autem dixi amicus! ¡A vosotros os he llamado ‘amigos’! 

Pero hay más. Siendo auténtica y perfectamente coherentes con esa elecciony con ese puesto, ¿de quien deben aprender los discípulos? Sí no están como cabras: de su maestro. En el caso que nos ocupa,: de su Maestro.

El Señor Jesús se lo dice expresamente, porque expresa y realmente se lo enseña. Nos vamos a la Última Cena. Después de lavarles los pies a todos y cada uno de ellos -en primer lugar va el ejemplo, luego vendrá la enseñanza, que no la omite-: ¿Entendéis lo que he hecho con vosotros? Silencio sepulcral Jesús continúa: Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien porque lo soy. Pues si Yo, siendo el Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros

Y añade: Exemplum enim dedit vobis… ¡Os he dado ejemplo, para que como Yo he hecho, así hagáis también vosotros! 

Os he dado ejemplo…, para que hagáis igual. Ya el salmo 77 nos prevenia, con razón y acierto, proféticamente: No olvidéis las acciones del Señor. Como es lógico, lo de que os he dado ejemplo, va muchísimo más allá, y es mucho más profundo que el hecho material de lavarles los pies…

No es menos importante resaltar que este os he dado ejemplo, es una concreción bien precisa y sin escapatoria -para que hagáis igual -, de aquel: Aprended de Mí…! Porque nos ha dado y nos ha dejado unos ejemplos precisamente para llenar de un contenido rectilíneo nuestro ser Discipulos. No sólo “a mucha honra", porque NO la hay mayor.

Por supuesto: nada con lo que el mundo pueda “darnos": siempre saldríamos perdiendo con el cambio; más bien: “cambiazo". Porque, en todo este tinglado, los Pastores no sólo han de resistir, los primeros y más heroicamente la tentación, sino que también han de proveer para que no alcance a sus ovejas; y, dado el caso, curarlas con sabiduría y caridad pastoral. Para no convertirse en mercenarios. Y no se pierdan las ovejas.

 Porque, únicamente presentando un incremento notable -minimo, los “intereses"-, como nos explica repetidamente Cristo con sus parábolas, podremos presentarnos con la cabeza alta, sin muestras del menor orgullo; sino bien alegres -cinco/dos talentos me diste, otros cinco/dos he ganado: aquí tienes lo que es tuyo- por haber hecho fructificar lo recibido, como siervos inutiles somos: no hemos hecho sino lo que teníamos que hacer.

Obviamente, NO podemos olvidar aquellss pertinentes concreciones que deben retratar a todos los miembros de la Jerarquía Católica: el buen pastor, entra ‘’por la puerta’ y ‘las llama por su nombre’, y ellas le reconocen; y  ‘va delante de sus ovejas’ y ellas le siguen.

Sabiendo, como sabemos, que ‘la puerta’ es Cristo; como es el camino, la verdad y la vida. Y no hay otra puerta, ni trampillas ni gateras que valgan: nos convertiríamos en mercenarios, que asaltan el redil, porque no vienen sino a robar y matar. O a malvender, a costa de condenarse…

Las llama por su nombre, porque las conoce. El buen pastor no es un advenedizo, al que no le importa el rebaño: sólo cobrar a fin de mes. Y, como las conoce, a cada una le da y la trata como única; y si tiene que llevarla a los hombros, no se corta, y lo hace hasta que puede bajarla a salvo.

Todo lo contrario a éstos decenios sufridos en la Iglesia en la que los mercenarios, más que pastores, han desasistido, han dejado a merced de los depredadores cuando más abundaban y más fueros se mostraban, o incluso las han envenenado con sus propias manos. 

Es el camino de perdición que han recorrido tantos de ellos, reconvertidos en meros mercenarios. Por eso han llevado a muchas tras de sí. Porque, en lugar de ir por delante para saber y señalar por dónde deben ir seguras las ovejas, se han quitado de delante, y las han dejado a los pies de los caballos. Con el agravante de que toda esa “pastoral” del desaparecer -pastores y ovejas descarriadas: no han tenido otra opción-, ha sido su “presencia” como “falsos pastores": NUNCA como el Buen Pastor.

En resumen: los miembros de la Jerarquía, aprendiendo de nuestro Único y Verdadero Maestro, hemos de tener presentes, constantemente, aquellas palabras que enmarcan, determinan y cierran nuestra Vocación y Misión: El Buen Pastor da su vida por sus ovejas. 

