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6.11.12

Memoria de Caleruega

El idioma castellano toma su nombre de aquella amplia región de España que va señalada, en la geografía y en el alma, por castillos y fortalezas. Y doy un ejemplo: de lo alto del Torreón de los Guzmanes, en la antigua y noble Caleruega, se defendía, primero con los ojos y luego con las armas, el tesoro invisible pero precioso de la fe. Para eso estaban esas murallas, que pueden seguirse aquí y allá por la ribera del Duero: para descubrir desde la distancia al que viene sin ser invitado.

Torreón de los GuzmanesPero hablar así es demasiado eufemismo. El nombre que tiene esa amenaza no deja confusión para el cristiano de la Edad Media: los moros. Por temor a ellos, y para hacerles frente, los castellanos han levantado sus castillos. Bien entienden que la tierra que cultivan y habitan es cosa disputada. Saben de avances y retrocesos, batallas y emboscadas, combate y sangre; mucha sangre. Tradiciones aún más antiguas hablan del paso de El Cid. En largos atardeceres de verano los juglares recuerdan hazañas sobrehumanas que piden digna continuación. Improvisados cantantes e instrumentos se juntan para celebrar a un tiempo la alegría de ser libre, de ser cristiano y de ser victorioso. El ideal caballeresco se imprime así con vivos colores en las mentes de los niños, y pareciera que los jóvenes sólo tienen un motivo real de queja: que les ha tocado en suerte una época donde hay muchos menos combates y por tanto, así les parece, muchos menos héroes y titanes.

Mas aquellos campos conocen también otro tipo de batalla. La cosecha no es siempre buena, y el hambre no es visitante ajena, aunque nadie la quiera, por supuesto. Bien se nota que la vida no está amenazada sólo por la lanza o la porra: adentro las entrañas se quejan del alimento escaso y duro; afuera la piel protesta por falta de abrigo. En vano se rebusca entre castaños lo que hayan olvidado las aves y las fieras. ¿Qué solución habrá? ¿A quién acudirá la madre aturdida de dolor por la triste cantinela de los críos? ¿Qué camino no ha oteado el labriego de manos forzadamente ociosas?

Una fila de menesterosos se forma espontánea cerca del mismo Torreón que defiende la fe. Allí donde se protegen las almas encontrarán remedio también los cuerpos. A la puerta del Torreón, sonriente y discreta, una buena señora reparte algo de sopa humeante y hogazas generosas de pan crujiente. Se llama Juana, la de Aza, y es sabido que viene de noble cuna, como que su padre fue tutor del muy famoso Alfonso X. Pero ella de nada presume. Su mente está en la tarea y su único afán es que también hoy se repita el prodigio que sabe hacer la caridad, y nadie se quede con hambre.

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13.06.09

11.06.09

Pido oraciones: me han nombrado prior

He sido nombrado prior de nuestro convento de Chiquinquirá, Colombia. Mi sorpresa ha sido inmensa.

Basílica de N.S. de Chiquinquirá

Se trata de servir en esta obra.

Por supuesto me siento indigno y corto ante la tarea y por eso necesitaré de guía y consejo, así como del apoyo de mis hermanos de comunidad. Espero servir bien, en conciencia, mirando la gloria de Dios, el bien de la Orden y las necesidades de nuestro pueblo.

Me pongo en manos de Jesús. Me escondo en el Corazón de María.

Fr. Nelson Medina, O.P.

9.06.09

La supuesta autoevidencia de la induccion para la ciencia moderna

La serenidad ayuda en la búsqueda de la sabiduría, Gallego.

Vamos a ver por qué llegamos al tema de la autoevidencia de la inducción.

Hace unos días empecé hablando de concepciones comunes sobre la ciencia. No son las mías (eso ya lo expliqué) sino concepciones populares sobre el tipo de conocimiento que da la ciencia. Como un ejemplo de lo popular que esto es invité ver el blog de Richard Dawkins, o un link del New York Times. Como Gallego pensó que yo escogía las citas que publica el New York Times, creo que es bueno mencionar aquí un par de links de un ateo extremadamente famoso: [1] y [2].

Yo había escrito que personas como Dawkins piensan de la siguiente manera: “La ciencia en cambio esclarece de modo progresivo y seguro las leyes que gobiernan el cosmos, los hechos acaecidos en la historia e incluso los factores que determinan la conciencia y el comportamiento humanos.” (A1)

Por supuesto que sigo creyendo que esa es la manera de pensar de ellos.

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