Los testigos de Jehová, contra la Navidad (y 3)
Después de haber repasado con cierto detenimiento el proceso de acoso y derribo que los testigos de Jehová ejercen contra la celebración del Nacimiento de Cristo (ver partes 1ª y 2ª), va llegando el momento de dar por terminada una serie que podría alargarse más allá de lo necesario si se entra en cada detalle. Quiero plantear dos cuestiones importantes y que pueden servirnos como conclusiones. La primera se refiere a la historia de la secta y la continuidad o no de sus razonamientos doctrinales y prácticos. La segunda consiste en preguntarnos por las verdaderas motivaciones que llevan al jehovismo a esta deconstrucción de la Navidad.
Empezando por la primera cuestión, podríamos formularla así: ¿los testigos de Jehová han rechazado siempre las celebraciones navideñas? La respuesta no sorprenderá a los conocedores de las interioridades del movimiento y a sus críticos, pero puede que sí a los adeptos. Porque la respuesta es: “no”. Como tantas otras cosas controvertidas de la secta, cuyas posturas han variado radicalmente a lo largo de los años. Intentan explicar lo inexplicable desde una tesis que podríamos llamar de “revelación abierta o inconclusa”, y que ellos denominan “iluminación espiritual”, mediante la cual se sienten en la misma posición que los primeros cristianos, ya que “el espíritu de Dios descansa sobre su organización”. De esta manera pueden desdecirse de fechas puestas para la segunda venida de Cristo y plantear otras, prohibir prácticas y levantar prohibiciones con la misma facilidad con la que retuercen la interpretación de la Biblia o manipulan groseramente su traducción.

Llega el 2012 y con el nuevo año se renuevan todas las profecías que agoreros y apocalípticos neomayas vaticinan para esta nueva era. Todo a raíz de una interpretación del calendario Maya que dice que el 21 de diciembre de 2012 comienza una nueva etapa. Así comienza el artículo titulado “Las profecías mayas despiertan la histeria entre los esotéricos del mundo", firmado por el corresponsal en México del diario español El Mundo, Jacobo G. García.
Según informa la agencia Notimex, el japonés Makato Hirata, miembro de la secta Aum Shinrikyo (La Verdad Suprema), responsable del ataque con gas sarín en el metro de Tokio de 1995, se entregó sorpresivamente a la policía, después de 16 años de permanecer fugitivo, informaron el 1 de enero fuentes oficiales.
Fragmentos de apocalipsis (7)
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