Y no hay más: porque es imposible dar más que la propia vida. Pero tampoco menos: no habríamos llegado a ser Cristo en/con nuestra vida real: nos habríamos apacentando a nosotros mismos. Algo que el Señor detesta, denuncia y castiga grandemente ya en el Antiguo Testamento. Y reprueba, lógicamente, en el Nuevo:  Habeis cambiado la Ley de Dios por vuestras tradiciones. Asi estamos por desgracia.

Vamos: por vuestras mundanas querencias, y por vuestras personales ingerencias, que NO pueden agradar a Dios: lo suplantan. De ahí la denuncia y los denuestos llenos decom Caridad y de Claridad por parte de Cristo.

Finalmente, y como aportación mía personal, propongo que en ese cursillo acelerado antes de ser Consagrados, se les de un repaso -nada acelerado, sino expresamente pausado y a fondo-, de lo que ES y de lo que NO ES la Fe Católica, que fecunda o en caso contrario destruye “lo Católico” en su ejercicio Jerárquico.

De otro modo, y dada la actual deriva, seguiríamos “arando en el mar". Un despropósito mayúsculo, que ha traído en el primer mundo, muy bien trabajada, la Descristianización de países enteros. A la vista está. Y la ruina intelectual, moral, espiritual y eclesial de la propia Iglesia.

Como es de todo punto necesario, examinar con mayor detenimiento y profundidad la idoneidad de los s candidatos. Porque han salido y están saliendo algunos ejemplares que no valen ni para llevar el pelo bien cortado; no sirven ni para hablar “en Católico:; es que ni saben de qué va; y se quedan o en tonterías, o directamente en meras erejias.

“Para muestra, un botón": ‘Michael Saporito, nuevo obispo de Metuchen y participante en los encuentros LGBT del New Ways Ministry’. Con un par, oigan. Pues eso. 

Sí el cursillo es un mero “catálogo de gestión episcopal” -o sea: va de papelicos-, y no se va a la raíz -vos autem dixi amicos- seguimos tocando el violón. Otra muestra, también calentita: ‘El obispo de Amberes avanza en su plan para ordenar Sacerdotes a hombres casados en 2028′: “La necesidad me obliga".

Otro pobrecico desnortado, infectado de lefebrianismo sobrevenido. “Cachis…". “Todo es bueno para el convento…"; y llevaba al hombro lo que llevaba, claro…

Pues tal cual, oigan. Menos mal que, “ante todo somos discípulos", que si no… Y, al parecer, tan contentos todos, salvo honrosas y honradas excepciones. “Poquísimas” pueden ser hasta “muchas".

10.09.26

3.09.26

Y ahora, "a lo Biden" (por los lefebrianos)

Es el nivel en el que se han colocado ellos solitos. No les bastaba con lo de Cismáticos. Tampoco con lo de Excomulgados. Y, por supuesto, lo de Reincidentes y Empecinados les sale por una friolera. Como todo eso se les quedaba pequeño, ahora se han puesto otra medalla: “a lo Biden".

Personalmente, llamo “católicos a lo Biden” a ese mundillo de enloquecidos que, en el uso consciente de su pasarse de rosca -en este caso con puntillas, lógico-, se tildan de “Católicos"; y, con esa denominación impostada y corrompida de raíz -que nada les dice ya ni les importa-, se lanzan a fomentar el divorcio, el aborto, la homosex, y la comunión sacrílega: para abrir boca y empezar a hablar.

Leer más... »

31.08.26

"Dadles vosotros de comer"

Cuando los Apóstoles sugieren al Señor Jesús que despida a las gentes pues llevaban ya tres días tras ellos, y no tenían qué comer, va Jesús y les asombra, una vez más, con aquél: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.

Los Apóstoles se quedan abrumados, pues se lo toman lógicamente muy en serio. Y echan cuentas; y se lo dicen, para mostrarle su evidente impotencia: Trescientos denarios de pan no bastan para que coman un bocado… Ellos, abrumados, NO pueden marialmente realizar lo que les pide. 

Pero va Jesús, que no deja que salgan de su asombro, y les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y le contestan con su escasez: Cinco panes y unos pocos peces. Y Él les dice: Haced que se siente la gente. Y tomando los panes y los peces, los bendice, los parte y se los da para que los distribuyan.

Leer más... »

22.08.26

"A cualquier trapo llaman camisa"

Es un dicho popular, quizá ya un poco carca, de La Alcarria, provincia de Guadalajara (España). Sentencia que, cuando éramos críos, nos hacía mucha gracia. No es que entendiésemos de qué iba: simplemente, soltabamos la risa.

El tal dicho viene a cuento como título del post, porque me ha venido a la cabeza su sentido original: se usa para denigrar una valoracion excesiva de alguna cosa muy por encima de su verdadero valor o uso. Pues eso.

Leer más... »