A vueltas con la reencarnación (y 4)
Retomo la serie de reflexiones acerca de la difusión actual de la creencia en la reencarnación (ver partes 1, 2 y 3), interrumpida por otras cuestiones relativas al mundo de las sectas y la nueva religiosidad, para concluirla con este artículo. Un tema, este de la reencarnación, que, como hemos podido ver, tomado del bagaje religioso que nos viene del Oriente, destaca hoy en el panorama de propuestas “espirituales” de la Nueva Era. Pero, pensándolo más despacio, este producto tan exótico del supermercado de sentido ante cuyos expositores desfilan muchos consumidores de lo sagrado… ¿no es algo extraño y distante a la cosmovisión occidental, marcada por el cristianismo? Aquí tengo que decir que estoy de acuerdo con el cantautor Joaquín Sabina, a quien cito como representante de la cultura, y no precisamente como Padre de la Iglesia, cuando dejaba clara esta extrañeza y distancia de forma bien sencilla en su canción “La del pirata cojo”, al decir que “sale gratis soñar y no creo en la reencarnación”. Una cosa es la fantasía, y otra bien distinta el afirmar con vehemencia la realidad de vidas anteriores.
Y si vamos al meollo de la cuestión, nos encontramos con una confrontación directa entre la afirmación oriental de la transmigración de las almas y la creencia en la resurrección propuesta por la fe cristiana. Es el caso más claro de incompatibilidad de doctrinas, puesto que se predican dos destinos distintos para el hombre tras su muerte. Y, al menos en el caso cristiano, no toca un elemento superficial, sino al corazón de la fe cristiana, que proclama a Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios hecho hombre tras la experiencia fundante de su misterio pascual, es decir, de su muerte y resurrección. Como bien señalaba san Pablo, “si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también es vuestra fe” (1 Cor 15,14). La confesión cristiana de la fe incluye la resurrección como algo central.

Como terminaba diciendo en el artículo anterior de esta serie (ver aquí partes
La Iglesia Universal del Reino de Dios pide inmunidad al narcotráfico brasileño. Éste es el titular que ha dado hoy mismo el diario El País a un artículo de Juan Arias, que cuenta desde Río de Janeiro las últimas andanzas de la poderosa secta fundada por Edir Macedo.
Según explica estos días en un reportaje la agencia Efe, los “religiosos” del Palmar de Troya están en declive 5 años después de la muerte de su “Papa". De hecho, ya en 2003 vendieron todas sus propiedades en Sevilla. Reproducimos la información.
Han informado sobre ello algunos medios de comunicación de varios países del mundo: estos días tiene lugar en Ciudad de México una cumbre que pretende atraer a los más destacados especialistas en objetos voladores no identificados (ovnis) y en la vida extraterrestre. ¿Se trata de algo que se pretende serio, o pasamos de la “ciencia” (¿?) a la creencia? Veamos quiénes intervienen en este evento y sobre qué: sobre el fin del mundo.